183 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (LXX) – Jeremías (8)

Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a YHVH; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice YHVH; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado… Si faltaren estas leyes delante de mí, dice YHVH, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente (Jeremías 31:34-36)

         El nuevo pacto tiene una dimensión que aún no hemos recibido en su totalidad. Somos herederos de las primicias mediante el Espíritu, pero esto significa que debe venir la plenitud. Hemos sido hechos participantes de los poderes del siglo venidero, iluminados, gustado el don celestial, partícipes del Espíritu Santo, y gustado la buena palabra de Dios (Heb.6:4.5). Todo ello como primicias de la plenitud, (Jn.1:16) (Ef.1:23; 3:19; 4:13). Un día cuando todos le conocerán, como las aguas cubren el mar. La maldad será perdonada para siempre; es el anuncio de la era venidera y mesiánica. Un día cuando ya no se dirá más: los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad (31:29).

En el antiguo pacto sigue existiendo la posibilidad de heredar los pecados y el juicio de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación; pero en Cristo hemos sido redimidos de la vana manera de vivir, heredada de nuestros padres, con la sangre preciosa de Cristo (1 P.1:18,19).

Haber entrado en el nuevo pacto, −en las primicias de ese pacto−, nos da la posibilidad de disfrutar buena parte de esa dimensión de vida en libertad, por la redención y la libertad que produce la verdad en nuestros corazones (Jn.8:31). Aquí tenemos un campo de conflicto enorme, donde el enemigo ha sembrado cizaña y confusión para oscurecer la luz del evangelio y que no nos resplandezca la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

El amor de Dios por su pueblo es inalterable. Sin embargo, las naciones han sembrado odio y rechazo mediante el antisemitismo y teologías falsas, para evitar la bendición de Dios sobre su pueblo y las naciones. Israel nunca ha dejado de ser nación delante de Dios. Mientras exista el sol y la luna permanecerá ese hecho inalterable, modificado solamente por la ignorancia y oscuridad de los pueblos.

La iglesia redimida también ha sido perseguida y menospreciada, es la misma lucha por la misma revelación. La verdad es atacada para ser detenida y disfrutada. Pero un día vendrá cuando todos le conocerán y la justicia, mediante la verdad, será establecida.

         Hay un día señalado para conocer al Creador y Hacedor de todas las cosas, darle gracias y adorarle. Hoy puede comenzar ese día en tu vida.  

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