CÓMO AFRONTAR UNA DECADENCIA ENCUBIERTA (8)

Como afrontar una decadencia encubiertaCómo Afrontar una decadencia encubierta (8)

Virgilio Zaballos.

RESPUESTA:

4. Tibieza en la iglesia de Laodicea (Apc.3:14-22)

El carácter de la iglesia de Laodicea es el paradigma de la iglesia que vive en decadencia encubierta. Piensa y dice que es rica y autosuficiente (3:17), pero no sabe que su situación real es miserable, pobre, ciega y desnuda (3:17). Como en el caso de la iglesia de Sardis: tienes nombre de que vives, y estás muerto (3:1). Esta es la decadencia encubierta.

La característica principal de la iglesia de Laodicea era su tibieza (3:14-16). Es lo que prevalece en muchas de nuestras iglesias hoy en Occidente. Veamos un breve desarrollo de la situación de la iglesia de Laodicea.

1. Su realidad espiritual.

El Señor conocía sus obras (3:15).

Tibieza (definición: poca decisión o radicalidad en las acciones) (3:15,16)

La tibieza provoca el vómito del Señor (3:16) (Lv.18:26-28).

Su forma de hablar: soy rico, me he enriquecido, de ninguna cosa tengo necesidad (autosuficiencia) (3:17).

La realidad espiritual: Tibieza, desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo (3:17)

2.- El consejo: reprensión e invitación del Señor a los laodicenses.

Comprar oro refinado en fuego (fe probada) (1 Pedro 1:7,9).

Vestiduras blancas para vestirte (vida de santidad) (Apc.3:4,5) apropiadas para entrar a las bodas (Mt.22:11-14); es el vestido de gloria para no estar desnudo; la justicia de Dios en Cristo.

Unge tus ojos con colirio para que veas (un ojo bueno, lleno de luz y revelación) (Lc.11:34).

La reprensión del Señor: disciplina a quienes ama (Heb.12:4-11).

Sé celoso y arrepiéntete (3:19).

Invitación a la cena de comunión con el Señor (3:20).

Los vencedores se sentarán en su trono, y reinarán con él (3:21).

Post Scriptum

La tibieza de la fe es uno de los grandes enemigos de la iglesia actual. El carácter de la iglesia de Laodicea encaja ampliamente con buen número de congregaciones del siglo XXI. La seducción, persuasión, hechicería, tolerancia, permisividad, indiferencia de nuestro siglo, plagado de relativismo moral, materialismo y consumismo, nos ha debilitado. Especialmente la fe sólida bien anclada en la verdad de la Escritura. La atmósfera espiritual global con su enfriamiento del amor verdadero por causa del aumento de la maldad nos ha introducido en un invierno de fe y vida.

Lo peor de todo es que no somos conscientes de ello. Seguimos creyendo y diciendo que no tenemos necesidad de nada, que somos autosuficientes, que estamos cargados de potencialidad y creatividad, por tanto, pensamos que somos ricos, mejor preparados que ninguna generación anterior; la soberbia nos puede. Las nuevas generaciones nacen en un mundo donde respiran desde su primer aliento arrogancia y ser el centro del universo. Los llamamos príncipes y princesas, que cuando crecen exigen su pequeño reino en forma de respuesta a todos sus caprichos, de lo contrario enfrentamos sus rabietas y desprecios sin saber que fuimos nosotros quienes los alimentamos durante años.

La realidad, sin embargo, camina por otros derroteros muy distintos. Las palabras del Señor a la iglesia estallan con realismo sobre el engaño de muchos corazones soberbios: «no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo». Desnudos de humildad y esfuerzo personal, desnudos de abnegación y capacidad de sufrimiento, y vestidos con pantalones rotos (que están de moda) todo un símbolo de una generación rasgada de valores y verdades que libertan de la necedad de nuestro malvado corazón.

La respuesta no es nueva. Sé, pues, celoso, y arrepiéntete. El Señor está a la puerta llamando para que regresemos a la casa que hemos abandonado como hijos pródigos aunque acumulemos cultos sin fin. El Padre sigue esperando la llegada de esta generación después de haber malgastado los recursos heredados y despilfarrados en una vida disoluta, despreciando el trabajo de quienes nos precedieron, somos herederos de un legado de fe y vida que hemos despreciado y necesitamos recuperar con humildad, aunque sea para trabajar como jornaleros en la casa del Padre.

Continuará…

RESPUESTA (5): Conociendo el tiempo: Israel y su restauración

CÓMO AFRONTAR UNA DECADENCIA ENCUBIERTA (7)

Como afrontar una decadencia encubiertaCómo Afrontar una decadencia encubierta (7)

Virgilio Zaballos.

RESPUESTAS

3. Indiferencia en tiempos del profeta Malaquías

Un resumen del contexto histórico del libro nos dice que habían pasado alrededor de 100 años desde la restauración en días de Nehemías, Hageo y Zacarías. Judá volvió a caer en la indiferencia y la apatía de una sociedad decadente olvidando las promesas de Dios. La decadencia trajo consigo el olvido de su misión como pueblo de ser luz a las naciones. La iglesia ha sido llamada a ser luz y sal, cuando predomina la decadencia esa misión se resiente.

Se repitieron los pecados que se habían combatido en tiempos de Nehemías.

  • Un sacerdocio corrupto (1:6,12) (2:1,2,7-9).
  • Se desatendían los sacrificios y las ofrendas del templo (1:6-8,14).
  • Matrimonios mixtos con divorcios exprés (2:14-16).
  • Fueron indiferentes y permisivos a la ley de Dios.
  • La decadencia espiritual produjo una falsa religiosidad (3:5).
  • El mensajero del Señor prepara el camino llamando al arrepentimiento (3:1) (Is.40:3).
  • Infidelidad en los diezmos y ofrendas (3:6-12).
  • Violencia en las palabras sobre el servicio al Señor (3:13,14) (Pr.12:18).
  • Argumentos altivos: ¿Qué aprovecha que guardemos la ley? (3:13-15).
  • La diferencia entre el justo y el impío; los que temen a Dios y quienes menosprecian su pacto; los que piensan en él y quienes han caído en la iniquidad por la decadencia predominante (3:16-18).
  • Un futuro distinto para el justo y el impío.

    Los justos: Escritos en el libro (3:16). Son especial tesoro del Señor (3:17). Serán perdonados (3:17). Comprenderán con revelación la diferencia entre servir a Dios o no hacerlo (3:18). Les nacerá el sol de justicia (4:2). Habrá salvación para ellos (4:2). Gozo (4:2). Victoria sobre los malos (4:3).

    Los impíos: Serán estopa el día de la ira (4:1).

  • Se anuncia el día del Señor (4:1). Hay esperanza.
  • El ministerio profético de Elías precede al advenimiento del reino mesiánico que hará volver los corazones a Dios (4:6) (Mt.11:10-14).
  • En los días de Elías (reinado de Acab y Jezabel) predominaban:

    – Doblez de corazón con dos pensamientos (1 R.18:21).

    – Apostasía.

    – Idolatría (Baal).

    – Falsos profetas.

    – Jezabel mataba a los pocos profetas del Señor.

    – Reyes y gobernantes impíos.

    – Un remanente fiel (7.000).

Todo ello como preludio del tiempo anterior a la venida del Señor. Tiempos de decadencia y también del remanente fiel.

Post Scriptum

Los días del profeta Malaquías, último libro del Antiguo Testamento, ponen de manifiesto las consecuencias de dar por sentada la realidad espiritual. Después de un tiempo de restauración en días de Esdras y Nehemías el pueblo regresó a los vicios del pasado. La religión se convirtió una vez más en ritual y ceremonias que no respondían a los desafíos que presentaba la sociedad de aquel tiempo. Por tanto, comenzaron a ver que no había una diferencia evidente en las vidas de quienes decían servir a Dios y quienes no lo hacían, eso enfrió su relación vital con el Dios que los había redimido, y como resultado relajaron los principios y valores de su fe dando paso a una tibieza muerta de vida y ausente de vitalidad espiritual.

Nuestros días son parecidos en muchos aspectos. Después de grandes esfuerzos por hacer avanzar la fe en décadas pasadas vemos con dolor que la sociedad ha ido en declive, tomando fuerza la disipación de verdades esenciales que nos han sostenido con anterioridad y relajando las costumbres, hábitos y prácticas, por ello hemos dado paso a la influencia mundana en nuestra manera de vivir. Nos hemos acomodado al pensamiento postmoderno. Mantenemos la fe como forma y ritual aprendido pero no tiene la fuerza que tuviera un día. Sin darnos cuenta hemos asumido comportamientos alejados de la firmeza de la fe y los valores cristianos dando lugar a una religión muerta que no impacta en la sociedad sino que la desprecia.

El mismo libro de Malaquías menciona la llegada del precursor del Mesías, aquel Elías que debía venir en la forma de Juan el Bautista anunciando un mensaje claro y vital: arrepentimiento de obras muertas, alejándonos de formas de vida vacías y regresar a las sendas antiguas. Ese es nuestro llamamiento para estos días: regresar a la cruz, el epicentro del evangelio de donde emana el poder que revitaliza nuestra fe una vez más haciendo frente a los desafíos innumerables que afrontamos. Volvamos a la cruz, al mensaje de la cruz, a la crucifixión con Cristo, donde ya no vivo yo, más vive Cristo en mí. A partir de allí nada será igual. A la cruz siempre le sigue el poder de la resurrección para andar en  novedad de vida.

Continuará…

RESPUESTA (4): Tibieza en la iglesia de Laodicea (Apc.3:14-22)

CÓMO AFRONTAR UNA DECADENCIA ENCUBIERTA (6)

Como afrontar una decadencia encubiertaCómo Afrontar una decadencia encubierta (6)

Virgilio Zaballos.

RESPUESTAS.

2. Los días decadentes del profeta Habacuc

Habacuc fue contemporáneo del profeta Jeremías. La síntesis de su mensaje gira en torno a una serie de preguntas que hace delante del Señor ante la situación de decadencia predominante en forma de dominio de los impíos sobre los justos. El tema central del libro viene a ser paralelo con el Salmo 73 acerca de  la aflicción del justo y la prosperidad de los impíos.

El proceso del libro es un desarrollo ascendente hasta su conclusión final.

  1. La queja del profeta. ¿Hasta cuándo, oh YHVH, clamaré, y no oirás? (1:2). ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia?… Destrucción y violencia… pleito y contienda… la ley es debilitada… el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia (1:3,4).
  2. La perplejidad de Habacuc. Al saber que el instrumento de la ira de Dios sobre su pueblo eran los babilonios. Nación cruel y presurosa… el terror va delante de ella y recogerá cautivos como arena… Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios (1:5-11). Hay un paralelismo asombroso con el islam radical de nuestros días.
  3. La protesta del profeta (1:13-17). El profeta argumenta delante de Dios en su oración: ¿Por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él, y haces que sean los hombres… como reptiles que no tienen quien los gobierne? Llena de perplejidad ver el paralelismo con muchos de los gobernantes necios, infantiles y malvados de muchas naciones en nuestros días.
  4. Habacuc en su puesto de guardia para oír (2:1-4). Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré; velaré para ver lo que El me dice, y que he de responder cuando sea reprendido (2:1 LBLA). Y la respuesta fue sorprendente. Podemos dividirla en cuatro partes: Escribe la visión… Declárala… Espérala (perseverancia)… Mas el justo por su fe vivirá. Vivir por fe.
  5. Los cinco ayes del profeta (2:6-20). En síntesis podemos dividirlos de la siguiente manera: Corrupción (2:6-8). Codicia para oprimir (2:9-11). Violencia e iniquidad (2:12-14). Alcohol y drogas (2:15-18). Idolatría (2:19). Para concluir con el dominio y la soberanía de Dios: YHVH está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra (2:20).
  6. La oración de Habacuc (3:1-19). El tono de su oración fue ferviente, en tono de Sigionot (canto vehemente). Veamos un resumen de su oración en medio de la decadencia en la que vivía la sociedad de Habacuc. Recordemos que era contemporáneo de Jeremías.
  • He oído tu palabra y temí… Aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; en la ira acuérdate de la misericordia… El temor del profeta se sustenta sobre el conocimiento que tiene de las consecuencias de la ira de Dios sobre una nación o generación. Por ello clama: en la ira, acuérdate de tener compasión (LBLA). Esa es la misión de un intercesor, detener la ira de Dios, aplazar el juicio o desviarlo.
  • Con ira hollaste la tierra, con furor trillaste las naciones (3:12). La soberbia del hombre atrae la ira de Dios. Hoy vivimos en esos tiempos. La arrogancia humana se ha extralimitado indignando a Dios. Veamos ahora la postura del profeta ante hechos tan dramáticos.
  • Oí. Y se estremecieron mis entrañas… y tiemblo donde estoy. Tranquilo espero el día de la angustia, al pueblo que se levantará para invadirnos (3:16 LBLA). En tales circunstancias Habacuc está tranquilo. Ha orado. Conoce la voluntad de Dios sobre el pecado. Acepta la situación con plena confianza en la misericordia de Dios en días tan malos: Aunque la higuera no florezca… y los campos no produzcan alimentos. Es decir: Aunque haya crisis económica y cierren muchas empresas, a pesar de los gobernantes corruptos y llenos de soberbia…
  • Con todo yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación. El Señor Dios es mi fortaleza; El ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar (3:17-19 LBLA).

Impresionante. Gozo, salvación, fortaleza y elevación interior sobre las circunstancias más adversas para superar una decadencia social insuperable. Nuestra esperanza está en Dios. La queja, perplejidad y protesta de Habacuc le llevó a ocupar su puesto de guardia desde donde poder oír la respuesta del Señor en unas circunstancias muy difíciles.

Post Scriptum

También la sociedad del profeta Habacuc es objeto de la ira de Dios (Jer.7:29), puesto que ambos profetas eran contemporáneos. Aquella generación había traspasado todos los límites de la paciencia de Dios. El vaso estaba lleno y rebosante, por tanto, el Señor dijo: Derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque sus ídolos la contaminaron (Ez.36:18). Llegó el tiempo de ajustar cuentas con su pueblo. Habían sido advertidos ampliamente en la Torah. En el libro de Deuteronomio quedó registrado con claridad el cántico de Moisés (Dt.32) en el cual se reflejaban las consecuencias de abandonar el pacto establecido.

El apóstol Pedro escribió: es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios (1 Pedro 4:17). Y si en primer lugar comienza por el pueblo de Dios ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen el evangelio? En otras palabras. Si Dios juzgó al Israel antiguo con severidad ¿qué nos hace pensar que las demás naciones escaparán a similares consecuencias? La soberbia nos ciega. Pensando que podemos vivir como si Dios no existiera y ninguna de nuestras injusticias serán traídas a juicio.

El profeta Habacuc supo que el juicio era inminente, por lo cual, conociendo la obra de Dios pidió que fuera avivada —en este caso nada tiene que ver con lo que entendemos nosotros por avivamiento, interpretado este texto erróneamente la mayoría de las veces— conociendo la justicia de su justo juicio, por eso dice al inicio de su oración: he oído tu palabra y temí (Hab.3:2). ¿Qué palabra había oído el profeta? La palabra del juicio que se avecinaba con prontitud.

Conociendo, pues, el temor de Dios, persuadimos a los hombres (2 Co.5:11), sabiendo que su palabra no puede ser quebrantada. Habacuc supo que el juicio era inminente, por lo cual apeló una vez más al carácter de Dios orando: en la ira, acuérdate de tener compasión (Hab.3:2 LBLA). Este es también mi clamor por nuestra generación que vive frente al abismo del justo juicio de Dios: Padre, en la ira, acuérdate de tener compasión. Amén.

Continuará…

 RESPUESTA (3): Indiferencia en tiempos del profeta Malaquías

CÓMO AFRONTAR UNA DECADENCIA ENCUBIERTA (5)

Como afrontar una decadencia encubiertaCómo Afrontar una decadencia encubierta (5)

Virgilio Zaballos.

RESPUESTAS (1).

Introducción

En los días malos de decadencia encubierta, el profeta Amós nos dice:

Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres. Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo. Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así YHVH Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís. Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá YHVH Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José  (Amós 5:12-15).

El apóstol dice: Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes (Ef.6:10-13).

Tenemos que volver a la Escritura. Recordemos algunos textos: Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. Tenemos la palabra profética más segura. Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad. Debemos hacerlo con obras. No siendo oidores olvidadizos. Oír y hacer. Porque si el corazón está engrosado (Is.6:9,10) (Mt.13:14,15) (Hch.28:27), por más hábil que sea el encantador (Sal.58:5), y el predicador hermoso de voz, no las ponen por obra (Ez.33:30-33).

En la Escritura encontramos situaciones paralelas que nos ayudan a comprender el devenir de la historia del hombre y cómo el Señor ha tratado con ellos. Su palabra es viva y eficaz, y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia (Heb.4:12). Vayamos a la Escritura y veamos algunos paralelismos con nuestra situación actual. Porque no hay nada nuevo debajo del sol, lo mismo que fue, es; y lo que será, ya ha sido (Ecl.1:9-11; 3:15).

Lo primero que debemos decir a la hora de afrontar la decadencia de la que venimos hablando es que hay que RECONOCERLA. Si no hay un reconocimiento previo del mal que nos acecha difícilmente podremos buscar la solución. El sano no tiene necesidad de médico (Lc.5:31).

RESPUESTAS:

1. La generación del profeta Jeremías

Al profeta Jeremías se le conoce como el profeta llorón. Gran parte de su vida estuvo marcada por el dolor de vivir en medio de una generación decadente, y más que eso, él mismo sabía que era la generación objeto de la ira de Dios. El Señor mismo le llamó a levantar llanto sobre las alturas; porque YHVH ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira (7:29) (8:3) (22:28).

Jeremías fue llamado siendo muy joven; apartado para el llamado de Dios antes de ser formado en el vientre de su madre (1:5). Fue levantado como profeta a las naciones, aunque su ministerio predominante se desarrolló en Judá. Sintió su incapacidad ante semejante desafío. Argumentó ante el Señor que no sé hablar, porque soy niño (1:6). El Señor no aceptó esta argumentación, sino que fue enviado con sus palabras al pueblo que vivía muy alejado del pacto, siendo testigo de la profunda decadencia en la que había entrado Judá.

Gran parte de su mensaje fue un llamado al arrepentimiento para regresar a las sendas antiguas (6:16). Lo tuvo que hacer en medio de una proliferación de falsos profetas que anunciaban un mensaje bien distinto de paz y prosperidad (6:14 y 8:11) (22:21).

Jeremías afrontó la decadencia en la que le tocó vivir al lado del pueblo de Dios. Denunció su pecado, pero no abandonó la tierra de sus padres, sino que aceptó el destino que le aguardaba; incluso cuando pudo elegir los beneficios y la protección que le ofreció el general babilónico (39:11-14) (40:1-6). Pudo optar por la protección de Nabucodonosor y vivir en Babilonia, pero eligió quedarse con los pobres del pueblo que no tenían nada (39:10). Incluso cuando mataron a Gedalías, puesto como gobernante de Judá por Nabucodonosor (2 R.25:25) sobre el pueblo de la tierra. Más tarde desobedecieron la respuesta del Señor a la oración de Jeremías de quedarse a vivir en Judea y no bajar a Egipto (Jer. 42:1-22 y 43:1-7). Incluso en Egipto continúo su ministerio profético anunciando al pueblo su rebelión (43:8-13) (44:7-30).

Jeremías aceptó la soledad de anunciar un mensaje impopular y minoritario en medio de muchas predicaciones agradables pero falsas. Esperó el juicio de Dios sobre su pueblo y unió su destino al suyo, esperando la redención futura del Señor. Así afrontó el profeta la decadencia encubierta en la que vivió, aunque para él era muy evidente el tiempo de juicio en el que vivían. Jeremías llevó a cabo un ministerio de 40 años en tiempos turbulentos que podemos resumir de la siguiente manera.

  • Vivió en medio de una generación decadente.
  • Se le llama la generación objeto de la ira de Dios (Jer. 7:29).
  • Fue llamado siendo muy joven, antes de ser formado en el vientre (1:5).
  • Argumentó su incapacidad de hablar por ser niño (1:6).
  • Dios le envió con sus palabras (1:9).
  • Su mensaje predominante fue un llamado al arrepentimiento para volver a las sendas antiguas (6:16).
  • Lo hizo en medio de otros mensajes positivistas y falsos: paz y prosperidad (6:14 y 8:11) (22:21).
  • Aceptó la soledad de anunciar un mensaje impopular y minoritario en medio de otros muchos mensajes atractivos pero falsos.
  • Afrontó la decadencia de su tiempo al lado del pueblo, denunciando su pecado siendo fiel al llamado.
  • Esperó el juicio de Dios en sus días de la mano del ejército babilónico, aunque paradójicamente fue librado de la cárcel por los invasores cuando entraron en Jerusalén donde estaba preso (38:28 y 39:14).
  • Rechazó la protección de Nabucodonosor para vivir cómodamente en Babilonia (39:11-14) (40:1-6). Como hizo Moisés (Heb.11:23-26).
  • Eligió quedarse con los pobres del pueblo que no tenían nada (39:10).
  • Aceptó seguir su ministerio entre el pueblo desobediente que regresó a Egipto en lugar de quedarse en la tierra de sus padres según la respuesta de Dios sus oraciones (42:1-22) (43:1-7) (43:8-13 y 44:7-30).
  • Creyó en la restauración futura de su pueblo comprando una propiedad (32:1-44). Preludio y señal del reino mesiánico (33:1-26).
  • La última generación también es objeto de la ira de Dios, como lo fue la de Noé y Lot. El Señor dijo que la generación anterior a su venida sería como aquellas (Lc.17:26-30).

Post Scriptum:

Hace tiempo que percibo el paralelismo profético entre los tiempos del profeta Jeremías y los nuestros. Nuestra sociedad, especialmente lo que llamados cultura occidental, está claramente en decadencia. Vivimos anegados en la impiedad con múltiples ramificaciones. Una de las más perversas que es semejante a la generación del profeta Jeremías es la muerte de niños inocentes en el vientre de sus madres. El antiguo culto a Moloc en el que se sacrificaba a los niños en el altar de este ídolo abominable se ha visto superado por los millones de niños inocentes sacrificados en el altar de la ley del aborto que en EE.UU. se aprobó en 1973, siguiéndole todas las naciones occidentales. La sangre derramada clama al cielo, como lo hizo la sangre de Abel.

Lo paradójico de la sociedad de Jeremías es que en aquella generación perversa, y cuyo juicio divino estaba a las puertas si no se arrepentían, era que en esa situación hubo multitud de falsos profetas anunciando tiempos de paz y prosperidad; lo que me recuerda nuestra realidad actual.

Hemos traspasado todos los límites de maldad concebibles y seguimos avanzando en ese aumento de iniquidad como fue profetizado por Jesús, dando como resultado que el amor de muchos se enfriará (Mt.24:12). Lo cual conduce a tiempos de apostasía.

Por otro lado, la generación objeto de la ira de Dios y el comportamiento de las autoridades en tiempos del profeta (Jer.7:29) tiene su paralelismo en las palabras del apóstol cuando escribió: Y como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no convienen (Rom. 1:28). Y aquí podríamos hacer una larga lista de las leyes inicuas que se han aprobado en las últimas décadas en España y todas las naciones de nuestro entorno. Algunas de ellas como las leyes de la ideología de género superan cualquier aberración y disparate anterior. Todo ello en medio de una sociedad hechizada y fascinada por el brillo de una apariencia de piedad y bienestar. Una gran mentira amortiguada, camuflada y escondida por los medios de comunicación de masas que sirven sin honor ni pudor a sus amos. Alcemos nuestros ojos a los cielos de donde vendrá nuestro socorro.

Continuará…

RESPUESTA (2): Los días decadentes del profeta Habacuc

CÓMO AFRONTAR UNA DECADENCIA ENCUBIERTA (4)

Como afrontar una decadencia encubiertaCómo Afrontar una decadencia encubierta (4)

Virgilio Zaballos.

D. LA DECADENCIA ESPIRITUAL EN LA IGLESIA

Texto: Mateo 24:10-13

Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de  muchos se enfriará. Más el que persevere hasta el fin, éste será salvo (Mt.24:10-13).

El ejemplo prototipo de esta decadencia espiritual en la iglesia lo encontramos en la congregación de Laodicea que estudiaremos más adelante.

Nos hemos adaptado, amoldado, conformado al estilo de vida mundano. Nos hemos rendido a la cultura del placer y la comodidad. Hemos asimilado los métodos del sistema de este mundo, diseñado por el paganismo y la filosofía contraria a los valores y principios judeocristianos.

Nos hemos dejado seducir por el silbido de la serpiente que susurra una vez más a nuestros oídos: «seréis como dioses», y hemos caído en soberbia. Nos hemos confundido con el paisaje y perdido la fortaleza de nuestra fe, la fe que vence al mundo y su sistema de valores laxos, neutros en cuanto a moralidad, y relativista en cuanto a verdades absolutas.

Nos hemos cansado de sufrir el rechazo por el evangelio siendo impopulares y molestos, (buena parte de la nueva generación de creyentes ni sabe lo que es eso), no queremos molestar, ni ser raros, procuramos que no nos pongan etiquetas de retrógrados, conservadores o aburridos.

Decadencia camuflada bajo el disfraz de modernismo, de bailes y teatro, música de discoteca en los cultos, predicaciones dirigidas a engordar el ego más que a levantar el nombre de Jesús y su obra redentora. Jesús dijo: «si yo fuere levantado, a todos atraeré a mí mismo» (Juan 12:32).

El mensaje sigue siendo: «Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso». (2ª Corintios 6:17-18) ¿Salir de donde? De Babilonia y su modelo de vida, su sistema; y entrar en Jerusalén, de donde sale la palabra del Señor y el Mesías (Is.2:1-4).

Hay tres corrientes principales en la iglesia de hoy que podemos resumir así:

  • El liberalismo. Pone en duda la palabra de Dios.
  • El falso evangelio de la felicidad y la realización personal.
  • El remanente fiel. El evangelio de la cruz de Cristo.

El remanente fiel que el Señor siempre tiene en cada generación. Hay algunos entre vosotros que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas (Apc.2:24 y 3:4). En medio de una generación torcida, resplandecéis como luminares en el mundo (Fil.2:15).

Observa que en el texto mencionado de Mateo 24 se dice que unos a otros se entregarán y unos a otros se aborrecerán; esto es una división dentro de la misma congregación que estamos viendo hoy de forma alarmante en Cataluña a causa del independentismo. También lo producen las controversias teológicas interminables que levantan el orgullo espiritual. El hermano con el hermano pleitea (1 Co. 6:6). Los enemigos del hombre serán los de su casa (Mt.10:36). Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán (Mt.24:10). Señales inequívocas de los últimos tiempos.

Post Scriptum:

Nos hemos dejado arrastrar por las divisiones que impone el sistema mundano. En el último tiempo mediante la imposición «voluntaria» de la vacuna covid, enfrentando a la sociedad entre quienes están a favor o en contra de ella. Ahora por la crisis de Ucrania. Se trata siempre de llevarnos a un maniqueísmo dual entre blanco o negro, estar conmigo o contra mí, para atomizar (fragmentar y dividir en piezas pequeñas) y poder ejercer dominio sobre personas debilitadas y aturdidas siempre más fácil de manejar. Se han impuesto temas tabú en las iglesias locales de los que no se puede hablar con libertad sin correr el riesgo de ser señalado en una dirección u otra. El temor al rechazo nos silencia e introduce en una cárcel de soledad interior donde abrazamos el resentimiento —raíces de amargura— que tendrá su manifestación en el momento oportuno con una reacción enfermiza.

Es normal tener opiniones distintas en temas de actualidad, lo que no podemos permitir es que nos vuelvan neuróticos y perdamos de vista la centralidad del evangelio y la verdad que nos libera de los mensajes impuestos deliberadamente por los medios de comunicación, ahogándonos en sus razonamientos altivos que se levantan contra el conocimiento revelado de Dios en su Palabra.

Continuará…

CÓMO AFRONTAR ESTA DECADENCIA. RESPUESTAS.

CÓMO AFRONTAR UNA DECADENCIA ENCUBIERTA (3)

Como afrontar una decadencia encubiertaCómo Afrontar una decadencia encubierta (3)

Virgilio Zaballos.

C. EL SISTEMA DE ESTE MUNDO

El mundo entero está bajo el maligno (1 Jn. 5:19). ¿Cómo está diseñado? El sistema de este mundo es como una tela de araña diseñada de forma perversa y sutil para atrapar el alma, estrangular el espíritu (la comunión con Dios) y destruir el cuerpo. Está dirigido por el príncipe de la potestad del aire operando en los hijos de desobediencia. Es el padre de la mentira. Rebelde. Ladrón. Homicida y destructor. Es la serpiente antigua, el diablo y Satanás (Efesios 2:2) (Juan 14:30; 8:44 y 10:10) (Apocalipsis 20:2).

Este sistema maligno actúa a través de una jerarquía de ángeles caídos (Efesios 6:12) (Apocalipsis 12:9); mediante los hijos de desobediencia (Efesios 2:2); las debilidades de la carne (el hombre caído en pecado) (Romanos 8:7-8); y a través de la oscuridad y el engaño de los pueblos y sus gobernantes producido por la idolatría (2ª Corintios 4:4).

Algunas de estas personalidades espirituales operan en la sociedad mediante:

  • La indiferencia
  • Apatía
  • Pasividad
  • Pereza
  • Desorden
  • Hedonismo (cultura del placer y el bienestar).
  • Permisividad (relativismo moral).
  • Esquizofrenia (doble ánimo, doble personalidad).
  • Lujuria y pornografía, seducción y exhibicionismo carnal (formas de vestir provocativas).
  • Música satánica, drogas (hechicería y control de la voluntad y la conciencia, fascinación)
  • Religiosidad (idolatría, tradiciones contrarias a la Escritura, resistencia a la obra del Espíritu Santo, apariencia de piedad).
  • Humanismo (el hombre en el centro de todo). Antropomorfismo.
  • Rebelión (falta de sometimiento a todo tipo de autoridad).
  • Apostasía de la fe (incredulidad, descuidar una salvación tan grande).
  • Tibieza espiritual (Mateo 24:12) (Apocalipsis 3:15-17).

Muchas de estas personalidades malignas actúan en conjunto formando coaliciones expresadas en la sociedad por los políticos y las autoridades humanas (filósofos, científicos, autoridades religiosas y teólogos, escritores, actores y directores de cine, medios de comunicación, diseñadores de moda, deportistas, etc.). Todo ello viene como una tromba sobre el hijo de Dios. Los que buscan mi vida (alma) arman lazos, dijo el salmista (Salmos 38:12). El diablo tiene extendidas trampas, a través de los esquemas mundanos, para atrapar el alma del hombre. Es en el alma donde se produce la batalla de las pasiones y deseos, aprovechadas por el diablo para dar expresión a todo tipo de guerras (Santiago 4:1) (1ª Pedro 2:11). Por lo tanto, nuestro campo de batalla está en el área del alma. Es una batalla espiritual.

Post Scriptum:

En la actualidad este sistema mundano está operando ampliamente a través de las élites globalistas, que dominando el sistema financiero y los medios de comunicación mayoritarios, ejercen su influencia sobre los gobernantes de las naciones para neutralizar la soberanía nacional imponiendo su agenda mundialista y totalitaria en nombre de la democracia liberal que se ha convertido en un dominio mundial al estilo de Nimrod en la llanura de Sinar, cuya ciudad Babilonia, vino a ser la madre de las fornicaciones sobre toda la tierra. Lo hemos visto con claridad en la llamada pandemia del covid tomando unas medidas absolutamente desproporcionadas que han hundido a las naciones en un miedo visceral y psicótico (pérdida de la realidad), además de una presión económica sobre muchas empresas familiares que han desaparecido aumentando el dominio de las grandes multinacionales. El miedo nos ha impedido la reacción. Nos ha paralizado. La mentira es la nota predominante, dando paso a una confusión generalizada  de informaciones sesgadas. Todo ello es parte troncal del sistema de este mundo, —el poder babilónico sobre las naciones—, y la iglesia en un sentido amplio ha asumido esta agenda, sometiéndose a ella sin discernir la fuente de donde emana.

Me pregunto cómo podemos someternos de forma tan sumisa a unos poderes mundialistas (Romanos 12:2) que operan contra la revelación de Dios y asumir gran parte de sus postulados sin discernir los tiempos en que vivimos (Romanos 13:11-14).

Continuará…

D. LA DECADENCIA ESPIRITUAL EN LA IGLESIA

CÓMO AFRONTAR UNA DECADENCIA ENCUBIERTA (2)

Como afrontar una decadencia encubiertaCómo Afrontar una decadencia encubierta (2)

Virgilio Zaballos.

B. LA DECADENCIA MORAL EN LA SOCIEDAD.

Textos: (2 Tes.2:7-12) (2 Tim.3:1-17)

Vivimos en una sociedad decadente. Los valores caen no solo en la bolsa de New York, sino en el mismo corazón de los creyentes. Es como si los diques de contención se estuvieran resquebrajando y agrietando, dando paso a una inundación que disuelve los fundamentos morales. Verdades que hasta hace poco tiempo eran terreno sólido y firme en las convicciones, en estos momentos se están diluyendo en el relativismo moral que ha impuesto la sociedad postmoderna.

Esta marea, como un tsunami, está poniendo a prueba la fortaleza de nuestra fe y los fundamentos que la sostienen. Las nuevas generaciones de creyentes en Jesús y las verdades bíblicas están muy adaptadas a la manera de pensar y vivir del presente siglo. Vemos una gran debilidad del hombre interior y la vida espiritual que está actuando como disolvente de las convicciones, llevándonos a una permisividad nociva para el pueblo que debe ser luz y sal, y una pasividad que raya con la paralización.

Está anunciada en la Escritura (2 Tes.2:7-12)

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Podemos resumirlo en una iniquidad misteriosa personificada en un ser humano (debemos distinguir entre anticristo personal y el espíritu anticristo que ya estaba activo en días de los apóstoles). Predomina el engaño y la mentira, se creen cosas verdaderamente inverosímiles, asistimos a una gran seducción para el engaño en hombres cultos, lo que pone de manifiesto que procede de la fuerza de espíritus engañadores y doctrinas de demonios, que con gran sutileza y persuasión domina la mente de naciones y continentes (ejemplos: la Ideología de Género, el islamismo radical, el nacionalismo, cambio climático, las falsedades sobre el covid y ahora la guerra de Ucrania para justificar cualquier medida política). Engaños que están liberando la iniquidad en la sociedad a unos niveles nunca antes vistos (ejemplo: modelos de familia contrarios a la ley natural). La mentira se desata cuando el hombre resiste la verdad y la rechaza, entonces se predispone para creer cualquier cosa. El mismo Dios permite un poder engañoso para que sean capaces de creer la mentira al margen de toda evidencia racional. Mentes irracionales (2 P.2:12) (Jud.1:10). Se complacen en la injusticia (Rom.1:18-32).

La Escritura quiere que sepamos los días peligrosos que vienen mediante el carácter corrompido (2 Tim. 3:1-17). Los tiempos peligrosos se deben al carácter maligno de los hombres: amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita (2 Tim.3:1-5).

Luego el apóstol habla del carácter de los hombres de Dios con el énfasis en ser hombres de la palabra y un carácter probado. Dice: Pero tú has seguido mi doctrina, conducta… Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste… a fin de que el hombre de Dios sea… (2 Tim.3:10,14,17).

Veamos algunos de los signos de decadencia que nos están azotando desde hace tiempo. La lista puede ser muy larga, citemos algunos.

  1. El deterioro de la familia. Divorcios, abortos, falta de autoridad paterna, violencia a los padres, modelos de familia falsos.
  2. La demografía. No nacen hijos suficientes para mantener las generaciones, se prioriza la realización personal; mientras tanto la comunidad musulmana en Europa crece de forma preocupante imponiendo la sharía o ley islámica.
  3. Epidemia de suicidios por desesperación. Entre las chicas de 10 a 14 años se ha triplicado en los últimos 15 años en América. Las leyes lo avalan.
  4. La soledad. En un mundo masificado y con medios para la comunicación como nunca se ha incrementado la soledad. Es paradójico.
  5. Inmoralidad sexual. A unos niveles vergonzosos.
  6. El relativismo moral. Pérdida de los valores judeocristianos y verdades absolutas. Occidente está anegado en una apostasía de valores morales que la están conduciendo a la miseria cultural y espiritual.
  7. Un consumismo desproporcionado. Comprar y vender como en los días de Noé y Lot (Lc.17:26-30) (Lc.6:20-26). Es un consumo compulsivo.
  8. Un materialismo exacerbado. Orientados a lo temporal sin proyección trascendente. Culto al cuerpo. El auge del ocio (la industria del ocio).
  9. El nacionalismo como religión. Substituto de la fe verdadera. Una nueva idolatría con sus señas de identidad. En Cataluña se ha desbocado.
  10. El desordenado amor por los animales y las mascotas. Es toda una industria de consumo. Algunos llaman «hijos» a sus perros, y prefieren cuidar mascotas en lugar de criar hijos.
  11. La ideología de género. Cambio de paradigma en las palabras. La corrupción del lenguaje. Leyes impías contra la ley natural y moral de Dios.
  12. El auge del islamismo. Desprecio a la vida humana. Su avance es proporcional a la decadencia del cristianismo (2 Tes. 2:10,11).
  13. Sacar a Dios de la sociedad. No tener en cuenta a Dios (Rom.1:21-28).
  14. El antisemitismo. El desprecio a la voluntad soberana de Dios sobre Israel y la Escritura.

Los que son de Dios se apartan de iniquidad e invocan su nombre (2 Tim.2:19). Hay esperanza en Dios, el Dios de Israel. Podemos afrontar estos tiempos y cualquier otro. La fe en el Hijo de Dios vence al mundo (Jn.16:33) (1 Jn.4;4,5 y 5:4,5). No nos ha dejado solos el Señor, nos ha enviado el Consolador y Ayudador para que esté con nosotros para siempre (Jn.14:15-18).

Continuará…

CÓMO AFRONTAR UNA DECADENCIA ENCUBIERTA (1)

Como afrontar una decadencia encubiertaCómo Afrontar una decadencia encubierta (1)

Virgilio Zaballos.

INTRODUCCIÓN

Comenzaré diciendo que la ceguera es un gran enemigo de la verdad impidiéndonos ser conscientes de los peligros que nos acechan.

Hay velos que ciegan la visión. El mundo entero está bajo el maligno. La iglesia tiene luz y revelación, pero también nos ha afectado la decadencia relativista que predomina en nuestra generación. Algunos de los velos son estos:

  • Velo sobre la luz del evangelio (2 Co.4:4)
  • Velo sobre las naciones (Is.25:7). Idolatría. Sion es la respuesta (25:6-8)
  • Velo sobre Israel. Endurecimiento (2Co. 3:12-18) (Rom.11:25-29). Un día el velo se quitará y verán al que traspasaron (Zac. 12:10)

El velo predominante de nuestra generación es la filosofía humanista-relativista, la soberbia y autosuficiencia del Estado del Bienestar que impide ver la dimensión trascendente del hombre, suplantándola con materialismo y una vida terrenal sin trascendencia (Fil. 3:18-21). Es lo que llamamos realización personal, enemiga del evangelio.

A. LA SITUACIÓN ACTUAL. NUESTRA GENERACIÓN.

Textos: 1 Crónicas 12:32 / Rom.13:11 / Mt.16:1-4

Tengo la certeza desde hace años que vivimos en tiempos de decadencia. Y en muchos casos esa decadencia está encubierta y escondida detrás de una apariencia de bienestar social y material; se oculta tras el ídolo de la realización personal y una falsa libertad para conseguirla. Predomina la importancia del aspecto externo, las formas sin fondo. Se premia y prioriza la imagen más que el ser, lo que hacemos más que lo que somos.

¿Qué quiero decir con una decadencia encubierta? Me refiero al hecho innegable de que vivimos en un deterioro social, moral, familiar y espiritual escondido tras una apariencia de «bienestar» físico, material y realización personal que oculta la verdad de este tiempo, y por tanto, impide la búsqueda de soluciones. Quiero decir que vivimos en una realidad falsa que oculta la verdad de nuestra situación real y actual. Es como un edificio atacado por aluminosis actuando sobre su estructura básica, si no se actúa sobre la enfermedad interna puede venirse abajo en el momento más inesperado.

La decadencia puede ocultarse durante un tiempo bajo el barniz del llamado Estado del Bienestar, la comodidad que adormece nuestros sentidos para discernir y despertar. También mediante una falsa libertad que permite a las sociedades modernas occidentales acometer todo tipo de leyes que pretenden dar respuesta a los diversos caprichos del ser humano. Lo llaman libertad, lo contrario es intolerancia, por ello, se buscan argumentos adecuados para sustentar cualquier aberración en nombre de una falsa tolerancia. Internet y las redes sociales están llenas de esta falsa libertad de expresión que da paso a todo tipo de calumnias y maldades inflamadas por el mismo infierno (Stg.3:6).

La llamada pandemia del covid ha puesto de manifiesto la falsedad de una sociedad democrática que ha impuesto un régimen de terror con medidas absolutamente desproporcionadas amparadas en el «bien común» pero escondiendo, ya sin tapujos, un totalitarismo evidente en el antiguo occidente democrático.

La decadencia se ha instalado en distintas áreas de la sociedad. Afecta a gran parte de lo que somos y hacemos. Veremos una reseña general de la decadencia en la sociedad actual, pero lo que más me interesa es ver cómo esa disolución está influyendo sobre la iglesia en general, debilitándonos y haciéndonos inservibles, como una estatua de sal. Porque si la sal se vuelve insípida o se desvanece no sirve para nada (Mt.5:13). El pueblo de Dios es luz del mundo y sal de la tierra; si se deja contaminar por su entorno pierde su sabor y la razón de su llamado. El profeta dijo: Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos (Jer.15:19).

Seamos sinceros, en mayor o menor medida, cada uno de nosotros estamos afectados por la decadencia que nos rodea. En algunos casos somos conscientes pero vemos la impotencia de hacerle frente; en otros ni siquiera eso, vivimos ajenos a una realidad oculta apagada por un falso bienestar que nos ha adormecido, anestesiado… viviendo sin vivir…

Asistimos indolentes a un tiempo de camuflajes. Se pone tanto énfasis en la apariencia de las cosas que la esencia pierde su sentido, y el aspecto externo acaba siendo lo verdaderamente relevante. También en la iglesia hemos caído en esa trampa. Se premian los aspectos superfluos  (imagen, número, influencia, atractivo) y se minusvaloran los verdaderos soportes de la vida cristiana: la firmeza en la fe, el amor, la esperanza, etc.

La disolución de los valores nos afecta. La permisividad ha invadido gran parte de la iglesia. Nos hemos conformado a este mundo, rendido a sus hechizos y fascinados por sus encantos.

En resumen. La decadencia se esconde y encubre detrás de un bienestar social y material, que debemos combatir con madurez espiritual; tras el deseo de realización personal que debemos afrontar con el evangelio de la cruz; una falsa libertad que debemos encarar con la libertad de ser esclavos de Cristo; y el predominio de la imagen externa sobre la sinceridad del corazón interno que debemos someter con la realidad de un corazón rendido al Señor, manifestando de verdad lo que realmente somos: luz del mundo y sal de la tierra.

Continuará…

PASCUA – Las dos grandes sorpresas de Dios (3)

Tiempo de confusión y tinieblasPASCUA – Las dos grandes sorpresas de Dios (3)

Virgilio Zaballos

 

A pesar de esos tiempos de oscuridad y confusión, Dios tiene en su mano las claves para la salida y victoria final. El diablo quedó sobrecogido de terror cuando despertó a la realidad de la resurrección del Mesías y el derramamiento del Espíritu Santo sobre los discípulos. Estas dos grandísimas sorpresas divinas sacudieron el reino de las tinieblas y lo introdujeron en un estado de confusión y caos. La encerrona que Satanás había preparado para Jesús y sus seguidores se volvió un revés para él mismo. Lo que quiso destruir mediante el poder de la muerte se transformó en vida e inmortalidad para el hombre de fe en Jesús. El poder de la vida resucitada del Señor pasó a todo el Cuerpo de Cristo.

Resurrección1. El triunfo de la resurrección

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea (Lucas, 24:5-6).

Poco hemos comprendido de la batalla infernal que tuvo que afrontar el Mesías antes de salir victorioso el día de la resurrección. Después de la muerte física, Jesús descendió al infierno, —el lago de fuego y azufre—, al dominio de las tinieblas y el reino de la muerte. Y estando allí, tuvo que elevar un clamor sobrehumano para ser librado de la muerte. Y Cristo en los días de su vida terrenal, ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librar de la muerte; y fue oído a causa de su humilde obediencia (Heb.5:7 RV20). Uno de los salmos mesiánicos lo expresa así:

Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma.

Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie;

he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.

Cansado estoy de llamar: mi garganta se ha enronquecido; han

desfallecido mis ojos esperando a mi Dios…  Sácame del lodo,

         y no sea yo sumergido; sea yo libertado de los que me aborrecen,

de lo profundo de las aguas. No me anegue la corriente de las aguas,

         ni me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca…

Porque YHVH oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus

prisioneros… (Sal.69:1-3,14,15.33).

Este clamor fue levantado por Jesús desde el Hades, donde tuvo que bajar para ser nuestro substituto; satisfacer la justicia de Dios y levantarse en victoria. La muerte no pudo retenerlo porque él mismo era justo y sin pecado.

Matasteis… crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los

dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese

retenido por ella… (David) habló de la resurrección de Cristo,

que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.

A éste Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos

 (Hch. 2:23, 24,31.32).

Después de una noche aterradora, el Mesías se levantó triunfante sobre el reino de las tinieblas, la muerte y su poder. El salmista lo expresó así: Cantad a YHVH, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad. Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría… Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría… (Sal.30:4,5,11).

El poder de la resurrección liberó un gozo triunfante que Jesús experimentó como primogénito de entre los muertos. El cielo era una fiesta. Los ángeles dijeron: Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado (Lc.24:5,6).

Esta victoria, que ya era un hecho en el mundo celestial, debía manifestarse en la tierra, darse a conocer a los discípulos del Maestro y liberar esta verdad única en los corazones de los hombres. No fue fácil. El diablo quiso manipular y obstruir esta realidad.

Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy (Mt.28:11-15).

Sin embargo, no fue posible. El impacto había sido impresionante. A pesar de los «reparos y cautelas» de los apóstoles por creer a quienes decían haberle visto, ellos mismos lo vieron y comieron con él. Más tarde el Espíritu Santo los impulsaría para proclamar el mensaje de la resurrección de Jesús.

La resurrección es el triunfo que permite el equilibrio definitivo del hombre caído. La cruz establece la paz para el hombre, y la resurrección recupera el orden original de la creación de Dios. Las consecuencias de la resurrección de Jesús afectan a los tres mundos: el cielo, la tierra y debajo de la tierra. Dios, Satanás y el hombre.

  • Para Dios. Permite la armonía entre su santidad, su justicia y su amor.
  • Para Satanás. Le despoja del imperio de la muerte; es destronado como príncipe del mundo, y derrotado en su dominio sobre el hombre sometiéndole a la autoridad de Cristo y su iglesia.
  • Para el hombre. Le justifica ante Dios y lo eleva a su presencia (Ro.4:25 y Ef.2:6). Derrota a su mayor enemigo devolviéndole la autoridad perdida en Adán para reinar en vida juntamente con Cristo (Ro.5:17). La resurrección del Mesías nos da la victoria sobre todos nuestros enemigos: El pecado, la carne, el mundo, el diablo y la muerte.

Ahora bien, este triunfo debe llegar a ser revelado, aceptado y establecido por la fe en toda nuestra manera de vivir. La oscuridad de los pueblos sigue obstruyendo la liberación del triunfo de Jesús, necesitamos al Espíritu Santo.

De esta forma se establece una dependencia total en la obra completa de Jesús: La cruz, muerte, sepultura, resurrección y exaltación. Vivir unidos a Jesús (en toda su amplitud) es la clave de la vida cristiana. Separados de mí nada podéis hacer (Jn.15:5).

Sólo lo que ha muerto puede resucitar. Sólo la cruz puede hacer morir lo que más tarde resucitará. No se puede separar este triple suceso en la vida cristiana. Hay que llegar a la cruz, y abrazando la muerte salir en resurrección. El que pierda su vida por causa de mí la hallará (Mt.16:25).

Es un proceso en tres fases que ningún discípulo de Jesús puede evitar. Sólo así andaremos en novedad de vida. Sólo así llegaremos al lugar de autoridad en los lugares celestiales en Cristo, por encima de todo principado y autoridad. (Ef.1:20-21). El desequilibrio está en pretender la autoridad espiritual (porque está de moda) sin atravesar cada uno de los pasos que nos conducen allí. El discípulo no es superior a su maestro, mas todo el que fuere perfeccionado será como su maestro (Lc.6:40).

Derramamientos del Espíritu2. El derramamiento del Espíritu Santo

El Señor Jesucristo lo había anunciado con anterioridad. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre; el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos (Jn.14:16-18). También les dijo: Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mi (Jn.15:26).

El último discurso del Mesías a sus discípulos estuvo cargado de expectativas en la obra inminente del Espíritu Santo.

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio… Aun tengo muchas cosas que deciros pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber (Jn16:7-14).

Con la llegada del Espíritu Santo surge la congregación de los redimidos en una nueva dimensión, el nuevo templo. La fuerza de la verdad penetró en los apóstoles para que dieran testimonio del Mesías. El Espíritu de Dios facilitará la convicción de pecado, justicia y juicio; por tanto, el arrepentimiento para vida puede lograrse. La verdad ha triunfado sobre la mentira. La luz ha echado fuera las tinieblas, y con ello, la confusión y la manipulación diabólica. Así se proclamó y estableció la verdad sobre el Mesías, su personalidad y obra.

Precisamente los tres argumentos predominantes para acusar y dar muerte a Jesús son la piedra angular de la fe cristiana:

  • Jesús es Mesías, Señor y Rey (Hch.2:36) (Ro.10:8-10).
  • Jesús es el Hijo de Dios. Su divinidad (1Jn.5:1,5).
  • Jesús ha levantado un nuevo templo en tres días (la congregación de Dios), y las puertas del Hades no prevalecerán (Mt.16:18) (Jn.2;19-22).

Esta fue la predicación de los apóstoles, junto con la buena nueva de la resurrección de Jesús, el Mesías crucificado. Pablo dijo: Nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios (1Co.1:23-24).

En el éxito de la predicación del evangelio es fundamental la intervención del Espíritu de verdad. El Espíritu de Dios debe estar presente tanto en la vida del discípulo que lo proclama, como actuando en el corazón de la persona que lo recibe. Sólo así es posible el milagro que hace surgir la nueva vida en Cristo.

PASCUA – Tiempo de confusión y tinieblas (2)

Tiempo de confusión y tinieblasPASCUA – Tiempo de confusión y tinieblas (2)

Virgilio Zaballos

ZARANDEADOS COMO TRIGO

Las acusaciones maliciosas y los argumentos con mentira/verdad mezclados han dado su fruto: JESÚS, la luz del mundo, la verdad y la justicia de Dios, ha muerto. Este periodo de confusión y grandes tinieblas duró desde la detención del Mesías, hasta el día de Pentecostés con el derramamiento del Espíritu Santo, el Espíritu de verdad que revela la verdadera identidad de Jesús, su palabra y su obra. Son alrededor de 53 días. En ellos, hasta los discípulos dudaron y estaban confundidos (Mt.28:17) (Lc.24:19-21) (Jn.20:19).

Parecía que la inmensa manipulación que había existido en cuanto a la persona de Jesús y su obra la verdad no iba a poder conocerse. Pero Dios tenía reservadas dos sorpresas definitivas: La resurrección del Mesías y el derramamiento del Espíritu Santo.

Durante este tiempo de gran confusión, los discípulos fueron zarandeados por el diablo que había invadido, con todas sus huestes, la ciudad de Jerusalén.

         Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo (Lc.22:31).

Zarandear significa mover una cosa con prisa, ligereza y facilidad. Es una artimaña para desequilibrar y mover la firmeza de la fe. En esos momentos el Maestro tomó el lugar de intercesor para que sus discípulos mantuvieran el equilibrio y la fe. Jesús es Intercesor (Ro.8:34); Abogado (1Jn.2:1); Mediador (1Ti.2:5) y Sumo Sacerdote (Heb.7:23-28). ¿Qué es lo que pide? Que la fe no falte.

Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte (Lc.22:32).

De esta gran verdad deducimos que mantenerse firmes en la fe del Hijo de Dios es la verdadera vida equilibrada del creyente.

El diablo ataca nuestra firmeza para ponerla a prueba. Jesús es el Autor de la fe y el perfeccionador de ella (Heb.12:2). La tentación está diseñada y dirigida para hacernos caer de la firmeza de la fe y el equilibrio de la palabra de Dios. La oración a Dios tiene la capacidad de generar fortaleza en el cristiano para no sucumbir a la tentación (Lc.22:39-46) (Lc.18:1).

Así, pues, tenemos como factores de equilibrio: Jesús (como intercesor), la fe y la oración. Por su parte, los factores de desequilibrio: el diablo, los zarandeos (ataques a la fe); y la tentación (ataques a la integridad para disolverla y diluirla. Ver ejemplo en Job, 2:3).

Todo creyente y discípulo del Mesías experimenta estas realidades en su propia vida. Atravesamos periodos de grandes conflictos, incluso desafíos a nuestra fe que nos sorprenderán y nos alarmarán; sin embargo, en ese tiempo no hemos sido abandonados por Dios, sino zarandeados por el diablo para que abandonemos, definitivamente, la firmeza de nuestra fe.

Continuará…