TIEMPOS FINALES (21) – A estos evita

El carácter - a estos evitaA estos evita

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán… a estos evita…  (2 Timoteo 3:1, 2,5).

Hay personas a las que debemos evitar. Esta no es una cuestión de cobardía o desprecio, es protección. El salmista nos dice: Bienaventurado el varón que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores  (Sal. 1:1 LBLA). El apóstol Pablo da por hecho que su discípulo se va a encontrar ya en su tiempo con hombres de un determinado carácter a los cuáles debe evitar. ¿Qué hombres son estos? Los amadores de sí mismos, los avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; los que tienen apariencia de piedad; y concluye: ¡Aléjate de esa clase de individuos! El hombre que causa divisiones una y otra vez hay que desecharlo (Tito 3:10); son palabras del apóstol.

Nosotros a veces pretendemos mantener un «buenísmo» que nada tiene que ver con la verdad sino con un nivel muy bajo de la justicia. El Señor le dijo a Samuel: No ruegues mas por él [Saúl] porque yo lo he desechado. Y si hay hombres a quienes debemos evitar, hay otros a quienes debemos respetar, imitar, seguir su ejemplo y modelo. Pablo dijo: Sed imitadores de mí, así como yo lo soy de Cristo (1 Co. 11:1). Someteos a hermanos como ellos y tenerlos en alta estima (1 Tes. 5:12,13). Más adelante en este mismo capítulo, el apóstol va a hablar del hombre de Dios, aquel que debe tener la verdad de la palabra como el fundamento de su vida. Lo veremos en las próximas meditaciones. Pero ahora, Timoteo debe evitar la compañía de ciertas personas que dicen y no hacen. Confiesan una cosa y viven otra. Por sus frutos se les conoce. El carácter de los hombres de los últimos tiempos tiene unas características tan nocivas que lleva a muchos justos a experimentar una gran soledad. El profeta Isaías menciona la soledad en muchas ocasiones como experiencia de los hombres de Dios (Is.43:18-20; 51:3).

La respuesta volvemos a encontrarla en el evangelio de Dios que nos une al Hombre por excelencia. Al Hijo del Hombre. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo Hombre. El fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado; por tanto, es poderoso para socorrer a los que somos tentados. El sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo para que nuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Jesús es nuestro modelo. Debemos poner nuestra mirada en él y mantener la comunión con aquellos que están siendo modelados a su imagen.

TIEMPOS FINALES (20) – Apariencia de piedad

Apariencias (2)Tendrán apariencia de piedad

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán… que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…  (2 Timoteo 3:1, 2,5).

Esta característica de los hombres de los últimos tiempos va dirigida directamente al mundo religioso. Este texto en la Biblia NTV se traduce así: Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios. La doctrina de la piedad es sana doctrina. Los creyentes piadosos se conforman con las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim.6:3). Los que no lo hacen están envanecidos, no entienden nada, tienen un interés morboso en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas entre los hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia (1 Tim.6:4-5 LBLA).

Aparentar piedad puede producir en algunos casos un buen negocio. Muchos lo están haciendo en nuestros días. Con palabras infladas, un tono modulado y una puesta en escena aparentemente benefactora, cobijan intereses ocultos, falsa piedad, falsas profecías de bienestar y éxito para conseguir beneficio propio. Muchos han encontrado una buena forma de ganarse la vida en el ámbito religioso. Surgen iglesias como setas por todas partes. Un pequeño grupo de personas y se monta un «negocio» familiar, se fabrica un producto con apariencia de evangelio, apariencia de unción, apariencia de piedad, proclamando unas cuantas palabras de la Biblia a nuestro interés y antojo. Se pone énfasis desmedido en diezmos y ofrendas para sostenerlo y una larga lista de actividades que ofrecerán respuestas fáciles a la complejidad de la vida. Pero las obras de cada uno se harán notorias más pronto o tarde. La obra de cada uno la probará el fuego, y lo que ha sido edificado sobre heno, paja y hojarasca, el fuego lo quemará. La que ha sido construida sobre oro, plata y piedras preciosas permanecerá.

La respuesta a esta trampa del corazón engañoso del hombre la encontramos en el evangelio de Jesús que enseña: Guardaos de la levadura de los fariseos que es la hipocresía (Lc.12:1). El Maestro dice: No juzguéis según las apariencias (Jn.7:24). Porque la apariencia de este mundo se pasa, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1 Jn.2:17). Debemos madurar para poder discernir lo precioso de lo vil, lo santo de lo profano, el bien del mal. El alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien del mal y no ser llevados por todo viento de doctrina, sino seguir la verdad en amor (Efesios 4:14,15).

TIEMPOS FINALES ( 19) – Amadores de los placeres

Amadores de los placeres (2)Amadores de los placeres

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán… amadores de los placeres (deleites) en vez de amadores de Dios… (2 Timoteo 3:1, 2,4).

Definitivamente la cultura del placer se ha instalado en la sociedad postmoderna. Su búsqueda ocupa los mayores esfuerzos del ser humano actual. Hemos abandonado la cultura del esfuerzo, la disciplina, la abnegación. Estamos orientados hacia lo placentero. Si da placer es bueno, aunque su final sea camino de muerte. Juntamente con esta filosofía hemos perdido la perspectiva eterna del hombre. El ámbito trascendente de la vida humana ha perdido su interés y lo ha ocupado el deseo por las cosas materiales. Hemos invertido el mandamiento: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, por este otro: Amarás los placeres y deleites poniendo toda tu fuerza en conseguirlos. La gravísima novedad de este cambio es que no estamos hablando del mundo incrédulo y alejado de Dios, sino de aquellos que se llaman cristianos pero tienen como máxima en su vida buscar la satisfacción personal, el logro de sus metas, la realización personal, poniendo como base de sus vidas la búsqueda del placer y la felicidad.

En este caso hemos invertido el evangelio de Jesús por un evangelio de placeres y deleites. Nos motiva aquello que nos hace sentir bien: la música, el baile, el teatro, la pertenencia a un club social que nos da reconocimiento y suple las necesidades anímicas del hombre. Por ello es tan fácil engañar a esta generación. Por ello es sumamente posible desviar a congregaciones enteras detrás de la vanidad, el entretenimiento, el brillo de Babilonia y el engaño de las riquezas. No nos engañemos. Una gran parte del esfuerzo de las iglesias está dirigido a conseguir que sus miembros alcancen placer, sea emocional, físico o espiritual. Hay placeres de todos los tipos. La idolatría por el placer ha confundido nuestros sentidos. El yugo de los deleites temporales del pecado pasa factura siempre, y cuando viene a cobrarla quedamos definitivamente sometidos a su poder.

La respuesta a este engañoso evangelio es el verdadero y único mensaje del evangelio. La palabra de Dios a Moisés le libró del brillo y la fascinación de Egipto. Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin temer la ira del rey, porque se mantuvo firme como viendo al Invisible (Hebreos 11:24-27 LBLA). La palabra eterna nos librará del engaño de los placeres temporales del pecado.

TIEMPOS FINALES (18) – Envanecidos

VanidadEnvanecidos (infatuados)

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán… envanecidos (infatuados)…  (2 Timoteo 3:1,4).

Envanecerse es provocar vanidad o soberbia sobre sí mismo o sobre otros. Ambos supuestos son especialmente nocivos. Caer en la vanidad es entregarse a uno mismo como el centro de todas las cosas. Provocar envanecimiento en otros (adular) tiene como fin sacar provecho propio, usar, manipular, para luego desechar con los argumentos radicalmente opuestos. Si pensamos en los hombres como infatuados, tal como se traduce en la Biblia Reina Valera del 60, debemos saber que significa falto de razón y entendimiento, también es estar llenos de presunción o vanidad infundada y ridícula. El hombre de hoy es muy dado a auto engañarse. Hace cualquier cosa por pura vanidad personal. Aunque sepamos que lo que dicen de nosotros no es del todo cierto, preferimos creerlo mientras se nos adule y fortalezca nuestra necesidad de reconocimiento. De esta forma es tan fácil manipular a las masas si solamente le decimos lo que quieren oír, aquello que infla su vanidad y ego.

Tenemos una legión de predicadores dedicados a llenar de palabras infladas a las masas que luego usan para sus propios fines e intereses. Una generación tan dependiente de la adulación personal es débil. Cuando los hombres buscan, como un fin en sí mismo, que se hable bien de ellos, quedan atrapados inmediatamente en las corrientes de moda que parecen responder a su necesidad. Sin embargo, en muchos, muchísimos casos, es solo un uso interesado, un objeto de usar y tirar que cuando no sirve a los intereses necesarios es depreciado sin escrúpulos. Una sociedad envanecida es superficial. Una generación infatuada es aquella que no se mueve por razones basadas en la verdad. Los valores quedan sometidos al interés económico y aquello que produce satisfacción personal, vanidad, que nos permite medrar sin escrúpulos y a costa de quién sea. Sin principios ni valores. Nihilista. Decadente.

La respuesta a la vanidad y el envanecimiento desmesurado que nos anega en esta generación la encontramos mirando el modelo del Mesías. Cuando quisieron apelar a su vanidad pretendiendo hacerle rey se retiro al monte solo (Jn.6:14,15). El Maestro no se fiaba de ellos, porque sabía lo que había en sus corazones (Jn.2:23-25). Cuando quisieron retenerle en una ciudad y hacerle «hijo predilecto», «hombre del año», Jesús dijo que tenía que recorrer otras ciudades anunciando el evangelio (Lc.4:42-44). Cuando el diablo le tentó con los reinos de este mundo y la gloria de ellos, dijo: ¡Vete, Satanás! Jesús, reinando en nuestros corazones, es el antídoto para vencer la vanidad.

TIEMPOS FINALES (17) – Impetuosos

ImpetuososImpetuosos

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán… impetuosos…  (2 Timoteo 3:1,4).

Las obras de cada persona son el resultado de su propia naturaleza. Antes de hacer somos. Me llama la atención que el apóstol no tiene dudas en su exposición. Los hombres serán. No hay lugar a la incertidumbre por las circunstancias o factores externos. Por el contrario, él ve una sociedad caracterizada por la manera de ser de sus ciudadanos. Y porque los hombres serán de una determinada forma de carácter producirán una generación acorde a ello. Las sociedades se forman por las personas que las componen. Las generaciones pueden ser de una forma u otra en función del carácter predominante de sus gentes. Esto no excluye otro tipo de personas, pero la identidad de una generación la forman sus hombres más relevantes y determinantes.

Aquí se nos dice que serán impetuosos. ¿Qué significa? Que se mueven de modo violento y rápido, así es como lo define el diccionario de la lengua española. Muy revelador. Volvemos a encontrarnos con la violencia como estilo de vida en la generación que precede al reinado mesiánico. La impetuosidad es la norma. La impaciencia nos domina. La inquietud nos atenaza. Todo menos paz, la paz del reino de Dios. La competitividad exige rapidez y esta hay que imponerla a cualquier precio llevándose por delante a quién sea. El profeta Daniel también habla del tiempo del fin y dice: Muchos correrán de aquí para allá (Daniel 12:4). Impetuoso también significa comportarse de manera impulsiva o irreflexiva. Se impone la acción sobre la reflexión, por lo tanto, se cometen más errores. No se piensa en las consecuencias, solo en llegar para volver a empezar de nuevo. El alma se aflige y se cansa, aparecen tensiones y sobrecargas que terminan por afectar a nuestro cuerpo con daños tal vez irreparables. Queremos parar pero no podemos, una fuerza extraña se ha apoderado de nosotros y nos domina. Vivimos como esclavos en una sociedad libre.

La respuesta a esta agitación irrefrenable la encontramos en el evangelio. Las buenas nuevas anuncian la llegada del príncipe de paz a la tierra. Su mensaje vuelve a resonar en nuestros oídos con este llamamiento: Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo  sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil, y mi carga ligera. El evangelio contiene esta verdad: A los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29). El Mesías es la respuesta a estos tiempos peligrosos.

TIEMPOS FINALES (16) – Traidores

TraiciónTraidores

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán… traidores…  (2 Timoteo 3:1,4).

Este enemigo de la amistad y las buenas relaciones entre los seres humanos es uno de los más devastadores. Cuando se produce en el seno familiar el dolor puede ser insufrible y llevar en muchos casos a la amargura, incluso al suicidio. Cuando aparece entre personas de quienes nunca imaginaste que pudieran traicionarte las secuelas suelen ser irreversibles. Toda traición es una violación de la confianza. Experimentada una sola vez puede endurecernos de tal forma que no volvamos a ser los mismos. Si se repite en diversas ocasiones el daño será irreparable para el alma humana. Por ello se valora tanto en las empresas, como en cualquier grupo humano, la confianza de sus empleados o clientes.

Hay muchas traiciones a lo largo de la historia, dos de las más conocidas son la de Bruto a Cesar y la de Judas a Jesús. Ambas terminaron con resultado de muerte. La traición mata. Con ella muere la amistad y la confianza, por tanto, nos introduce en un escenario de enemistad y desconfianza que destruye la convivencia. Las familias están sufriendo hoy esta destrucción en diversos niveles. La falta de escrúpulos y de afecto natural lleva a muchos a la violencia indeseada que genera más dolor. La espiral es imparable. Vivir en medio de la desconfianza generalizada porque se teme la traición en cualquier esquina produce una sociedad neurótica que nos lleva a la pérdida de valores esenciales: la honradez, el cumplimiento de la palabra dada, mantener el pacto, ser hombres íntegros, de una sola pieza, sin doblez.

La respuesta a la traición la tenemos en el evangelio de Jesús produciendo una transformación interna que afecta a todas nuestras relaciones externas. El levantamiento de los valores del Reino de Dios trae una sociedad más justa y sana. Jesús ha venido a poner en libertad a los cautivos y proclamar el año de gracia. La mayor fidelidad que ha conocido la humanidad es la determinación de Jesús subiendo a Jerusalén para culminar la obra de Dios a favor de los hombres. Grande es su fidelidad. Tentado en todo, también en la posibilidad de traicionar el propósito del Padre, pero fiel hasta la muerte y muerte de cruz. Ha vencido. Es fiable. Su amor prevalece sobre el juicio. Escogió ser fiel y acabar la obra que le fue dada por el Padre. Y volverá, lo ha prometido, para que donde él está todos los que le aman estén también con él. Su Espíritu fiel ha sido dado a los suyos para que sean fieles y no le traicionen. Incluso en los casos cuando somos defraudados por otros hermanos podemos elevarnos por encima de sus efectos devastadores poniendo la mirada en aquel que es el Autor y perfeccionador de nuestra fe. La fe que vence al mundo y sus traiciones.

TIEMPOS FINALES (15) – Aborrecedores de lo bueno

ABORRECER LO BUENOAborrecedores de lo bueno

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán… aborrecedores de lo bueno…  (2 Timoteo 3:1,3).

Me llama la atención que toda la lista de calificativos que hace Pablo del carácter de los hombres en los últimos tiempos está en plural. No se trata de algunos sectores de la sociedad, sino de su conjunto. Es un carácter predominante que se establece de manera común y natural. Aborrecer lo bueno es propio de sociedades en decadencia. Pero como se pretende ser hombres civilizados y educados, hay que disimular, camuflar, esconder la realidad del corazón detrás de eufemismos, máscaras, apariencias y argumentos sutiles.

Deberíamos preguntarnos en primer lugar ¿Qué es lo bueno? No hagamos una exegesis complicada. Bueno viene del bien y todos llevamos grabado en nuestra conciencia el bien y el mal, aunque luego se pueda malear, manipular, cauterizar o perturbar por agentes extraños y externos. Sin embargo, hay un bien común, una moral buena, leyes justas, aunque siempre estén supeditadas a interpretaciones diversas. Dios es bueno y corrige al que ama. Aborrecer lo bueno sería en este caso llamar a la disciplina «malo», aborreciendo las instrucciones reveladas en la palabra de Dios.

En una sociedad que idolatra el relativismo moral no hay posibilidad de definir el bien y el mal. En esta corriente postmoderna sin verdades absolutas que definan claramente un patrón de comportamiento, la mezcla resultante solo puede conducirnos al caos y el vacío. Es decir, regresamos al comienzo del Génesis cuando la tierra estaba sin orden y vacía hasta que la voz del Creador separó la luz de las tinieblas y vio que la luz era  buena. Hoy hemos cambiado la luz por tinieblas y las tinieblas por luz. La verdad por mentira, y la mentira por verdad. Lo amargo por dulce y lo dulce por amargo (Isaías 5:20). Están de moda eufemismos como «derecho a decidir» para llamar al asesinato de niños mediante el aborto; «parejas de hecho» para encubrir la fornicación; «libertad de expresión» para esconder la calumnia y campañas de manipulación de masas para dominar naciones y pueblos a través de una elite globalista al estilo de Nimrod en Babel.

La respuesta al aborrecimiento de lo bueno viene por el evangelio que nos enseña a discernir el bien del mal asimilando la verdad que nos hace libres del pecado que destruye al hombre. La palabra de Dios es viva y eficaz para discernir los pensamientos y las intenciones de nuestro corazón engañoso. Jesús es la luz del mundo que alumbra a todo hombre; el que le sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida. Hoy es tu día para venir a él y ser guiado por la senda de la vida eterna.

TIEMPOS FINALES (14) – Crueles

Crueles (5)Crueles (salvajes)

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán… crueles (salvajes)…  (2 Timoteo 3:1,3).

Se ha dicho en muchas ocasiones que el hombre es el mayor enemigo del hombre. La mayoría de nuestras aflicciones vienen dadas por nuestros semejantes, también buena parte de nuestros mayores deleites tienen su base en las buenas relaciones humanas. Por tanto, el hombre puede ser nuestro peor enemigo o nuestro mejor aliado. La naturaleza humana contiene grandes misterios difíciles de descifrar. Nuestro comportamiento puede representar alivio o aflicción en otros. Ambas manifestaciones suelen darse en una misma persona. Si una de las características de los hombres de los últimos tiempos es la crueldad debemos esperar sociedades atrapadas en la angustia.

¿Qué es la crueldad? El diccionario la define como «el que se deleita en hacer sufrir a los demás». Es causar sufrimiento al prójimo. La Biblia de las Américas lo traduce por salvaje. Pensar en este término parece llevarnos a tribus lejanas y pueblos extraños, sin  embargo, nuestro pasado siglo XX ha sido testigo de las mayores crueldades y salvajismo que el hombre puede cometer sobre otro hombre. El Holocausto fue planificado como una industria de la muerte de todo un pueblo, el judío. Los gulags soviéticos fueron un océano de maldad y crueldad sobre ciertas clases sociales en nombre de una ideología totalitaria. Los millones de muertos por hambre en la Ucrania soviética, (llamadas tierras de sangre), lo fueron por decisiones políticas contra sus semejantes. La Segunda Guerra Mundial puso de manifiesto el extremismo de la crueldad humana escondido detrás de pueblos aparentemente cultos y educados. Las modernas leyes del aborto son una expresión máxima de crueldad infringida sobre nuestros propios hijos en su máxima indefensión. La salvación del hombre no puede venir, en ningún caso, del mismo hombre. Está fuera de él.

La respuesta a la crueldad humana la encontramos en el evangelio de Dios. La salvación pertenece a nuestro Dios (Apc. 7:10). No es la capacidad humana para maquillar su naturaleza corrompida mediante religión. Precisa fe y arrepentimiento. Contiene el poder de Dios para salvar al hombre de sí  mismo; de su naturaleza cruel y salvaje. El evangelio es Jesús mismo, la bondad de Dios hecha carne y habitando entre nosotros. Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad (Jn. 1:14). Solo el evangelio de Jesús transforma y nos libra de este cuerpo de muerte (Ro. 7:24). La maldad llevó al Justo a la cruz. Pagó por nosotros. Satisfizo la justicia de Dios. Nos da una nueva naturaleza, creada en la justicia y santidad de la verdad (Ef.4:24). ¡Gracias a Dios por su don inefable!

TIEMPOS FINALES (13) – Desenfrenados

desenfrenadosDesenfrenados (intemperantes)

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles («peligrosos» RV60). Porque los hombres serán… desenfrenados (intemperantes)…  (2 Timoteo 3:1,3).

Una sociedad sin freno. Desenfrenada. Que usa la libertad como pretexto para hacer lo malo. La maldad es ausencia de ley moral, de límites. Vivimos tiempos de extralimitaciones. Llevamos la vida al extremo, sin equilibrio. Hay un tiempo para cada cosa, dice el sabio, pero nosotros hemos decidido adelantar los tiempos, tenerlo todo ahora, atravesar las etapas de la vida sin la transición necesaria. No ponemos límites a los hijos en el tiempo de la educación, por tanto, crecen sin control, sin normas claras, desenfrenados y entregados a los placeres y las adicciones. El dominio propio desaparece dando lugar a la inquietud. Hay mucha inquietud, (que equivale a falta de paz interior), en una persona que tiene ante sí todos los placeres sensuales (de los sentidos) al alcance de un clic.

Cuando la tiranía de los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida subyugan la eternidad del corazón del hombre quedamos atrapados en una espiral de apetencias carnales que no satisfacen el alma humana, sino que la destruye mediante drogas y depresión que producen frustración y vacío.

Querer y no poder puede llevarnos a soltar cualquier freno moral en favor de la consecución de nuestros deseos a cualquier precio. Esperar el desarrollo propio de cada tiempo en las etapas de la vida se vuelve una tortura indeseada. Por qué esperar si está al alcance de la mano. Lo tenemos delante, nos instan a tomarlo, poseerlo, adquirirlo; sea un objeto material, un proyecto, una persona. «Si lo quieres puedes conseguirlo». «Si lo deseas suficientemente lo tendrás». «Solo tienes que tomarlo, a que esperar, vive la vida, es corta, comamos y bebamos que mañana moriremos». Con estos y otros argumentos cualquier resistencia queda rota, entrando en una vida de desenfreno, sin  control de nosotros mismos, para ser manipulados y oprimidos por un sistema consumista, materialista, relativista y hedonista.

La respuesta al desenfreno y la falta de dominio propio la encontramos en el evangelio de Jesús dirigido a quienes reconocen su necesidad de médico. Es para los que no pueden, —ni saben—, controlarse  a sí mismos. Para los pobres de espíritu necesitados de una nueva naturaleza. Para aquellos que se rinden, trabajados y cargados, viniendo al descanso de una vida en yugo con aquel que nos hace descansar. De esta forma recibimos la regeneración; un espíritu nuevo de amor, poder y dominio propio. Somos traslados del dominio de las tinieblas, al reino de su Hijo amado. Su reino es paz y gozo. Primicias del reino mesiánico y eterno. El Mesías, substituto nuestro, nos libra del desenfreno.

TIEMPOS FINALES (12) – Calumniadores

Calumniadores (4)Calumniadores

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles (peligrosos RV60). Porque los hombres serán… calumniadores…  (2 Timoteo 3:1,3).

¿Qué es una calumnia? Es una acusación falsa que se hace con malicia para hacer daño a otro. Si la blasfemia se dirige hacia Dios, la calumnia tiene al hombre como destinatario. Es la consecuencia de la falta de amor verdadero por la verdad y la justicia. Es el lenguaje común de la serpiente antigua, del padre de la mentira, el acusador de los hermanos. El hombre calumniador es la boca de Satanás para dar expresión al veneno mortífero que lleva como naturaleza de serpiente. Hemos tenido calumniadores siempre en la historia de la humanidad, ¿por qué, entonces, el apóstol dice que será una señal del carácter de los hombres en los últimos tiempos? No cabe duda que hay muchas de las características expresadas en este pasaje de Pablo a Timoteo que se han manifestado siempre, en todos los periodos de la historia, sin embargo, creo que en el final de los tiempos la proporción aumentará. Es un tipo de carácter generalizado.

En nuestra sociedad los medios de comunicación tienen un poder, (lo llaman el cuarto poder), que mediante el derecho a la libertad de expresión dan lugar en muchas ocasiones a todo tipo de manipulaciones interesadas para llevar naciones enteras a un lavado de cerebro de masas, en connivencia con el poder político. Internet, un medio útil en muchos casos, se vuelve perverso cuando la calumnia corre por la red sin control moviendo a multitudes como manada en estampida. Una de las muchas manipulaciones instaladas en nuestra sociedad es la llamada violencia de género. Hay una calumnia dirigida a denigrar la familia natural en la figura del padre. Aprovechando algunos casos de maltrato real se presenta la acusación con la idea de que todos los hombres son maltratadores, violentos, y asesinos de mujeres. Ella puede acusar injustamente a su pareja y el hombre ser puesto en la cárcel antes de saber si la acusación es verdadera o falsa. Me recuerda el caso de Nabot. Jezabel consiguió el capricho del rey Acab quitándole la viña a su dueño, acusándolo falsamente mediante hombres perversos y calumniadores (1 Reyes 21:5-15).

La respuesta a la calumnia la encontramos en el evangelio que transforma nuestra manera de hablar. Nos saca del dominio de la mentira y nos introduce en el reino de la verdad. Jesús es la verdad. El evangelio santifica nuestros labios, (como en el caso de Isaías, que vivía en medio de un pueblo de labios inmundos, como el nuestro), para que sirvamos a la justicia, hablemos la verdad y traigamos vida a los oyentes. La calumnia y mentira quedarán neutralizadas por la verdad del evangelio que nos hace libres.