En los Salmos (III) – Introducción (3)
Cantad alegres a YHVH, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos. Cantad salmos a YHVH con arpa; (Salmos 98:4,5). A mi Dios cantaré salmos mientras viva (104:33). A ti cantare salmos entre las naciones (108:3). Alaba a JAH, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios (147:1). Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya (150:6).
Los salmos nacieron en una atmósfera de adoración y exaltación profética; por ello tenemos que la letra inicialmente fue concebida para adorar al Señor, al Dios de Israel. Contienen expresiones altamente elocuentes del alma a su Hacedor, y también mensajes divinamente inspirados que revelan los propósitos del Eterno.
La fecha en la que fueron compuestos es un periodo de mil años. Desde Moisés (1400 a.C.), hasta Esdras (400 a.C.). Aunque la mayoría se escribieron en unos trescientos años, los que van desde el rey David al rey Ezequías (1000-700 a.C.).
Sus autores fueron diversos. Se atribuyen 73 salmos a David. 12 a Asaf. 10 a los hijos de Coré. 2 a Salomón. 1 a Moisés, Etán, Hemón y Esdras. Los 49 restantes son anónimos. El título procede de la Biblia de los LXX, conocida como la Septuaginta, donde aparece del latín Psalmoi, o Salterio. La Biblia hebrea utiliza el término Tehillim, que significa «Alabanza»; y en la literatura rabínica se denomina Seper Tehillim, que significa «Libro de Alabanzas».
A lo largo de sus ciento cincuenta salmos nos encontramos con textos muy relevantes de la primera y segunda venida del Mesías. En los próximos capítulos veremos los relacionados con el reino milenial, en los que apreciaremos una profusión de datos sobre la esperanza mesiánica. Esperanza que Israel mantenía en los días de la primera venida del Mesías.
Por otro lado, debemos destacar, una vez más, el error que a menudo se ha cometido espiritualizando algunos mensajes proféticos, olvidando el aspecto literal y físico. En ocasiones se sustituye Israel, Sion y Jerusalén por la iglesia, herencia nociva de la teología del reemplazo. Nosotros no lo haremos. Ciertas interpretaciones caprichosas que enfatizan el juicio para Israel y bendiciones para la iglesia debemos evitarlas. Los redimidos de las naciones hemos sido injertados en Israel, a través del Mesías, y por él somos participantes de la historia, las promesas y exhortaciones anunciadas en este libro. Veamos la esperanza mesiánica ampliamente anunciada en los Salmos; un escrito muy amado por la mayoría de los hijos de Dios de manera especial.
El libro de Salmos contiene mucha revelación del Mesías, en su primera y segunda venida. Haremos un recorrido por el anunciado reino mesiánico.