Reflexiones desde el confinamiento (2)

ConfinamientoReflexiones desde el confinamiento

(Segunda parte)

Tras la introducción que vimos en la primera parte de estas reflexiones quiero adentrarme ahora en algunas percepciones que sostengo al mirar a nuestro alrededor.

La primera de ellas es que desde hace tiempo hemos copado la medida de nuestros pecados. Las naciones, en sentido general, siempre unas más que otras, pero con muchos denominadores comunes en el mundo globalista en que vivimos, han colmado la paciencia de Dios. El Señor es lento para la ira, y grande en misericordia, pero vemos en distintas ocasiones en la Escritura que hay un momento cuando se supera la medida de la iniquidad soportable por la bondad de Dios, y en esos momentos las sociedades, naciones, familias o personas, caen bajo su juicio y castigo.

Cuando pienso en cómo se ha legislado las últimas décadas contra la ley natural, la ley moral y por supuesto contra la ley de Dios, penetrando áreas esenciales de su creación y la convivencia entre los hombres, me refiero al ataque inicuo contra la familia y la esencia del ser humano como criatura de Dios, poniendo en duda su identidad biológica más esencial, la familia como institución básica de la sociedad para establecer modelos de familias espurios y contranatura, con todo lo que eso conlleva y las ramificaciones que tiene de destrozo social; cuando veo que muchos gobernantes están ocupando el lugar de Dios, sentándose en lugar de Dios (2 Tesalonicenses 2:4) (Ezequiel 28:1,2) con una osadía perversa y haciéndolo con una naturalidad que luego venden los medios como la agenda única ante la que deben postrarse todos (recuerdo aquí la soberbia de Nabucodonosor levantando la estatua que todos debían adorar y que fue golpeada por la piedra arrancada sin mano, para luego llenar toda la tierra del reino mesiánico) bajo la amenaza de ser tratados como apestados, condenados al ostracismo, a la muerte social y acusaciones de intolerantes, cambiando la verdad por la mentira, solo puedo pensar en los niveles de arrogancia y soberbia que hemos acumulado. Y aquí la Escritura es clara: Dios resiste a los soberbios. Babilonia está llena de soberbia, habla con arrogancia, quiere ocupar el lugar de Dios, desplazar su trono, lo cual viene a ser locura, como la de Nabucodonosor atribuyéndose el mérito y robando la gloria de Dios (Daniel 4:30).

Estatua de NabucodonosorCuando veo gran parte del liderazgo espiritual plegado a las demandas del poder del estado y sus prebendas entiendo que no haya palabra profética para denunciar el pecado, sino justificarlo con sutilezas, subterfugios y eufemismos, y en nuestro caso, también con una falsa piedad. Y no estoy en la postura fanatizada, radical extrema de algunos, solo pienso en lo que veo pasándolo por el crisol de la verdad libertadora de la Escritura. A menudo veo más valentía en algunos periodistas que en ciertos predicadores o referentes espirituales que me recuerdan las palabras de Jesús: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían (Lucas 19:40).

El pecado y la maldad se han trivializado tanto que esta generación no sabe discernir donde tiene la mano derecha. Me recuerda el juicio inminente sobre Nínive (Jonás 4:11) y que pudo ser detenido por la predicación impopular y sin embargo efectiva del profeta Jonás. Esa es una de mis esperanzas en la oración, ponerme al lado del profeta Habacuc, que desde su puesto de guardia, oró: En la ira, acuérdate de tener compasión (Habacuc 3:2 LBLA). Es tiempo de clamar a Dios, sin duda. Clamar como lo hicieron ante el Mesías: Jesús, hijo de David, ten misericordia. Y me consta que muchos lo están haciendo en estos días, especialmente en los países más humildes.

Sin embargo, en nuestro país lo que veo es obstinación en el error, reafirmarse en las ideologías que como doctrinas de demonios han penetrado el alma, se han interiorizado y asimilado con una naturalidad que me deja perplejo.  Por otro lado siempre hay un remanente fiel, resistente, entre los que quiero estar, que no doblan su rodilla ante Baal. Nuestros gobernantes están a la cabeza de esta agenda mundialista perversa por eso mi oración es que sea expuesto este gobierno impío en sus mentiras y manipulaciones y el Señor nos dé hombres y mujeres rectos y honestos, temerosos de Dios y apartados del mal.

(Continuará)…

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