167 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (LIV) – Isaías (40)

Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo YHVH  (Isaías 65:24,25)

Maimónides, uno de los grandes eruditos judíos de todos los tiempos, natural de Córdoba, nacido hace unos 850 años, en su trabajo trascendental, una codificación de la ley judía llamada Mishné Torá, hace un comentario sobre la era mesiánica en estos términos: «Los sabios y profetas no desearon la era mesiánica para regir sobre el mundo ni para subyugar a las naciones, sino para ser libres para perseguir la Torá y su sabiduría. En ese tiempo no habrá hambre ni guerra, no habrá celos ni conflictos. El mundo entero estará ocupado adquiriendo el conocimiento de Dios, como dice: El mundo estará lleno del conocimiento de Dios como las aguas cubren el mar (Isaías 11:9)».

Esa esperanza está reseñada ampliamente, como estamos viendo, en el libro del profeta Isaías. Algunos detalles más aparecen en estos dos últimos capítulos. La vida de oración será intensa; sin la resistencia del diablo, que permanece atado en ese tiempo, la oración fluirá hacía el trono de Dios y sus respuestas llegarán con gran rapidez. Antes que clamen, responderé yo. Su oído estará atento a las oraciones de su pueblo.

Luego vuelve el profeta a mencionar los cambios que se producirán en el mundo natural. Ya lo hizo en el capítulo 11:6-9, ahora recuerda que el lobo y el cordero serán apacentados juntos, la paz llegará también al mundo animal. El león comerá paja como lo hace ahora el buey, se volverá herbívoro; por su parte las serpientes se alimentarán con el polvo de la derrota y la humillación. No harán mal en todo el santo monte del Señor. El peligro habrá pasado y una nueva era de paz y bienestar tendrá lugar.

Nuevamente vemos que la ciudad de Jerusalén ocupará un lugar central, donde estará asentado el trono del Rey, el tabernáculo de adoración, al que acudirán todas las naciones para ofrecer sus tributos al varón justo que reinará sobre todos los pueblos. Israel será saciado de las consolaciones del Señor, y se deleitará con el resplandor de su gloria (66:11). Extenderá la paz como un rio (66:12). En Jerusalén recibirá consuelo (66:13). Se alegrarán sus corazones, y reverdecerán como la hierba (66:14). Todas las naciones verán su gloria (66:18). Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo YHVH (66:23). Es el anhelo de toda la creación.

         La era mesiánica está muy presente en el libro del profeta Isaías, cuyos detalles hemos ido viendo, siempre en parte, porque en parte conocemos.

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