77 – Orando con el salmista

Orando con el salmista - PortadaPorque has puesto al Señor, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación (Salmos 91:9).

         En medio de un mundo dirigido por corrientes de pensamiento ideológico que pueden llevar a personas, pueblos, naciones y generaciones enteras al abismo, el Señor es refugio contra el turbión. Salir a campo abierto, exponerse a la intemperie de la climatología, nos hace vulnerables, pequeños, a merced de los elementos. En esas condiciones, un refugio viene a ser el bien más preciado. Podemos escondernos hasta que pase la ventisca y podamos emprender la marcha. Hay una posición de seguridad en Dios para no ser llevados por todo viento de doctrina (Efesios 4:14); sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en Cristo (Efesios 4:15). En este caso la verdad viene a ser nuestro refugio. Jesús es la verdad (Juan 14:6). El Espíritu es la verdad (1 Juan 5:6). El evangelio es la verdad (Efesios 1:13). Permanecer en la verdad de la palabra revelada nos mantiene dentro de la habitación de Dios. Nos protege de la mentira dominante en la escena mundial (1 Juan 5:19). Nos hace libres de las corrientes del presente siglo malo. Podemos escoger la verdad y ser salvos, o rechazarla y ser atrapados en la mentira. Nuestro hombre ha hecho del Altísimo su habitación.

         Padre, tu eres el refugio de Israel. Eres nuestra habitación. Te alabamos por la seguridad que hay en ti, en el nombre de Jesús.

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