52 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoEl hombre condenado – 52

Los hijos de condenación (XLIV) – Babilonia (36)

Porque YHVH tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob… Y en el día que YHVH te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro! Quebrantó YHVH el báculo de los impíos… el que hería a los pueblos con furor… el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad  (Isaías 14:1,3,4,5,6)

         Ahora el profeta da un giro narrativo que debemos comprender, no hay separación entre el capítulo 13 y el 14. El mensaje continúa con una variante dirigida al regreso de Israel a su tierra. Recordemos. Estamos 200 años antes que se levantara el imperio babilónico. Israel aún vivía en su tierra, no había ido todavia al cautiverio, pero ya se anuncia su regreso para reposar en Judá.

Eso vendría en días de Zorobabel, Esdras y Nehemías en su primera restauración, pero además debemos comprender que la profecía contiene más de un tiempo en su cumplimiento, por tanto, este texto nos introduce también en el regreso de Israel a su tierra en el tiempo presente. Ocurrió en mayo de 1948, cuando renació Israel en su tierra después de casi dos mil años de diáspora. Se les unen extranjeros que se juntan a la familia de Jacob.

Recordemos que el evangelio de Jesús tiene su fundamento en los profetas de Israel, a ellos les fue anunciada esta salvación para un tiempo aún por llegar (1 Pedro 1:10-12). La salvación viene de los judíos.

Los gentiles hemos sido injertados en los pactos y las promesas dadas a Israel mediante el Mesías.

Ahora regresemos a los textos que nos ocupan. Babilonia ha oprimido a Israel, pero no solo a ella, sino a todas las naciones. Aquí volvemos a encontrarnos con la tiranía del espíritu babilónico y su gobierno iniciado en Babel por Nimrod y extendido a toda la tierra. Es ejercida mediante la codicia del oro, el poder del dinero y su sistema financiero. Su naturaleza impía ha herido a los pueblos, se han enseñoreado de ellos y los ha perseguido con crueldad. Por eso Dios la quebranta, y una vez ha sido juzgada, toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas (14:7). Es el mismo mensaje que hemos visto en Apocalipsis y que está por cumplirse. Por tanto, la profecía sobre esta ciudad imperial contiene una vertiente histórica y otra profética.

         El profeta Isaías anuncia que la restauración de Israel en su tierra y a su Dios trae consigo restauración para todas las naciones del yugo babilónico.

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