45 – Ser llenos del Espíritu una experiencia posterior

La vida en el EspírituAnanías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre él, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo  (Hechos 9:17).

         Saulo de Tarso ha tenido una experiencia increíble de conversión. Jesús mismo se le ha aparecido en el camino a Damasco, lo ha derribado, se ha revelado a él, −a quién estaba persiguiendo−, ha quedado ciego por tres días y sin embargo no ha sido lleno del Espíritu Santo.

El Señor necesita  un discípulo, no era un apóstol, era un discípulo, el discípulo Ananías. A éste el Señor le había hablado en visión para que fuera a la calle que se llama Derecha, preguntara en casa de Judas por un hombre de Tarso llamado Saulo que estaba orando.

Veamos la secuencia. Saulo impactado por una conversión radical y directa del Señor (hoy tenemos muchos testimonios de personas, especialmente musulmanes en países de difícil acceso del evangelio, en los que se les aparece el mismo Señor y se convierten) está en una casa orando. Por otro lado tenemos a Ananías que ha recibido una visión de Dios para que vaya a visitarlo. Saulo ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista. Pero el Señor le había dicho a Ananías algo más: «me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo». Al instante recobró la vista, se levantó y fue bautizado, tomó alimentos (puede ser que Saulo estaba ayunando los tres días) y cobró fuerzas.

Miremos el orden: una revelación directa de Jesús para que Saulo crea en él, éste se dedica por entero a la oración los siguientes tres días, tiene una visión, recibe la visita de Ananías que ora por él para ser lleno del Espíritu Santo y luego fue bautizado. Sigamos pensando. El futuro «gran» apóstol Pablo necesitó a un discípulo para que orase por él y fuese lleno del Espíritu. Esta experiencia fue posterior a la conversión, tres días después. Pablo ya tenía visiones en medio de una vida intensa de oración pero no estaba lleno del Espíritu. Esta experiencia se liberó en su vida a través de un hermano obediente a la voz de Dios.

Por tanto, está claro en la Escritura que hay llenuras del Espíritu Santo posteriores a la conversión. No todo ocurre el mismo día que invocamos el nombre de Jesús. No pongamos «tropiezo doctrinal» a la llenura del Espíritu en nuestras vidas, de ello depende nuestro desarrollo posterior o su estancamiento.

         La vida cristiana contiene diversos tipos de experiencias en un orden distinto al que la denominación que sea pueda marcar.

 

Download PDF

Deja un comentario