EL ISLAM AL DESCUBIERTO – 19 – Mahoma no resucitó

islam_minaretMahoma no resucitó aunque se esperó tres días para sepultarlo

 

El profeta del islam murió el 8 de junio del 632 d. C. No fue fácil determinar la causa de su muerte, aunque en ocasiones ha sido identificada con la malaria. Sus seguidores no esperaban este desenlace, y no supieron cómo disponer del cadáver. Mahoma había negado la crucifixión de Jesús y su posterior resurrección. Esta doctrina era conocida en Arabia, por ello se decidió no sepultarle a la espera de que pudiera resucitar. Pero la resurrección no se produjo, por lo que Abu Bakr (suegro y sucesor del profeta) ordenó que se procediera a sepultarlo.

Existe una tradición que dice que cuando Mahoma murió, su pueblo creía que habiéndose proclamado «sello de los profetas», y por tanto el más grande, debería resucitar probablemente al tercer día, y ascender corporalmente al cielo como lo hizo Jesús. Por esta causa excavaron una sepultura poco profunda, y enterraron sus restos sin ataúd para que le fuera más fácil salir de la tumba en caso de resucitar. Pero la muerte y la tumba lo retuvieron sin resurrección. Dado que todo lo que hizo Mahoma, según los Hadiz, hay que imitarlo como ejemplo a seguir, hasta el día de hoy los musulmanes no hacen una excavación muy profunda en el suelo para enterrar a sus muertos, y tampoco los ponen en ataúdes. Mahoma está enterrado en la ciudad de Medina, la segunda ciudad más importante para el islam después de La Meca.

La piedra angular del evangelio es la resurrección de Jesús

Sí, Jesús ha resucitado de entre los muertos, primicia de los que durmieron fue hecho. Fue visto por muchos testigos, más de quinientos, incluso el Corán dice que ascendió al cielo sin pasar por la muerte. Este es el evangelio que predicamos, dijo el apóstol Pablo: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas (Pedro), y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí (1 Corintios 15:3-8). Jesús fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación (Romanos 4:25).

Esta es la esperanza del evangelio. Jesús es la resurrección y la vida, el que cree en él, aunque esté muerto vivirá Y todo aquel que vive y cree en él, no morirá eternamente. ¿Crees esto? (Juan 11:25,26). Mahoma no pudo resucitar, pero la muerte no pudo retener a Jesús, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella, al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte (Hechos 2:23,24). Por tanto, la muerte ha sido vencida. Jesús la ha derrotado. Por ello hay vida eterna en él y en ningún otro.

EL ISLAM AL DESCUBIERTO – 18 – El islam aprueba la mentira

islam_minaretMahoma y el islam aprueban la mentira

El islam recoge esta estratagema bajo el nombre de Taqiya que significa mentira sagrada o santo disimulo. Los salafistas y yihadistas afirman que está permitido no decir la verdad sobre sus creencias bajo determinadas circunstancias, como por ejemplo salvar la vida, proteger la religión o ganarse la confianza de los infieles con el fin de debilitarlos y derrotarlos para alcanzar el califato universal.

Este precepto nace de la interpretación literal del Corán que apunta a que los musulmanes no pueden tomar como amigos a los no musulmanes a menos que sea para protegerse, por lo que tendrán que simular y aparentar amistad y obviamente mentir. Afirman que cuando practican taqiya no se trata de mentira, pues solo mienten los que no creen en Alá, y que Alá les permite jurar en falso para protegerse pues Él tendrá en cuenta la intención del corazón de quien disimula.

Hay varios Hadices o preceptos y acciones de Mahoma que sostienen la licitud del engaño, la taqiya. En uno de ellos se explica cómo Mahoma mató a un líder tribal y a treinta de sus hombres desarmados a quienes había garantizado que respetaría sus vidas. Para justificar su acción afirmó que «la yihad es el engaño». Otro Hadiz sostiene que la mentira está permitida cuando el fin justifica los medios; y otro más confirma que la mentira es permisible con el fin de engañar a un no creyente o engañar a la esposa para reconciliarse con ella.

Mahoma utilizó claramente el engaño cuando firmó el tratado de paz de Hudaibiya con los habitantes de la Meca por un periodo de diez años (fue firmado en marzo del 628 d. C.), y a los dos años lo rompió. Durante ese tiempo estuvo preparando en secreto a su ejército para tomar la ciudad. Los residentes de la Meca, desprevenidos, fueron fácilmente conquistados después que Mahoma rompiera el tratado a los dos años de firmarlo. Los ciudadanos que confiaron en su palabra fueron ejecutados. Algunos de sus seguidores le preguntaron por qué había roto el pacto, Mahoma les dijo que es lícito hacerlo cuando beneficia al islam. Por esta razón los yihadistas, al considerar que están en guerra contra el mundo no musulmán, se sienten legitimados para mentir. (Tomado del libro Objetivo: Califato universal, varios autores).

Esta misma forma de engaño fue usada en numerosas ocasiones por el líder palestino Yasser Arafat. En su discurso pronunciado en una mezquita de Johannesburgo (Sudáfrica) el 10 de mayo de 1994, justo después de firmar los acuerdos de Oslo, y para consumo interno, dijo: «La guerra santa (Yihad) continuará y Jerusalén será no solo para el pueblo palestino, sino para la nación musulmana. Nuestra principal batalla será por Jerusalén, el primer santuario de los musulmanes. Este acuerdo (con los israelíes) no es diferente que el que nuestro profeta Mahoma firmó con los Quarish y recordarán que el califa Omar no aceptó el acuerdo y consideró despreciable la celebración de una tregua». Arafat se refiere a la conducta de Mahoma citada anteriormente. El profeta del islam, cuya conducta es vinculante y debe ser imitada por todo buen musulmán, dijo en cierta ocasión: «Si yo hago un juramento y luego encuentro algo mejor, uso lo más favorable y quiebro el juramento». Mahoma predicó el engaño como táctica para enfrentar a los enemigos del islam, y ese acto, por más que nos parezca cuestionable y censurable bajo una óptica contemporánea constituye para el islam un acto virtuoso.

El especialista en el Islam, Raymond Ibrahim, norteamericano de origen egipcio-copto, escribió en la revista militar británica Jane´s en octubre de 2008 un amplio artículo sobre la Taqiya en el que explicó sus orígenes históricos. Ibrahim dice que el «sentido común» o la «opinión universal» tienen poco que ver con los conceptos del Islam sobre lo que está bien y lo que está mal. Solo lo que Alá, (por medio del Corán) y su profeta Mahoma (por medio del Hadith, o sea, los dichos proféticos) dictaminan, es lo que tiene validez. El mismo autor cita un importante texto árabe considerado clásico, Al-Taqiya Fi Al-Islam: «La Taqiya tiene una importancia fundamental en el Islam. Prácticamente es aceptado y practicado por todas las sectas islámicas. Podemos decir que la práctica de la Taqiya se ha generalizado en el Islam, a tal punto que quienes no la practican, solo integran grupos marginales. La misma es muy utilizada en la política islámica, especialmente en la era moderna».

La legitimidad de la utilización del engaño en el Islam se deriva de su uso por el propio Mahoma. El profeta permitía incluso el insulto a su religión como una táctica válida para desenmascarar a sus enemigos. Mahoma proclamó que el Islam es religión y estado, por lo cual su objetivo es dominar el mundo y establecer un califato mundial.

Para los musulmanes que llegan como inmigrantes a países de «infieles» es bastante incómodo tener que explicar que no se consideran iguales sino superiores a quienes los acogen y que su aspiración es llegar a dominar e imponer su estilo de vida en el país de acogida como inmigrantes de una minoría. Por eso recurren a la Taqiya  jurando y perjurando que el Islam es una religión de paz y que ellos solo aspiran a integrarse y ser buenos ciudadanos.

La enseñanza de Jesús dice que Satanás es el padre de la mentira

La enseñanza de Jesús y toda la Escritura no deja lugar a dudas: [el diablo] ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira [1]. Uno de los mandamientos de la ley dada por Dios a Israel a través de Moisés dice así: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio [2]. El apóstol Pedro recoge la enseñanza del salmista donde dice: ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño [3]. Por su parte el apóstol Pablo enseña a los hijos de Dios que deben vivir conforme al nuevo hombre que ha sido creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad; y añade: Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo [4].

Toda la Escritura enseña esta verdad. Repudia la mentira. La expone como parte de la naturaleza de Satanás. Dios la aborrece. Y nunca puede justificarse como medio para obtener un fin superior. La verdad es el fin superior. Jesús es el camino, la verdad y la vida. La luz vino al mundo, y aquellos que la reciben no andan en tinieblas, sino en la luz de la verdad. Dios es luz y no hay ninguna tiniebla en Él. Tampoco aprueba la Escritura las llamadas mentiras piadosas o pecados veniales. No existe tal cosa en la ley de Dios, aunque los sistemas religiosos de distintos signos pretendan cambiarla.

En nuestro país, España, que ha estado bajo dominio del islam durante ocho largos siglos, y un sistema religioso católico romano mucho más, la mentira forma parte de la vida política y cotidiana con una naturalidad insoportable. Incluso bromeamos con las mentiras infantiles sin darnos cuenta que el poder de la mentira tiene su fuerza en la misma naturaleza del mal, por tanto, los mentirosos no entrarán en el reino de los cielos. ¿Cómo es posible que haya personas llamadas cristianas que pretenden igualar el Dios de la Biblia con el dios del Corán? Son radicalmente opuestos. Algunos ya han avanzado la fusión de ambas religiones en lo que se conoce como Crislam.

[1] – Juan 8:44

[2] – Éxodo 20:16

[3] – Salmos 34:12,13 con 1 Pedro 3:10-12

[4] – Efesios 4:22-25

PANORÁMICA del Nuevo Testamento – FILEMÓN

FILEMÓNÍndice:

HISTORIA DE LA CARTA

  • PABLO el autor
  • FILEMÓN el receptor
  • ONÉSIMO el antiguo esclavo
  • APIA
  • ARQUIPO

ENSEÑANZAS Y TEMAS

  1. La iglesia en las casas (Flm.2)
  2. La fe es eficaz por el conocimiento (Flm.6)

PREGUNTAS Y REPASO

HISTORIA DE LA CARTA

Llegamos ahora a la carta más pequeña del apóstol Pablo y más personal. Es un escrito realizado desde la cárcel, seguramente la de Roma, con el fin de pedir la rehabilitación de Onésimo, un antiguo esclavo de su amo Filemón, al que Pablo le pide que lo vuelva a recibir, no ya como siervo, sino como hermano en Cristo. Haremos una breve semblanza de cada uno de los personajes que aparecen en ella para alcanzar una más amplia panorámica de su contenido.

PABLO el autor. Como hemos dicho se encontraba prisionero por el evangelio, él mismo lo menciona en varias ocasiones (1:9,10,13,23). Hay tres posibles lugares desde donde pudo escribir la carta. Podría ser desde Éfeso, alrededor del 54-55; desde Cesarea, alrededor del año 58-60; o quizás desde Roma, alrededor de los años 60-61. Los eruditos debaten cuál de ellas es la mejor. Aunque no hay certeza plena de ninguna eso no estorba al mensaje central de la carta. Siendo prisionero de Jesucristo, Pablo conoció a Onésimo, que había huido de Filemón, convirtiéndose al evangelio y manteniendo a continuación una cercana relación con el apóstol, de tal forma que escribió a Filemón esta misiva de recomendación para que lo recibiera sin represalias.

FILEMÓN el receptor. Aparentemente es un hombre adinerado e influyente ya que posee esclavos y tiene una casa amplia donde se realizan reuniones cristianas. Pablo se dirige a él como al amado Filemón, colaborador nuestro… y a la iglesia que está en tu casa (1:1,2). No se menciona donde vive, aunque podemos conjeturar que ya que se mencionan a Arquipo y Onésimo, a quienes también Pablo menciona en Colosenses 4:9,17 podemos entrever que pudieran vivir en Colosas o en alguna otra ciudad cercana. Es presentado como colaborador de Pablo, por tanto, cercano al apóstol y entregado a la extensión del evangelio del reino. Saquemos ya una primera conclusión al respecto. Filemón, un rico colaborador del apóstol, no encuentra contradicción alguna en servir a Dios administrando sus posesiones como siervo de Jesucristo y para la extensión del evangelio. Lo cual no contradice la máxima de Jesús sobre las dificultades para que un rico entre en el reino de Dios. Las riquezas pueden ser, y de hecho lo son en muchos casos, un obstáculo para ser fiel ministro del Señor ayudando con sus recursos la causa del reino. Sin embargo, parece haber cierto resentimiento en Filemón por la huída de su esclavo Onésimo, habiéndole causado algunas pérdidas que no se especifican. Pablo escribe esta carta de recomendación para que ahora pueda ver a su antiguo siervo como hermano y con una vida útil al servicio del Señor. Lo cual es todo un mensaje de reinserción propia de quien había pasado de muerte a vida, dejando la vieja vida y viviendo ahora en una nueva manera de vivir. Pablo le pide a Filemón que Onésimo sea recibido como él mismo, recordándole la deuda que ha contraído al haber sido el primero en llegar a su casa con el evangelio.

La ley romana requería que los esclavos que se hubieran fugado fueran devueltos a sus amos, lo que indica que Pablo estaría obligado por la ley a devolverlo a Filemón. Sin embargo, la jurisprudencia romana permitía que un esclavo que estuviera enemistado con su amo pudiera buscar la mediación de un amigo del amo que mediara en la resolución del caso de manera favorable para ambos. Este parece ser el motivo real de la carta. Además, el autor de la misma tiene un motivo extra para enviar a Onésimo a casa de Filemón con la carta de recomendación, no es otra que el antiguo amo pueda reenviárselo al apóstol para que le sea útil en sus actuales circunstancias como prisionero. Tal vez Pablo está pensando en Onésimo como un futuro colaborador de su equipo misionero para seguir anunciando el evangelio.

La Escritura no nos da el final de esta historia, sin embargo el carácter de Filemón es presentado por Pablo como un hombre lleno de fe y amor hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos (1:5); muchos hermanos habían sido confortados por él (1:7). Lo cual nos puede confirmar una antigua tradición que cuenta cómo Filemón le recibió de nuevo y poco después le otorgó la libertad. En definitiva, el receptor de la carta es presentado como un hombre fiel, lleno de amor y fe por los hermanos, entregado a la causa del evangelio con su casa.

ONÉSIMO el antiguo esclavo. Siendo el personaje central sobre quien gira el contenido de la carta, y del que ya hemos visto ciertos datos biográficos, parémonos ahora a sondear algunos aspectos de su vida recogidos aquí y otros en los que podemos especular.

Haciendo cierto paralelismo con el tiempo actual su historia puede haber sido algo así. Las circunstancias negativas del sistema político romano, junto con la propia responsabilidad de sus actos, le llevaron a la esclavitud. Impulsado por la falta de recursos y su «mala suerte» se convierte en ladrón en la casa donde sirve. El robo le impulsa a escapar y convertirse en un prófugo de la justicia. Después de diversas vicisitudes dio con sus pasos en la ciudad imperial buscando alternativas para salir adelante. Vive solitario y vagabundea por un tiempo hasta que las circunstancias adversas le llevan a la cárcel. Este es un proceso muy común a la mayoría de los delincuentes de nuestro tiempo, salvando las distancias. El pecado que a todos nos acecha suele presentarse como una fuerte cadena que nos conduce por vías torcidas llenas de laberintos a callejones sin salida. Detrás de un eslabón viene otro, y luego otro, acumulando así circunstancias adversas que pesan como una losa y nos introducen cada vez más hacia un pozo sin fondo. Onésimo terminó en la cárcel. Parecía que todo llegaba a un triste final sin salida. El cúmulo de adversidades y resentimientos amargan el carácter y lo violentan exponencialmente. Buscando salidas solo ve a su alrededor drogas, alcohol, mentira y desconfianza. El pozo se agranda y el fondo no parece tener fin. La caída lleva al gran vacío existencial que no encuentra luz al final del camino.

Algo similar a lo narrado pueden haber sido las circunstancias de Onésimo, hasta que un día oye hablar a un extraño judío que además está preso como él en una celda cercana a la suya. Saliendo al patio común escucha que Pablo predica un redentor de condenas, término que conocen muy bien todos los que han pasado por la cárcel; habla de libertad en medio de la esclavitud, una libertad interior de la naturaleza del mal que anida en cada uno de nosotros. Podría haber escuchado el mensaje del profeta Isaías que el mismo Jesús usó en la sinagoga de Nazaret. El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor (Lc.4:18,19). En este mensaje tan breve como liberador, Onésimo escuchó en dos ocasiones la palabra que le había acompañado todos los días desde que entró en prisión: libertad. Libertad a los cautivos y libertad a los oprimidos. Pablo anunciaba un libertador, el libertador de Sión (Rom.11:26). Vendrá el Redentor a Sión (Is.59:20), proclamó el profeta y ahora Pablo usando las mismas palabras pregonaba que el Mesías y libertador había llegado. Esas palabras penetraron en Onésimo como una espada afilada. Oyendo el evangelio de la gracia de Dios rindió su vida al que había sido hecho Señor y Mesías para salvar a todo aquel que cree en él. La luz penetró las tinieblas del corazón del preso alumbrando un nuevo amanecer en su vida. La nueva vida se abría paso y la luz que alumbra a todo hombre había llegado para penetrar el corazón de Onésimo. El grano de mostaza había sido sembrado y comenzaba a crecer. La perla de gran precio brillaba en todo su esplendor. Onésimo había nacido de nuevo (Jn.3:3-5), habiendo recibido la palabra implantada del evangelio (Stg.1:18,21) (1 P.1:23).

Esta es la necesidad que cada ser humano tenemos para salir de la espiral de pecado y esclavitud interior entrando a una nueva dimensión de vida y libertad de nuestra vieja y vana manera de vivir heredada de nuestros padres (1 P.1:17-20). Por cuánto todos hemos pecado, y estando destituidos de su gloria (Rom.3:23), todos necesitamos recibir la abundancia de su gracia y el don de la justicia en Cristo (Rom.5:17).

No solo cambiaron las circunstancias internas de Onésimo, sino que llegó el tiempo de salir de la cárcel regresando a la casa de su antiguo amo, ahora como hermano en Cristo, y además con una carta de recomendación del apóstol Pablo para que fuera recibido amistosamente cargando a su cuenta lo que pudiera deberle aún a Filemón. Todo parece indicar que finalmente Onésimo fue recibido en su nueva situación de hombre libre en Cristo, recibiendo también la libertad de la esclavitud. Una posible conclusión de la vida del antiguo prófugo nos llega unos cincuenta años después, a través de uno de los escritos de Ignacio de Antioquía. Ignacio escribió en su carta a la iglesia de Éfeso (año 110 d.C.) mencionando a un hombre llamado Onésimo como su obispo. ¿Puede ser la misma persona? ¿Acabó siendo Onésimo el obispo de una de las grandes iglesias del primer siglo? No lo sabemos con certeza. Sería un final apoteósico que el antiguo esclavo descarriado de Filemón hubiera llegado a ser obispo de Éfeso.

APIA. Se cree que era la mujer de Filemón (Flm.2), que junto a su marido y su hijo Arquipo formaban la familia donde la iglesia del Señor se reunía en su casa.

ARQUIPO. La mayoría de los eruditos confirman que era el hijo de Filemón y Apia. El apóstol Pablo le menciona como nuestro compañero de milicia (1:2), lo cual seguramente signifique que era el pastor de la congregación que se reunía en la casa familiar. En su carta a los Colosenses vuelve a mencionarlo con un mensaje inequívoco. Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor (Col.4:17). Todo ello confirmaría a esta familia como un baluarte de la iglesia apostólica, sirviendo al Señor con fidelidad y amor a los hermanos siendo colaboradores del apóstol.

Estos son los personajes que aparecen en esta breve carta. Veamos ahora algunas de las enseñanzas prácticas que nos encontramos.

ENSEÑANZAS Y TEMA

1. La iglesia en las casas (Flm.2)

Filemón, Apia y Arquipo, caso de confirmarse su parentesco familiar, habrían formado un hogar cristiano donde los hermanos eran edificados en la fe, y desde allí se expandió el mensaje a otros lugares. Las casas particulares fue desde el principio uno de los núcleos centrales para el avance del evangelio. Recordemos la casa de María, madre de Juan Marcos, donde muchos estaban reunidos orando (Hch.12:12), mientras Pedro había sido encarcelado y poco después liberado por un ángel. Esa reunión de oración en casa fue providencial para que Pedro salvara la vida y pudiera seguir predicando el evangelio. Como está escrito: Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él (Hch.12:5). Y uno de esos lugares era la casa de María, madre de Marcos. Los apóstoles daban testimonio del Señor en Jerusalén, lo hacían en el templo y por las casas (Hch. 2:46). Todos los días no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo en el templo de Jerusalén y por las casas (Hch.5:42). El libro de los Hechos termina con el apóstol Pablo en una casa alquilada, donde permaneció durante dos años, recibiendo a todos los que venían a él, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento (Hch.28:30,31). En sus escritos se refiere a menudo a las iglesias que se reúnen en las casas, como se cita en Filemón. También se menciona la casa de Aquila y Priscila como un lugar de reunión de los creyentes (1 Co.16:19) (Rom.16:3-5). El mismo apóstol menciona a Ninfas y la iglesia que está en su casa en la ciudad de Laodicea (Col.4:15).

La hospitalidad era también una práctica que distinguía a los cristianos en el primer siglo, y lo ha sido hasta hoy. Uno de los requisitos del carácter de los ancianos y obispos era ser hospitalarios (Tit.1:8) (1 Tim.3:2). Algunos, dice el autor de hebreos, sin saberlo, hospedaron ángeles (Heb. 13:2), refiriéndose a Lot (Gn.19:1-3). Tampoco debemos olvidar que una gran parte del ministerio de Jesús fue realizado en las casas. Sanó a la suegra de Pedro en su casa (Lc.4:38,39). Se invitó él mismo a casa de Zaqueo donde llegó la salvación aquel día (Lc.19:1-10). Marta, a pesar de afanarse con el trabajo casero, era una gran hospedadora, quien recibió a Jesús en su casa donde su hermana María tuvo ocasión de escuchar atentamente las palabras del Maestro (Lc.10:38-42). En ese mismo lugar se produjo la resurrección de Lázaro, y María tomando una libra de perfume de nardo puro ungió los pies de Jesús para la sepultura (Jn.12:1-3).

La predicación del evangelio en Filipos, primera ciudad de la provincia de Macedonia, fue canalizada mediante una mujer llamada Lidia que recibió a Pablo y su equipo en casa. Una vez que abrió su corazón a la palabra de Pablo, fue bautizada con su familia, y obligó al grupo misionero a quedarse en su casa (Hch.16:11-15). Desde ese lugar se estableció un grupo que se reunía para orar, y yendo a la oración liberaron a una chica endemoniada de espíritu de adivinación, produciendo una persecución que llevó a Pablo y Silas a la cárcel. Fue allí donde, tras un terremoto por la alabanza de los apóstoles, el carcelero de Filipos encontró la salvación. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios (Hch.16:30-34).

Por todo ello, las casas fueron siempre un lugar esencial en la propagación del evangelio. En las últimas décadas ha habido un gran despertar de este «método» misionero para el crecimiento de las iglesias. En definitiva, la combinación de las casas y lugares alquilados (Hch.19:8-12) para el culto han sido un canal por donde ha corrido ampliamente la palabra de Dios en ciudades y naciones. 

2. La fe es eficaz por el conocimiento (Flm.6)

Encontramos en el escrito de Pablo un tesoro sobre la importancia de la fe para que llegue a ser eficaz mediante el conocimiento. Leamos el texto:

Para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús (v.6).

Primera reseña que quiero hacer. La fe puede llegar a ser eficaz o no. Una fe efectiva necesita el conocimiento que la sustenta de lo contrario podemos tener una fe que no alcanza su propósito. La fe es eficaz cuando tiene fundamento. A menudo se cree popularmente que tener fe es dar un paso en el vacío, nada más lejos de la realidad revelan las Escrituras. La fe es certeza y convicción sustentada sobre las promesas de Dios, tiene como base la revelación de Jesucristo, su persona y obra. De la obra redentora emana la fe de Dios para caminar sobre suelo seguro. La fe confía en Dios y su palabra. Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia. Creyó que era fiel para hacer lo que había prometido. El padre de la fe creyó que Dios da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fueran. Él creyó en esperanza contra esperanza para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se la había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia (Rom.4:17-22). Su fe descansaba en lo que se le había dicho. No dudó con incredulidad de la promesa de Dios, sino que se aferró al carácter fiel del Eterno para cumplir sus promesas. Dios no miente. Por tanto, hizo todo el recorrido durante años esperando y confiando en Dios y su palabra. La fe del evangelio se asienta sobre los mismos parámetros. Llega a ser eficaz cuando conocemos y aceptamos la voluntad de Dios; cuando sabemos por revelación escrita que Cristo murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación (Rom.4:23-25). La fe que nos reconcilia con Dios, acercándonos nuevamente después de una larga andadura en una vida de idolatría y pecado, es la de Abraham. Observa como acaba Pablo su exposición mencionada anteriormente. Y no solamente con respecto a él [Abraham] se escribió que le fue contada [por justicia], sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada [la fe], esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro (Rom.4:23,24).

La vida cristiana es descubrir, por revelación de la palabra de Dios, los beneficios de la obra culminada por el Mesías en la cruz del Calvario apropiándonos de ella mediante la fe. Nuestra fe puede ser estéril si no la sustenta el conocimiento revelado por el Espíritu en las Escrituras. Podemos aceptar una fe religiosa, tradicional o intelectual sin penetrar al misterio de la gracia de Dios mediante la rendición. Pablo se rindió a Jesús en el camino a Damasco cuando supo quién era aquel que se le había aparecido. Preguntó: ¿quién eres Señor? Yo soy Jesús a quién tu persigues, fue la respuesta. Y a continuación preguntó: ¿Qué quieres que yo haga? (Hch. 9:3-6). Poco después fue guiado por un discípulo llamado Ananías a los siguientes pasos de fe que él aceptó, convirtiéndose a partir de esa experiencia en el apóstol de los gentiles o las naciones.

Debemos recordar también que la fe que conoce la voluntad de Dios puede resultar infructuosa y estéril si no va acompaña de las obras que le siguen. La fe sin obras está muerta, de la misma manera que un cuerpo sin espíritu no tiene vida. La fe bíblica obedece lo que va sabiendo progresivamente, y en esa misma medida crecerá. Recordemos algunos ejemplos.

La generación de los israelitas en el desierto. Aquella generación que había salido de Egipto, había visto las señales poderosas de una fe portentosa expresada mediante Moisés en las plagas, el cruce del Mar Rojo, el agua en la Roca, el maná para comer, la voz de Dios en el Sinaí y tantas otras, sin embargo, no pudo entrar en la tierra prometida a causa de su incredulidad y desobediencia. Solamente Caleb y Josué junto con los hijos que crecieron durante la travesía por el desierto. Esta exhortación la encontramos expuesta ampliamente en la carta de Hebreos con esta conclusión para nosotros: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones (Heb.4:7). El corazón endurecido puede impedir los beneficios de la fe que nos han sido dados en Cristo. Por eso le dice Pablo a Filemón que habiendo oído del amor y de la fe que tiene hacia el Señor Jesús le permitirá que sea eficaz conociendo todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. También la fe de Caleb y Josué obtuvo su recompensa añadiéndole el conocimiento que la hizo eficaz entrando en la tierra prometida. Leer Números 13; Números 14:24,30 y Josué 14:9-13.

Los discípulos de Éfeso. Tenemos otro ejemplo de lo que estamos diciendo en los discípulos (¡discípulos!) que Pablo encontró en la ciudad de Éfeso. Estos habían recibido el bautismo de Juan, pero nunca habían oído del bautismo en el Espíritu Santo, por lo cual su fe estaba limitada en esta área de su vida y no pudieron beneficiarse durante un tiempo de esta bendición. Cuando Pablo les expuso más ampliamente el evangelio, se bautizaron en el nombre de Jesús, y orando con imposición de manos vino sobre ellos el Espíritu Santo y hablaban en lenguas, y profetizaban (Hch.19:1-7). La fe que ya tenían alcanzó nuevas promesas por el conocimiento de todo lo que hay en Cristo. Como está escrito: La fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Cristo (Rom.10:17 LBLA).

En definitiva, la fe que anidaba en Filemón, por la exposición del evangelio del apóstol Pablo, contiene el germen de la vida de Dios que reinserta a cualquier persona, —como lo hizo con Onésimo—, de su vieja manera de vivir en el pecado, para andar en una nueva vida según la voluntad de Dios (Rom.6:4 LBLA). Este es el mensaje que predicaron los apóstoles y que hemos recibido para continuar su legado en nuestra generación.

EFESIOS (6) - el misterio del evangelioPREGUNTAS Y REPASO

  1. Anota lo que sepas sobre Filemón.
  2. ¿Quién era Onésimo?
  3. Que aplicación práctica obtienes al saber que la iglesia primitiva tenía las casas como base de sus reuniones.
  4. Explica cómo llega a ser eficaz nuestra fe (Flm.6) y qué proceso debe seguir hasta que recibimos sus beneficios.

EL ISLAM AL DESCUBIERTO – 17 – El islam y la media luna

islam_minaretCuál es la relación entre el islam y la media luna

En la mayoría de banderas de los países musulmanes y los minaretes de las mezquitas aparece la media luna como símbolo del culto islámico. ¿Por qué considera el islam sagrada la luna? ¿Qué relación tiene la religión islámica y Alá con los símbolos de la luna creciente? ¿Qué relación existe entre la luna y el ayuno del Ramadán que comienza y termina con una luna? El profesor A. Guilluame, experto en estudios de la religión islámica, dice que el culto del dios luna estaba muy difundido en Arabia en el tiempo de Mahoma. Explica que el dios luna tenía varios nombres, uno de los cuales era «Alá». Aunque las imágenes del santuario de la Kaaba fueron retiradas durante el segundo peregrinaje desde Medina a la Meca, todos los rituales idolátricos que se realizaban siguen siendo los mismos aún hoy en día. Debemos concluir, por tanto, que el islam es un culto que procede mayoritariamente del paganismo pre-islámico, sin conexión alguna con la revelación dada por el Eterno a Israel. La Biblia muestra que ese culto ya estaba extendido en la zona de Arabia y el Medio Oriente. En el Salmo 83, donde se expone la diversidad de naciones opuestas a Israel decididas a su destrucción, aparece un texto que dice lo siguiente:

Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb; como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes, que han dicho: heredemos para nosotros las moradas de Dios [1].

¿Quiénes eran estos príncipes? Para responder a esta pregunta debemos ir al libro de Jueces. Allí encontramos que estos príncipes fueron derrotados por Gedeón, y una vez aniquilados tomaron los adornos que llevaban al cuello sus camellos. Leamos:

Y se levantó Gedeón y mató a Zeba y a Zalmuna, y tomó los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuello [2].

Estos eran príncipes de Madián, la zona geográfica que corresponde a la actual Arabia, y ya portaban adornos de la media luna en sus camellos, el símbolo que siglos más tarde vino a ser del islam, y que ya existía mucho tiempo antes como un culto pagano. Cuando Gedeón pidió zarcillos del botín para hacer un efod, está escrito así:

El peso de los zarcillos de oro que él pidió fue de mil setecientos siclos de oro, sin contar los adornos de media luna, los pendientes y los vestidos de púrpura que llevaban los reyes de Madián y sin contar los collares que llevaban sus camellos al cuello [que como hemos visto en el anterior texto eran adornos de media luna]. Y Gedeón hizo de ello un efod, y colocó en Ofra, su ciudad, con el cual todo Israel se prostituyó allí, y esto vino a ser ruina para Gedeón y su casa [3].

Es innegable apreciar el culto a la luna en estos príncipes de Madián. Además es interesante constatar que todos los pueblos que aparecen como enemigos de Israel en el Salmo 83 y que están dispuestos a destruirla heredando para ellos la tierra que Dios le prometió a Abraham y su descendencia, todos esos pueblos son hoy musulmanes. Mantienen el mismo propósito: destruir a Israel y tomar su tierra, porque el islam enseña que esa tierra pertenece a Dar el islam, tierra conquistada por el islam. Por tanto, el islam opera hoy contra Israel como lo hizo en la antigüedad a través de los príncipes de Madián, que ya eran adoradores de la media luna. No en vano, toda esa tierra es conocida como la Media Luna Fértil.

El evangelio revela que la venida del Señor derrotará todo culto falso.

Cuando venga el Mesías quitará todas las lunas crecientes de los lugares altos y minaretes. Toda rodilla se doblará ante su majestad, y todo nombre que se nombra en este siglo y en el venidero. El reino mesiánico será establecido en Jerusalén, la ciudad del gran Rey, donde el Señor reinará sobre todas las naciones. Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Judá y Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Josafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra [4]. Así está escrito: ¿No soy yo, el Señor? No hay más Dios que yo, un Dios justo y salvador; no hay ninguno fuera de mí. Volveos a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay ningún otro. Por mí mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad [5].

[1] – Salmos 83:11,12 RV60

[2] – Jueces 8:21 LBLA (en la RV60 se traduce por «lunetas»

[3] – Jueces 8:26,27 LBLA

[4] – Joel 3:1,2 LBLA

[5] – Isaías 45:21-23 LBLA

EL ISLAM AL DESCUBIERTO – 16 – Alá ya era adorado en la Kaaba

islam_minaretAlá ya era adorado en la Kaaba pre-islámica

Una de las preguntas esenciales que debemos hacernos a la hora de estudiar el Islam es saber quién es Alá, el dios que adoran los musulmanes. La Kaaba, que significa «cubo», es el lugar alrededor del cual todos los musulmanes dan vueltas en la peregrinación o Hajj. Ese lugar ya existía en tiempos anteriores a Mahoma y era el santuario que albergaba a todos los ídolos pre-islámicos, uno de ellos, el que luego sería denominado el más grande y único, era Alá.

Por ello, debemos preguntarnos ¿quién es Alá? Hay muchos musulmanes que no quieren aceptar que Alá ya era adorado en la Kaaba de la Meca por paganos árabes anteriores a Mahoma. La literatura pre-islámica lo ha demostrado. En el propio Corán vemos que los árabes pre-islámicos hacían sus juramentos más fuertes en el nombre de Alá porque creían que él era el más poderoso de sus dioses. Ya entonces era considerado por los paganos como el creador, el señor del santuario, la Kaaba, y de la ciudad de la Meca. La Kaaba era conocida como “baithu`llah, es decir, casa de Alá (106:3).

Mahoma nació en la Meca, pertenecía a la tribu de los quarish. Los quarish de la Meca tenían un negocio lucrativo, eran los guardianes de la Kaaba, el templo que contenía alrededor de trescientas imágenes que representaban las diversas deidades tribales, adoradas por las caravanas comerciales que pasaban por la Meca. Algunas de las primeras revelaciones que tuvo el profeta Mahoma fueron realmente revolucionarias en el sentido de que llegó a la conclusión de que Alá no era solamente el dios jefe de la Kaaba, sino que era el único, literalmente el más grande (con relación a todos los ídolos del santuario de la Meca). Este monoteísmo fue muy mal acogido por los habitantes de la Meca que veían en su proclamación una amenaza a su negocio lucrativo. Por ello Mahoma tuvo que huir a Medina en el año 622.

El vocablo Alá es una contracción de Al-ilah, que significa literalmente «el dios jefe». Alá había sido el dios oficial de la tribu de los quarish a la que pertenecía la familia de Mahoma durante siglos. Otra prueba de que Alá ya era adorado como ídolo en Arabia  está en el hecho de que el padre de Mahoma se llamaba  Abdallah o Abdullah, que significa «siervo o esclavo de  Alá».

Y  puesto que Mahoma supo que su padre era un siervo de  Alá, no es sino lógico que Alá tenía que ser el único dios a quien había que adorar. No debía haber ningún otro dios sino  Alá, y Mahoma debería ser el profeta. Al convertirse en profeta o siervo de Alá, Mahoma estaba probablemente sucediendo en forma  revolucionaria a su padre, a quien no llegó a conocer [1]

Los habitantes de La Meca quisieron matar a  Mahoma, no porque predicara a Alá, a quién ya adoraban, sino porque se oponían al monopolio que Mahoma estaba anunciando en la figura de Alá beneficiándolo sobre los otros dioses del santuario. Fue por eso por lo que amenazaron la vida del nuevo profeta y por lo que tuvo que huir a Medina.


El evangelio enseña que hay un solo Dios y un solo mediador

La Biblia revela que hay un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él [2].

Está escrito que hay un Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre [3]. Jesús mismo dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí [4]. Y al apóstol Juan se le apareció aquel que dijo: Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso [5].

Jesús es el profeta que había de venir, de aquel que habló Moisés. Eso fue lo que dijo Felipe a Natanael: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret [6]. Felipe se refería al pasaje de Deuteronomio donde está escrito: Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará YHVH tu Dios; a él oiréis [7]. También lo mencionó Esteban en su predicación antes de entregar su vida. Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis [8].

Paradójicamente, el islam pretende enseñar que el profeta al que se refería Moisés era Mahoma, cambiando deliberadamente la Escritura, ocupando el lugar del Mesías y Salvador, que procede de los hijos de Israel y no de los hijos de Ismael. Porque la salvación viene de los judíos.

Y el apóstol Pablo concluye: Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea antema [9]. Hay un solo evangelio, como hay un solo Señor, Jesucristo, y un solo Espíritu, el Espíritu Santo, hay una sola palabra revelada, la Biblia, y hay un solo Dios, el Padre, revelado por el Hijo, de su misma sustancia (porque a Dios nadie le vio jamás, el Unigénito Hijo del Padre él le ha dado a conocer). Y hay una sola fe que salva, la fe del Hijo de Dios, el cual nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros. Hay quienes pretenden fusionar el cristianismo con el islam dando a luz un híbrido denominado Crislam. Puedes ver la notal al final [10].

NOTAS:

[1] – Nota biográfica de Mahoma

Ibn Ishaq es el primer biógrafo de Mahoma y su obra  Surahtu’l Rasul (768 D.C.) es uno de los registros más auténticos de la historia de  Mahoma. En esta obra leemos que Abdul Muttalib, el  abuelo paterno de Mahoma, había jurado sacrificar un hijo a  Alá si era protegido de su pueblo, que se oponía a su  proyecto del pozo de Zamzam. Cuando finalmente logró  realizar la obra y además tenía dos hijos, los trajo a la  Kaaba, «se paró junto a Hubal orando a Alá» mientras se  echaban suertes para determinar cuál de los hijos sería  sacrificado. La imagen de Hubal estaba allí. La suerte cayó  en Abdullah. Fue llevado entonces delante de otros dos  ídolos, Isaf y Na’ila, para ser sacrificado. Algunas personas protestaron, por lo que fue necesario obtener nueva  dirección para determinar qué había que hacer. Luego  Abdullah fue llevado a «la Hijaz, porque allí había una  hechicera que tenía un espíritu familiar». La mujer  necesitó algún tiempo para consultar su espíritu familiar  (un demonio) para saber qué diría Alá en cuanto a si el niño  aún debería ser sacrificado. «Cuando la dejaron, Abdul  Muttalib oró a Alá, y al visitarla el día siguiente, ella  dijo, «Me ha venido palabra….» Dijo que deberían  sacrificarse varios camellos «hasta que tu señor esté  satisfecho». Se hizo esto y Abdullah se salvó. Pero desde  aquel momento fue dedicado «al señor». Este Abdullah era el progenitor  de Mahoma. En este revelador incidente de la vida del abuelo de Mahoma,  ¿quién era «el señor»? ¿Era Alá? ¿Quién era Hubal?

[2] – 1 Corintios 8:6

[3] – 1 Timoteo 2:5

[4] – Juan 14:6

[5] – Apocalipsis 1:8

[6] – Juan 1:45

[7] – Deuteronomio 18:15

[8] – Hechos 7:37

[9] – Gálatas 1:8

[10] – Nota sobre Crislam

Hay un movimiento que pretende fusionar el cristianismo con el islam, e igualar la Biblia con el Corán, denominado Crislam. Este movimiento sincretista religioso que quiere combinar elementos cristianos y musulmanes comenzó en Nigeria en 1980 a través de un hombre llamado Tela Tella, quien afirma que ha sido visitado por un ángel instruyéndole en esta misión. Crislam tiene hoy cierta fuerza en los Estados Unidos y los países occidentales, alimentado por el multiculturalismo.

EL ISLAM AL DESCUBIERTO – 15 – El Mahdi en la escatología islámica

islam_minaretEl Mahdi en la escatología islámica

El Mahdi, también llamado el duodécimo imán, es una figura escatológica en el islam, especialmente en la cosmovisión chiita, que representa la República de Irán. El Mahdi viene a ser la imitación o suplantación del Mesías judeocristiano.

La aparición del Mahdi está prevista en medio de un gran caos que provocará las condiciones adecuadas para su advenimiento imponiendo el islam y la ley Sharia a todo el mundo.

¿De dónde procede la creencia en el Mahdi? Según Ron Cantrell, autor de The Mahdi: Hijacked Messiah (el Mahdi, el mesías secuestrado), el Mahdi descendía del mismísimo profeta Mahoma pero desapareció hacia mediados del siglo IX. En estos momentos, más de mil cien años después, los chiitas esperan ansiosamente que el duodécimo imán vuelva al final de esta era. Se espera de él que entre en escena como una figura mesiánica.

El 17 de septiembre de 2005, el entonces presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad acudió a la reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas. En su discurso dijo lo siguiente: «Oh poderoso Señor, te ruego que apresures la aparición de tu último depositario, el prometido que perfeccione y purifique la Humanidad, el que llenará este mundo de justicia y de paz». Se estaba refiriendo al Mahdi o duodécimo imán.

En la escatología chiita, el caos precede al regreso del Mahdi para marcar el final de una era. El caos y la confusión es un prerrequisito para su llegada. El mismo Ahmadineyad manifestó que este caos deberá tener lugar antes de que el Mahdi pueda entrar en escena, y está dispuesto a hacer que esta situación tenga lugar. Aunque su segundo mandato terminó en junio de 2013, la ideología del duodécimo imán ha penetrado a todos los mulás iraníes en el poder.

Asistimos hace unos años al levantamiento del embargo sobre Irán. Esto liberó la economía del país persa para que una parte de ese potencial económico sea usado en apoyo de grupos terroristas como Hezbolláh; además de propiciar la posibilidad de que Irán consiga en unos años armamento nuclear. Uno de los mayores retos para la paz mundial es ahora mismo un régimen militar islámico iraní con armamento nuclear.

Muchos no se dan cuenta de las raíces religiosas y espirituales que existen en la implacable búsqueda de armas nucleares por parte del régimen de Teherán. Este país de Medio Oriente tiene entre sus objetivos fundamentales la aniquilación de Israel, como Amán, el antiguo persa que quiso aniquilar a los judíos. Cuando mezclamos esta teología mesiánica con armamento nuclear, la política exterior de Irán se convierte en un venenoso brebaje con ramificaciones regionales e internacionales. Las palabras del líder y fundador de la moderna República islámica iraní, el Ayatolá Jomeini, no dejan lugar a dudas sobre su creencia: «Para alcanzar la victoria del islam en el mundo, tenemos que provocar repetidas crisis, restaurar valor a la idea de la muerte y el martirio. Si Irán tiene que desaparecer, eso no es importante. Lo importante es sumergir al mundo en crisis».

Sin embargo, tenemos a muchos líderes mundiales anunciando que ahora el mundo es más seguro, después del acuerdo con Irán. Esto me recuerda las palabras del apóstol Pablo: Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán [1]

El evangelio enseña que los mansos heredarán la tierra por heredad

En el evangelio se anuncia que «los mansos recibirán la tierra por heredad». Una tierra regenerada. Jesús dijo: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Además, Jesús enseña: Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Cuando Jesús, el Mesías, regrese, lo hará como Príncipe de paz y para establecer un reino de justicia. También como Juez de toda la tierra, estableciendo su reino mesiánico milenial en el monte de Sión, situado en la actual Jerusalén. Los tiempos anteriores a su advenimiento son de confusión provocada por la resistencia a la verdad, como está escrito: por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos, Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia [2].

Hoy es día de salvación y reconciliación, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo [3].

[1] – 1 Tesalonicenses 5:2,3

[2] – 2 Tesalonicenses 2:11,12

[3] – Hechos 2:20, 21

EL ISLAM AL DESCUBIERTO – 14 – Es una suplantación de la verdad

islam_minaretEl islam es una suplantación de la verdad revelada a Israel y del evangelio.

Un vistazo general al islam pone de manifiesto las múltiples suplantaciones o falsificaciones que contiene. Veamos algunas de ellas.

  1. En el islam el hijo de la promesa no es Isaac, como aparece en la Biblia, sino Ismael. Según el Corán fue Ismael a quién Abraham quiso sacrificar en el monte Moriah.
  2. La confesión de fe de Israel en la Escritura es: Escucha Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es, conocida como la Shemá. En el islam ha sido cambiada por la que reza así: No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta.
  3. En el islam Ala es el único Dios, sin embargo, en la revelación del Eterno a Israel es YHVH (Adonai) el único Dios. Ala y el Dios de la Biblia no son la misma deidad.
  4. El islam cambió la oración en dirección a Jerusalén (como en los días del profeta Daniel), por el rezo en dirección a la Meca, aunque en los primeros años de la predicación de Mahoma no fue así.
  5. El islam ha cambiado la ley de Dios dada a Moisés y el evangelio de Jesús por la ley islámica llamada Sharia.
  6. En el islam se reconoce a Jesús como profeta de Dios pero se niega su muerte expiatoria en la cruz y su resurrección, aunque se dice en el Corán que fue ascendido al cielo por Ala. Se niega que sea el Hijo de Dios, lo cual viene a ser una blasfemia por interpretar de forma natural que Dios tenga un Hijo de relaciones sexuales.
  7. El islam ha suplantado el modelo de vida de Jesús por el modelo de vida de Mahoma, cuya revelación es última y mayor que todas las demás.
  8. En el islam la salvación es por obras, mientras que el evangelio revela claramente que es por la obra de Jesús y por su gracia que se reciben los beneficios de una salvación segura y eterna.
  9. El islam acepta diversos libros como inspirados (la Torá, Salmos y Evangelios), sin embargo el fundamento de su fe es el Corán, la Sunna y los Hadizes que contradicen en múltiples aspectos verdades fundamentales a la Biblia.
  10. El islam pretende ser una religión monoteísta alejada de los ídolos, sin embargo, adoran la piedra negra de la Kaaba. El nombre Ala procede de una deidad principal en la misma Kaaba pre-islámica.
  11. El islam desprecia la vida humana en oposición a la revelación bíblica de los judíos y cristianos que la santifican.
  12. El islam pretende suplantar a Israel como pueblo elegido y poner en su lugar la Umma, comunidad de creyentes musulmanes. Además pretende hoy introducir el mensaje que Jesús era palestino y no judío como revelan las Escrituras judeocristianas con toda claridad.
  13. El islam dice que Jerusalén es ciudad santa para su comunidad y no aparece ni una sola vez en el Corán. El pretendido viaje nocturno de Mahoma de Medina a Jerusalén en una noche no pasa de ser un mito.
  14. El islam pretende suplantar el futuro reino mesiánico y universal revelado por los profetas de Israel por un sometimiento totalitario del mundo entero al Califato musulmán y la ley Sharia.
  15. El islam pretende suplantar la soberanía del Dios Creador revelado en la Biblia por la de Ala en el Corán.
  16. El islam es una suplantación de la libertad de cada hombre para elegir su propia religión o no, por la esclavitud de un sometimiento absoluto a sus leyes religiosas y políticas. Islam significa sumisión.
  17. El islam intenta suplantar la figura del Mesías que ha de venir a reinar por la del Mahdi que aparecerá en medio del caos provocado por los musulmanes que esperan su advenimiento.

La historia del islam muestra que fue implantado por la fuerza de la espada, pretendiendo ser un nuevo evangelio, y así continua haciéndolo hoy. El apóstol Pablo dejó escrito que si un ángel os anuncia otro evangelio distinto al que os hemos anunciado sea anatema. Según el islam Mahoma recibió sus revelaciones del ángel Gabriel que contradice buena parte de lo revelado en la Biblia judeocristiana.

EL ISLAM AL DESCUBIERTO – 13 – Ha cambiado los tiempos y la ley

islam_minaretEl islam ha cambiado los tiempos y la ley de qué habla el profeta Daniel.

El profeta Daniel tuvo varias visiones recogidas en su libro. Una de ellas tiene que ver con cuatro bestias. La cuarta era diferente de todas las otras, y quiso saber más acerca de ella. Esta bestia tenía diez cuernos, y entre ellos surgió otro cuerno pequeño, delante del cual fueron arrancados tres cuernos; y he aquí que este cuerno surgido de la cuarta bestia, tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.

Daniel quedó sorprendido por las grandes palabras que hablaba este cuerno que representa un dominio. Quiso saber el misterio que escondían las cuatro grandes bestias, y se le dijo que eran cuatro reyes que se levantarían en la tierra. Luego indagó más sobre la cuarta bestia y el cuerno pequeño que brotaba de ella (generalmente se interpreta que la cuarta bestia se refiere al Imperio Romano, y muchos interpretan que el cuerno pequeño se refiere a la Iglesia Católica, que surgió de Roma).

La respuesta que recibió Daniel acerca de este cuerno pequeño es que tenía una boca que hablaba grandes cosas, que hacía guerra contra los santos (Israel en este contexto) y los vencía. Por otro lado, el interés del profeta por este cuerno queda reseñado en los siguientes términos: Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos y medio tiempo [1].  Y ahora viene la gran pregunta para nosotros ¿quién es, en el devenir histórico, este cuerno pequeño? Las respuestas son varias (hemos mencionado antes la más conocida), la mía es esta: el islam; y a continuación expongo mi tesis.

Los tiempos fueron cambiados por el islam en el año 622, año de la Hégira, el viaje que Mahoma hizo de la Meca a Medina, inicio del calendario musulmán y el desarrollo del islam en el mundo. El islam ha pretendido desde su origen cambiar la ley de Dios por la ley Sharia, que ya se ha establecido en mayor o menor medida en algunos países musulmanes, y es el intento claro del fundamentalismo radical de imponerla a todo el mundo.

El islam es más que el Corán, es, sobre todo, la Sharía, la ley que rige y marca la forma de vida, la cultura, organización y pensamiento del musulmán. La Sharía suma el Corán, los Hadizes, (los dichos y hechos de Mahoma), junto con la tradición e historia que crean las distintas sectas, los criterios de los jueces y la yihad espiritual. Aunque hay distintas escuelas que señalan la aplicación de la Sharía, lo que la inmensa mayoría de los musulmanes creen es que es la única ley que debe regirnos a todos, como en las repúblicas islámicas, incluyendo a los no creyentes. Y la Sharía está plagada de llamadas a la yihad.

Además, este cuerno hablaba grandes cosas, el mismo comportamiento que la bestia del Apocalipsis. Está escrito así: Y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación [2].

Todo esto sería muy largo de explicar, pero resumamos. El islam se estableció en Arabia, pero pronto se extendió a todo Oriente Medio y el norte de África, es decir, las naciones donde estaba asentado el cristianismo primitivo. La inmensa mayoría de los países del norte de África eran cristianos en el tiempo de la llegada del islam. Hoy son países musulmanes, donde se ha cambiado el tiempo y la ley. El imperio bizantino era cristiano (al menos institucionalmente), y el islam (mediante el ejército turco, que había dado un nuevo impulso al islam decadente de la época, que recuerda a la herida de la bestia que fue sanada mencionada por Juan en Apocalipsis) lo absorbió en 1453 cuando conquistó Constantinopla, y desde esa fecha es un país musulmán, donde se estableció el califato otomano hasta el fin de la Primera Guerra Mundial en 1917.

¿Cuáles son estas grandes cosas que hablan el cuerno pequeño o la bestia? Dice el texto que son blasfemias contra Dios; me pregunto: ¿qué mayor blasfemia que cambiar el nombre de Dios revelado en la Biblia por el dios Ala, revelado a Mahoma? (Recordemos el cambio de nombre de YHWH por el becerro de oro en el desierto, aunque adjudicándole la misma liberación de Egipto, y la ira de Dios contra semejante mezcla en Éxodo 32). Igualar los asesinatos que se cometen hoy en todo el mundo en nombre del dios del islam, que pretende ser la manifestación del último profeta del Dios de la Biblia, es una blasfemia a Dios.

Además blasfema de su tabernáculo. Piensa. Hoy, y desde hace varios siglos, el islam levantó una mezquita, la de Al-Aksa, en el lugar donde estuvo el templo de Salomón en el que descendió la gloria de Dios. ¿No será esta la abominación desoladora de la que también habla Daniel? Se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos. ¿Por qué? Los juicios de Dios siempre vienen sobre su pueblo cuando este entra en desobediencia y decadencia. Así vivía el cristianismo en gran parte de las naciones que fueron invadidas por el islam en los siglos VII y VIII.

Hoy también tenemos un cristianismo decadente. Europa, con sus raíces judeocristianas, ha renunciado a sus valores para entregarse al humanismo secular, (otra forma de cambiar las leyes), y se ha rendido al avance del islam a través de una inmigración descontrolada, la construcción de mezquitas en las principales capitales del Continente, y permitir que avance en barrios y guetos de mayoría musulmana la implantación de la ley Sharia, mientras abomina  de nuestras raíces judeocristianas. Así está escrito: Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen [3].

Nos deja perplejos constatar la multitud de leyes que nuestros gobernantes europeos están aprobando hoy que no convienen. La base principal de la crisis que nos azota desde hace años tiene que ver en primer lugar con la crisis de valores, que ha hundido nuestras sociedades en una decadencia moral que atrae el juicio de Dios mediante la invasión que estamos padeciendo del islam.

El intento del islam en Europa y América es conquistarnos para implantar la ley Sharia, un totalitarismo que emana de Babilonia y su primer rey Nimrod.

La soberbia de nuestros gobernantes insiste en llamar al islam religión de paz, mientras acusa una y otra a Israel de desproporcionado en su lucha desigual contra el Goliat de las naciones musulmanas que rodean su pequeño Estado. El antisemitismo sigue siendo en Europa uno de nuestros mayores enemigos porque lucha en nuestra contra. Oponerse a Israel es tocar la niña de sus ojos. [4], además de ser la única Democracia en la zona que pone freno al avance del terrorismo yihadista.

Si seguimos el relato del profeta Daniel con el que iniciamos este gran interrogante veremos que lo que sigue al levantamiento de este cuerno pequeño es el reino mesiánico del que han hablado los profetas de Israel. Leemos así: Después recibirán el reino los santos del Altísimo (en este contexto Israel, aunque podemos incluir a todos aquellos que hemos sido injertados en los pactos y las promesas dadas a Israel mediante el Mesías), y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre [5]. Y dice un poco más adelante: hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo, y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino [6]. Para concluir esta visión de Daniel con las siguientes palabras: Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán. Aquí fue el fin de sus palabras  [7]. Esto concuerda con las palabras del apóstol Pablo en 1 Corintios 15:24 donde dice: Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio [entre ellos el islam como lo fue el comunismo], toda autoridad y potencia.

Vivimos muy cerca de estos acontecimientos. ¿Puedes ahora entender mejor la oposición desproporcionada que existe en el mundo contra Israel? ¿Comprendemos el por qué del aumento continuo del antisemitismo? El islam tratará de cambiar los tiempos y la ley, hablará grandes cosas contra el Dios de la Biblia, que es El Shaddai, Dios de Israel y los cristianos, pero su actuación tiene fecha de caducidad, su derrota no vendrá por una coalición de países llamados democráticos, sino porque el Señor Dios la juzga y establecerá su reino mesiánico mediante el hijo de David, el Rey Deseado de todas las naciones. Y yo digo: Amén.

[1] – Daniel 7:25

[2] – Apocalipsis 13:4-7

[3] – Romanos1:28

[4] – Zacarías 2:8

[5] – Daniel 7:18

[6] – Daniel 7:22

[7] – Daniel 7:26,27

EL ISLAM AL DESCUBIERTO – 12 – Mahoma se casó con una niña

islam_minaretMahoma se casó con una niña de seis años.

Según los historiadores musulmanes el profeta Mahoma se casó en múltiples ocasiones, uno de sus matrimonios fue con Aisha, una niña de seis años, aunque no exigió los derechos conyugales hasta que tuvo los nueve años y entonces consumó el matrimonio. Para ese tiempo él tenía cumplidos más de cincuenta años. Este comportamiento está recogido en los Hadiz, que contiene la tradición islámica sobre lo que Mahoma hizo y dijo. Los Hadiz en el islam tienen la misma autoridad que el Corán, es doctrina fundamental. Por tanto, podemos concluir que la pedofilia está amparada por la Sharia o ley islámica.

El año 619 d. C. fue especialmente dramático para Mahoma, se le denomina «el año del dolor». En ese año fallecieron dos personas muy queridas para él: su esposa Jadiya y su tío Abu Talib, (con quién se había criado). Hasta ese momento había permanecido monógamo, pero una vez que enviudo no estuvo mucho tiempo sin esposa, contrajo matrimonio con Aisha y una diversidad de mujeres que los historiadores no acaban de concretar, la cifra más conservadora habla de al menos 14 esposas. El islam aprueba que el hombre pueda contraer matrimonio con cuatro mujeres, Mahoma lo superó. Las fuentes islámicas afirman con rotundidad que Aisha tenía sólo seis años cuando se convirtió en esposa del profeta. La noticia se recoge al menos en dos Hadiz, uno de ellos dice así:

Narró Aisha: que el Profeta se casó con ella cuando tenía seis años de edad y consumó su matrimonio cuando ella tenía nueve años, y entonces permaneció con él durante nueve años (es decir, hasta su muerte). Sajij al-Bujari 7,62,65.

Este tema, espinoso para una mentalidad occidental, ha querido ser ocultado por algunos de los apologistas contemporáneos del islam. Pero no es menos cierto, que la práctica de casamientos con niñas en diferentes países musulmanes de la actualidad es una práctica habitual. En el siguiente enlace apareció la noticia en Protestante Digital sobre la boda de niñas en el Líbano, hoy ya no se puede acceder a ella, desconozco el motivo.

http://protestantedigital.com/qfamilia/38102/Crece_el_drama_de_bodas_de_ninas_en_Libano

En el evangelio la enseñanza es unirse a su mujer.

En el evangelio, Jesús enseña lo que estaba escrito ya en el libro de Génesis: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por eso el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Es evidente que el término «mujer» se aplica a quienes ya han tenido la menstruación y por tanto están en disposición de tener hijos. Dios creó un hombre y una mujer, no un hombre y una niña para formar un matrimonio.

En la cultura hebrea las jóvenes suelen casarse a temprana edad; incluso María se cree que no sería mayor de quince años cuando concibió a Jesús. Pero siempre estamos hablando de mujeres y nunca de niñas sin haber llegado a la edad de menstruar, y estas jóvenes hebreas se casan generalmente con otros chicos de su misma edad.

En cuanto al tema de la poligamia en el Antiguo Testamento, hay que decir que fue una práctica no aprobada en la ley de Dios, sino una influencia de las culturas paganas que rodearon la historia de Israel. Dios hizo un hombre y una mujer. El mandamiento es: dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer. La enseñanza de Jesús lo deja claro, recogida también por los apóstoles en diversas ocasiones. Pablo dice a Timoteo que el obispo sea marido de una sola mujer. Habla a los corintios del derecho de llevar a una hermana por mujer. Y cuando el mismo apóstol expone las directrices para el matrimonio en la congregación de los corintios se habla siempre de doncellas, en referencia a jóvenes en edad de casarse, nunca niñas.

 Jesús, al contrario de Mahoma, nunca se casó, ni con una niña, ni con catorce mujeres, aunque algunos han querido atribuirle un «affaire» con María Magdalena, lo cual no pasa de ser una falsedad de los antiguos escritos gnósticos, enemigos de la iglesia primitiva. Sin embargo, algunos de los apóstoles sí estaban casados, porque el matrimonio es una institución de Dios, no así la poligamia, ni la pedofilia.

EL ISLAM AL DESCUBIERTO – 11 – La sangre de un terrorista

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En el islam la sangre de un terrorista suicida es la única que redime

Según la enseñanza del islam las únicas personas con seguridad de ascender al paraíso son aquellas que se suicidan en un acto de terrorismo en la lucha por el avance de su fe. La sangre que vierte le redime y posibilita que setenta y dos parientes y amigos puedan alcanzar también el paraíso. Según su doctrina, el shahid (mártir suicida) entra inmediatamente en el paraíso de Alá, sin tener que soportar «los tormentos de la tumba», puesto que un musulmán común tiene que esperar hasta el día del juicio final para saber su destino eterno.

El derramamiento de la sangre de Jesús ha sido aceptado por Dios para el perdón de nuestros pecados La Escritura dice que sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados [1]. Pero la sangre que redime no es la de los animales, tampoco la que un hombre puede derramar por sí mismo o por cualquier otro; ni siquiera la sangre de Abel pudo justificarle delante de Dios, fue la fe manifestada en obras. Jesús entró en el Lugar Santísimo con su propia sangre, una vez y para siempre, habiendo obtenido eterna redención [2]. Es la sangre de Jesús, el Justo, la que nos limpia de todo pecado, establece la paz con Dios y el prójimo, nos da la victoria sobre el acusador, y abre un camino nuevo y vivo para entrar en el cielo [3].

NOTAS:

[1] – Hebreos 9:22

[2] – Hebreos 9:12

[3] – Hebreos 10:20