55 – LA LUCHA INTERIOR – Un comportamiento incomprensible

Lucha interiorUn comportamiento incomprensible

Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena  (Romanos 7:15-16).

Ciertos comportamientos humanos son tan incomprensibles que nos dejan estupefactos. La capacidad del mal es tan poderosa que muchas veces arrastra personas a manifestaciones de un nivel de depravación difícilmente aceptables en una sociedad normal. Los más sorprendidos somos nosotros mismos. «¡Cómo he podido hacer eso!», decimos, «jamás pensé en hacerte daño», y sin embargo, lo hemos hecho, invadiéndonos la perplejidad. Nos odiamos. Nos culpamos. En los casos más graves solo el suicidio puede acallar la voz que nos atormenta.

Ciertas filosofías modernas —porque son relativamente recientes, proceden en su mayoría de la época de la Ilustración francesa— nos dicen que el hombre es bueno por naturaleza, siendo la sociedad quien produce los resultados indeseados en su carácter. Habría que preguntarse quién ha producido la sociedad. Esa corriente de pensamiento humanista está muy lejos de la cosmovisión bíblica. En nuestras meditaciones lo hemos visto ampliamente.

También se dice que «el hombre es el mayor enemigo del hombre». Hemos llegado a unos niveles de desequilibrio básico valorando más a los animales que a las personas. Decimos: «somos peores que animales», y en ciertos casos es cierto, pero eso no es razón para negar nuestra humanidad y colocarla al mismo nivel que el mundo animal. Lo que debemos saber es que «Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones» (Ecl. 7:29).

Debemos saber también que la ley es buena para poner freno a los caprichos del pecado, pero que no es suficiente. La ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, quién cambia nuestra naturaleza de pecado por el poder de la resurrección y una vida indestructible por el Espíritu de Dios. Hay un tiempo para la lucha sin entender lo que sucede en nuestro interior. Pero el conocimiento revelado, mediante la palabra vivificada por el Espíritu, levantará la verdad en nuestros corazones para hacernos libres de nosotros mismos. Es el gran milagro: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. (Colosenses 1:27).

         Lo incomprensible de ciertos comportamientos humanos debe llevarnos a la impotencia de pelear una batalla perdida contra el pecado. La victoria está en aquel que venció el pecado y la muerte por nosotros.

Download PDF

Deja un comentario