19 – LA LUCHA INTERIOR – El profeta Jeremías sobre Edom (2)

Lucha interiorEl profeta Jeremías sobre Edom (II)

Por tanto, oíd el plan [«consejo» RV60] que el Señor ha trazado contra Edom, y los designios que ha decretado contra los habitantes de Temán…  (Jeremías 49:20 LBLA).

Cuando venimos a las Escrituras de los profetas, la Torah, los Salmos y los escritos de los apóstoles, debemos saber que estamos entrando en la soberanía de Dios expresada en su palabra revelada. No venimos para encontrar apoyo a nuestros razonamientos, sino para aceptar el consejo de Dios, todo el consejo de Dios, diría Pablo. Y una parte de ese consejo son juicios.

Pretender ver en la Biblia solo amor, bondad y misericordia es engañarse a sí mismo. El propósito de Dios incluye juicios sobre los impíos, sobre aquellos que resisten su voluntad, y sobre las naciones que se oponen a su soberanía. Hay también un juicio sobre el hombre carnal, porque los que viven según la carne no pueden agradar a Dios, y su destino es la separación de Dios eternamente. Las obras de la carne serán juzgadas y aquellos que las practican no pueden heredar el reino de Dios (Gá. 5:19-21).

Esaú es el representante del hombre carnal. El profeta Jeremías declaró el juicio de Dios sobre la descendencia de Edom. Ese juicio vino como consecuencia de la arrogancia y la soberbia manifestada en múltiples ocasiones. Dios resiste a los soberbios, y da gracia  a los humildes. No es nada nuevo. El Señor es el mismo y no cambia. Se anuncia un tiempo de quebrantamiento y castigo (49:8). Será desnudado (49:10) y descubiertos sus escondrijos, no podrá esconderse, será destruido y dejará de ser.

Así es también el destino del hombre opuesto al Eterno. Las obras de cada uno serán expuestas; los que han edificado sobre paja, heno y hojarasca el fuego destruirá su obra, está anunciado. Podemos escondernos un tiempo, ignorar las consecuencias de nuestros actos como si no tuviéramos que dar cuenta a nadie, pero el día llega como le llegó a Edom. El juicio ha sido decretado (Sal. 149:6-9).

Porque por mí he jurado —declara el Señor— que Bosra [ciudad de Edom] será motivo de horror, de oprobio, de ruina y de maldición; todas sus ciudades [las del reino de Edom] se convertirán en ruinas perpetuas (Jer. 49:13 LBLA). Y el día llegó para los descendientes de Esaú; como llegará para todos aquellos que eligen la soberbia del hombre carnal en oposición a la humildad del hombre nacido del Espíritu.

         No debemos engañarnos, todo lo que el hombre siembra, eso siega. Esaú lo cosechó y el juicio está decretado para todos aquellos que eligen su naturaleza soberbia.

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