Carta de Pablo a los GÁLATAS

Gálatas (2)HISTORIA DE LA CARTA

Galacia. En los días del apóstol Pablo era una provincia romana situada geográficamente en lo que hoy es Turquía. Algunas de sus ciudades más importantes, y en las que Pablo fundó iglesias nuevas, eran: Antioquia de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe (Ver Hechos capítulos 13 y 14).

Motivo de la carta.  El motivo esencial de esta carta es salir al paso de ciertas enseñanzas judaicas que algunos maestros de la ley habían introducido. Entre ellas estaba la de obligar a guardar la ley y circuncidarse para alcanzar la salvación. El apóstol afrontó esta corriente doctrinal que diluía y mezclaba el evangelio anulando su poder, y presentando un mensaje distinto al que Pablo había predicado a los gálatas. Por ello les dijo:

Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos predicado, sea anatema [maldito]  (1:8).

Fecha. Se cree que fue escrita alrededor del año 57 d.C., diez o doce años después de haber establecido las iglesias, aunque en ese tiempo hizo varias visitas a los nuevos discípulos.

La circuncisión. Es uno de los temas centrales de esta carta. Se practicaba a todos los niños judíos a los ocho días de nacer; o a quienes se convertían al Judaísmo. Se trata de cortar el prepucio que cubre el glande del miembro viril. Fue el signo externo que Dios mandó a Abraham como señal del pacto que hizo con él y toda su descendencia (Gn.17:1-10). El apóstol de los gentiles expondrá ampliamente en esta epístola que no es necesario, para los gentiles, ser circuncidados para formar parte de la familia de Dios. El evangelio, con todo su poder, no necesita esta señal externa para producir una nueva creación (Gá. 5:6 y 6:15). De la misma manera, hay que decir que los judíos siguen practicando este rito tradicional, incluso aquellos que reciben el evangelio, como parte de su herencia judía.

Los judaizantes. Eran un sector influyente de judíos que sí habían aceptado la mesianidad de Yeshúa, pero que obligaban a los gentiles convertidos a circuncidarse para ser parte de la ciudadanía de Israel. Pablo se opuso frontalmente a esta postura, contraria a la verdad del evangelio que él había recibido por revelación de Jesucristo. La discusión se hizo tan fuerte que fue motivo del primer Concilio en la iglesia de Jerusalén (Hch.15). Muchos judíos, predicadores ambulantes, seguían insistiendo en las mismas iglesias que el apóstol Pablo había anunciado el evangelio, la obligatoriedad de acercarse a Dios mediante el Judaísmo. Los gentiles debían guardar la ley de Moisés para ser aceptados en la familia de Dios (Hch.15:24). Este mensaje produjo perturbación en los nuevos discípulos entre los gentiles, por ello se convocó el mencionado concilio, y el apóstol Pablo tuvo que escribir esta importantísima carta doctrinal para aclarar y asentar la verdad del evangelio.

GálatasENSEÑANZAS Y TEMAS DE LA CARTA

Los temas que aparecen en esta breve, pero significativa carta de Pablo, y que veremos a continuación, son estos:

  1. No hay otro evangelio (1:6-10)
  2. Cómo y de quién lo recibió Pablo (1:11-2:10)
  3. La defensa del evangelio ante Pedro y los judaizantes (2:11-21)
  4. El propósito que tuvo la ley (3:19-4:31)
  5. El significado de la promesa
  6. La promesa del Espíritu se recibe por la fe (3:1-18)
  7. La libertad y el fruto del Espíritu (5:1-6:10)
  8. Sobre la cruz de Cristo (6:11-17) (5:11) (2:20)

1.- No hay otro evangelio  (1:6-10)

El apóstol Pablo no se anduvo con rodeos cuando se trataba de defender el mensaje del evangelio. Estaba maravillado de que tan pronto los gálatas hubieran puesto su oído a otros evangelios, fascinados por el brillo falso de mensajes, seguramente atractivos para el hombre religioso y carnal, pero falsos. El evangelio es un misterio eterno revelado, por tanto, se necesita revelación, dependencia, lo cual significa que el verdadero evangelio de Dios precisa de la intervención divina para comprenderlo y recibirlo. Otros evangelios pueden ser entendidos fácilmente sin la intervención sobrenatural ―especialmente los que descansan sobre las obras para sustentarse― pero el evangelio de Dios es de Dios, no de los hombres, procede de Él, por ello, somos dependientes de su Espíritu para poder acceder a él mediante el arrepentimiento y la fe.

         El misterio que esconde el evangelio que Pablo predicó en Galacia se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero ahora ha sido manifestado por las Escrituras de los profetas. En esas Escrituras se recogen los sufrimientos del Mesías y las glorias que vendrían después para beneficio de todos los llamados del Señor. Los profetas hablaron de una gracia destinada, dirigida por Dios para que fuera alcanzada por todos aquellos que oyen el mensaje y lo reciben; anunciada por los apóstoles que predicaron el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo.

Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén (Ro.16:25-27).

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles (1 Pedro, 1:10-12).

En estos pasajes donde se recoge la esencia apostólica de lo que es el evangelio, vemos que es un mensaje eterno que había sido preparado desde antes de la fundación del mundo, por tanto, es un propósito diseñado por Dios, un plan de redención. Ese plan se fue revelando progresivamente a través de los profetas, y tuvo su culminación en la persona de Jesucristo. Ha sido revelado a través de la predicación de los apóstoles por el Espíritu Santo, y recogido en sus escritos para todas las generaciones posteriores. Pablo es consciente de este misterio revelado y de la necesidad de transmitirlo correctamente, sin adulteraciones, cuando pide la oración de los hermanos de Éfeso a favor de su apostolado.

orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;    y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar (Efesios, 6:18-20).

En su carta a los colosenses, Pablo deja constancia de esta verdad fundamental: que el mensaje que anunciaba le fue dado por Dios para ser proclamado; de esa forma el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, sería revelado. Ese misterio se sintetizaba en poner de manifiesto las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria (Colosenses, 1:24-29).

El evangelio es la buena noticia de la llegada del Mesías y Salvador del mundo (Lc.2:10,11). Es la gracia de Dios manifestada para salvar a todo aquel que cree (Tit.2:11) (Ro.3:24). Tiene su base en la obra redentora de Jesucristo, su muerte y resurrección (1 Co.15:1-5). Es el único camino para que el ser humano sea librado del poder del pecado y de la muerte; permitiendo acercarnos a Dios en plena certidumbre de fe (Jn.14:6) (Hch.4:12) (1 Ti.2:5) (Ef.3:12) (He.10:19-22). Este es el evangelio que el apóstol Pablo predicó a los gálatas y en el que debían permanecer firmes, porque no hay otro evangelio revelado a los hombres. Concluyendo: si otra persona, o un ángel del cielo, anuncian otro evangelio distinto del que les ha sido anunciado, sea anatema, maldito (1:8,9).

Hubo, y hay, quienes anunciaban otros evangelios distintos al que enseñaron los apóstoles, sobre ellos recae un juicio de maldición (1:9). Más adelante expone las bases sobre las que asienta una tesis absoluta, inequívoca, y que no admite alternativa: el evangelio de Dios es poder para salvar. Se distingue porque trae libertad al hombre y no dependencia de sistemas religiosos. Los otros «evangelios» esclavizan, perturban, roban la libertad del individuo, le frustra y nunca pueden llegar a suplir las verdaderas necesidades del ser humano (Jn.8:31,32,36) (Hch.15:24,32) (Ro.8:15; 14:17) (1 Co.14:3) (Gá.2:4; 5:1,13). La verdad del evangelio no tiene lugar con el sincretismo (sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes) de los primeros siglos; ni tiene que ver con el pretendido ecumenismo de nuestros días. El apóstol Pablo lo deja meridianamente claro en esta carta.

2.- Cómo y de quién lo recibió Pablo (1:11-2:10)

         Ahora bien, los gálatas, ―y nosotros mismos―, debemos preguntarnos ¿por qué el evangelio que predicó Pablo y los demás apóstoles es el verdadero evangelio de Dios? ¿Qué bases tenemos para poder fundamentar esta premisa básica de la fe? El apóstol va a poner su exégesis al servicio de la comprensión del mensaje eterno, con las bases que lo avalan, comenzando con estas palabras: El evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo (Gá.1:11,12).

         Pablo aseguraba que el evangelio es un misterio revelado, por ello deja claro que él mismo lo recibió por revelación, y ésta, directamente de Jesucristo, sin intervención humana.  Antes había sido un judío estricto, fariseo, perseguidor de la iglesia; hasta que el Señor mismo le salió al encuentro en el camino a Damasco (Hechos 9). Y sustenta su argumentación en las siguientes aseveraciones:

  • Fue llamado por Dios desde el vientre de su madre (1:15).
  • Fue escogido para ser apóstol a los gentiles (Hch.9:15,16) (Gá.2:7-10).
  • No consultó enseguida con hombres, sino que fue a Arabia.  Seguramente a un lugar apartado donde seguir recibiendo las revelaciones del Señor (1:17).
  • Luego fue a Damasco (1:17) donde siguió dando testimonio a los judíos de su conversión (Hch.9:20-22).
  • Mas tarde, subió a Jerusalén para ver a Pedro (1:18); y de esta manera confirmar el mensaje con aquellos que eran testigos oculares de lo que él había recibido por revelación directa. Por tanto, la revelación recibida fue confirmada por el testimonio de los demás apóstoles, que ahora eran testigos ante el pueblo de las cosas que habían visto y oído (2:6-10).

Por tanto, tenemos que el evangelio que predicó Pablo estaba en armonía con las enseñanzas de los doce apóstoles; aunque él había recibido un llamado especial para llevarlo a los gentiles (Ef.3:1-13). Fue Pablo quién mejor entendió la universalidad del evangelio: Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y coparticipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio (Ef.3:6). Por otro lado, el evangelio de Dios está edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra principal Jesucristo mismo (Ef.2:20).

3.- La defensa del evangelio ante Pedro y los judaizantes (2:11-21)

         El apóstol Pedro hizo un viaje a la iglesia de Antioquia de Siria, desde donde Bernabé y Pablo habían salido en su primer viaje misionero (Hch.13:1-3). Cuando el antiguo pescador llegó a la ciudad comía y se relacionaba con los hermanos gentiles, pero cuando vinieron algunos judíos, estrictos guardadores de la ley de Moisés, que le acusaron de comer con gentiles, su actitud cambió y los evitaba por temor a sus hermanos de Jerusalén (Hch.11:1-4). Incluso, el mismo Bernabé fue arrastrado por esa conducta hipócrita, que no pasó desapercibida para Pablo; por lo cual, viendo que no andaban conforme a la verdad del evangelio (2:4), en el que no hay diferencia entre judío o gentil, (3:27-28), los exhortó delante de todos, cara a cara, con estas palabras: El hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley,  por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado  (2:16). Y continúa con una de las declaraciones más poderosas del mensaje del evangelio: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (2:20).

         Pablo no estuvo dispuesto a hacer nula la gracia de Dios, regresando a las viejas costumbres y ritos judíos que tenían un peso muy fuerte aún en la iglesia primitiva. Levantó su voz para que la libertad del evangelio prevaleciera con los discípulos. Y sentenció: No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo (2:21). Depender de las obras de la ley para obtener el favor de Dios es colocarse bajo maldición, porque está escrito: maldito todo aquel  que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas (3:10). Concluyendo con lo dicho por el profeta Habacuc: El justo por la fe vivirá (3:11). Al final de la carta dice taxativamente: en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación (6:15).

4.- El propósito que tuvo la ley (3:19-4:31)

Pablo da continuidad a su exposición adelantándose a la pregunta que automáticamente surgiría en la mente de todo judío sincero: Entonces, ¿para qué sirve la ley? (3:19). Nosotros hoy podríamos preguntarnos: «entonces, para que sirven las buenas obras y mis tradiciones religiosas? La respuesta del apóstol es que la ley sirvió para dar a conocer el pecado del hombre y llevarlo a la necesidad de un Salvador (Ro.3:20; 5:20; 7:7). La ley ceremonial de Moisés sirvió como ayo hasta que viniera el Mesías y remediara el pecado del hombre (3:19). Una vez realizada la redención, ya no estamos bajo ayo, sino que la justicia de Dios se manifiesta mediante la fe, para todos los que creen en él (3:22) (Ro.3.21,22) (Gá.3:24,25,26; 4:2,4-7) (Jn.1:12).

         Estando ahora en Cristo, hemos sido hechos, por la fe, descendientes de Abraham y herederos de la promesa (Gá.3:29) (Ro.4:11,16,18). El autor de la carta fundamenta esta verdad en la alegoría de las dos mujeres del padre de la fe: Sara y Agar, que constituyen dos pactos bien distintos. Veamos.

AGAR:

  • Su hijo Ismael, ejemplifica al hijo de la carne.
  • Simboliza el pacto del Sinaí, la ley.
  • Lo relaciona con la Jerusalén actual que está en esclavitud (Roma).

SARA:

  • Su hijo Isaac ejemplifica al hijo de la promesa.
  • Simboliza el nuevo pacto y la gracia revelada.
  • Relacionado con la Jerusalén celestial y libre (He.12:22) (Ap.21:2,10).

         La diferencia entre ambos pactos es notable. Vemos que hay un hijo nacido según la carne que da hijos para esclavitud, estos son los descendientes de Agar; y un hijo nacido de la promesa, por el Espíritu, que da hijos en libertad. Entre ambos se establece una lucha inevitable: muerte o vida, esclavitud o libertad, religión o revelación (Ro.8:2) (Gá.4:29-31). Este conflicto prevalece aún en la vida del hijo de Dios (Ro.7:14-25) (Gá.5:16,17). La victoria está en vivir y andar en el Espíritu, llenos del Espíritu (Gá.5:25) (Ef.5:18). Veamos ahora más concretamente a que se refiere el apóstol Pablo con la promesa, una expresión que se repite ampliamente en el desarrollo de su carta.

5.- El significado de la promesa

         Para comprenderlo mejor debemos remontarnos al pacto que Dios hizo con Abraham, y que tenemos expuesto en el libro de Génesis. Ese pacto incluía el que Dios haría de Abraham una gran nación (Gn.12:2). Le bendeciría ampliamente (12:2); y esa bendición se extendería a todas las familias de la tierra (12:3). Además le daría la tierra de Canaán como herencia perpetua (13:14-17). Le daría un heredero, Isaac, y mucha descendencia, como la arena del mar y las estrellas del cielo (15:4-6). La Escritura también nos habla del pacto que Dios hizo con David, prometiéndole que de su descendencia vendría un justo que gobernaría para siempre sobre todas las naciones (2 Sam.7:16,29 y 23:3-5). Además de otras muchas promesas que Dios hizo a través de los profetas de Israel, y que tienen su cumplimiento en el advenimiento del Mesías (2 Co.1:20) (Lc.22:37). Ahora bien, en el contexto de la carta a los gálatas, la promesa se sustancia de la siguiente manera:

  • La promesa de ser hechos hijos de Dios. Adoptados como hijos  (Gá.3:26; 4:4-7).
  • La promesa del Espíritu Santo (Gá.4:6; 3:14) (Lc.24:49) (Hch.1:4;  2:33,39) (Ef.1:13,14).
  • La promesa de ser herederos con Cristo (Gá.4:7; 3:29) (Ro.8:15-17). Coherederos del mismo cuerpo (Ef.3:6; 2:19) (1 P.2:9,10). Herederos de la vida eterna (Tit.3:7) (He.1:14).

Todo ello es parte de la revelación que Pablo había recibido de Jesucristo, y que son fundamento de las buenas nuevas del evangelio de Dios para todos los hombres, judíos y gentiles.

6.- La Promesa del Espíritu se recibe por la fe (3:1-18)

         La enseñanza clara del apóstol en esta carta es que la victoria sobre la carne y vieja naturaleza es consecuencia de vivir y andar en el Espíritu; la promesa de Dios se recibe por medio de la fe, no por las obras de la ley. Como está escrito: el justo por la fe vivirá (Hab.2:4) (Gá.3:11). Los receptores del evangelio que Pablo había predicado en las ciudades de Galacia habían sido confundidos a través de predicadores judaizantes. De tal forma que los que habían comenzado la vida cristiana mediante la acción del Espíritu de Dios en sus vidas, ahora eran impelidos a regresar a los viejos rudimentos de guardar la ley para ser aceptados (Gá. 3:1-5). Habían comenzado por el Espíritu y estaban regresando a vivir en la carne, es decir, un sistema religioso ajeno al evangelio de la gracia de Dios. Pablo corrigió con valentía este error usando como ejemplo el pacto que Dios hizo con Abraham.

La Escritura dejaba claro que Abraham fue justificado por la fe antes de que viniera la ley de Moisés (3:6). La fe es anterior a la ley. La promesa dada a Abraham de ser justificado mediante la fe fue antes que la ley. Abraham es anterior a Moisés (3:16-18). La simiente de Abraham es Cristo, y su obra redentora es la base fundamental de la salvación mediante la fe en todos aquellos que la reciben; y al hacerlo, son hechos hijos de Abraham, herederos de la promesa (3:7,16,18). Cristo nos redime de la maldición de la ley, porque la ley misma dice: Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la ley (3:10) (Dt.27:26). Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos (Stg.2:10,11). Para ello vino el Mesías al mundo, para cumplir la ley por nosotros (Mt.5:17); y que su justicia fuese imputada a todos aquellos que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia (2 Co.5:21) (Ro.5:17).

Por ello, los que viven según la fe son bendecidos con el creyente Abraham (3:9); no confiando en una justicia propia, sino en la justicia de Dios. Ahora, a parte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él (Ro.3:21,22). Y esa bendición, en su multiforme expresión, llega a nosotros mediante Cristo (3:14). El mismo apóstol nos enseña que hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo (Ef. 1:3). Estamos completos en él, porque en él habita corporalmente toda la plenitud de Dios, y es la cabeza de todo principado y potestad (Col.2:9,10).

7.- La libertad y el fruto del Espíritu (5:1-6:10)

         Una vez que el apóstol usó la alegoría de las dos mujeres de Abraham (Sara y Agar), con sus dos hijos (Isaac e Ismael), simbolizando los dos pactos, uno para libertad, otro para esclavitud, concluye al inicio del capítulo 5 con estas palabras: Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud (5:1). Podemos perder la libertad del evangelio. Podemos regresar a los viejos rudimentos de realizar obras de cualquier sistema religioso para agradar a Dios, pretendiendo ser justificados por la justicia propia. Fue el peligro que el apóstol vio en los gálatas. En su caso era la circuncisión judía la que ponía en peligro la verdad del evangelio. Esa opción, en los gentiles, conducía a la obligación de guardar toda la ley; lo cual los desligaba de Cristo, cayendo de la gracia (5:3,4). Este es un peligro que ha estado presente en toda la historia de la iglesia. También en nuestros días. Hay quienes pretenden volver a la justicia de la ley, cualquier ley religiosa, para tratar de agradar a Dios, anunciando con ello que la obra redentora de Jesús no es suficiente. Un gravísimo error que debemos evitar. De ahí que el apóstol Pablo enfatice el hecho de mantener la libertad con la que Cristo nos ha hecho libres. Esa libertad que tuvo que defender ante el mismísimo apóstol Pedro, arrastrados por la influencia intimidadora de los judaizantes. Tal era su fuerza; tal es hoy el poder de todo sistema religioso opuesto al fundamento del evangelio, cuyo epicentro es la justicia de Dios mediante la fe en Cristo.

          Pablo pone de manifiesto, en su exégesis, que hay una batalla para mantener la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Por ello, es necesario afrontar la lucha inevitable entre las obras de la carne y el Espíritu. Es necesario andar en el Espíritu desechando las obras de la carne. La vida cristiana comienza por el Espíritu (vivimos por el Espíritu), y se debe desarrollar andando en el Espiritu. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu (5:25). La vida en el Espíritu produce libertad (2 Co.3:17), sin embargo, las obras de la carne producen esclavitud, y finalmente muerte (Ro.8:6) (Jn.8:34-36). Esta es la esencia del evangelio de Dios que está oculto a los ojos de las multitudes. Las aparentemente «deleitosas» obras de la carne (adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes) conducen irremediablemente fuera de la herencia del reino de Dios. Los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios (5:21). Por el contrario, el fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza) es evidencia de que la vida de Dios se expresa en nosotros con libertad, y conduce a la vida eterna (6:8). Ante esta realidad superior no hay ley porque es superada por la ley del Espíritu de vida en Cristo (5:23) (Ro.8:2); o como la llama Pablo en otro lugar, la ley de Cristo (6:2) (1 Co.9:21).

         La vida cristiana produce obras; las obras del Espiritu. No son las que nos justifican ante Dios, sino las que manifiestan el resultado de nuestra regeneración. El evangelio produce buenas obras en aquellos que han sido lavados, justificados y santificados mediante la fe en Cristo (Tit.2:14; 3:1,8,14).   La Biblia enfatiza este hecho fundamental de la fe. Porque la fe sin obras está muerta. Las obras producen recompensa eterna (2 Co.5:10). Determinan en gran medida el galardón y la función en el reino mesiánico y la eternidad (Lc.19:13,16,17,18,19-24) (He.11:24-26) (Ap.22:12). Hay un motivo trascendente para entregarnos a una vida de buenas obras, las obras del Espíritu (Jn.15:4-8). Además, Dios recibe gloria y alabanza mediante ellas (Fil.1:11). Por su parte, las obras de la carne, no tienen solamente el sentido de lo inmoral y sensual, sino también de todo aquello que se opone a Dios, que no le da gracias al Hacedor de todas las cosas (Ro.1:21); es obrar la salvación por sí mismo mediante justicia propia; son aquellos cuya esperanza está solamente en las cosas materiales y terrenales, que actúan según sus propios instintos (Fil.3:39) (Ro.8:5).

8.- Sobre la cruz de Cristo (6:11-17) (5:11) (2:20)

         El apóstol finaliza su carta enfatizando un tema que ha sido muy maltratado y peor comprendido, se refiere a llevar la cruz o ser crucificados con Cristo. «Llevar la cruz» se ha convertido en un concepto religioso que normalmente tiene el sentido de sobrellevar una situación lastimosa o difícil en la vida. Sin embargo, ese no es el sentido que le da la Escritura.

Llevar la cruz es un requisito previo al discipulado. Nadie puede ser discípulo de Jesús si antes no ha tomado su cruz y le sigue con determinación (Lc.14:27). ¿Qué significa llevar la cruz? Alguien lo definió de la siguiente manera: La cruz es el emblema de la persecución, la vergüenza y el abuso que el mundo cargó sobre el Hijo de Dios, y que el mundo cargará sobre todos aquellos que elijan ir contra la corriente.

Llevar la cruz significa decir la verdad en todo momento, andar en luz (Ef.4:25; 5:7-12). Significa no avergonzarse del Señor delante de los hombres (Lc.12:8,9). Revela la victoria de Jesús sobre el pecado, la muerte y Satanás (1 Jn.3:5,8). Significa que hemos sido redimidos de la maldición de la ley (Gá.3:13,14). En ocasiones es persecución (Gá.5:11 y 6:12) (Mt.5:11,12). Significa que he muerto para el mundo, con su sistema de valores, y el mundo ha muerto para mí (Gá.6:14) (1 Jn.2:15-17). Significa ser contado por loco o insensato, pero que actúa el poder de Dios en nosotros (Gá.5:11) (1 Co.1:18). Significa que ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí (Gá.2:20). Que Jesús es mi Señor, he sido comprado con su sangre, y ya no me pertenezco; soy hijo de Dios, y si vivo, vivo para el Señor, y si muero, lo hago para el Señor. Vivo para aquel que murió y resucitó por mí (Ro.14:8,9) (2 Co.5:14-16) (1 P.4:1-5). Estas son algunas respuestas de lo que significa, según las Escrituras, llevar la cruz e ir en pos del Maestro.

Cuán lejos estamos, una gran parte de la iglesia de nuestros días, de esta verdad esencial del evangelio. Para los gálatas fue la obligación de ser circuncidados y guardar la ley el detonante para robarles la libertad que habían adquirido mediante el evangelio. Para nosotros hoy es una sociedad hedonista, cuyos valores son la cultura del placer, el mínimo esfuerzo, la negación del dolor, el sufrimiento y la abnegación por los demás. Puede ser que hoy la mayoría de nosotros no tengamos el problema de caer de la gracia mediante el rito de la circuncisión y guardar las obras de la ley para ser salvos, pero el aumento de la maldad que nos rodea ha enfriado nuestro amor por Dios de tal forma que ya no sabemos nada de lo que significa la vida discipular, llevando la cruz de Cristo, y siendo crucificados con él.

CONCLUSIÓN

         Esta carta que Pablo escribiera a los gálatas tenía el propósito de corregir las falsas enseñanzas que los llamados judaizantes habían introducido en la iglesia. Al hacerlo, nos ha dejado un documento extraordinario de los fundamentos del evangelio que el apóstol de los gentiles predicó. Con esta carta afirmó a los discípulos en la fe y la vida del Espíritu. Les abrió su propio corazón contándoles cómo había recibido el mensaje del evangelio mediante revelación directa; cómo lo había confirmado con los demás apóstoles y las Escrituras de los profetas, que siguen siendo la base esencial de nuestra fe. En ella tenemos contenido la totalidad del mensaje del evangelio de Dios, y no hay otro evangelio, aunque sea anunciado por ángeles. Debemos, por tanto, asegurarnos si el evangelio que hemos creído y recibido está en concordancia plena con la enseñanza apostólica, que a su vez emana de los profetas de Israel.

Preguntas y repasoPREGUNTAS Y REPASO

1.-  ¿Qué ciudades comprendía la provincia de Galacia?

2.-  En Hechos 13 y 14 encontramos la historia de las iglesias en Galacia. Haz un resumen breve de las circunstancias que rodearon la fundación de dichas iglesias.

3.-  ¿Por qué tuvo que escribir Pablo esta carta?

4.-  ¿Qué es lo que distingue el evangelio de Dios de otros mensajes religiosos, políticos y humanos?

5.-  ¿Sobre qué bases se apoya el evangelio de Dios que predicó el apóstol Pablo?

6.-  ¿Qué propósito tuvo la ley dada a Moisés?

7.-  ¿A qué se refiere Pablo en Gálatas cuando habla de la promesa? ¿A qué promesa se refiere?

8.-  ¿Qué significado tiene la expresión: «vivir según la carne»?

9.- Explica la diferencia de vivir según la carne o según el Espíritu, es decir, el fruto de la carne y el fruto del Espíritu.

Segunda de CORINTIOS

Segunda de CorintiosHISTORIA DE LA CARTA

Poco después de escribir su primera carta a los corintios, Pablo estuvo a punto de perder la vida en el alboroto ocasionado en Éfeso (Hch.19). Partió hacia Macedonia y allí se encontró con Tito, que le traía noticias de los creyentes en Corinto, y cómo habían aceptado la carta anterior con sus amonestaciones. En general fueron bien recibidas, pero aún había entre los líderes quienes ponían en duda la autoridad apostólica de Pablo; por ello escribe esta segunda carta como defensa de su ministerio. Algunas de las cuestiones que Pablo aborda en aquí también aparecen en la anterior epístola, ampliando así ciertos aspectos y enseñanzas de la vida cristiana.

ENSEÑANZAS Y TEMAS DE LA CARTA

En esta segunda carta a los corintios no encontramos tanta variedad de temas como en la primera, aunque sí podemos ver alguno de ellos expuestos más extensamente. Nos detendremos más en aquellos que aún no fueron mencionados. Hemos escogido el siguiente recorrido:

  1. Dios Consolador (1:3-11) (7:4-7,13)
  2. Sobre el Nuevo Pacto (3:1-6:2)
  3. La tristeza que es según Dios (7:2-16)
  4. Acerca de las ofrendas (8:1-9:15)
  5. Lo que es un ministro de Dios (10:1-12:13) (6:3-13)
  6. Probando nuestra fe (13:1-10)
  1. Dios Consolador (1:3-11) (7:4-7,13)

De la manera que en la vida del cristiano se producen tiempos de tribulación, asimismo los de consolación. Pablo menciona 17 veces la palabra «consolar» en los pasajes que ahora estudiamos. Consolar es: aliviar la pena o aflicción de uno. Pablo va a tener que hacer mención en esta carta, más allá de su intención inicial, de los sufrimientos que como ministro de Dios tuvo que padecer; sin embargo, comienza poniendo su mirada en la consolación de Dios en medio de toda su aflicción.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios (1:3,4).

Hay un por qué bendecir a Dios en medio de las tribulaciones, habiendo sido consolados, pudiendo luego consolar a otras personas que más tarde atravesarán por el mismo tipo de conflicto. El apóstol había sido consolado en Macedonia por medio de la llegada de Tito. Dios usó a Tito para bendecir a Pablo, y él a su vez había sido consolado por los hermanos de Corinto. Estamos ante la reciprocidad y comunión del Cuerpo de Cristo, en el cual, cuando uno padece, los demás sufren con él, y cuando otro experimenta contentamiento los demás también participan de él (7:4-7,13). Es uno de los múltiples motivos de la importancia de congregarnos como iglesia. Un énfasis que la Escritura no soslaya (1 Co.14:26) (Sal.133:1-3) (He.10:24,25).

  1. Sobre el Nuevo Pacto (3:1-6:2)

Las Escrituras mencionan varios pactos que Dios ha hecho con el hombre. Algunos de ellos fueron con Noé, Abraham, Moisés y el pueblo de Israel.  Luego hizo un pacto con David y su descendencia, de quien nacería el Mesías. Cuando vino Cristo, Dios hizo un «nuevo pacto» que alcanza a todos los hombres y naciones. Este pacto es definitivo y eterno.  Algunos de los anteriores fueron preludio del gran pacto de Dios con el ser humano a través de la obra de Cristo. Pablo dice que ha sido hecho ministro competente de éste nuevo pacto (3:6). Veamos algunas de sus características.

Texto (Jeremías 31:31-34)

  • Está dirigido en primer lugar al pueblo de Israel, en el cual somos injertados mediante la fe en el Mesías judío.
  • Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón (He.10:16).
  • Perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado (He.8:7-12).

Texto (Ezequiel 36:25-27)

  • Os daré un corazón nuevo. Pondré dentro de vosotros mi Espíritu (Jl.2:28,29) (Hch.2:16 ss.) (Ro.8:2-4).
  • Es un pacto vinculado al derramamiento del Espíritu sobre todos los que entran en él. El judío primeramente, y también el griego. No es grabado en piedras, sino en el corazón (2 Co.3:6-8).
  • Es un pacto de gloria, la gloria de Dios en nosotros  (2 Co.3:8,18).
  • De justificación, no de condenación (2 Co.3:9) (Ro.3:21-31).
  • La justicia de Dios cumplida en nosotros. (Ro.8:2-4) (2 Co.5:21).
  • Tenemos acceso hasta el lugar Santísimo (He.10:18-25).
  • Somos aceptados por Dios como hijos (Ef.1:6; 3:11-13).
  • Es un pacto de fe (2 Co.4:13) (Ro.1:17) (He.11:6) (2 Co.5:7).
  • De nueva vida bajo el señorío de Cristo y su voluntad (2 Co.5:14-17).
  • De gracia, no de obras (2 Co.6:1) (Ef.2:8-10) (Ro.3:24).
  • Contiene seguridad de salvación (2 Co.6:2) (Jn.5:24).
  1. La tristeza que es según Dios (7:2-16)

En la primera carta el apóstol produjo en los creyentes una tristeza que los llevó al arrepentimiento. Pablo trató asuntos delicados y difíciles surgiendo así un sentir de tristeza que llevó a los corintios a cambiar y corregir lo que era necesario. Esta tristeza es llamada «según la voluntad de Dios». Produce arrepentimiento y éste restaura el gozo de la salvación (Sal.32:3,5) (Sal.51:1,2,10-12). Sin embargo, también habla el apóstol de una tristeza del mundo que produce muerte. La salvación y la nueva vida en Cristo nos libran de esa clase de tristeza llevándonos al gozo de la vida de fe en el Señor y su palabra. Muchísimas personas en el mundo están viviendo hoy sumergidas en ese tipo de tristeza. El temor, la incertidumbre e inseguridad, la falta de amor y un sinfín de situaciones adversas, mantienen al hombre de hoy sumido en una profunda tristeza que llevan a buscar remedio en el alcohol, las drogas, el sexo, la infidelidad, sucedáneos que nunca pueden librarle de su estado depresivo. Por su parte, el evangelio que presenta el apóstol de los gentiles satisface plenamente la necesidad del hombre y restaura la tristeza en gozo (Ef.5:18-20) (Jn.7:37-39).

  1. Acerca de las ofrendas. (8:1-9:15)

Pablo expone ahora un tema importante en la vida de la iglesia, −aunque no debemos dejar por ello que ocupe un lugar preeminente en el culto− y que debemos entender bien: las ofrendas en la obra de Dios. En estos dos capítulos tenemos ciertos principios fundamentales sobre este asunto, que también se abordan en otros lugares de las Escrituras. El trasfondo es el siguiente. Pablo recogía una ofrenda para llevarla a los hermanos de Jerusalén y Judea, que estaban atravesando un periodo de crisis en el país. Al iniciar su desarrollo lo hace poniendo como ejemplo de entrega a este servicio a las iglesias de Macedonia (Filipos, Tesalónica y Berea), que curiosamente eran poblaciones, al menos las congregaciones mencionadas, con un poder adquisitivo inferior al de la región de Acaya, más próspera en aquel tiempo, y que atravesaban un periodo de tribulación económica, lo cual no fue motivo para frenar su abundante generosidad. Os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad (8:1-4).

Como quiera que este tema siempre despierta enconos, y toca aspectos delicados de la convivencia, analicemos los principios generales que el apóstol desarrolla aquí y que deben estar presentes a la hora de estudiar sobre las ofrendas; tema que en nuestros días ha llegado a ser llamativa y negativamente predominante en algunos contextos religiosos, siempre sensibles y dados a los excesos y el abuso.

a. Primero es necesario darse al Señor (8:5). Es necesario haber nacido de nuevo para entender bien que nuestras ofrendas son parte del servicio a Dios, una consecuencia natural en nuestra nueva manera de vivir (1Co.2:14).

b. Es una obra de gracia (8:6,7). Es una obra que nace del amor, viendo la necesidad, y que actúa sin pedir nada a cambio, aunque siempre hay consecuencias (positivas y negativas) en la manera de tratar este asunto (Mt.6:2-4) (Mt.10:8).

c. Es para mostrar el amor sincero y la buena voluntad (8:8,19). La fe obra por el amor. Y el amor siempre se manifiesta en buenas obras; en una voluntad dispuesta para compartir con el que tiene necesidad (Ef.4:28).

d. Se hace para la gloria de Dios (8:19). Lo hacemos en fe, mirando al Señor. (Col.3:17,23) (Mt.6:3,4). Para su gloria (1 Co.10:31) (2 Co.9:13).

e. Produce acción de gracias a Dios (9:11,12).

f. Es parte de la obediencia al evangelio (9:13).

g. Se ofrenda por generosidad, no por exigencia (9:5).

h. Cómo y cuánto dar. Conforme a lo que uno tiene (8:11,12). Con el corazón (9:7). Con alegría (9:7). Dios ama al dador alegre. Todo lo que hacemos es por fe, no por obligación, y el que actúa en fe está contento porque lo hace en amor (Ro.14:22,23) (He.11:6).

i. Leyes espirituales sobre el dar. La siembra escasa produce poco (9:6). La siembra abundante produce abundantemente (9:6). Este principio opera no solamente en lo económico, sino en todo lo que hacemos.

j. Consecuencias y resultados. Nada faltará a los que dan así (9:8). Hay provisión, multiplicación y beneficio en todo (9:10,11). Suple lo que falta a los necesitados (9:12).

En resumen, todo comienza con la entrega al Señor de nuestras vidas, continuando con una vida de fe y obediencia a la palabra del Señor. Esta nueva forma de vivir generosa, conforme al corazón de Dios, nuestro Padre, producirá bendición en otros y en nosotros mismos. El motivo no es egoísta o mercantilista, sino el de un corazón regenerado y agradecido, que ama a Dios y al prójimo con todo lo que es y todo lo que tiene. En los últimos años ha habido un abuso de estos principios dando como resultado una teología llamada de la prosperidad que pretende comerciar con los valores del reino de Dios, pero el Señor conoce los corazones de cada uno, y que se aparte de iniquidad todo aquel que invoca su nombre. No podemos engañarle. No somos más fuertes que Él. Conoce las intenciones de nuestro corazón. El concepto de abundancia o prosperidad se ha deformado y torcido de tal forma que ha perdido su sentido esencial. Entiendo que prosperidad es tener nuestras necesidades básicas suplidas y que podemos compartir con otros según lo que tenemos, no según lo que no tenemos. Nunca tiene que ver con la codicia o el amor al dinero. Jamás es un síntoma inequívoco de la bendición de Dios, porque no todos los hombres de Dios vivieron siempre con todas sus necesidades cubiertas, sino que muchos de ellos pasaron tiempos de gran necesidad. Uno de ellos el mismo apóstol Pablo, que vivió tiempos de necesidad y abundancia, para concluir con esta máxima: todo, lo puedo en Cristo que me fortalece (Fil.4:11-13).

  1. Lo que es un ministro de Dios (10:1-12:13) (6:3-13)

Otro de los conflictos que tuvo que afrontar Pablo en la iglesia de Corinto fue el de su autoridad apostólica. Algunos líderes la ponían en duda y él tuvo que adoptar una postura osada para defenderse ante sus detractores que de otra forma nunca hubiera hecho. El apóstol explicó su llamado con las consecuencias de sufrimiento que padeció nada más iniciarse (Hch.9:15,16). Luego hace dos listas de gran parte de esos padecimientos que como apóstol experimentó en su vida. La primera la encontramos en 2 Co.6:3-10; y la segunda en 2 Co.11:23-28. Un paseo por ellas nos dará una panorámica existencial de lo que significó para el autor de esta carta su llamado al apostolado. Luego se ve en la obligación de exponer, como sello de su autoridad, las visiones y revelaciones que ha recibido del Señor, aunque para ello tenga que parecer como loco (12:1-6). Para que no se envaneciera e inflara de orgullo por las revelaciones recibidas le fue dado un aguijón en su carne (siempre un debate «entretenido» en qué consistía), con la conclusión de que la gracia de Dios le bastaba para sobreponerse a ello (12:7-10). Por último menciona las señales de autoridad y respaldo divino que ha recibido su ministerio, sustentándolo en los siguientes términos: paciencia, prodigios y milagros (12:12,13) (Ro.15:18-21). Con todo ello, el apóstol lo que pretende es confirmar la autoridad, revelación y sabiduría que ha recibido del Señor y que le fue dada para la edificación de los hermanos (13:10) (10:8). El alcance de la gracia recibida de Dios en el ministerio del apóstol Pablo llega hasta nosotros a través de sus cartas en el Nuevo Testamento (2 Pedro 3:15,16).

  1. Probando nuestra fe. (13:1-10)

Por último, Pablo insta a los creyentes de Corinto a ponerse a prueba y examinarse cada uno a sí mismo, para ver si están en la fe. La Biblia nos enseña esta verdad en otros lugares, ya que el corazón del hombre es engañoso, más que todas las cosas (Jer.17:9,10), por ello necesitamos examinarlo a menudo para no abrazar engaños que podamos pasarlos por verdades reveladas. El salmista David conocía bien esta trampa, por ello apelaba al Señor para que fuera El quién le examinara y le mostrara la senda de la verdad (Sal.139:1-14,23,24). En cierta ocasión exclamó: ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión (Sal.19:12,13).

El autor de la carta a los Hebreos nos pone en alerta para que no haya en nosotros raíces de amargura que nos hagan apartar de la justicia y la verdad (He.12:15). Por ello, debemos mantener un examen y cuidado continuo del estado de nuestro corazón (Pr.4:23). El apóstol Juan nos da la respuesta mostrándonos la salida a través de vivir en luz y en comunión con el Dios Trino (1 Jn.1:5-7) (Jn.3:19-21).

En ocasiones el Señor usará a otros hermanos para librarnos del engaño del pecado. Usó a Natán con David (2 Sam.12:7). La disciplina puede venir a través de otros miembros del Cuerpo de Cristo para nuestra edificación y salvación. Debemos estar dispuestos a recibirla en beneficio del desarrollo de nuestras vidas espirituales y la salud de la iglesia (Pr.4:13; 12:15; 19:20) (He.3:12,13;  10:24,25).

CONCLUSIONES

En esta segunda carta de Pablo a los corintios, el apóstol comienza presentándonos a Dios como nuestro Consolador. Se adentra después en el complejo asunto del Nuevo Pacto que tan a menudo mezclamos con el pacto mosaico. Al respecto debemos diferenciar la ley moral (que no ha sido abrogada y está presente y dentro de la ley de Cristo), de la ley ritual y legislativa (que fue dada al pueblo de Israel, y cuya aplicación ha sufrido sustanciales variantes desde la destrucción del templo). Hemos visto también la diferencia entre la tristeza que es según Dios, que produce arrepentimiento; de aquella otra que es según el mundo y que produce muerte. Trata ampliamente el tema de la ofrenda que estaba recogiendo para los hermanos de Judea, introduciendo algunos principios básicos y generales que deben regir este servicio a los santos, para ayudar a los hermanos y la obra de Dios. Luego encara el conflicto presentado por algunos «superapóstoles» que habían puesto en duda la autoridad de su apostolado. Para ello echó mano de las visiones y revelaciones que el Señor le había dado para edificación. La autoridad de Pablo queda reflejada para toda la iglesia posterior en las enseñanzas de sus cartas recogidas en el Canon de las Escrituras. Y por último, termina instándonos a vivir confiados y a la vez bajo el examen y la prueba de la fe que profesamos.

Preguntas y repasoPREGUNTAS Y REPASO

1.-  Que enseñanza encuentras sobre la verdad de la consolación de Dios en (1:3-11 y 7:4-7,13).

2.-  Haz una relación con los puntos que caracterizan el Nuevo Pacto.

3.-  Cómo diferencias la tristeza del mundo de la tristeza que es según Dios.

4.-   En esta carta se aborda la enseñanza sobre las ofrendas, ¿qué destacarías de esta verdad? ¿Por qué?

5.-  Después de leer las dos listas que Pablo hace de sus sufrimientos como apóstol (6:3-10 y 10:23-33), haz una relación con todos ellos. Subraya los que tú mismo hayas experimentado.

6.-  ¿Que conclusión sacas del capítulo 6 del estudio: «probando nuestra fe»?

Primera de CORINTIOS

1 de CorintiosHISTORIA DE LA CARTA

Autor. El apóstol Pablo comienza la carta dejando constancia de su autoría: Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios… a la iglesia de Dios que está en Corinto. La iglesia de Corinto había sido establecida por el apóstol de los gentiles durante los 18 meses de estancia en aquel lugar. Los pormenores de como se fundó la iglesia están narrados por Lucas en Hechos 18:1-18. Pablo se encontraba en Éfeso cuando la escribió, alrededor de tres años después de haber salido de la ciudad de Corinto. La fecha de su composición data sobre el año 57 d.C. (1 Co.16:5-8). Con anterioridad había escrito otras cartas que no se conservan (1 Co. 5:9); y también los corintios se habían puesto en contacto con el apóstol por este medio (7:1 y 8:1). En esta extensa epístola Pablo va a dar respuesta a las preguntas que los hermanos de aquella congregación le habían hecho llegar con anterioridad.

La ciudad de Corinto. En tiempos de Pablo la ciudad era la más importante de Grecia. Contaba con alrededor de 400.000 habitantes. Tenía tres puertos importantes, dada su localización geográfica, y por ellos pasaba toda clase de tráfico marítimo. Al oeste tenía el mar Adriático y Jónico, y al este el mar Egeo. Prevalecía el punto de vista comercial y materialista; así como toda clase de vicios e inmoralidades traídas a la ciudad por la multitud de marineros, comerciantes, aventureros y refugiados de otros países. La población se componía de griegos, judíos e italianos. El interés intelectual prevalecía sobre la vida moral. La iglesia estaba compuesta por gente sencilla. Los miembros eran recién convertidos del paganismo al cristianismo. Estaban rodeados de costumbres y prácticas paganas en una de las ciudades más corrompidas de aquel tiempo. El mensaje del evangelio tuvo una gran prueba en aquel lugar. Se enfrentó a múltiples manifestaciones de la naturaleza carnal del hombre y preguntas filosóficas. La primera destrucción de Corinto fue en el año 146 a.C. y sus grandes tesoros fueron llevados a Roma. Julio Cesar la restauró en el 46 a.C. y llegó a ser el gran centro comercial que hemos descrito anteriormente.  Hacia el siglo II de nuestra era se había convertido en una de las ciudades más ricas del mundo. Luego vino su segunda destrucción. Un terremoto, el paludismo y el enérgico gobierno turco la arrasaron más tarde, quedando siete columnas de un templo antiguo. Eso y una aldea cercana, es lo que queda hoy de aquella antigua ciudad de riquezas, lujo e inmoralidad.

La fundación de la iglesia. Pablo llegó a Corinto después de haber visitado Atenas. Allí conoció al matrimonio Aquila y Priscila. Juntos trabajaron en la construcción de tiendas. El apóstol predicaba los sábados en la sinagoga de los judíos; y pronto se desató la persecución al mensaje del evangelio; por ello quiso salir de la ciudad pero una intervención directa del Señor le retuvo durante un año y medio. El Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad (Hch.18:9,10). Unas palabras que han consolado y animado a muchos hermanos en muchos lugares posteriormente a lo largo de la historia de la iglesia.

ENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO

Encontramos en esta importante carta del Nuevo Testamento una gran diversidad de temas y enseñanzas sobre múltiples aspectos de la vida congregacional, la conducta de los creyentes y el culto a Dios. Haremos un breve recorrido por la mayoría de ellos que pueden servir de introducción para un estudio posterior mas profundo. Los que veremos son los siguientes:

  1. ¿Divisiones en el cuerpo de Cristo? (1:10-17) (3:1-23)
  2. La palabra de la cruz y la revelación del Espíritu (1:18-2:16)
  3. Los derechos de un apóstol (4:1-21) (9:1-27)
  4. Un caso de fornicación (5:1-13)
  5. Juicios ante los incrédulos (6:1-11)
  6. Templo del Espíritu Santo (6:12-20) (3:16) (2 Co.6:14-18)
  7. Sobre el matrimonio (7:1-40)
  8. Sobre la carne sacrificada a ídolos (8:1-13) (10:23-33)
  9. Sobre la idolatría (10:1-22)
  10. La mujer en la iglesia (11:1-16) (14:33-40)
  11. Acerca de la cena del Señor (11:17-34)
  12. Los dones espirituales (12:1-11) (12:31) (14:1,2)
  13. La iglesia: el cuerpo de Cristo (12:12-31)
  14. La excelencia del amor (13:1-13)
  15. La profecía y hablar en lenguas (14:1-40)
  16. La resurrección (15:1-58)
  17. Las ofrendas (16:1-4)

1. ¿Divisiones en el cuerpo de Cristo? (1:10-17) (3:1-23)

Una de las prioridades de la iglesia es guardar la unidad. El Señor oró por ella de manera clara en su oración sacerdotal (Jn.17:11,21,22). Pablo enseñó acerca de esta gran verdad (Ef.4:1-16). Los corintios se habían dividido según los diferentes líderes de la iglesia, cada uno escogió al que le parecía más interesante. «Yo soy de Pablo. Yo de Apolos. Yo de Pedro. Yo soy de Cristo». El apóstol les dijo con rotundidez que esa actitud no era más que una señal de su inmadurez y carnalidad. No pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo (3:1-4). Por esta causa no podían asimilar las verdades sólidas de la fe cristiana. Pablo enseñó a los corintios que los ministros de Dios son servidores del evangelio, cada uno debe servir según el don y la misión que ha recibido; por tanto, cada uno recibirá su recompensa conforma a su labor (3:5,8); pero todos forman el cuerpo de Cristo. Los líderes deben ser modelos a seguir, aunque los ojos han de estar puestos en Jesús (Heb.12:2), no en los hombres. Jesucristo es el fundamento sobre el que debemos edificar nuestras vidas (3:11). Hoy tenemos el conflicto denominacional que causa divisiones en el cuerpo de Cristo, aunque no debería ser así, sino comprender que la diversidad enriquece el cuerpo y no debilitarlo. El respeto a la diversidad, dentro de la unidad establecida en la Escritura, nos hará fuertes. La diversidad de dones y ministerios debe conducirnos a la complementación que permita llevar el evangelio a todas naciones.

La locura de la cruz2. La palabra de la cruz y la revelación del Espíritu (1:18-2:16)

La predicación del evangelio es locura para los que rechazan su contenido, pero para quienes lo abrazan experimentan el poder de Dios en sus vidas; de tal forma que pueden comprender la revelación de las verdades espirituales y eternas. La semilla de la palabra de Dios produce nueva vida en el corazón, haciendo renacer la naturaleza divina que vive y permanece para siempre. Leer estos textos: 1 Pedro 1:23-2:3; Santiago 1:18 y 2 Pedro 1:3,4.

La palabra de la cruz, dice Pablo, es locura para el intelecto humano que no puede asimilar un mensaje de contenido espiritual, puesto que para él es locura y no lo puede entender (1:18-21); se precisa la acción del Espíritu de Dios para saber lo que El nos ha concedido (2:12). Además, a menudo, es anunciado por personas no dotadas inicialmente de capacidades intelectuales impresionantes (1:25-31), lo cual viene a ser, en algunos casos, piedra de tropiezo para los sabios de este mundo. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues, mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne… sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios…  Lo cual no quiere decir que sea normativo mantener la insensatez, o glorificar la ignorancia, para predicar el evangelio. Pablo no era precisamente un ignorante, aunque comprendía que toda su preparación intelectual y tradicional era inútil para anunciar a Cristo (Fil.3:7-11). Pablo sabía que era deficitario en su habilidad humana, dependiendo del Espíritu Santo para cumplir una labor que precisa del potencial espiritual, cuya revelación es necesaria para anunciarlo y recibirlo. El apóstol pone el acento de su predicación en tres aspectos fundamentales:

  • Predicar a Jesucristo crucificado.
  • No hacerlo basándose en sabiduría humana.
  • Predicarlo en el poder de Dios y la demostración del Espíritu.

Una vez anunciado el mensaje y recibido, Pablo enseña que hay una sabiduría más elevada, espiritual, la sabiduría de Dios, a la que podemos acceder mediante la revelación progresiva del Espíritu Santo (2:6-8). Es para los que han alcanzado madurez, quienes por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal (Heb.5:14). El Espíritu Santo enseña a hombres espirituales y maduros lo que Dios nos ha concedido (2:12).

El apóstol identifica tres tipos de personas que encontramos en las congregaciones: el hombre natural (que no ha renacido espiritualmente); el hombre espiritual (que ha madurado en la fe); y el hombre carnal o niño espiritual, que no ha crecido y mantiene un entendimiento limitado de las verdades eternas, así como un comportamiento que causa tropiezos a hermanos débiles como estaba ocurriendo en la iglesia de Corinto con diversos pecados que veremos. Esta diversidad de desarrollos espirituales es lo que hace complicadas, a veces, las relaciones personales en las congregaciones.

3. Los derechos de un apóstol (4:1-21) (9:1-27)

Los apóstoles, en el contexto que Pablo menciona en estos capítulos, son hombres que han alcanzado madurez y transmiten a otros lo que han recibido del Señor. Son servidores (no una titulación que los eleva por encima de los demás) de Cristo; administradores de los misterios de Dios; hombres fieles (4:1,2) a quienes se les ha encomendado el evangelio (1 Tes.2:3,4) (1 Tim.1:11). Son ejemplos de fe y conducta que podemos y debemos imitar (4:6,16,17) (Heb. 13:7). Entregan sus vidas en beneficio de la iglesia de Dios (Col.1:24-29). Viven en calidad de mártires (4:9). Aparecen como insensatos, débiles, despreciados; padecen hambre, sed, frío, bofetadas y no tienen un lugar fijo de residencia. Trabajan con sus manos, bendicen a los que les maldicen, padecen persecución, tienen mala fama injustamente; han venido a ser como la escoria del mundo y el desecho de todos (4:9-13). En una paradoja incomprensible, además de todo lo anterior, son padres espirituales; han engendrado a muchos por medio del evangelio (4:15); y el sello que los caracteriza es la unción del Espíritu Santo en sus vidas (4:19,20) (Ro.15:17-21).

Antes de entrar en el debate sobre si hay apóstoles hoy o no, deberíamos repasar despacio las listas que Pablo hace sobre ellos en sus cartas a los corintios. Hoy algunos son deslumbrados por las luces de neón que anuncian ministerios apostólicos a bombo y platillo. Muchos «superapóstoles» piden sometimiento incondicional a sus personalidades carismáticas. Hemos errado cuando colocamos el foco sobre la apariencia de piedad y no en la piedad misma.

Hay muchos autodenominados «siervos» que están prestos a reclamar los derechos de apóstol que el mismo Pablo enseña en esta carta, aunque la mayoría olvidan que renunció a sus derechos para no poner tropiezo al evangelio. Algunos hacen hoy lo contrario reclamando derechos, en algunos casos legítimos, manifestando el estado real de sus corazones. Porque como dijo el Maestro: donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón (Mt.6:21). No obstante, hay derechos apostólicos que son relacionados aquí, veamos cuales son.

¿No tenemos derecho de comer y beber?  (9:4).

¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer…?  (9:5).

Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio  (9:14).

Los apóstoles verdaderos de Jesucristo siembran lo espiritual y están en su derecho de recibir apoyo material de aquellos que reciben los beneficios espirituales de su trabajo (9:11) (Ro.15:27) (Gá.6:6). Tenemos en el otro extremo del espectro eclesiástico congregaciones que abusan de la entrega incondicional de hermanos honestos y abnegados que hacen un servicio espléndido en el reino de Dios, siendo menospreciados con una actitud egoísta por parte de quienes debían alabarlos, honrarlos y cubrir sus necesidades económicas.

Por su parte Pablo no usó de sus derechos como apóstol en la iglesia de Corinto porque la inmadurez y carnalidad predominante no se lo permitía, prefiriendo no poner tropiezo ante quienes –seguramente influidos por la filosofía griega que separaba lo material y espiritual, cosa que no aparece en la Escritura, puesto que Dios es el Creador de ambas concepciones− no eran capaces de comprender que materia y espíritu son parte de una misma realidad creacional. Sin embargo, el mismo apóstol sí recibió ayuda financiera de los hermanos de Filipos que comprendían sin prejuicios esta verdad bíblica (Fil.4:10-20). Vemos como este tema, siempre controversial por sus extremos indeseables, puede aplicarse de distinta forma en función del grado de madurez espiritual de la iglesia local a la que servimos.

4. Un caso de fornicación (5:1-13)

Uno de los graves problemas con los que se encontró Pablo en la iglesia de Corinto fue el de fornicación. El diccionario explica esta palabra de la siguiente manera: «Tener ayuntamiento carnal fuera del matrimonio». La Biblia lo prohíbe expresamente (1 Co.6:18) (1 Ts.4:3). En Corinto un hombre tenía la mujer de su padre (5:1). Pablo reprocha a los responsables de la congregación que no hayan tomado ninguna decisión al respecto, y emite su propio veredicto: Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús (5:3-5). La postura que adopta el apóstol es dura y firme con el fin de que los demás hermanos no sean contaminados (5:6-11). En su segunda carta a los corintios perdonará al ofensor, después que mostró arrepentimiento, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre vosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones (2 Co.2:5-11). Lo cual pone de manifiesto que la disciplina en la iglesia, lejos de dejar de aplicarse, debe hacerse con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado (Gá. 6:1). En definitiva, lo que se busca es la restauración de la persona y no su destrucción.

5. Juicios ante los incrédulos (6:1-11)

Otro problema planteado en la iglesia de Corinto fue que algunos hermanos buscaban la resolución de conflictos internos en los tribunales de oficio; lo cual solo atraía descrédito al evangelio y su doctrina. En esto, nuevamente mostraban su inmadurez. Por un lado, acudiendo a los tribunales ordinarios, y el por el otro, poniendo a personas inmaduras a solventar asuntos de la iglesia que precisaba la acción de personas maduras, sabias y prudentes. Una parte de esos agravios, dice el apóstol, deben ser aceptados y soportados en beneficio del buen nombre del Señor. Aprovechando la ocasión, Pablo enseña a los corintios una de las misiones futuras de los hijos de Dios: ¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? (6:11); seguramente una reseña del reinado milenial del Mesías. En definitiva, los corintios debían aprender a solucionar sus desacuerdos entre ellos; incluso, en ciertos casos, sufrir más bien el agravio y ser defraudados (6:7); aprendiendo así del Maestro, que cuando le maldecían, no respondía con maldición, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente (1 Pedro 2:23).

Templo del Espíritu6. Templo del Espíritu Santo (6:12-20) (3:16) (2 Co.6:14-18)

En los pasajes que aparecen en este subtítulo, el autor de la carta vuelve sobre el tema de la fornicación, además de los pecados que tienen el exceso de comida como base. Al hacerlo saca a la luz una verdad gloriosa: «¿Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (6:19). En una sola frase la sabiduría expresada aquí por Pablo impresiona por las múltiples repercusiones que tiene y que debemos meditar. Ignorar que nuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo puede llevarnos a la fornicación y la gula que ponen lazos a nuestro desarrollo espiritual. Ignorar que el Espíritu de Dios está en nosotros puede conducir al pecado de ignorancia que a su vez nos introduzca en cualquier tipo de disolución. Por otro lado, el apóstol deja claro que el cuerpo, nuestro cuerpo físico, no nos pertenece, pertenece a Dios; y en otro lugar enseña, en el caso de los casados, que su cuerpo pertenece al cónyuge (7:1-4); no como una licencia para los excesos, sino manteniéndolo en santidad y honor, no en pasión de concupiscencias (1 Tes.4:4,5). Debemos incluir también aquí nuestra forma de vestir, con pudor y modestia, dice el apóstol (1 Tim.2:9,10). Todo nuestro ser debe ser guardado irreprensible hasta la venida del Señor (1 Tes.5:23). Porque hemos sido comprados por precio, debemos glorificar a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales son de Dios (6:20). Y no hacernos esclavos de los hombres (7:23).

7. Sobre el matrimonio (7:1-40)

Los corintios habían escrito a Pablo preguntándole sobre diversos temas relacionados con el matrimonio. En este capítulo dará respuesta a una variedad de interrogantes vinculados con la vida matrimonial. Veamos cuáles son.

  1. Relaciones conyugales en el matrimonio (7:2-6). Si anteriormente hemos visto que el sexo fuera del matrimonio (fornicación, adulterio) está prohibido en las Escrituras, por el contrario, la sexualidad está reservada para el matrimonio. En ningún lugar de la Biblia se dice que el sexo sea malo; el énfasis recae sobre el orden establecido por Dios. Dentro de ese orden, la Escritura dice que es bueno y necesario (Gn.2:24) (Pr.5:15-23) (He.13:4) (1 Co.7:2-6).
  2. Casarse o quedarse soltero (7:7-9, 25-38). Lo que se desprende en el contexto amplio de la Biblia es que no hay una norma única sobre casarse o abstenerse de hacerlo, especialmente en el Nuevo Testamento. Cada uno tiene su propio don de Dios [de continencia o no] (7:7). Pablo se inclina más en este pasaje por la opinión de vivir sin la responsabilidad de una familia, con el fin de tener toda su vida enfocada hacia la predicación del evangelio. El pensamiento del apóstol es que «el tiempo es corto», por lo cual el objetivo prioritario –sea estar casados o no− es vivir orientado hacia las cosas de arriba (7:29-31). En otro contexto, en la carta a Timoteo, relacionando los requisitos para los obispos o pastores de las congregaciones, dice que deben ser maridos de una sola mujer, tener a los hijos en sujeción y cuidar de la familia de forma adecuada (1 Ti.3:2,4,5,12) (Tit.1:5,6). Y en la segunda carta a Timoteo, dentro de un escenario de falsas doctrinas y espíritus engañadores, señala que quienes prohíben casarse, o abstenerse de comer ciertos alimentos, viven bajo la influencia de la apostasía causada por doctrinas de demonios. (2 Ti. 4:1-3). De todo ello podemos concluir que la postura del apóstol de los gentiles en cuanto al tema de casarse, o no, está en dependencia a la decisión y circunstancias de cada persona en particular, culminando con esta frase: Si no tiene don de continencia, cásense (7:9).
  3. Matrimonios mixtos (7:10-20). Otra problemática que presentaba la iglesia de Corinto era la de los matrimonio mixtos, es decir, uno de los cónyuges era creyente y el otro no. El evangelio llegó a uno de los miembros de la familia y había que gestionar esta realidad. En primer lugar, dice el apóstol, no tienen por qué separarse, a no ser que el incrédulo así lo desee (tal vez esta era la situación de Pablo) y en tal caso el creyente no debe casarse otra vez (7:11). Sin embargo, es mejor permanecer juntos por dos razones: 1) porque el marido incrédulo es santificado en la mujer y viceversa, recibiendo los hijos el beneficio de la fe de sus padres, viviendo bajo una influencia de santidad y no de inmundicia (7:14). 2) Porque ¿qué sabes tú si quizá hagas salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salvo a tu mujer (7:16). En estos supuestos, quienes no creen a la palabra, son ganados sin palabra por la conducta del creyente (1 P.3:1).
  4. Las viudas (7:39-40) (1 Ti.5:3-16) (Ro.7:2,3). El hombre o la mujer casada está ligado por la ley mientras su cónyuge vive; pero si muere uno de ellos puede casarse con quién quiera, solo se precisa un requisito, que sea en el Señor. Aunque Pablo aconseja que mejor es dedicarse por entero al Señor, como Ana, la viuda que encontramos en Lc.2:36-38. Por otro lado, en su carta a Timoteo expresa la necesidad de que las viudas jóvenes se casen, y no sean chismosas y entrometidas, hablando lo que no debieran. Por su parte las viudas que ya pasan de cierta edad deben ser atendidas por sus propias familias. Vimos en el libro de Hechos que para la iglesia primitiva fue una prioridad dar la asistencia necesaria a las viudas, para ello se escogió a siete hombres llenos del Espíritu Santo que se dedicaran expresamente a ello.

8. Sobre la carne sacrificada a ídolos (8:1-13) (10:23-33)

Otra controversia suscitada en la iglesia de Corinto tuvo que ver con la carne que se sacrificaba a los ídolos. Muchas de las religiones de la época tenían como práctica habitual sacrificar animales a sus dioses; detrás de estos cultos el apóstol identifica una actividad demoníaca, aunque recuerda que el ídolo en sí mismo nada es. La carne que era sacrificada en esos cultos se llevaba luego a las carnicerías para venderla. De esta forma surgió el conflicto de si era lícito que los creyentes la consumieran o no. Se suscitó así un problema de conciencia. Había quienes decían que no les causaba ningún problema hacerlo; pero hubo otros que eran perjudicados viendo esa práctica que su conciencia no les permitía conciliar con su fe. Muchos de los corintios que recibieron el evangelio habían practicado esas costumbres paganas con anterioridad y ahora las relacionaban con su vieja vida, por ello se oponían y juzgaban a quienes lo hacían. Un tema, éste, para encontrar algunas vías de acercamiento a problemas de conciencia que siempre han afectado a la iglesia a lo largo de su historia. El apóstol encontró el equilibro entre ambas posturas, resumiéndolo de la siguiente forma:

Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro… Hacedlo todo para la gloria de Dios (10:23,24,31).

Estamos aquí ante verdades no fundamentales de la fe, pero en las que hay que encontrar vías adecuadas de sabiduría y equilibro que no produzcan divisiones y tropiezos en el cuerpo. Hoy son otros los temas que molestan a unos y otros. Podíamos enumerar muchos, algunos de ellos son mas reminiscencias de la cultura heredada y tradiciones adquiridas que de doctrinas fundamentales. El apóstol nos deja algunos consejos sabios que nos sirvan de guías maestras en estos casos, aunque no en todos ellos podamos encontrar la solución deseada. Predomina la necesidad de edificar y no poner tropiezos. La esencia del evangelio es: «niéguese a sí mismo, y sígame». Pablo dice:

No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios  (10:32).

De manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano (1 Co.8:12,13).

Idolatría al dinero9. Sobre la idolatría (10:1-22)

De la misma manera que hemos visto que hay aspectos de la vida del cristiano que son optativos y dirigidos por la conciencia, cuyo fundamento debe ser el amor al prójimo; hay otros que no son opcionales, sino ordenanzas expresas del Señor. Es el caso de la idolatría (10:7,14). Ni seáis idólatras. Huid de la idolatría. Este es uno de los temas más amplios en la Escritura, y de mayor relevancia, aunque no podamos hacer aquí un estudio exhaustivo sobre él. Si diremos que, como en muchos temas doctrinales, existe la posibilidad de caer en dos extremos: la laxitud y el radicalismo. Debemos, primeramente, saber lo que es un ídolo. Hoy ya no son únicamente los que se hacen de escayola o madera, hay otros muchos ídolos que no tienen imagen propia pero son tan nocivos y seductores como aquellos. Toda la Biblia denuncia cualquier manifestación idólatra. Dios no comparte su gloria, ni la adoración, con nadie más que Él mismo (Is.42:8). Leer también (Lv.26:1) (Is.44:9-20) (Is.45:20-20-46:13) (Ez.20:18) (1 Jn.5:21). En este mismo capítulo de Corintios aparecen otros pecados como: tentar al Señor (10:9); y la murmuración (10:10). Algunos, muy iconoclastas en su posición ante la idolatría, pueden luego caer en la obstinación, que también es idolatría (1 Sam. 15:23) (Mr.7:9-13); o tentar al Señor murmurando contra Él. Toda manifestación contra la ley de Dios es pecado (1 Jn.3:4)

10. La mujer en la iglesia (11:1-16) (14:33-40)

Entramos ahora en otro de esos temas polémicos, irresolubles, y con posturas, en algunos casos, radicalmente enfrentadas. La posición de la mujer en la iglesia, y en concreto, en la enseñanza del apóstol Pablo, ha encontrado reacciones que van desde acusarle de misógino, a la de pionero en defensa de los derechos de la mujer. La estupidez humana no tiene límites, por tanto, las posturas en este tema a lo largo de los siglos han sido, y son, sin limitación de estulticia y extremismos. Hoy estamos en el extremo feminista. Anteriormente hemos vivido siglos de machismo. En ambos casos se pone de manifiesto la naturaleza caída del hombre. Las leyes de ideología de género que padecemos en la actualidad no dejan lugar a dudas; todo comienza con la corrupción del lenguaje, y aquí es donde algunas frases del autor de esta carta han dado juego a quienes las tuercen. Por un lado, para malinterpretarlas, y por otro, para torcerlas deliberadamente (ya lo anticipó el apóstol Pedro cuando comentó los escritos de Pablo: hay algunas cosas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen 2 P.3:15,16). En ambos casos, deberíamos ir al contexto general de su enseñanza para acercarnos lo máximo posible a su pensamiento. Vayamos por partes.

Lo que primeramente se aborda en el capítulo 11 tiene que ver con el orden creacional, que Pablo recoge de la siguiente manera: Cristo es cabeza del varón; el varón es cabeza de la mujer; y Dios es la cabeza de Cristo (11:3). ¿Y qué significa ser cabeza? De forma resumida diré: ir delante. Cubrir. Asumir la responsabilidad. Dar la cara. Dar la vida por quienes están a nuestro cuidado. Ser el modelo a seguir. Jesús es la cabeza de la iglesia y dio su vida por ella, entregándose hasta la muerte. Todas las veces que hemos interpretado que la Biblia aboga por el sometimiento incondicional de la mujer al hombre hemos errado estrepitosamente, alejándonos de la verdad, y usando la Escritura de forma inadecuada; algo muy humano, carnal, pecaminoso y que atrae el juicio de Dios. El orden al que se refiere Pablo es de naturaleza espiritual, procede de la fuente de toda autoridad que es Dios mismo. Dios es Dios de orden, lo contrario nos adentra en la anarquía, la desestabilización y el caos, un regreso al estado en que da inicio la Biblia, hasta que la palabra de Dios puso orden en todas las cosas creadas (Gn.1:1,2).

Sobre el pasaje del capítulo 14:33-40, donde parece haber una exigencia para callar a las mujeres en las congregaciones, debemos acudir a dos apoyos para interpretarlo correctamente. Por un lado, el cultural y de herencia judía en la composición de las sinagogas, donde había  un altillo en el que se colocaban las mujeres, y tal vez desde aquel lugar hacían preguntas a sus maridos que interrumpían el culto. En la sinagoga del Tránsito de Toledo se puede ver perfectamente lo que digo. Pero como seguramente este argumento no es suficiente para aclarar el texto, debemos acudir a otros pasajes que amplían el tema. Es decir, interpretar un texto a la luz del contexto, y en este caso, a escritos del mismo apóstol. Si el significado fuera que las mujeres no deben participar en el culto no se entiende que el mismo apóstol en la misma carta hable de mujeres que oran o profetizan en el culto (1 Co.11:5,6,13). En el último capítulo de su carta a los Romanos Pablo hace una lista extensa de saludos a distintas personas, en las que destacan muchas mujeres, entre ellas algunas como colaboradoras del apóstol, que han trabajado mucho en el Señor (Ro.16:1,2,6,12).

Hay otro texto controvertido de Pablo en 1 Timoteo 2:9-15 donde habla de la manera de vestir de las mujeres; deben hacerlo de forma decorosa, con pudor y modestia, con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. Y añade, que la mujer aprenda en silencio, con toda sujeción, porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Recuerda también que Adán fue formado primero, que la mujer fue engañada, incurriendo en transgresión, y que se salvará engendrando hijos, si permanece en fe. Sin duda, un lenguaje chocante parta la mente moderna.

Brevemente. La forma de vestir modesta debe aplicarse también a los hombres; aunque todos sabemos que la mujer está dotada de un cuerpo mucho más llamativo que el masculino, y que una forma de vestir inapropiada relanza su figura como objeto sexual. Sin duda, era parte de la sociedad licenciosa de Corinto que las mujeres temerosas de Dios debían evitar. La elegancia y belleza femenina no deben ser reprimidas por mentes pecaminosas. A la vez, toda mujer cristiana debe glorificar a Dios en su forma de vestir honrando a su marido y familia. Y como diría el mismo Pablo, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre (11:16). Como está escrito: Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia está corrompidas (Tito 1:15).

En cuanto a que la mujer enseñe o predique diré lo siguiente. Ya hemos visto que el mismo Pablo menciona las oraciones y profecías públicas de las mujeres. También habla de hermanas diaconisas (Ro.16:1). Entiendo que la mujer debe estar sujeta a su cabeza al hacerlo; como lo debe estar el hombre a la suya. Ejercer dominio no solo tiene que ver con una mujer suelta y dominante; sino también con pastores al estilo Diótrefes, que no estaban sujetos a la autoridad apostólica, y mucho menos a Cristo. Y doy por hecho que la mujer puede y debe predicar si ha recibido un llamamiento del Señor, porque en el Señor, en nuestra nueva creación en Cristo, no hay varón ni mujer, sino dones y llamamientos que vienen directamente de la cabeza de la iglesia, y ningún liderazgo eclesiástico debería coartar. Los ejemplos de mujeres piadosas usadas por Dios sería muy amplio, pero muchas de ellas han tenido que luchar contra represiones doctrinales.

Me llama la atención que quienes mantienen una postura contraria a que las mujeres prediquen o ejerzan autoridad ministerial, no tengan dilema a la hora de leer sus libros, que no deja de ser otra forma de enseñar e influir bajo la autoridad de la palabra de Dios. En el mismo grupo de Jesús había muchas mujeres. La primera predicadora de su resurrección fue una mujer. Las madres enseñan a sus hijos, educan, los dan a luz, y no es posible que Pablo enseñara que se salvan engendrándolos, eso nos llevaría a otro camino de salvación, y sabemos que solo hay un evangelio y una salvación por fe en Cristo. Más bien, pienso, que el apóstol está abogando, en su mensaje a Timoteo, por el rol materno de la mujer, de gran trascendencia, y que nuestra sociedad actual ha abandonado por unas causas u otras. Para no alargarme más no entraré ahora en todos los debates al respecto.

Vemos en el libro de los Hechos que el Espíritu Santo fue derramado sobre hijos e hijas, siervos y siervas, entre ellas la madre de Jesús y otras mujeres que acompañaban a los apóstoles en el Aposento Alto. Dios no hace acepción de personas. Una reunión de mujeres orando fue donde acudió Pablo en Filipos (Hch.16:11-15). Felipe el evangelista tenía cuatro hijas que profetizaban (Hch.21:8,9). Incluso en el AT nos encontramos con mujeres que fueron escogidas por el Señor para su obra: Miriam, Débora, Ana, Ester, Noemí, Rut, Elisabeth, María y tantas y tantas otras.

Para concluir, sin acabar el debate, podemos hacerlo con las palabras del mismo Pablo, cuando dijo: en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios  (1 Co.11:11,12). Y concluye en su carta a los Gálatas: Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (3:27,28).

La cena del Señor11. Acerca de la cena del Señor (11:17-34)

Los corintios habían hecho de la santa cena una especie de fiesta donde había excesos de comida y bebida, seguramente recordando sus viejas costumbres, donde se emborrachaban y comían en exceso haciendo diferencias entre ricos y pobres. De esta manera, lo que está establecido para ser una bendición se convirtió en juicio, cuyas consecuencias eran que hubiera algunas personas enfermas, debilitadas y muchos habían muerto antes de tiempo por este hecho. El apóstol los amonesta con rotundidez y recuerda el significado del acto.

  • El cuerpo de Cristo, partido por nosotros, y simbolizado en un pan que es repartido entre todos, nos habla de la unidad de la iglesia (11:24) (10:17). Es memoria de la redención realizada y aceptada.
  • La sangre de Jesús, simbolizada por el vino, es la copa del nuevo pacto, que nos habla del perdón de los pecados (11:25) (10:16). Es memoria de la expiación consumada y aplicada.
  • La cena del Señor debe hacerse en memoria del Señor, recordando su obra y nuestra redención (11:25,26).
  • Confesamos y anunciamos nuestra fe en la obra redentora de Jesús hasta que el venga (11:26).
  • Confesamos que estamos esperando el retorno de Cristo.  (11:26b).

Este hecho tiene su base histórica en el día de la Pascua judía, cuando los israelitas salieron de Egipto, después de comer el cordero y señalar el dintel de la puerta con su sangre (Ex.12:1-51). De ahí que Jesús sea llamado el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn.1:29). Para los israelitas la pascua tuvo una triple bendición: Provisión (Ex.12:35,36). Liberación (Ex.12:37-41). Sanidad (Sal.105:37). No será menos para nosotros si lo tomamos en fe (He.8:6); habiéndonos examinado y probado nuestro corazón, para no dar lugar a una confesión hipócrita; puesto que en la cena del Señor confesamos ser del mismo cuerpo viviendo en amor los unos por los otros; en unidad con el cuerpo (la iglesia) y la cabeza (Cristo).

12. Los dones espirituales (12:1-11) (12:31) (14:1,2)

Los dones son capacidades o manifestaciones que están en el Espíritu, y que El reparte a cada uno en particular como El quiere. También hay una apelación a nuestra voluntad para procurarlos, con el fin de edificar la iglesia (14:12) y para provecho de los hermanos (12:7). Encontramos una lista de dones en este capítulo que no es exhaustiva, puesto que en Romanos 12:6-8 vemos que se mencionan más dones. Si unimos ambos pasajes podremos hacer la siguiente lista de dones, que tampoco será exhaustiva.

  • Palabra de sabiduría.
  • Palabra de ciencia.
  • Fe.
  • Sanidades.
  • Milagros.
  • Profecía.
  • Discernimiento de espíritus.
  • Diversos géneros de lenguas.
  • Interpretación de lenguas.
  • Servicio.
  • Enseñanza.
  • Exhortación.
  • Repartir.
  • Presidir.
  • Hacer misericordia (obra social).

El que produce estas manifestaciones siempre es el Espíritu Santo en nosotros. Negar que estos dones estén vigentes es limitar la acción del Espíritu para edificación de la iglesia. Extralimitarnos y pretender producir manifestaciones más allá de la obra del Espíritu de Dios es entrar en otro espíritu y dar lugar al error, espectáculos inapropiados, incluso a doctrinas de demonios. Está escrito que no debemos apagar el Espíritu (1 Tes.5:19); ni contristarlo (Ef.4:30); ni resistirlo (Hch.7:31). Mucho menos blasfemar contra el Espíritu Santo, confundiendo su obrar con la obra de Beelzebú o Satanás. Es lo que se desprende del contexto donde Jesús enseñó sobre ello (Mt.12:22-32). No debemos ser rápidos en calificar este pecado con demasiada ligereza. Sería contraproducente y entiendo que es una actitud progresiva contra la obra del Espíritu.

13. La iglesia: el cuerpo de Cristo (12:12-31)

Pablo usa aquí la figura del cuerpo humano para verter una gran verdad acerca de lo que es la iglesia de Jesucristo. Es un cuerpo espiritual (12:12). Cristo es la cabeza (Ef.1:22; 4:15,16) (Col.1:18). Cada uno que ha sido redimido por la sangre de Jesús forma parte del resto del cuerpo. Recibe dirección de la cabeza. Cada uno en particular tiene su función en él; todas ellas necesarias y ninguna más importante que otra. Los miembros se preocupan los unos de los otros (12:25) (Ef.4:15,16) (Col.2:19). El vínculo espiritual que los une hace posible que las repercusiones positivas o negativas de uno u otro miembro afecten al resto del cuerpo (12:26). Somos un solo cuerpo, el de Cristo, y miembros cada uno en particular con diferentes funciones y ministerios (12:28-30) (Ef.4:11-16).

Amor agape14. La excelencia del amor (13:1-13)

El motor que debe mover los dones y ministerios es el amor. Sin amor nada somos. El amor del que nos habla Pablo en este capítulo excelso sobre su naturaleza, es el amor de Dios, el amor ágape, que no busca lo suyo, es sufrido y benigno, no tiene envidia, no es jactancioso, ni se envanece, no hace nada indebido, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser, las profecías si acabarán un día, y cesarán las lenguas y la ciencia, pero el amor es eterno, porque Dios es amor. Está escrito: Todas vuestras cosas sean hechas con amor (1 Co.16:14). Si hacemos las obras más increíbles, incluso por los demás, pero nuestro móvil no es el amor, vendrán a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. El amor es:

  • El amor es Dios mismo (1 Jn.4:8,16), su misma esencia. Solo de Él podemos recibirlo para poder darlo a otros (Ro.5:5).
  • El amor echa fuera el temor y la ansiedad (1 Jn.4:18).
  • El amor cubre todas las faltas (Pr.10:12) (1 P.4:8).
  • El amor de Dios rompe las cadenas de opresión, odio y amargura.
  • El amor de Dios tiene su máxima expresión en la cruz del Calvario, el que nunca comprenderemos debidamente, porque pertenece a una dimensión eterna (Ef.3:17-19) (2 Co.5:14,15) (Ro.5:8).

15. La profecía y hablar en lenguas (14:1-40)

La profecía que menciona Pablo en el capítulo 14 tiene un propósito triple. El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación (14:3). Edificar significa aquí infundir en otros sentimientos de piedad y virtud. Exhortar tiene el sentido de inducir, mediante argumentos convincentes, a una persona para que realice una acción. Consolar es aliviar la pena o aflicción. El apóstol enseña a los corintios que es más importante profetizar que hablar en lenguas, de esta manera la iglesia recibe edificación. Algunos incluyen en el profetizar la predicación. Sin duda, la predicación tiene el propósito de edificar la fe, exhortar para cambiar en la buena dirección, y consolar a los afligidos mediante palabras de esperanza. Sin embargo, el contenido en su contexto tiene la función de ser una manifestación esporádica, no premeditada, guiada por el impulso del Espíritu en una circunstancia concreta.

En cuando a hablar en lenguas es obvio que la iglesia en Corinto lo practicaba con fruición, incluso con cierto desorden en los cultos, por ello el apóstol tiene que dar instrucciones para su correcto uso, nunca para su eliminación. Este tema que a muchos ha asustado a lo largo de los últimos años, −desde que surgió el movimiento pentecostal−, en su justa medida es una ayuda maravillosa del Espíritu para la vida de oración personal; y cuando hay interprete en la congregación, para edificar a los hermanos. El texto no admite duda. El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios… El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica… Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas (14:2,4). Luego dice que debe hacerse con el debido orden; y que el propio apóstol habla en lenguas más que todos ellos (14:18). Sin duda, las lenguas no son para impresionar; y no todos que dicen hacerlo lo hacen debidamente, algunos repiten ciertas palabras una y otra vez, pero se trata de una lengua, no un balbuceo repetitivo. Es un lenguaje que no pasa por la mente, sino que procede directamente del espíritu de la persona. Como dice en otro lugar: mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto (14:14). Y añade: Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento (14:15). Una vez más es necesario decir que, el hecho de que haya quien mal usa estas manifestaciones del Espíritu, esos excesos no anulan la verdad de Dios. El que algunos lo lleven a extremos indeseados y pretendan hacer de hablar en lenguas un nivel superior de espiritualidad (absolutamente erróneo) no puede ser motivo para el rechazo; puesto que lo mismo podríamos hacer con cualquier otra verdad del evangelio. El libro de los Hechos abunda en ejemplos sobre esta práctica en la iglesia primitiva (Hch.2:4; 10:44-46; 11:15-18; 19:6). No puedo enfatizar lo suficiente la gran ayuda que significa en la vida de oración personal y en la batalla espiritual (Ro.8:26,27) (Judas 1:20).

La resurrección16. La resurrección (15:1-58)

En los primeros versículos del capítulo 15 encontramos un breve resumen de lo que es la esencia del evangelio: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; fue sepultado y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y para dejar constancia de un hecho único y trascendente, que nadie, ha podido repetir ni lo hará, se apareció a una diversidad de testigos, que mas tarde dieron testimonio de la verdad de la resurrección de Jesús.

Pero esta parte esencial de la fe cristiana no iba a quedar sin su contra argumentación en forma de cizaña. Esta verdad fundamental de la fe fue atacada desde el inicio, pero los apóstoles dieron testimonio con valentía y autoridad ante quienes quisieron negarla. Pablo dice que Jesús resucitado se apareció a Pedro, luego a los doce apóstoles, y a más de quinientos hermanos, entre los que debemos resaltar a muchas de las mujeres que estuvieron con él desde Galilea. A Corinto también llegaron los negadores de esta verdad irrenunciable, por ello el apóstol expone ampliamente en este capítulo sus argumentos para rebatir el error.

Un resumen sería este. El perdón de los pecados (15:17) se asienta en la obra completa de Jesús, su muerte y resurrección; si no hubiera sido así nuestra fe es vana, dignos de lástima. Además habríamos recibido un mensaje en boca de farsantes, un ataque directo a la credibilidad de los apóstoles que lo anunciaron. Si Cristo no ha resucitado, tampoco nosotros resucitaremos, con lo que se derriba todo el edificio construido en torno a la obra redentora. La justificación descansa sobre la muerte y resurrección de Jesús; el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación (Ro.4:25). La nueva vida en Cristo, el nuevo nacimiento y regeneración, tiene su fundamento en ella; puesto que la misericordia de Dios nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos (1 P.1:3).

Pero algunos preguntaban ¿cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Pablo responde de la siguiente manera:

  • Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción.
  • Se siembra en deshonra, resucitará en gloria.
  • Se siembra en debilidad, resucitará en poder.
  • Se siembra un cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual.
  • Hay cuerpo terrenal (Adán) y cuerpo celestial (Cristo).

El Maestro anduvo durante cuarenta días con sus discípulos en su cuerpo resucitado. Comió con ellos, habló con ellos acerca del reino, traspasó las paredes cuando estaban reunidos por temor a los fariseos, y fue alzado al cielo ante sus ojos. Por tanto, tenemos un ejemplo vivo del cuerpo resucitado de Jesús en la tierra. Un día, los que somos de Cristo, llevaremos un cuerpo como el suyo (Fil.3:20,21). Gloriosa esperanza. La muerte y su poder ha sido vencida (Heb.2:14,15). La inmortalidad ha salido a luz mediante el evangelio (2 Ti.1:9,10). Ese día, el postrer enemigo del hombre, la muerte, será destruido para siempre (1 Co.15:26). Cuando este cuerpo corruptible se vista de incorrupción, y lo mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria (15:53-54).

17. Las ofrendas (16:1-4)

Y culmina el apóstol de los gentiles su amplia exégesis haciendo una breve referencia a las ofrendas, aunque será en su segunda carta a los corintios donde abundará en su contenido. Lo veremos en nuestro próximo estudio con más calma. La reseña que sí nos deja aquí es esta: Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas (16:2).

CONCLUSIÓN FINAL

Por el contenido de esta carta sabemos que en la iglesia de Corinto se le presentaron al apóstol Pablo una diversidad de desafíos a los que tuvo que hacer frente. Sus respuestas apostólicas nos permiten, no solo conocer algunos de los conflictos de las primeras congregaciones, sino obtener valiosas aportaciones que sirven de guía a toda la iglesia. Veamos una relación:

  • Divisiones entre los hermanos.
  • Falta de madurez y conocimiento espiritual.
  • No reconocían la autoridad apostólica de Pablo.
  • Problemas de fornicación.
  • Dar mal testimonio en los tribunales civiles.
  • Interrogantes sobre el matrimonio.
  • Problemas con la comida sacrificada a los ídolos.
  • Idolatría.
  • Abusos en la santa cena.
  • Desordenes en los cultos.
  • Mal uso de los dones, especialmente el de lenguas.
  • Dudas sobre la resurrección.

Llama la atención, que a pesar de la multitud de los problemas presentados en esta congregación, y sin dejar de hacerle frente con las soluciones oportunas, el texto no titubea en cuanto a la posición de los hermanos ante Dios. Pablo se dirige a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados [separados] en Cristo Jesús, llamados a ser santos (1:2). Les dice con certeza que están en Cristo, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención (1:30). Añade más adelante que después de haber practicado todo tipo de pecados sexuales y de otra índole, ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios (6:11).

Preguntas y repasoPREGUNTAS Y REPASO.

1.- Haz un breve resumen de la ciudad de Corinto en los días de Pablo.

2.- Que peculiaridades destacarías de la iglesia de Corinto, así como la forma en que fue fundada.

3.- Según (1 Co.2:14-3:1) hay tres tipos de hombres, el natural, el espiritual y el carnal.  Anota las características de cada uno de ellos.

4.-  Anota dos textos sobre la idolatría y di que es exactamente.

5.-  Destaca los puntos básicos de lo que es la santa cena.

6.- ¿Quiénes reciben dones del Espíritu? ¿Cuál es el propósito de los dones y los ministerios que Dios da a la iglesia?

7.-  Que destacarías de la enseñanza de Pablo sobre la iglesia en (12:12-31).

8.-  Haz un breve resumen de lo que es el amor, según el capitulo trece, con tus propias palabras.

A los ROMANOS

ROMANOSHISTORIA DEL LIBRO

Esta carta, la más teológica del Nuevo Testamento, fue escrita por el apóstol Pablo hacia el año 57-58 d.C. cuando estaba en la ciudad de Corinto (Ro.15:22-27), en vísperas de partir para Jerusalén con la ofrenda para los hermanos de aquel lugar. Una mujer llamada Febe, natural de Cencrea, puerto oriental de Corinto, llevó la carta a Roma (16:1,2). Pablo aún no había estado en la ciudad imperial, pero pensaba visitarla pronto. La iglesia romana había sido formada años antes, tal vez por medio de un grupo de judíos residentes en aquel lugar que habían estado en Jerusalén el día de Pentecostés (Hch.2:10). El apóstol de los gentiles va a exponer aquí el contenido amplio del evangelio de Jesucristo. El desarrollo lo podemos bosquejar de la siguiente manera:

  • El evangelio de Dios (1:1-17)
  • La naturaleza del hombre caído (1:18-3:20).
  • La justificación por la fe produce una nueva naturaleza (3:21-5:21).
  • La santidad como nueva forma de vivir (6:1-23).
  • La lucha interior del hombre renacido (7:1-25).
  • La victoria a través de la vida en el Espíritu (8:1-39).
  • El endurecimiento de Israel y su restauración (9:30-11:36).
  • Aspectos prácticos de la vida cristiana (12:1-21).
  • Las autoridades y motivos de conciencia (13:1-15:6).
  • Saludos personales (16:1-27).

ROMANOS (2)ENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO

En el primer capítulo, Pablo afirma con claridad que su misión es difundir el evangelio. Ha sido llamado a ser apóstol y apartado para el evangelio de Dios (1:1). Este mensaje había sido prometido antes por los profetas en las santas Escrituras (1:2), por lo cual deja claro desde el inicio que no es suyo, sino que ya estaba recogido previamente en los profetas de Israel. La esencia del evangelio, dice Pablo, es acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne (1:3) –poniendo de manifiesto su naturaleza humana−, y que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos (1:4), lo cual sustenta la verdad de su naturaleza divina. Por tanto, desde el principio, el apóstol deja asentado el mensaje del evangelio cuyo fundamento es Jesucristo, en su doble naturaleza, humana y divina. Todo ello anunciado con anterioridad por los profetas; de lo que podemos deducir que el evangelio que va a exponer a continuación tiene su asiento en las Escrituras de los profetas, por tanto, los apóstoles son herederos de aquel mensaje, anunciado y cumplido por el Señor, cuyos apóstoles son ahora testigos de las cosas que han visto y oído (1:5) (1 Jn.1:1-4).

Este evangelio es el que Pablo está dispuesto a anunciar en Roma (1:15). Porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego (1:16). En él se manifiesta la justicia de Dios mediante la fe, como está escrito: mas el justo por la fe vivirá (1:17). A partir de ese momento el autor de la epístola va a desarrollar los distintos aspectos del evangelio de Dios, comenzando con la ira contra toda impiedad; el justo juicio de Dios por el pecado del hombre; la provisión que contienen las buenas nuevas de salvación; el surgimiento de la nueva vida y naturaleza del hombre redimido y justificado; la lucha interior que deberá afrontar y cómo entrar en la victoria mediante la vida en el Espíritu.

Estas son las enseñanzas principales en que hemos dividido las enseñanzas de la carta a los Romanos.

  1. La ira de Dios contra la impiedad (1:18; 2:5)
  2. El juicio de Dios (1:32; 2:2,5,16; 3:19)
  3. La ley es insuficiente (2:12-15; 2:17-29) (3:19-21)
  4. El pecado del hombre (1:18; 29; 3:9,10-12,23)
  5. La provisión de Dios (Ro.3:21-28; 5:1; 5:8-10)
  6. Surge la nueva vida (Ro.6:1-23)
  7. La lucha interior (Ro.7:1-25)
  8. La victoria: viviendo en el Espíritu (Ro.7:25-8:39)
  9. Israel y los gentiles (Ro.9:1-11:36)
  10. Deberes cristianos (Ro.12:1-13:14)
  11. Motivos de conciencia (14:1-15:6)
  12. Saludos personales (16:1-24)
  1. La ira de Dios contra la impiedad (1:18; 2:5)

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad (1:18).

Así está escrito: Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada (Sal.7:11,12). Y en otro lugar, uno de los profetas sobre quienes el apóstol Pablo entendía que descansaba el mensaje del evangelio, dice así: Porque YHVH está airado contra todas las naciones, e indignado contra todo el ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero (Is.34:2). La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres. No pasa desapercibida a los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Esta parte del mensaje del evangelio, muy poco predicado, no proviene solamente de los predicadores «justicieros» del llamado Antiguo Testamento, sino que forma parte esencial del anuncio de las buenas nuevas proclamadas por el mismo Jesús. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él [permanece, dice la Biblia de las Américas] (Jn.3:36).

Dios no puede tolerar la maldad del hombre, ni tendrá por inocente al culpable. Hay un día señalado para el derramamiento de la ira de Dios sobre la tierra, de la cual podemos librarnos si atendemos a la totalidad del mensaje del evangelio que Pablo está anunciando en su escrito (1 Ts.1:10) (Ro.5:9) (Ap.16:1-21).

  1. El juicio de Dios (1:32; 2:2,5,16; 3:19)

… quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican (1:32).

Además de la ira, que parece tener un sentido generalizado, Dios juzgará a cada uno de nosotros en particular. Dios es justo y no dejará de juzgar las obras de cada uno que han practicado el pecado con delectación (2:2). La dureza del corazón no arrepentido atraerá la ira y el juicio justo de Dios el día de su manifestación (2:5). Dios juzgará por Jesucristo los secretos del corazón de los hombres, y lo hará según el evangelio (2:16) (Hch.17:31).

El hombre, en su estado de naturaleza caída por haber heredado el pecado de Adán, será condenado ante Dios el día del juicio, puesto que ha trasgredido la ley de Dios (Stg.2:11). Está establecido para los hombres, que mueran una sola vez, y después el juicio (Heb.9:27).

  1. La ley es insuficiente (2:12-15; 2:17-29) (3:19-21)

He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorias en Dios… (2:17). Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (3:20).

Cuando el apóstol aborda el tema de la ira y el justo juicio de Dios sobre los hombres, se da cuenta que el judío está pensando ser excluido de esa ira y juicio, puesto que tiene en la ley su gloria, el conocimiento de la voluntad de Dios, es instruido por ella para aprobar lo mejor, confía que es guía de ciegos (los gentiles), y luz de los que están en tinieblas (las demás naciones excepto Israel) (2:17-20). Sin embargo, el pueblo del pacto mosaico no ha cumplido la ley a cabalidad. Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos (Stg.2:10). En muchos casos ha sido infractor de ella, aunque con apariencia de cumplirla estableciendo así una justicia propia (Ro.10:13).

Este aspecto siempre es complejo de abordar porque contiene el conflicto supuesto entre la ley y la gracia, que no podemos profundizar aquí, pero sí diremos que el apóstol pone de manifiesto que la ley, aunque es buena y cumple el propósito de mostrar al hombre su pecado, no es suficiente para justificarlo ante Dios, porque nadie ha cumplido la ley en su totalidad (solo Jesús, nuestra justicia), por tanto, todos quedamos convictos (Stg.2:9), para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Ro.3:19,20).

Por tanto, judíos y gentiles hemos heredado una naturaleza pecaminosa y carnal, enemiga de Dios, que la ley dada a Moisés limita en sus acciones transgresoras, pero no puede transformar su esencia. La ley cumple su propósito de llevarnos a Cristo, es nuestro ayo-pedagogo hasta que viniese la simiente que había de redimir (Gá. 3:19-4:7). Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión [judíos] vale nada, ni la incircuncisión [gentiles], sino una nueva creación (Gá.6:15).

  1. El pecado del hombre (1:18, 29; 3:9,10-12,23)

¿Qué, pues, ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno… por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (3:9,10,23)

En cuanto a la justicia del hombre delante de Dios no hay diferencia entre judío y gentil. La naturaleza heredada de pecado es la misma en ambos casos. No hay escapatoria posible del juicio de Dios. La ley tampoco podrá redimir al hombre y presentarlo justificado ante el Santo de Israel. Todos los hombres somos culpables en el justo juicio de Dios, por tanto, merecemos el castigo de su ira. Los sacrificios en el templo de Jerusalén apenas podían cubrir el pecado por un tiempo, repitiendo una y otra vez la ceremonia ritual de expiación que nunca pudieron quitar los pecados.

Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados (Heb.10:1-4).

La salvación pertenece a Dios (Ap.7:10). El evangelio es de Dios. La naturaleza pecaminosa y carnal del hombre, corrompida en extremo, no puede salvarse a sí mismo. Necesita un salvador. Y en este punto debemos recordar el mensaje inicial de la promesa sobre la simiente que había de venir (Gn.3:15). Por la línea genealógica de Abraham, Isaac y Jacob. De la descendencia de David, de la tribu de Judá, nacido en Belén. Y la simiente era Cristo (Gá. 3:16). El es la provisión de Dios.

  1. La provisión de Dios (Ro.3:21-28; 5:1; 5:8-10)

Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él (Ro.3:21,22)

Observa. El evangelio estaba contenido en la ley y en los profetas. No es ajeno a ellos. La justicia de Dios que libra al hombre de su destino trágico es una parte esencial del evangelio, cuyo mensaje ya estaba dentro de la ley y de los profetas. En la ley como sombra de lo que había de venir (aunque no debemos confundir la ley ceremonial con la ley moral, aquella estaba centrada en el ritual del templo de Jerusalén; pero esta sigue vigente y ha sido grabada por el Espíritu en el corazón de los redimidos como parte del nuevo pacto), y en los profetas porque anunciaron la venida del justo, primero sus sufrimientos (como cordero), y luego las glorias, en su segunda venida como rey (1 Pedro 1:10-12). Los profetas profetizaron de la gracia destinada, «escondida» en su mensaje como un misterio que sería más tarde revelado (Ro. 16:25-27) con la aparición del Mesías (2 Tim.1:8-11).

Dios es amor. Conoce la incapacidad del hombre para salvarse a sí mismo de la ira, el juicio, el pecado y la insuficiencia de la ley para redimirlo, por ello elaboró un plan de redención para salvarlo desde antes de los tiempos de los siglos (2 Tim.1:9). La provisión de Dios, mediante el Cordero que fue inmolado para establecer su justicia y justificar al hombre por la fe en él, fue preparada desde el principio del mundo (Ap.13:8). Misterio que el evangelio revela por la predicación (Col.1:26-29) (Ef.3:1-7).

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados (Ro. 3:24,25).

Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad… En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez y para siempre (Heb.10:5-7,10).

La provisión de Dios para justificar al pecador y liberarlo de la naturaleza pecaminosa, es Jesucristo y su ofrenda expiatoria, hecha una vez y para siempre. Una vez oído el mensaje, −la buena nueva de salvación−, hay que preguntarse (como lo hicieron muchos judíos el día de Pentecostés): Varones hermanos, ¿qué haremos? La respuesta del apóstol Pedro fue clara: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hch.2:37,38).

Como quiera que encontramos en estos textos algunos términos teológicos que no siempre son de fácil comprensión, quisiera explicarlos brevemente.

Justificación: significa ser declarado justo (3:24; 4:25; 5:16,18) (1 Co.1:30).

Redención: ser librados de la esclavitud del pecado. Vueltos a comprar por precio, después de perderse, regresando al antiguo Dueño (3:24) (Ef.1:7).

Propiciación: aplacar la ira de Dios mediante un sacrificio, en este caso la obra de Cristo en la cruz del Calvario (3:25) (1 Jn.2:2; 4:10).

Gracia: regalo de la misericordia de Dios. Generosidad divina no merecida. No se puede comprar, ni conseguir por méritos propios, solo recibirla (3:24; 4:16; 5:2) (Ef.2:8).

En los capítulos 4 y 5 el apóstol Pablo establece la base escritural para apoyar la veracidad del evangelio que predica. Se remontará a Abraham, el padre de la fe, anterior a la ley de Moisés, para establecer la justicia de Dios mediante la fe y la promesa de Dios (4:1-5)

Luego se dirige a quienes ya han recibido la gracia de Dios, mediante la fe, para decir lo siguiente: Y no solamente respecto a él [Abrahán] se escribió que le fue contada [su fe], sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro; el cuál fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quién tenemos entrada, por la fe, a esta gracia en la cual estamos firmes… (Ro.4:23-5:2).

  1. Surge la nueva vida (Ro.6:1-23)

Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia… Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y como fin la vida eterna.  (Ro.6:19,22).

Aquel hombre, cuya naturaleza de pecado vivía bajo la ira de Dios, su juicio, y que la ley no había podido ayudar, ahora es justificado y redimido, habiendo recibido la gracia de Dios. Es un hombre nuevo. Ha sido hecho, por la fe en Jesús, hijo de Dios (Jn.1:12,13). Ha sido hecho justo, por la justicia del justo. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co.5:21). El justo [Jesús] por los injustos [todos nosotros], para llevarnos a Dios (1 P.3:18).

Una nueva naturaleza es creada en el hombre caído. Se ha producido un intercambio. Jesús tomó en la cruz nuestra naturaleza caída, donde fue juzgada por la santidad de Dios, y nos dio la suya justa ante Dios. Su justicia nos ha sido imputada. Otro ocupó nuestro lugar de juicio y condenación. Es el cordero llevado al matadero que el profeta Isaías había anunciado como siervo de Dios, nuestro sustituto (Is.53:4-12). Esa nueva naturaleza ha sido creada en justicia y santidad de la verdad (Ef.4:24). Es una nueva creación, las cosas viejas pasaron y todas fueron hechas nuevas (2 Co.5:17). Hemos sido redimidos de la vana manera de vivir heredada de nuestros padres, mediante la sangre preciosa de Jesús (1 P. 1:17-19).

Este nuevo hombre ha muerto al pecado y vive para Dios. Ya no obedece al poder del pecado, ni lo practica, sus miembros obedecen ahora a otro, a la justicia, para servir a Dios (Ro. 6:2,10-13). Este es el evangelio de Dios. La redención ha comenzado. El proceso de santificación se ha iniciado hasta el día de Jesucristo. Somos transformados de gloria en gloria a la imagen de Jesús (2 Co.3:18) (Ro.8:29). Seremos semejantes a él cuando le veamos tal como él es (1 Jn.3:1-3). Este cuerpo de muerte y humillación será transformado a la semejanza del cuerpo de la gloria suya (Fil.3:21). Es el día de la redención final de nuestros cuerpos mortales (Ro.8:11, 23) (Ef.1:14 y 4:30).

  1. La lucha interior (Ro.7:1-25)

Queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? (7:21-24).

Todo parecía idílico en el apartado anterior, sin embargo, pronto aparece en el nuevo hombre una lucha interior que lo confunde. Comprueba que, de la misma manera que Rebeca, al concebir a sus dos hijos, Esaú y Jacob, experimentó una lucha interna que le quitó las ganas de vivir (Gn. 25:21-23), la nueva criatura que ha nacido en el interior de la persona se encuentra con un «gemelo» que entabla un conflicto insoportable. El Isaac, hijo de la promesa, que ha nacido se ha encontrado con que ya vivía en la casa un Ismael que lo menosprecia y pretende apropiarse de la herencia (Gn.21:8-10).

Esta lucha nos debilita y confunde en un primer impacto. El hombre carnal y el espiritual han colisionado. Parece haber en nosotros dos naturalezas que son radicalmente opuestas. Mientras una se deleita en la ley de Dios y quiere hacer su voluntad, la otra se muestra rebelde y contradictoria para oponerse a los designios nuevos que han comenzado a brotar. La nueva manera de vivir debe aprender a vencer y establecer los nuevos parámetros según el Espíritu de Dios. Querer y no poder parece un hecho que nos destina al fracaso. La culpabilidad y condenación que emergen de semejante lucha pondrán a prueba la fiabilidad del evangelio y el nuevo hombre. La lucha nos desalienta. El mensaje no parece funcionar. La realidad se impone con dureza y en última instancia clamamos:¡Miserable hombre de mi! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (Ro.7:24).

Para un estudio más amplio sobre este conflicto ver: «La lucha interior» http://virgiliozaballos.es/?p=622

  1. La victoria: Viviendo en el Espíritu (Ro.7:25-8:39)

Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro… Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús… porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (7:25 y 8:1,2).

La Escritura no nos engaña. Existe un combate contra el pecado (Heb.12:4), aunque hayamos nacido de nuevo y seamos nuevas criaturas. Mientras estemos en este cuerpo soportaremos las aflicciones del cuerpo presente (Ro. 8:18), tanto en el ámbito físico, como en el conflicto interior.

El clamor y la angustia de la lucha interna tienen su respuesta en Cristo. Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Él nos lleva en su triunfo. Nos ha hecho más que vencedores. El pecado no se enseñoreará de nosotros. Estamos en Cristo, y esa posición nos lleva a andar en el Espíritu. De la manera que habéis recibido a Cristo, andad en él (Col.2:6). La ley del Espíritu de vida en Cristo, nos libra de la ley del pecado y de la muerte (8:2). El Consolador y Ayudador es enviado para capacitarnos. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu  (Ro.8:3,4).

Este es el Nuevo Pacto de Dios, anunciado por los profetas (Jeremías 31 y Ezequiel 36). El pacto del Espíritu. La ley escrita en nuestros corazones (Heb.8:8-10). La vida en el Espíritu es la victoria. Debemos entregarnos al Espíritu, andar en el Espíritu, ser llenos del Espíritu (Gá.5:16-18,22-25) (Ef.5:18). Veamos algunos aspectos de la realidad del Espíritu en nosotros.

  • Es el sello de pertenencia a Cristo (Ro.8:9) (Ef.1:13) (2 Co.1:21,22).
  • Por el Espíritu hacemos morir las obras de la carne (Ro.8:13).
  • Somos guiados, como hijos, por el Espíritu de Dios (Ro.8:14).
  • El Espíritu nos da testimonio de que somos de Dios (Ro.8:16).
  • Nos ayuda en nuestra debilidad para saber interceder (Ro.8:16,27).
  • Nos guarda en Cristo, y nada ni nadie podrá separarnos de su amor, ni  acusarnos, o condenarnos. En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro.8:28-39).

Para un estudio más amplio sobre «La vida en el Espíritu» ver el siguiente enlace: http://virgiliozaballos.es/?p=625

  1. Israel y los gentiles (Ro.9:1-11:36)

Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció (11:1,2)

En los siguientes tres capítulos el apóstol de los gentiles va a entrar en el dilema que presenta el pueblo de Israel. Dilema porque los gentiles que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por la fe; mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por las obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo (9:30-33). Y esa piedra de tropiezo no es otra que el Mesías, su naturaleza y su obra expiatoria.

Pablo abre su corazón de judío en favor de sus hermanos, los que son sus parientes según la carne, israelitas, de quienes son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas (9:3-5). Y lo hace con un profundo amor por ellos, deseando él mismo vivir separado de Cristo por amor a sus hermanos, cuya situación de endurecimiento le causa un profundo dolor y tristeza (9:1-3).

Comprende que Dios no los ha desechado, aunque ellos se han endurecido a causa del evangelio. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios (10:3). Este conflicto, que dura hasta nuestros días, y que ha causado gran dolor en la historia de la iglesia y del pueblo judío, primero por la obstrucción que los judíos pusieron al evangelio (aunque muchos, millares, fueron los primeros en seguirlo, pero como nación lo rechazaron bajo la influencia de las autoridades rabínicas), y luego, por la extensa persecución que la iglesia llevó a cabo a partir del siglo IV, sustentada en una teología errónea que contradecía lo que Pablo enseña en estos capítulos, es decir, que la iglesia había sustituido a Israel porque estos rechazaron y mataron al Mesías. Pues bien, el apóstol va a desarrollar su comprensión de este misterio en estos capítulos. No haremos un estudio exhaustivo de ellos; para los que quieran profundizar en él lo he tratado ampliamente en mi libro «El enigma Israel» http://virgiliozaballos.es/?p=216

A modo de conclusión, el apóstol de los gentiles se dirige a los hermanos de las naciones en unos términos que dejan abierto el misterio de Israel; la arrogancia que caracterizará mayoritariamente el comportamiento de la iglesia los siglos siguientes, haciendo caso omiso de la exhortación apostólica; así como el tiempo de la restauración de Israel y su salvación desde Sion, una apelación al reino mesiánico. Leamos.

Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito… Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios (11:25-29).

  1. Deberes cristianos (Ro.12:1-13:14)

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (12:1-2).

En los capítulos 12 y 13 el autor de la carta hace referencia a una diversidad de temas que tienen que ver con la práctica de la vida cristiana. La base de nuestra entrega incondicional son las misericordias de Dios, y por ellas presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo. Renovar nuestros pensamientos para alcanzar los de Dios y hallar así su voluntad buena, agradable y perfecta. Hemos recibido una medida de fe (3). Diferentes dones para servir (4-8). El amor sin fingimiento, fervientes en espíritu, bendiciendo, gozosos, unánimes, buscar la paz con todos, sin venganzas (9-21), sometiéndonos a las autoridades (13:1-5), pagar los impuestos debidos (6-8), sabiendo que amar al prójimo es cumplir la ley (8,9). La nueva vida en Cristo tiene como eje central el amor al prójimo, una máxima que ya está presente en la ley de Moisés (Lv.19:18) y el mensaje de los profetas (Miq.6:6-8). Finaliza con la necesidad de conocer el tiempo profético en el que viven, identificar la noche y vivir como de día, desechando las tinieblas y vistiéndose con luz, del Señor Jesucristo (11-14).

  1. Motivos de conciencia (14:1-15:6)

Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones… Uno cree que se ha de comer de todo… uno hace diferencia entre día y día… pero ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí… Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano… Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación (14:1-19).

Al final de la carta el apóstol entra en algunos temas de conciencia en los que puede haber distintos puntos de vista. Uno de ellos es sobre cierto tipo de alimentos, seguramente que habían sido sacrificados a los ídolos, como ya desarrolló en su carta a los corintios. Otro asunto tiene que ver con guardar o no cierto tipo de días. La conclusión de Pablo es que cada uno de nosotros no vivimos para nosotros mismos, sino para el Señor. Además cada uno de nosotros daremos cuenta a Dios de nuestros actos. Somos responsables ante Él. Por tanto, no debemos juzgarnos en este caso los unos a los otros. El amor cubre todas las faltas, y esa es la máxima nuclear del mensaje evangélico. Por ello, resume, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. Como enseña en otro lugar: Así que, todos los que somos perfectos, [maduros espiritualmente, Biblia Textual] esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, eso también os lo revelará Dios (Fil. 3:15).

Y concluye con el modelo de vida que tenemos en el Maestro. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. Porque ni aún Cristo se agradó a sí mismo (15:2,3) (Mt.7:12).

  1. Saludos personales (16:1-24)

Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos… (16:1,2).

Y finaliza el apóstol su extensa carta haciendo recomendación de una mujer, junto con una multitud de saludos a distintos hermanos, entre los cuales sobresalen muchas mujeres. Veamos la lista. Febe, Priscila, María, Junias (en este nombre tenemos un conflicto entre quienes aseguran que era una mujer, con «s» al final de su nombre, o quienes dicen era un hombre, sin «s», Junia, y la consiguiente postura sobre el apostolado de una mujer o no, dependiendo si entendemos que Andrónico y Junia(s) destacaban entre los apóstoles, o eran considerados por los apóstoles), Amplias, Trifena y Trifosa, Pérsida, Julia, Olimpas. En fin, sin querer caer en el feminismo rampante y falsario que nos anega, hay que reconocer que siendo Pablo atacado por muchos como misógino, encontramos multitud de mujeres en su lista de colaboradores reconociendo su gran labor en la obra del Señor.

Y la llamada doxología final es apoteósica. En ella se recoge una vez más el fundamento sobre el que descansa el evangelio. Un misterio revelado que ha estado oculto desde tiempos eternos, pero que ahora por la predicación de Jesucristo se ha dado a conocer a todas las naciones para ser llevadas a la obediencia de la fe (1:5). El sustento de ese misterio revelado, llamado evangelio, y del que Pablo ha dado una amplia explicación en esta carta, se fundamenta en las Escrituras de los profetas, según el mandamiento de Dios. Porque en última instancia, todo procede de Él, por Él y para Él (11:36).

Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén (16:25-27).

Preguntas y repasoPREGUNTAS Y REPASO 

1.- Anota todo lo que sepas de la introducción a esta carta.

2.- Haz un resumen de cinco veces que Pablo menciona el evangelio en 1:1-17.

3.- Haz una exposición simplificada de lo que es el evangelio que Pablo predicó.  Incluye los ocho primeros capítulos de Romanos. Recuerda que puede servirte como guía a la hora de compartirlo con otros.

4.-  En los capítulos 12 y 13 encontramos las cosas prácticas en las que el cristiano debe vivir.  ¿Cuáles destacarías?

5.-  En asuntos donde hay diversas formas de actuar, según la conciencia ¿cuál debe ser la norma a seguir? (Ro.14:19; 15:2,3).

HECHOS de los Apóstoles

Hechos de los apóstolesHISTORIA DEL LIBRO

El libro de los Hechos narra los acontecimientos posteriores a la ascensión del Señor, así como el surgimiento de la congregación de Dios en Jerusalén, después del derramamiento del Espíritu Santo.

El evangelio es difundido por todo Israel; luego llega a los pueblos gentiles, hasta llenar todo el Imperio Romano y el mundo conocido (Col.1:23). Este libro es la narración esencialmente de dos de los apóstoles, Pedro y Pablo, aunque encontramos el testimonio de muchos otros; pero sobre todo podemos denominarlo los hechos del Espíritu Santo. Es la tercera Persona de la Trinidad quien pone en marcha a los discípulos y obra con poder las maravillas y prodigios que llegarán hasta nuestros días.

Se escribió alrededor del año 63 d.C., dos años después del encarcelamiento de Pablo en Roma, y antes de conocerse el veredicto al que sería sometido el apóstol de los gentiles.

Su autor es Lucas, y enlaza su mensaje con el final del evangelio que lleva su nombre. Ambos libros formaron parte de una misma obra inicialmente, según se cree. Podemos dividirla en tres grandes partes:

1.- Comienzo del movimiento judeocristiano en Jerusalén (1:15-8:3).

  • Matías, sucesor de Judas.
  • Derramamiento del Espíritu Santo.
  • Predicación de Pedro.
  • Problemas con las autoridades.
  • Muerte de Esteban.
  • La persecución.

2.- La extensión del evangelio desde Jerusalén (8:4-12:25).

  • Predicación de Felipe en Samaria.
  • Conversión de Saulo de Tarso (Pablo).
  • Conversión de Cornelio (el evangelio a los gentiles).
  • La iglesia en Antioquia.
  • Persecución de la iglesia.

3.- El evangelio a todo el mundo conocido

  • Primer viaje misionero de Pablo y Bernabé.
  • El concilio de Jerusalén.
  • Segundo viaje misionero de Pablo.
  • Tercer viaje misionero de Pablo.
  • Prisiones de Pablo en Jerusalén, Cesárea y Roma.

Es interesante observar que cada una de las tres partes en las que hemos dividido el libro de Hechos termina con persecución de la iglesia, y de los discípulos de Jesús que llevan a cabo la obra de evangelización en el mundo.


Hechos de los apóstoles (2)ENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO

El libro de los Hechos es historia, la historia de los comienzos del gran movimiento cristiano que se ha extendido por todo el mundo llegando hasta nosotros hoy. Narra el desarrollo de las múltiples vicisitudes y acontecimientos que dieron lugar al establecimiento de la iglesia del Señor desde Jerusalén. Es primordial para nosotros, la iglesia de Dios del siglo XXI, que miremos al modelo original que encontramos en este libro único. En él veremos el desarrollo espectacular del evangelio en todo el mundo conocido, que siempre debe ser nuestra fuente de inspiración y referencia a imitar, dependiendo en todo momento del Espíritu de Dios que es quien impulsa sobrenaturalmente su obra. Hagamos un breve recorrido por los cuatro temas principales con los que nos encontramos en la narración de Lucas.

  1. El Espíritu SantoLa unción - el ungido del Señor

Jesús prometió a los discípulos que enviaría la promesa del Padre, es decir, el Espíritu Santo (Hch.1:4); que no les dejaría solos ante la gran obra. Jesús mismo les dijo que el Espíritu Santo sería en ellos «poder» para ser testigos de su resurrección (1:8). Llegó el día de Pentecostés (2:4) con manifestaciones nuevas de su venida. «Comenzaron a hablar en lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen». Pedro dijo que la promesa del Espíritu Santo, tal y como ellos la habían recibido, era «para nuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare»  (2:39). Eso significa que es también para nosotros hoy.

Veamos un resumen de la llegada de la promesa del Padre y sus consecuencias en la vida de los discípulos.

  • La venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés (2:1-4), y los posteriores derramamientos, dieron valor a los discípulos para enfrentar las adversidades (4:8 ss.), y para hablar la palabra del Señor sin miedo ni temor (4:31,33).
  • El Espíritu de Dios era testigo de lo que había sucedido en Jerusalén junto con los discípulos (5:32).
  • Capacitaba a los hombres para cumplir su labor, fuera del tipo que fuera (6:3-5).
  • El don del Espíritu Santo era transmitido por los apóstoles a los que creían  (8:14,15,17).
  • El Espíritu hablaba a los discípulos para llevar a cabo la misión (8:29) (10:19) (11:21) (13:2,4)  (16:6,7) (21:4,11) (28:25) ¿Cómo lo hacía?  Unas veces mediante una voz interior clara y que no admitía duda (8:29) (10:19). Otras a través de un discípulo o profeta (21:4,11).
  • En casa de Cornelio vino el Espíritu Santo de la misma manera que el día de Pentecostés; lo supieron «porque les oían que hablaban en lenguas y que magnificaban a Dios»  (10:45,46;  11:15).
  • Es el Espíritu Santo quién toma la iniciativa de la obra misionera y escoge a los vasos elegidos para la misión (13:2-4).
  • El Espíritu Santo dirigía la iglesia y daba solución a momentos difíciles como en el primer concilio en Jerusalén (15:28). A la vez los apóstoles eran instrumentos para llevar a cabo su voluntad (16:6,7).
  • En la ciudad de Éfeso el Espíritu fue derramado sobre los discípulos y tuvieron la misma experiencia que el día de Pentecostés: «Vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaron en lenguas y profetizaban»  (19:6).
  • También escogía a los responsables para el ministerio en las congregaciones locales (20:28).

Todas estas manifestaciones y experiencias son para todos los siglos; también para nosotros hoy. La iglesia de Dios en nuestros días ha de funcionar con las bases y principios de la iglesia primitiva. La experiencia de los apóstoles y discípulos el día de Pentecostés, y en otros momentos posteriores siendo llenos del Espíritu, debe ser el modelo para nuestros días, sin estridencias ni manipulaciones indeseadas.

  1. El Mensaje (la palabra)PANORAMA BÍBLICO

La predicación del mensaje de la palabra de Dios es otro de los temas que resalta este libro. Vemos la importancia de hablar, oír, recibir o rechazar el mensaje de Dios. Primeramente el énfasis está puesto en hablar o predicar; no pensamientos o filosofías humanas, sino la palabra de Dios; que en síntesis consiste en el evangelio: la muerte y resurrección de Jesús, «conforme a las Escrituras» (1 Co.15:1-7). Luego vemos que había muchos que oían el mensaje y lo recibían (2:41) (11:1); otros lo rechazaban (13:46) (14:1,2). En recibir o rechazar «las palabras de esta vida» (5:29) está la salvación o perdición de los hombres. Esa palabra, en esencia, es el evangelio de Dios.

  1. Los Mensajeros (discípulos)La unción - todos reciben el ES

Dios ha escogido hombres y mujeres para que anuncien este mensaje glorioso en el poder del Espíritu Santo. En el libro de Hechos vemos un gran número de siervos de Dios que se pusieron a la disposición del Espíritu para llenar el mundo con el evangelio de la gracia de Dios. Primero encontramos a 120 (1:15) reunidos en oración y alabanza. Entre ellos estaban los doce, así como María y otras mujeres (1:4). Luego Juan y Pedro sobresalen en su labor (3:1; 4:13). Los seis diáconos (Felipe, Esteban, Prócoro, Nicanor, Timón y Pármenas) (6:5). Los desconocidos, «unos varones» (11:20) que anunciaron el evangelio también a los griegos. Saulo (Pablo) y Bernabé (13:2). Juan (Marcos) el ayudante de Pablo y Bernabé que se volvió atrás en el primer viaje misionero (13:5,13), aunque más adelante fue útil para la obra del Señor (2 Ti.4:11). Pablo y Silas (15:40). Bernabé y Marcos (15:39). Encontramos también una listad e colaboradores del apóstol Pablo:

  • Timoteo (16:1-3)
  • Lucas (16:6-10 «Procuramos»)
  • Aquila y Priscila (18:20)
  • Apolos (18:24 ss.)
  • Sópater de Berea (20:4)
  • Aristarco (20:4)
  • Segundo (20:4)
  • Gayo de Derbe (20:4)
  • Tíquico y Trófimo de Asia (20:4)

Como podemos ver encontramos un gran número de mensajeros o discípulos del Señor que dedicaron sus vidas a la extensión del reino de Dios. Luego, en cada ciudad donde Pablo fundaba una iglesia, «constituyeron ancianos» para afianzar, establecer y continuar la obra (14:23) (20:17) (1 Tim.5:17) (Tito 1:5; 2:2) (Stg. 5:14) (1 Pedro 5:1-5). Otro aspecto importante que encontramos es que siempre vemos a dos o más discípulos trabajando juntos, nunca a una persona sola. Esto nos recuerda el modelo que constituyó el Señor (Lc.10:1).

  1. La IglesiaLa iglesia primitiva

La traducción del término griego «ekklessía», vocablo que procede de la palabra «kahal» en hebreo, es «asamblea» o «congregación» de aquellos que «Cristo ha llamado de las tinieblas a su luz admirable» (Col.1:13) (1 P.2:9). La iglesia como asamblea o congregación ya existía en el Antiguo Testamento, ahora bien, la iglesia cristiana del N.T. comienza o surge en el momento cuando el Espíritu Santo desciende y crea la comunión del Cuerpo de Cristo en la tierra. Sin embargo, en muchos casos el término iglesia ha venido a significar una institución perdiendo el contenido primario del concepto. También hemos confundido en la práctica la iglesia con el lugar de reunión. El libro de Hechos de los apóstoles pone de manifiesto que nos hemos alejado mucho de lo que fue en su origen la iglesia del Señor. Todos los aviamientos posteriores han pretendido recuperar la esencia inicial, hasta que lleguemos a la restauración de todas las cosas.

La congregación o iglesia de los redimidos comenzó con 120 personas (1:15), luego se convirtieron 3.000 más (2:41). Después se habla de 5.000 varones, que pueden haber sido unas 15.000 personas incluyendo a las mujeres y niños. Luego se habla de una multitud (4:32); para más adelante decir que el número de los discípulos se multiplicaban en Jerusalén (6:7). El crecimiento llegó a toda Judea, Galilea y Samaria, que siendo edificadas, andaban en el temor del Señor, y crecían fortalecidas por el Espíritu Santo (9:31). Más adelante nos encontramos con que cada día surgían iglesias. «Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día» (16:5). La marcha del evangelio era imparable, llegando a Europa a través de una visión que el apóstol Pablo recibió de un varón macedonio (16:6-10). Esa fue la base sobre la que todo un continente fue establecido progresivamente en los principios y valores del reino de Dios, que hunden sus raíces en una concepción judeocristiana de la vida. El autor de los Hechos reseña finalmente que en la ciudad de donde había salido el mensaje a todas las naciones conocidas eran millares de judíos los que habían creído (21:20). Millares, significa en el texto griego diez miles de judíos que habían creído en el Mesías de Israel. El crecimiento fue espectacular, y el reino de Dios se expandió como una levadura que leudó la gran masa de naciones gentiles con la verdad emanada del evangelio (Mt.13:33). Un evangelio en el que inquirieron e indagaron los profetas de Israel diligentemente acerca de la gracia destinada y la salvación resultante (1 P.1:10-12).

La iglesia o congregación de Dios fue formada por los que recibieron la palabra (2:41); que luego fueron bautizados como resultado inmediato, formando la comunión de todos los creyentes. Estos estaban juntos (2:42) y perseveraban en:

  • La doctrina de los apóstoles.
  • La comunión unos con otros.
  • El partimiento del pan.
  • Las oraciones.

Cada día se reunían en el templo y en las casas (2:46). En estos dos lugares se congregaban. Las casas constituían un lugar importantísimo para los creyentes. Allí había enseñanza, oración y comunión (Hch.5:42; 16:11-15 ss. 28:30). El templo era el que existía en Jerusalén, que visitó el Señor en los días de su carne, y que fue destruido en el año 70 d.C. por los romanos. La iglesia no construyó lugares de culto de manera estable hasta principios del siglo IV.

En cada ciudad y provincia existían iglesias locales con un liderazgo espiritual  (14:23). Las reuniones o cultos se componían de himnos, oraciones y enseñanza de las Escrituras. Celebraban la santa cena o partimiento del pan; compartiendo el mensaje de esperanza y salvación con judíos y gentiles.

En la iglesia del Nuevo Testamento se administraban dos sacramentos: El bautismo y la santa cena. El bautismo era el inicio de la vida cristiana. Inmediatamente después de recibir la palabra eran bautizados. Encontramos muchos ejemplos de esta práctica (2:41) (8:12) (8:35-39) (9:17,18) (10:47) (16:14,15) (16:31-33). La santa cena se hace en memoria de Cristo (1 Co.11:24,25). El pan es símbolo de su cuerpo y nos habla de un solo Cuerpo con muchos miembros. El vino es símbolo de la sangre de Jesús, señal del Nuevo Pacto que borra nuestros pecados.

La oración y el ayuno eran parte importante y esencial en el desarrollo de la iglesia primitiva.  En una reunión de oración y ayuno vino el Espíritu Santo (1:4;  2:1-4). Algunos otros ejemplos los encontramos en los siguientes textos. (3:1) (4:24-31) (6:4) (9:11) (10:9) (12:5,12) (13:1-3) (16:13,16) (20:36) (28:8).

Preguntas y repasoPREGUNTAS Y REPASO DEL LIBRO DE LOS HECHOS

1.-  ¿Quién escribió el libro de los Hechos?

2.-  Haz un breve resumen de la temática de este libro

3.-  ¿En qué capítulo se narra el día de Pentecostés?

       Anota otros pasajes donde hubo experiencias similares.

4.-  ¿Qué  labor tuvo el Espíritu Santo en la iglesia primitiva?

5.-  Lee Hch. 2:39 y responde: ¿cuál es la promesa? y ¿para quién es dada esta promesa?

6.-  En Hch. 2:14-40 tenemos el primer discurso de Pedro con la conversión de 3.000 personas (2:41). Señala las partes básicas del mencionado discurso.

7.- Haz una relación con varios de los apóstoles y discípulos que sobresalen en  este libro.  ¿Por qué crees que sobresalieron?

8.-  Haz un resumen general con las características que encuentras en la iglesia primitiva.

Evangelio de JUAN

Evangelio de SAN JUAN (2)HISTORIA DEL LIBRO

Hay una aceptación muy amplia de que estamos ante el evangelio con la fecha más tardía de los cuatro que componen el Canon. Se escribió alrededor del año  90 d.C.

Autor. Aunque no se menciona expresamente en el libro, se da por seguro que fue Juan, hermano de Jacobo, ambos hijos de Zebedeo, también conocidos como «hijos del trueno». La palabra clave que aparece por todo su contenido es «creer», se menciona  sobre unas 97 veces y expresa claramente cuál fue el propósito de escribir el libro:

… Estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre  (Jn.20:31).

Juan pone el énfasis, no en lo que Jesús hizo, sino en lo que dijo. Se mencionan largos pasajes de las enseñanzas del Maestro a sus discípulos. Este evangelio presenta a Jesús como el Hijo del Dios, su divinidad. El autor pone su empeño en demostrar que Jesús de Nazaret era más que un simple humano. De ello veremos datos muy importantes en el recorrido de este importantísimo escrito de la literatura canónica.


Evangelio de JUANENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO

Juan comienza su relato hablando de lo que Jesús era antes de aparecer en la tierra: la eterna Palabra de Dios que se hizo hombre y vivió entre nosotros (Jn.1:14). Es el Verbo de Dios, la palabra hecha carne para manifestar la gloria de Dios.

Algunas de las características de Jesús en el prólogo de este evangelio son las siguientes: (Jn.1:1-18).

  • Es el Verbo de Dios, la Palabra (1:1).
  • Es Dios. El Verbo «era Dios» (1:1).
  • Es Creador (1:3) (Col.1:16) (Ap.4:11).
  • Es la luz del mundo que alumbra a todo hombre (1:7) (Jn.8:12).
  • Fue encarnado; se hizo hombre y habitó entre nosotros (1:14).
  • Es la plenitud de Dios, de quien recibimos gracia sobre gracia (1:16)  (Col.2:1-3,9,10).
  • Es la fuente de gracia y verdad (1:17).
  • Es la imagen del Dios invisible (1:18) (Col.1:15) (Heb.1:3)
  • El unigénito Hijo de Dios (1:18)

Hemos dicho que este evangelio presenta a Jesús como el Hijo de Dios; veamos el testimonio de siete testigos que así lo afirmaron:

  • Juan el Bautista (1:34).
  • Natanael (1:49).
  • Pedro (6:69).
  • Marta (11:27).
  • Tomás (20:28).
  • Juan (20:31).
  • Jesús mismo lo dijo (10:36).

El título «Hijo de Dios» nos habla de su divinidad, así lo entendieron los judíos: Decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios  (5:17,18). Porque tú, siendo hombre, te haces Dios… Vosotros decís: Tu blasfemas porque dije: Hijo de Dios soy (10:33-36). Según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios (19:7).

Se usa dicho título para expresar la subordinación de Jesús al Padre en la humillación de la encarnación como hombre (Fil.2:5-8). Es en este sentido que el Padre es mayor que el Hijo (Jn.14:28). Veamos otra prueba de su deidad.

Jesús revela su naturaleza divina en la manifestación del YO SOY. Leamos antes en (Ex.3:13-15,17). Ahora veamos la revelación del YO SOY en Juan.

  • YO SOY el pan de vida (6:35).
  • YO SOY la luz del mundo (8:12).
  • Antes que Abraham fuese YO SOY (8:58).
  • YO SOY el buen Pastor (10:11).
  • YO SOY la resurrección y la vida (11:25).
  • YO SOY el camino, la verdad y la vida (14:6).
  • YO SOY la vid verdadera (15:1).

A esta lista podemos añadir cualquier otra necesidad en la vida del hombre. La respuesta de Jesús es: YO SOY. Cristo es todo lo que necesitamos, de ahí que Pablo diga: Vosotros estáis completos en él (Col.2:10).

Reseñemos brevemente algunas enseñanzas propias del evangelio de Juan.

1. El Nuevo Nacimiento (3:1-21)NuevoNacimiento11

Una de las verdades fundamentales que da entrada a la vida cristiana, y que aparece en este evangelio es el nuevo nacimiento. Lo encontramos en el capítulo tres en la conversación que el Señor sostuvo con un fariseo, principal entre los judíos, llamado Nicodemo. Jesús le dijo estas palabras: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios (3:3). Posteriormente, el Señor dio un paso más en la revelación de esta enseñanza, y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios  (3:5). Nacer del agua y del Espíritu. Veamos lo que significa y cómo se amplifica esta enseñanza en otros lugares de la Escritura.

De agua. Se trata de una figura que nos habla de la Palabra de Dios como se desprende de los siguientes textos: para santificarla [a la iglesia], habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra (Ef.5:26). Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad (Stg.1:18). Y dice más adelante en la misma epístola de Santiago: Desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas (1:21). Como dice el apóstol Pedro: siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P. 1:23). Al preguntarnos cómo se realiza este misterio en el corazón del hombre encontramos la respuesta a través de tres verbos claves: oír, creer y entender. Habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Ef.1:13). Esto concuerda con las palabras de Jesús en la parábola del sembrador cuando dijo: Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno (Mt.13:23). Ahora nos preguntamos ¿qué es lo que hay que oír, creer y entender? La respuesta es: el evangelio de Jesús. El misterio que estaba oculto desde antes de la fundación del mundo, pero que ahora ha sido revelado por las Escrituras de los profetas (Ro. 16:25-27) (Col.12:26,27). Este evangelio se sustancia o sintetiza en el mensaje que Pablo anuncia: Os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis… que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las escrituras; y que apareció… (1 Co.15:1-7). El cual [Jesucristo] fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Ro.4:25 y 5:1). Todo ello lo tenemos condensado en la enseñanza de Jesús a Nicodemo sobre la necesidad de nacer del agua, por la palabra de Dios.

Del Espíritu. Como hemos leído en el pasaje de Efesios 1:13,14; una vez hemos oído y creído el mensaje del evangelio, somos sellados con el Espíritu Santo de la promesa. El agua de la palabra y el Espíritu que da vida a la palabra actúan al unísono en el corazón del hombre arrepentido para producir una nueva naturaleza, creada en Cristo, en la justicia y santidad de la verdad (Ef.4:24). Nueva criatura es (2 Co.5:17). El Espíritu de Dios produce la regeneración y renovación en el espíritu humano. Como está escrito: Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo (Tito 3:4,5). Como dice en otro lugar. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él… El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios (Ro. 8:9,16).

2. Jesús y la mujer samaritana (4:1-42) La mujer samaritana

En este evangelio encontramos a Jesús hablando con algunas personas individualmente. No solo hablaba a las multitudes, sino que en ciertas ocasiones lo hizo a una sola persona. Lo cual pone de manifiesto que la salvación es individual, persona a persona, para luego formar parte de un cuerpo, que es la iglesia. Tenemos también la parábola de la oveja perdida, cómo el pastor dejó las noventa y nueve y fue a buscar la número cien que se había perdido. Hemos visto su conversación con el fariseo Nicodemo, nos encontramos ahora a Jesús dialogando con una mujer, samaritana, y de mala reputación (había tenido cinco maridos, y el que ahora tenía no era su marido); además de que samaritanos y judíos no se trataban entre sí; vivían como vecinos pero igual que el agua y el aceite, no mantenían relaciones fluidas como resultado de la herencia recibida. Para comprender mejor esta realidad de los días de Jesús debemos remontarnos a la época cuando el reino del norte fue llevado al cautiverio por Asiria, y la zona de Samaria fue repoblada por colonos que trajo el rey asirio. Puedes ver el origen de este hecho histórico leyendo en 2 Reyes 17, especialmente los versículos del 24 al 41.

Si pensamos en la realidad social de la mujer en la época que Jesús mantuvo esta conversación con la samaritana, y le añadimos la animadversión entre judíos y samaritanos, tenemos en este episodio uno de los aspectos liberadores del evangelio que no hace diferencia entre hombre o mujer, judío, griego o samaritano. Los mismos discípulos, al llegar donde el Maestro hablaba con ella, se sorprendieron ampliamente. En Cristo no hay barreras sociales, ni religiosas, porque la cruz ha derribado la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, para crear un nuevo hombre reconciliado mediante la sangre de su cruz (Ef.2:15,16). Como está escrito en otro lugar: Ya no hay judío, ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gá. 3:28).

Jesús había olvidado su propia necesidad de alimentarse ante la ocasión que se le presentó de anunciar a una mujer samaritana su necesidad de agua viva y salvación. Su prioridad era hacer la voluntad del Padre; esa, dijo, era su verdadera comida y bebida (4:31-34). La mujer se convirtió en una evangelista inmediatamente para su pueblo, anunciando el mensaje que acababa de recibir del mismísimo Mesías. Jesús se quedó dos días en aquel pueblo samaritano, −Sicar−, y muchos de sus habitantes creyeron en él. Y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el salvador del mundo, el Cristo (4:42). Jesús sigue siendo al agua viva que calma la sed del hombre y la mujer, poniendo en su interior una fuente de vida que salta para vida eterna. Es la respuesta del cielo para el vacío existencialista de nuestra generación.

3. Jesús es el pan de vida (6:25-71).El pan de vida

El Señor también es el pan de vida que satisface el hambre espiritual de cada uno de nosotros. Los judíos le seguían en masa porque habían comido, pero el Señor les mostró que tenían una necesidad aún mayor, y esa era espiritual. El espíritu humano solo encuentra reposo en Dios, su Creador. El es el Padre de los espíritus (Nm. 27:16) (Heb.12:9).

Muchos de los judíos que le seguían y habían comido pan y peces, cuando oyeron algunas de sus palabras que no hallaron cabida en ellos, como fue que debían comer su carne y beber su carne (un mensaje abominable para un judío) le abandonaron. Volvieron atrás. Sus pensamientos estaban anegados en las necesidades materiales, por un lado, y los conceptos religiosos insalvables, por otro. A los que se quedaron les explicó después, que las palabras que había hablado son espíritu y son vida (6:63). Una interpretación literal del mensaje del Maestro, −en este caso−, había dado lugar para hacer una criba entre quienes le buscaban por interés personal, o aquellos que no tenían otro lugar donde ir; porque solo tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente (6:67-69).

No hemos cambiado mucho. Hay quienes se acercan a Jesús hoy, −o al mensaje bíblico−, por interés egoísta; pronto sus intenciones son depuradas quedando sin fruto. Pero quienes vienen a Jesús recibiéndole como el pan de vida que bajó del cielo, aquel que tiene palabras por las cuales serán salvos, permanecen en él porque entienden quién es: el Mesías de Dios. El Redentor del mundo. Muchos buscan bendiciones materiales en la religión, creyendo que la piedad es fuente de ganancia (1 Tim.6:5), pero tropiezan en la palabra de verdad sobre el auténtico discipulado, aquel que toma su cruz cada día y le sigue, el que pierde su vida para ganar a Cristo (Jn.12:24-26). Sin embargo, hubo un remanente de incondicionales que habían entendido quien era Jesús. Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente  (6:67-69). Esa decisión de los apóstoles transformó sus vidas y el curso de la historia. Su decisión influyó en todo el mundo conocido, y hasta nuestros días ha llegado el eco de su fidelidad a Dios y su palabra. Los que creemos en él somos herederos de su legado. Hoy el Señor sigue llamando a hombres y mujeres para servir a su propia generación, según la voluntad de Dios, como hizo David, y fue reunido con sus padres (Hch.13:36).

4. Jesús el Maestro Lavando los pies(13:1-20)

Uno de los pilares de la enseñanza de Jesús es este: el que quiera ser el mayor entre vosotros sea el que sirve a todos. En una sociedad como la nuestra, donde la competitividad ha sido elevada al rango de máxima realización personal, este mensaje no encuentra cabida y es desechado o manipulado debidamente para que sirva a nuestros propios intereses. El espíritu de servicio a los demás se camufla tras un interés comercial; conseguir ser el primero; ocupar los primeros puestos, y todo ello sin escatimar zancadillas, rodillazos y argucias sin escrúpulos; abandonando los valores tradicionales de la honestidad y el respeto mutuo, por aquellos que han sido implantados por la corriente de este mundo.

Jesús tomó una toalla, se la ciñó, puso agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de sus discípulos. Mostró el ejemplo de un verdadero Maestro. Había dicho que él no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida, entregarla en sacrificio por la humanidad. Entonces les dijo:

¿Sabéis lo que he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis (Jn.13:12-15).

Esa costumbre de lavar los pies a los huéspedes, habitual en el Medio Oriente de la época, era un trabajo reservado para los esclavos. Jesús se hizo siervo, se humilló a sí mismo, dejándonos ejemplo para que sigamos sus pisadas.

5. Jesús y la Promesa del Padre pentecostes

Poco antes de ser entregado, la última noche que pasó con sus discípulos, Jesús hizo uno de sus más largos discursos a los suyos. En él les habló de una diversidad de cosas, pero hubo una que predominó ampliamente: el anuncio de que enviaría el Consolador y Ayudador, el Espíritu Santo, la promesa del Padre, para que estuviese con ellos para siempre. Lo tenemos recogido en los capítulos del 13 al 16. Veamos algunos detalles que anunció el Maestro sobre la venida del Espíritu Santo a los discípulos.

  • Estará con vosotros para siempre (14:16).
  • Os enseñará todas las cosas (14:26).
  • Os recordará todo lo que les había dicho (14:26).
  • Dará testimonio junto con ellos de Jesús (15:26,27).
  • Convencerá al mundo de pecado, justicia y juicio (16:8).
  • Los guiará a toda verdad (16:13).
  • Les hará saber las cosas que habrán de venir (16:13)
  • Glorificará a Jesús sobre todas las cosas (16:14)
  • Tomará de Jesús y lo hará a saber a los suyos (16:14,15)

6. La oración sacerdotal de Jesús (17:1-26) the-power-of-prayer

Y acabado el discurso, levantó los ojos al cielo orando por los suyos ante el Padre que se los había dado (1). Era consciente de que la hora había llegado. Su tiempo había concluido. La obra que el Padre le dio para hacer estaba acabada, y quería recuperar la gloria que tuvo junto al Padre antes que el mundo fuese. Regresaría para sentarse a su diestra después de cumplir fielmente con la obra encomendada. Regresaba al Padre pero dejaba a los suyos en la tierra para que continuaran la obra iniciada, por ello levantó su voz en oración diciendo: Padre,

Guárdalos en tu nombre (17:11,12).

Que tengan mi gozo en ellos  (17:13).

Guárdalos del mal (17:15).

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad (17:17).

Que sean uno… que también sean uno en nosotros (17:22).

Que sean perfectos en unidad (17:23).

Quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado… (17:24).

Esta oración no la hizo solamente por los doce discípulos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos (17:20). En ese grupo estamos incluidos nosotros también, aquellos que hemos recibido su palabra, y creído en él, que somos guiados por el Espíritu Santo de la promesa.

Luego el Hijo de Dios fue entregado a la muerte; resucitó al tercer día, y apareció de nuevo a los suyos con el siguiente mensaje: Paz  a  vosotros.  Como  me  envió el Padre, así también yo os envío… (20:21).

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (20:30,31).

Preguntas y repasoPREGUNTAS Y REPASO DEL EVANGELIO DE JUAN

1.-   ¿Cuál es el propósito de este evangelio?

2.-   ¿Cómo es presentado Jesús en este libro?

3.-   Lee Jn.5:17,18;  10:33-36 y 19:7 y di qué entendían los judíos por el término Hijo de Dios?

4.-   Lee Jn.1:1-18 y anota algunas características que se mencionan de Jesús.

5.-    Cómo relacionarías Ex.3:13-15,17 con el evangelio de San Juan.

6.-   Que enseñanza fundamental trata Jesús con Nicodemo en el capítulo tres.

7.-   Que le enseña Jesús a la mujer samaritana.

8.-  Que fue lo que hizo posible que Pedro y los demás apóstoles siguieran a Jesús, al contrario de otros muchos que le abandonaron. Leer 6:60-71.

9.-  Anota algunas cosas en las que nos ayuda el Espíritu Santo.

10.- Lee la oración sacerdotal de Jesús en Jn.17:1-26, y anota algunas de las cosas que pide al Padre por nosotros

 

Evangelio de LUCAS

Evangelio de LUCAS (2)HISTORIA DEL LIBRO

El evangelio de Lucas presenta a Jesús como el Hijo del Hombre. Enfoca la humanidad del Señor. Va dirigido especialmente a los griegos, amantes de la belleza, la poesía y la cultura.

Autor. Su nombre aparece solamente en tres ocasiones en el N.T. (Col.4:14) (Flm.24) (2 Ti.4:11); sin embargo lo encontramos también bajo el pronombre personal «nosotros» en varios pasajes de los Hechos (16:10,11,16;  20:5,6,7,13-14;  21:1). Era médico, y según se cree griego, por lo que es el único escritor del N.T. que no es judío. Fue uno de los colaboradores de Pablo.  También es el autor del libro de Hechos. Lucas nos ofrece muchos aspectos de la infancia de Jesús que los demás evangelistas han omitido. Vemos también como el Dios de gloria se acomoda a nuestro nivel, aceptando nuestra condición, y sujetándose a nuestras circunstancias humanas. Sin embargo, vemos claramente una diferencia evidente entre el Hijo del Hombre y los hijos de los hombres; el Hijo de Dios y los hijos de Dios. La diferencia clara fue anunciada por el ángel a María: El Santo ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios  (Lc.1:35). Jesús fue santo desde su encarnado; nosotros arrastramos la naturaleza pecaminosa de Adán. (Heb. 4:15). Lucas menciona algunos temas más ampliamente que otros evangelios. Estos son algunos.

La oración  (1:13;  2:37;  5:33;  3:21;  6:12;  6:28;  9:29;  18:1;  18:11;  22:44).

El Espíritu Santo  (1:15;  1:35;  1:41;  1:67;  2:25-27;  3:16;  3:22;  4:1;  4:14;  4:18;  11:13;  12:10-12;  24:49).

Perdón de pecados  (1:77;  3:3;  24:47;  6:37;  7:42;  7:47;  12:10;  17:3;  23:34).

El papel de la mujer  (Elisabeth, María)  (Ana 2:36-38)  (Viuda de Naín 7:11-17)  (Mujer pecadora 7:37-50)  (8:1-3)  (8:41,42)  (10:38-42)  (11:27,28)  (23:27).

También en este evangelio aparecen algunos aspectos de la vida de Jesús que no se mencionan en los demás evangelios. Veámoslos.

  • Anuncio del nacimiento de Juan el Bautista.
  • Anuncio del nacimiento de Jesús.
  • María visita a Elisabeth.
  • El encuentro de ángeles y pastores.
  • La visita de los pastores.
  • La presentación en el templo.
  • La vida de Jesús a los doce años.
  • Historia del buen samaritano.
  • El juez injusto y la viuda.
  • El fariseo y el publicano.
  • El hijo pródigo.
  • Curación de la oreja de Malco.
  • Zaqueo.
  • El ladrón en la cruz.
  • Jesús contempla y llora por la ciudad de Jerusalén.
  • El sudor como gotas de sangre.
  • El viaje a Emaús.

Como hemos visto, es Lucas el único que menciona algunos aspectos de la niñez de Jesús. Siendo hombre, trabajó con sus manos, lloró por la ciudad, oraba puesto de rodillas, y conocía la agonía del sufrimiento. Hay en todo ello un aire marcadamente humano.

Evangelio de Lucas (3)ENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO

Jesús comenzó su ministerio público a la edad de treinta años, y lo hizo como Ungido del Señor para llevar a cabo la obra de redención.  Precisamente en su tierra, donde se había criado, Nazaret, entró en la sinagoga un día de reposo atribuyéndose a sí mismo la profecía de Isaías, que dice: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para:

Dar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos, predicar el año agradable del Señor  (Lc.4:18,19).

A continuación nos encontramos el cumplimiento de la obra de Jesús como el Hijo del Hombre. Notemos los acontecimientos en su vida tal como aparecen progresivamente en este evangelio.

  1. El ministerio en Galilea (4:14-9:50).
  • Ministerio en Nazaret, donde se había criado (4:16-30).
  • Predicación en Capernaún (4:31-44).
  • Llamado de Pedro, Jacobo y Juan (5:1-11).
  • Llamado de Mateo (5:27-39).
  • Los fariseos (6:1-11).
  • Elección de los doce apóstoles (6:12-16).
  • Enseñanza para los apóstoles (6:17-49).
  • Milagros (7:1-17).
  • Discursos del Maestro (7:18-50).
  • Parábolas (8:4-18).
  • Parientes verdaderos (8:19-21).
  • Apaciguamiento del mar (8:22-25).
  • Liberación del endemoniado (8:41-48).
  • Resurrección de la hija de Jairo (8:49-56).
  • Comisión de los doce (9:1-10).
  • Alimentación de los cinco mil (9:18-21).
  • La transfiguración (9:27-36).
  • Curación de un lunático (9:37-43).
  1. El ministerio en Judea (9:51-19:27).
  • Comisión de los setenta (10:1-24).
  • La pregunta del intérprete de la Ley (10:25-37).
  • Las amigas de Jesús, Marta y María (10:38-42).
  • Los discípulos aprenden a orar (11:1-13).
  • Buscando señales (11:14-36).
  • Denuncia de los fariseos (12:1-12).
  • El pecado de codicia (12:13-59)
  • Arrepentimiento (13:1-9).
  • El reino de los cielos (13:18-30).
  • Jesús habla sobre la hospitalidad (14:1-24).
  • Jesús habla sobre la negación de uno mismo (14:25-35).
  • El Salvador y los perdidos (15:1-32).
  • El mayordomo injusto (16:1-30).
  • Camino de Jerusalén (16:31-19:27).
  1. El ministerio en Jerusalén (19:38-24:53).
  • Entrada triunfal en Jerusalén (19:28-38).
  • Los gobernantes cuestionan la autoridad de Jesús (20:1-21:4).
  • Señales del fin y su retorno (21:5-38).
  • La última Pascua de Jesús (22:1-38).
  • Jesús traicionado (22:39-53).
  • Juzgado ante el sumo sacerdote (22:54-71).
  • Juzgado ante Pilato (23:1-26).
  • La crucifixión (23:27-49.
  • La sepultura (23:50-56).
  • La resurrección (24:1-48).
  • La ascensión (24:49-53).
  1. Un hecho trascendental.

En Lc.9:51 nos encontramos con uno de los momentos más trascendentales de la vida de Jesús. Llegó el tiempo de ser recibido arriba, pero antes debía pasar por Jerusalén. El Señor tomó una decisión firme y trascendente para el bien de toda la humanidad y todos los siglos, aunque sabía lo que le esperaba allá en Jerusalén (Mr.10:32-34), sin embargo, llegado el cumplimiento del tiempo, Jesús afirmó su rostro («con determinación» LBLA) para ir a Jerusalén.

  • Le escarnecerán.
  • Le azotarán.
  • Le escupirán.
  • Le matarán.
  • Al tercer día resucitará.

En todo este proceso podemos ver el camino de la exaltación que viene a través de tomar la cruz y la humillación (Fil.2:5-11) (1 P.5:6). La vida del discípulo es también una decisión firme de tomar la cruz e ir en pos del Maestro a Jerusalén para encontrar el camino a la exaltación y la gloria eterna.  (Lc.9:34; 14:26,27).

Cada ser humano tiene la posibilidad de tomar una decisión firme en favor de Cristo en su vida, creyendo en él y aceptando la muerte al pecado, para vivir en novedad de vida bajo su señorío (Ro.6:2-6,11-13,15-23) (Gá.2:20) (Jn.12:24-26); amando más la gloria de Dios que la gloria de los hombres (Jn.12:42,43).

Por otro lado, vemos en Lc.9:51 una expresión que se repite a menudo en la Biblia, y que revela con claridad que Dios actúa a su debido tiempo parar llevar a cabo sus planes y propósitos: «Cuando se cumplió el tiempo….» Veamos algunos ejemplos de ámbito universal y personal:

De alcance universal.

(Gá.4:4,5) Cuando llegó el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo… para que redimiese.

(Hch.2:1) Cuando llegó el día de Pentecostés…

(1 Ts.5:1; 2 Ts.2:6) Hay un tiempo señalado para la aparición del Señor Jesucristo por segunda vez, aunque nadie sabe cuál el día ni la hora.

(Tít. 1:3) A su debido tiempo manifestó su palabra… Que había estado sin revelar  (Col.1:25,26,27) (Ro.16:25,26).

(1 Jn.2:18) Ya es el último tiempo… han surgido muchos anticristos, por eso conocéis que es el último tiempo.

De alcance particular.

(Ro.13:11 ss.) Conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño… de desechar las tinieblas  y vestir las armas de la luz.

(2 Co.6:2) He aquí ahora el tiempo aceptable; el día de salvación.

(Gá.6:7-10)… Porque a su tiempo segaremos si no desmayamos.

(1 Pedro 5:6) Para que Él os exalte cuando fuere tiempo.

(Sal.1:3) Dará su fruto en su tiempo.

(Sal.31:15) En tu mano están mis tiempos.

(Sal.34:1) Bendeciré al Señor en todo tiempo.

(Pr.15:23)…Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!

(Ecl.3:1; 8:6) Todo tiene su tiempo y… su hora

  1. Acerca de la intercesión.

Encontramos en Lc.22:31-34 un pasaje único en los evangelios acerca del ministerio de Jesús como intercesor y ayudador de nuestras debilidades.

«Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte…»

En el N.T. encontramos otros pasajes donde se expresa la misma verdad. Jesús intercede por nosotros (Ro.8:34). Es poderoso para socorrer a los que somos tentados, puesto que él mismo fue tentado en todo, como nosotros, pero sin pecado; y por ello vive siempre para intercesor por nosotros (He.2:18; 4:15; 7:25). Es nuestro Abogado ante el Padre (1 Jn.2:1).

Al final del libro nos encontramos con otro episodio único en los evangelios. Jesús, ya resucitado, acompaña a dos de sus discípulos en su camino a la aldea de Emaús. Les expuso las Escrituras sobre lo que había acontecido en Jerusalén, abriéndoles el entendimiento para que las comprendiesen (Lc.24:49,50). Los discípulos se llenaron de gozo por todo ello, y volviendo a Jerusalén. Les faltaba el poder que vendría sobre ellos el día de Pentecostés. La vida cristiana es gozo, pero no solamente gozo, también el poder del Espíritu para llevar a cabo la obra que nos ha sido encomendada.


Preguntas y repasoPREGUNTAS Y REPASO DEL EVANGELIO DE LUCAS

1.-  Anota lo que sepas del autor de este evangelio.

2.-  Cómo enfoca Lucas a Jesús en su evangelio, y hacia quién se dirigió en primer lugar.

3.-  Anota cinco sucesos con su cita que sólo aparecen en Lucas.

4.-  Según este evangelio ¿En qué ciudad empezó el Señor su ministerio público?

5.-  ¿Dónde está escrito: Cuando se cumplió el tiempo… afirmó su rostro para ir a Jerusalén?.

6.-  Como podemos relacionar estos dos textos: (Lc.9:51)  con  (Mr.10:32-24).

7.- El Nuevo Testamento presenta a Jesús en varios pasajes como intercesor y ayudador de nuestras debilidades, anota algunos de ellos.

8.-  Haz una paráfrasis, con tus propias palabras, del pasaje  (Lc.24:49).

Evangelio de MARCOS

Evangelio de MARCOS (2)HISTORIA DEL LIBRO

El evangelio de Marcos presenta a Jesús como el siervo de Dios.  El versículo clave de este libro se encuentra en 10:45 «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por nosotros».

Marcos escribe especialmente para los romanos, de ahí que se enfatice muchísimo sobre lo que Jesús hizo, sus milagros, su poder. Se relatan con todo detalle unos 20 milagros del Señor. Los romanos eran hombres de acción y poder, les interesaba lo sobrenatural, por ello Marcos muestra la vida sobrenatural de Jesús; sus hechos poderosos más que sus dichos. Se omite el Sermón del Monte y muchas de las parábolas. Este evangelio es el más pequeño en extensión y comienza con el inicio del ministerio de Jesús.  No se menciona el nacimiento y la infancia del Señor. Jesús está en continuo movimiento, llevando a cabo la tarea del siervo.

Su autor: Juan Marcos era hijo de cierta María cuyo hogar estaba en Jerusalén y era lugar de reunión de los discípulos.  (Hch.12:12).  Era sobrino de Bernabé, compañero de Pablo (Col.4:10).  Se ha dicho que podía ser el joven que «huyo desnudo» la noche de la detención del Señor  (Mr.14:51-52).

El lenguaje de (1 P.5:13) significa seguramente que se convirtió mediante el ministerio del apóstol Pedro, de ahí que le llame hijo. Fue con Pablo y Bernabé en su primer viaje misionero, pero pronto volvió a Jerusalén (Hch.13:13); seguramente por no resistir las dificultades del trabajo. Más tarde quiso volver con ellos pero Pablo no le dejó, esto fue motivo de separación entre Pablo y Bernabé. (Hch.15:36-41). Más adelante aparece como colaborador de Pablo en Roma. (Col.4:10) (Flm.24). Cuando Pablo estaba cerca del martirio pide a Timoteo que le traiga donde él estaba porque le era útil para el ministerio. (2 Ti.4:11). Vemos el desarrollo de la vida de Marcos como un ejemplo de muchos siervos de Dios a través de los siglos. La tradición primitiva afirma que Marcos era compañero principalmente de Pedro, y que escribió la historia tal como la oía predicar al apóstol (1 P.5:13).

Evangelio de MARCOSENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO

Aunque la narración de Marcos comienza con Jesús ya en edad madura, y en el inicio de su ministerio, sin embargo, pensemos en la preparación anterior y el fundamento en la vida de Jesús preliminar al comienzo de su gran tarea. Jesús creció estando sujeto a sus padres, trabajando de carpintero, y sin duda, aprendiendo las Sagradas Escrituras.

La preparación es importantísima y de ello nos da prueba la palabra de Dios. Pensemos en los años de preparación en la vida de José, hijo de Jacob y las calamidades que pasó. En los cuarenta años en el desierto que pasó Moisés.  En Josué y su juventud al lado de Moisés. También en el ejemplo de Samuel, creciendo al lado de Elí y sus hijos, con un modelo de comportamiento muy negativo. También en los años que David fue perseguido por Saúl hasta llegar al trono de Israel. Más adelante vemos también en el N.T. a los doce y el desarrollo ascendente en el proceso de su carácter y ministerios (ejemplos de Pedro, Juan y otros que se narran en las Escrituras). Por último nos encontramos con Pablo y su preparación en el desierto de Arabia que duró entre 10 a 14 años, antes de comenzar sus viajes misioneros y la gran labor para la cuál había sido llamado y apartado por el Señor (Gá.1:11-2:10).

Volviendo a la preparación de Jesús, notemos el proceso que vivió antes de comenzar la predicación del reino de Dios según este evangelio y que encontramos en el primer capítulo:

  • Preparación por medio de Juan Bautista, el precursor  (1:1-8).
  • Preparación por medio del bautismo  (1:9-11).
  • Preparación mediante el recibimiento del Espíritu Santo  (1:10-11).
  • Preparación mediante el llamado divino (1:11). Una voz del cielo.
  • Preparación mediante la prueba  (1:12,13).

Si excluimos el primer punto, todos los demás son, o han de ser, similares al llamado de los siervos de Dios hoy en día. Jesús es el ejemplo para nosotros en todo (1 P.1:21)  (Jn.13:15).

Como ya hemos dicho, en este evangelio vemos a Jesús en continuo movimiento. Tenía que enseñar, pues los hombres vivían en tinieblas; tenía que dar ánimo, puesto que los hombres vivían sin esperanza; tenía que sanar, pues los hombres se encontraban enfermos y sufrían; debía liberar a los oprimidos, puesto que los hombres eran pecadores. Así nos encontramos al gran Siervo de Dios llevando a cabo a su tarea. Notemos algunas otras facetas en las que encontramos al Siervo de Dios.

A. El Siervo en oración (Mr.1:35)

El Señor vivía una intensa vida de oración orando al Padre para recibir fuerzas y dirección y llevar a cabo su obra. A menudo le vemos en las Escrituras saliendo temprano a un lugar desierto para orar. (Mr.1:35) (Mt.14:23) (Lc.4:42). Tenemos aquí otro principio fundamental para nuestras vidas observando al Maestro.

B. El Siervo llama a otros al ministerio (Mr.3:13-19).

Jesús debía escoger a otros hombres para que siguieran su obra de servicio a las naciones. Notemos en este pasaje el orden que sigue:

1.- Llamó a los que él quiso…. El llamamiento de Dios procede de su soberanía para escoger a los que Él quiere según su voluntad. El llamamiento tiene su origen en Dios y no en los hombres (1 Co.1:1) (2 Co.1:1) (Gá.1:1) (Ef.1:1)  (Col.1:1) (1 Ti.1:1).

2.- Para que estuvieran con él. Todo servicio a Dios tiene su base en la comunión con el Señor Jesucristo. De nuestro contacto con él recibimos todo lo que necesitamos para el servicio a los demás. Separados de él, nada podemos hacer (Jn.15:4,5).

3.- Para enviarles a predicar. La misión del siervo es llevar las buenas noticias del evangelio a todo el

4.- Que tuviesen autoridad. Jesús da la autoridad para llevar a cabo la obra y vencer las huestes del enemigo (Mt.28:18-20).

C. El siervo y los principios de la fe (Mr.11:14,20-26).

Jesús habla aquí a una higuera, ejerciendo su autoridad sobre la naturaleza, y les enseña a los discípulos uno de los principios más espectaculares de la fe: la confesión de la palabra hablada con autoridad. Hemos vimos en el evangelio de  Mateo la importancia y trascendencia de la confesión (Mt.16:13 ss.).

D. El Siervo rechazado (Mr.8:31 ss.; 9:30-32; 10:32-34).

Aunque vino para servir y dar su vida por los demás, sin embargo, le rechazaron, le escarnecieron, le azotaron, le escupieron y le mataron, como estaba escrito y era necesario; pero…

E. El Siervo exaltado.

… Al tercer día resucitó. El Siervo que fue rechazado venció la muerte, y ha sido exaltado hasta lo sumo y ahora está a la diestra de Dios (Mr.16:16)  (Fil.2:7-11). Para nosotros es el mismo principio. La exaltación viene por el camino de la cruz y la humillación (Lc.14:11; 18:14) (Stg.4:10) (1 P.5:6). Ahora el Siervo lleva a cabo su obra a través de los discípulos que son enviados a predicar el evangelio a toda persona, acompañados por las obras que les siguen  (Mr.16:16,18), y por el Señor mismo que los ayuda estando con ellos todos los días hasta el fin del mundo (Mt.28:20). Habiendo sido redimidos, sigamos nuestro modelo y Maestro saliendo a servir en su nombre.

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano  (1 Co.15:58).

Preguntas y repasoPREGUNTAS Y REPASO DEL EVANGELIO DE MARCOS

1.-  ¿Cómo nos presenta Marcos a Jesús en su evangelio?

2.-  ¿En qué tipo de personas pensaba Marcos, especialmente, al escribir su libro? ¿Por qué?

3.-  Menciona tres o cuatro cosas que Marcos omita en su evangelio y que Mateo si narre.

4.-   Anota algunos datos acerca del autor de este libro.

5.-  Haz una relación de la preparación que hizo el Señor antes de comenzar su ministerio público.

6.-  Anota algunos ejemplos del Siervo y Maestro mencionados en la enseñanza de Marcos.

7.-  Haz una relación con los principios que aparecen en el pasaje de Mr.3:13-15.

8.-  ¿Qué principio importante acerca de la fe encuentras en Mr.11:22-24?

9.- En que pasaje de la epístola de los Filipenses se hace mención a la humillación y exaltación de Jesús.

10.- Lee el texto de Mr.16:11-18 y anota el número de veces que aparece el verbo creer. ¿Por qué crees que se menciona tantas veces en un párrafo tan corto?

 

Evangelio de MATEO

MateoHISTORIA DEL LIBRO

El libro de Mateo es uno de los tres evangelios denominados sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), que narran la vida de Jesús y sus hechos. Se escribió, en primer lugar, para una mente hebrea, de ahí que se repita una y otra vez: Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta…, haciendo referencia a las Escrituras del Antiguo Testamento. Jesús aparece como el Mesías Salvador por medio del cual Dios cumplió las promesas hechas a su pueblo.

El autor: Aunque no se menciona en el libro, sin embargo, desde los primeros padres de la iglesia y en adelante ha sido aceptado como obra del apóstol Mateo (o Leví). Se menciona en las cuatro listas de los doce. La otra ocasión en la que se habla de él es con relación a su llamamiento.  (Mt.9:9-13) (Mr.2:14-17) (Lc.5:27-32).

ENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO

Lo primero que resalta en este evangelio es el reino de Dios. Se repite una y otra vez, hay hasta 54 referencias al reino. Jesús aparece como el Rey que ha llegado para establecer su reino. De acuerdo con este hecho haremos el siguiente bosquejo.

  1. La genealogía del rey (Mateo 1:1-17)

La genealogía de Mateo hace énfasis en los ascendientes de Jesús: David y Abraham (Mt.1:1). Jesucristo hijo de David, hijo de Abraham. Esta afirmación vincula a Cristo con dos de los grandes pactos que Dios hizo, con David y con Abraham. Con David consistía en la promesa de un Rey que se sentaría en el trono de su reino para siempre (2 S.7:8-13). El pacto de Dios con Abraham prometía que por él serían bendecidas todas las familias de la tierra (Gn.12:3) con (Gá.3:8,16).

  1. La llegada del rey (Mateo 1:1-2:23)

Los profetas habían hablado de su venida (Is.7:14) (Is.9:6) (Miq.5:2). Los magos preguntaron por el rey de los judíos, que ha nacido  (Mt.2:2).

  1. Proclamación del Reino

También los profetas del A.T. predijeron que habría una voz que proclamaría la llegada del Rey y el reino de Dios. Se trata de Juan el Bautista (Is.40:3)  (Mal.3:1) con (Mt.3:1-3). Una vez anunciaba la venida del Rey, el Señor Jesús pasa de su vida privada y personal a un ministerio público; comenzando con el bautismo y el recibimiento del Espíritu Santo; luego vino la tentación y la victoria por la palabra escrita (Mt.3:14-4:25).

  1. Las leyes del Reino (Mateo 5, 6 y 7)

Todos los reinos han de tener sus leyes y normas para que por ellas se rijan en él. El reino de los cielos no es ninguna excepción. En los capítulos 5,6 y 7 del evangelio de Mateo, Jesús expone las leyes del reino, mejor conocidas como el Sermón del Monte. El Maestro no vino a abrogar la ley dada a Moisés, sino a cumplirla, por ello se repite hasta en catorce ocasiones: Pero yo os digo (5:22).

Cuando terminó de dar las instrucciones del reino, la gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quién tiene autoridad, y no como los escribas (Mt.7:28,29). No cabe duda que si el mundo hiciera suyos los principios del Sermón del Monte la vida sería muy distinta. Si logramos que estos principios se cumplan en nuestras vidas, todas nuestras relaciones personales cambiarán; nuestras heridas sociales sanarán; las disputas entre naciones se resolverían, y aún los problemas en el ámbito mundial encontrarían solución. Notemos una de las reglas esenciales del reino de Dios: Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas  (Mt.7:12).

  1. El poder del Rey (Mateo 8 y 9)

En estos capítulos se mencionan varios de los hechos milagrosos de Jesús, como son:

  • Sana a un leproso (8:1-4).
  • Sana al siervo del centurión (8:5-13).
  • Sana a la suegra de Pedro (8:14-17).
  • Calma la tempestad (8:23-27).
  • Libera a los endemoniados (8:28-34).
  • Sana a un paralítico (9:1-8).
  • Transforma la vida de un hombre (9:9-13).
  • Sana a la mujer de flujo de sangre (9:18-26).
  • Resucita a la hija de Jairo (9:18-26)
  • Sana a dos ciegos (9:27-31).
  • Libera a un mudo endemoniado (9:32-34).
  1. Los hijos del reino (Mateo 10:1-11:1).

Todo reino tiene sus propios ciudadanos. Jesús buscó a hombres que le siguieran para prepararlos y enviarlos después a continuar la obra de extender el reino de Dios. En el capítulo diez y hasta el principio del once, el Señor escoge a sus discípulos y les da unas instrucciones concretas para su misión.

  1. El Rey explica lo que es el reino de los Cielos. (Mateo 13:1-52).

La expresión reino de los cielos se encuentra unas 35 veces en el evangelio de Mateo, y no aparece en ninguno de los otros tres evangelios. Mediante parábolas, el Maestro da a conocer los misterios del reino y a que es semejante. En el capítulo 13 vemos algunas de las comparaciones que hace Jesús del reino de los cielos.

  • El sembrador.
  • El trigo y la cizaña.
  • La semilla de mostaza.
  • La levadura en la masa.
  • El tesoro escondido.
  • La perla de gran precio.
  • La red.
  1. El rechazo del Rey.

A pesar de las pruebas mostradas por Jesús, por medio del cumplimiento de las profecías y la manifestación de su poder, muchos le rechazaron, entre ellos los gobernantes y religiosos de su tiempo.  A los suyos vino, y los suyos no le recibieron…  (Jn.1:11). Israel como nación no reconoció a su Mesías, aunque los primeros seguidores de Jesús fueron todos judíos. El Señor sabía desde el principio que debía ser entregado en expiación; lo anunció a sus discípulos,  aunque ellos no lo entendieron por ahora y quisieron impedir que sucediera (caso de Pedro). No habían comprendido que él resucitaría y las glorias que vendrían después. (1 P.1:10-12). Notar los siguientes versículos, donde Jesús anuncia su muerte y resurrección. (Mt.16:21-28) (Mt.17:22,23) (Mt.20:17-19). Leer también Hechos 13:27.

  1. El futuro del Reino.

Después de entrar en Jerusalén y ser aclamado por las multitudes como rey, aunque su reino no era semejante a los reinos del mundo. Jesús iba a marchar lejos para luego volver y establecer su reino milenial y por la eternidad. Previno a sus discípulos para que estuvieran preparados para ese día; lo hizo mediante la parábola del siervo fiel (Mt.24:44-51); las diez vírgenes (Mt.25:1-13); y la parábola de los talentos  (Mt.25:14-30).

  1. Muerte y resurrección del Rey.

Así llegamos al momento culminante de la vida del Rey: su muerte y resurrección. Los judíos, especialmente las autoridades, no le reconocieron como Mesías-rey, y por ello le entregaron a la muerte, en medio de un espectáculo hacia su pretendido reinado.

  • Le vistieron de escarlata  (27:28).
  • Le pusieron una corona de espinas  (27:29).
  • Le pusieron un cetro  (27:29).
  • Le pusieron un título sobre la cruz  (27:37).

Pero al tercer día resucitó. La muerte no podía retenerle (Hch.2:24); demostró su poder sobrenatural (Hch.2:30-36). El Señor Jesús, antes de ascender al cielo, comisionó a sus discípulos para que llevaran las buenas nuevas de salvación a todo el mundo, extendiendo su reino a todas las naciones. Los discípulos salieron comisionados por su autoridad en el cielo y en la tierra.

En la breve síntesis que hemos hecho del evangelio de Mateo podemos ver un resumen bosquejado de su contenido, aunque hay muchas otras enseñanzas en él, de las que podemos resaltar las siguientes.

  1. La confesión de Pedro y sus interpretaciones (Mateo 16:13-20).

En primer lugar, la pregunta que hace Jesús y su respuesta fue trascendental para Pedro y lo es también para nosotros mismos hoy en día. Al apóstol le fue revelada por Dios la identidad de Jesús: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.  La misma revelación es para nosotros hoy cuando damos un paso de fe a favor de Jesús. Pedro ya lo había dado. (Gá.1:15,16) (Ro.16:25,26)  (Col.1:24-27) (1 Co.2:6-16). Ahora bien, fijémonos en lo que Pedro dijo:

  • Tú eres el Cristo  (El Mesías) – (1Jn.5:1).
  • Tú eres el Hijo de Dios – (1Jn.4:15).

La Biblia muestra que es por la confesión que hacemos de quien es Jesús, que somos de Dios. (Ro.10:9,10) (1 Co.12:3). «Sobre esta roca». Se trata de la confesión por revelación de quién es Jesús. Es sobre esa confesión revelada sobre la cual el Señor edifica su iglesia: «Bienaventurado eres Simón… porque no te reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos».

La Escritura revela con claridad que la intención de Jesús en este pasaje no era establecer el papado tal como se ha entendido a través de los siglos, ni que Pedro lo entendiera así, puesto que él mismo dice en su primera carta capítulo 2 y versículo 4 al 8: Acercándoos a Él (Jesús), piedra viva. Por otro lado, en el libro de los Hechos vemos que había tres apóstoles que eran columnas de la iglesia: Pedro, Jacobo y Juan. No había un liderazgo en singular (Gá.2:9). El apóstol Pablo dice en (1 Co.3:11 ss.) que no hay otro fundamento que Jesús.  En (Ef.2:20), dice: … La principal piedra del ángulo, Jesucristo mismo.

Pedro tuvo que dar explicaciones en el concilio de Jerusalén de lo que había acontecido en la casa de Cornelio. Si hubiera gozado de autoridad «papal» se hace impensable pasar por semejante «juicio». Por otro lado, el apóstol Pablo tuvo que reprenderlo públicamente porque se comportó de forma hipócrita cuando después de haber comido con los gentiles en Antioquia, se apartaba de ellos al venir algunos judíos de Jerusalén, arrastrando en esa actitud al mismísimo Bernabé. Pablo no dudo en resistirle cara acara delante de todos por ese comportamiento; lo cual no habla muy bien de quien supuestamente ostentaba la tiara papal (Gá.2:11-16). El papado, tal como lo conocemos hoy, se impuso progresivamente en un proceso muy posterior a la época apostólica.

En cuanto a «las llaves del reino», que menciona el texto que estamos comentando, podemos entender que Pedro tuvo un ministerio importante y que fue escogido para abrir las puertas del reino de Dios a los judíos, con su predicación en el día de Pentecostés, y también abrió el reino de los cielos a los gentiles en la casa de Cornelio; aunque la misión de llevar el evangelio a los gentiles le fue encomendada a Pablo principalmente, pero fue Pedro quién predicó por primera vez en ambas ocasiones.

En lo que se refiere a atar y desatar, es un mandato no sólo para Pedro, sino también para todos los discípulos, como lo vemos un poco más adelante (Mt.18:18); y siempre tiene que ver con una autoridad espiritual, para actuar en el mundo espiritual.

  1. Reprensión de Jesús a escribas y fariseos (Mt.23:1-36)

Algo que llama la atención en este evangelio es la dureza con la que el Señor trató a los religiosos de su tiempo. Hay dos cosas que al Señor le gustan poco. Una es, decir y no hacer (Mt. 23:3); la otra es anular la Palabra de Dios con la tradición de los hombres. En Marcos 7:1-23 lo vemos más ampliamente explicado.

Preguntas y repasoPREGUNTAS Y REPASO DEL EVANGELIO DE MATEO

1.- ¿Para quién escribió Mateo su evangelio en primer lugar?

2.- Hay 19 profecías del Antiguo Testamento que aparecen en Mateo con relación a Jesús; anota dos de ellas.

3.-  ¿Cómo aparece Jesús en este evangelio?.

4.-  Anota todo lo que sepas del autor del libro.

5.- ¿Qué dos ascendientes de Jesús representan dos pactos que se cumplen en él?.  (Mt.1:1).  Explícalos.

6.- En los capítulos 5, 6 y 7 aparecen las reglas y normas del funcionamiento del reino de Dios. Anota cinco de ellas que te llamen la atención.

7.-  Jesús explica en las parábolas (cap.13) a que se asemeja el reino de Dios.          Escoge una de ellas y explícalas con tus propias palabras.

8.-  Explica la importancia que tuvo la confesión de Pedro en (Mt.16:13-20)  y su repercusión para nosotros hoy.

9.-  Anota los diez puntos que resumen este evangelio con los versículos o capítulos correspondientes de cada uno de ellos.

Nuevo Testamento – Introducción

PANORAMA BÍBLICOLa Biblia es un conjunto de 66 libros, que están divididos en:

ANTIGUO TESTAMENTO (39 libros).

NUEVO TESTAMENTO (27 libros).

Estos libros están divididos a su vez en capítulos y versículos. Los números de los capítulos aparecen en grande, junto con el título de cada libro. Por su parte los versículos aparecen al margen izquierdo de la lectura y en números pequeños.

Si te encuentras una cita en abreviatura, como por ejemplo (Mt.1:21), quiere decir que habrás de buscar en el libro de Mateo, en el capítulo 1 y versículo 21. Esta es la fórmula para encontrar cualquier cita o pasaje de la Escritura.

Por otro lado es necesario saber que la Biblia ha sido escrita por más de 40 autores diferentes, durante un periodo de 1.500 años, aproximadamente, y que dichos autores han sido divinamente inspirados por el Espíritu Santo. Por lo tanto, la Biblia es el mensaje de Dios a los hombres.

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra (2 Tim.3:16).

Ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios (2 P.1:21).

La Palabra de Dios tiene el propósito de darnos a conocer el camino de la salvación en Jesucristo y producir la fe necesaria en nosotros para poder creer en Él (Jn.5:39) (Jn.14:6) (Ro.10:17).

Este COMENTARIO trata sobre los libros del NUEVO TESTAMENTO.

Se estudiará libro por libro hasta completar los 27 que lo componen. Algunos son más extensos, otros más reducidos. La meta principal es conocer de forma general los libros de la Biblia, para tener una panorámica de la totalidad de su contenido. Es aconsejable leer primero en tu Biblia todo el libro o la carta que se vaya a estudiar. De esta forma se aprovechará mucho mejor el estudio posterior. La metodología para llevar a cabo este estudio está compuesta de tres apartados que veremos a continuación.

  1. HISTORIA DEL LIBRO: Aquí encontrarás información que normalmente no se ve al leer el libro, como por ejemplo, quién lo escribió, características de la ciudad y la iglesia a donde se envió la carta en un principio, datos históricos, fechas y otros aspectos de interés.
  2. ENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO: En este apartado te encontrarás con los temas y enseñanzas más importantes que aparecen en cada uno de los libros. Es una introducción que puede servir para hacer posteriormente un estudio más profundo.
  3. PREGUNTAS Y REPASO: Son preguntas relacionadas con el contenido que aparece en el texto. Verás las respuestas fácilmente al leer y meditar cada libro. El propósito es repasar y retener lo aprendido.

Al terminar este estudio tendrás una panorámica completa de todo el Nuevo Testamento que te ayudará a separar, diferenciar y complementar el contenido de cada uno de los libros.

Tu mismo decides el provecho y la profundidad que le puedes sacar al estudio. Si lees los textos adicionales que se incluyen en cada apartado, manteniendo una continua dependencia del Espíritu Santo, sin duda serás lleno de la PALABRA.