120 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (VII) – Oseas (2)

Y te desposará conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a YHVH. En aquel tiempo responderé, dice YHVH, yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra (Oseas 2:19-21)

         Cuando meditamos en el mensaje de los profetas, en sus juicios y promesas, debemos recordar siempre que los redimidos de entre los gentiles hemos sido injertados en Israel, el pueblo del pacto y las promesas, mediante el Mesías; por tanto, participamos de la herencia, la esperanza y consolación dada a Israel y su descendencia. Nuestra historia de fe es la misma que la historia de Israel, aunque no hayamos nacido israelitas. Nuestro futuro está ligado a la esperanza dada a los padres (Ro.15:8).

Por todo ello, cuando hablamos del reino mesiánico y su establecimiento en Jerusalén, la iglesia del Señor también participa de ese tiempo, viniendo con el Rey en su manifestación y en su reino. Debemos tener presente esta vinculación esencial para no disociar o separar Israel de la iglesia. La teología dispensacionalista separa a ambos en periodos distintos; personalmente creo que tal separación es errada. Repito, hemos sido injertados en Israel mediante el Mesías; a partir de ese hecho quedamos unidos al devenir profético anunciado por los profetas de Israel.

El profeta Oseas anuncia ahora una boda entre el Señor y su pueblo. Te desposaré conmigo. El apóstol Juan nos habla de la misma boda, él la llama las bodas del Cordero. Este casamiento, anunciado también en el libro de Cantar de los Cantares, tiene como base algunos aspectos que lo hacen único: es para siempre, es hecho en justicia, juicio, benignidad, misericordia y fidelidad. Habrá un conocimiento mutuo, es decir, una comunión única; una fusión indisoluble y para siempre.

La habitación que el Señor y esposo ha preparado es un lugar idílico, donde las condiciones de bienestar producirán gran deleite a la esposa, habitando en seguridad, con abundante provisión; será asentada en la tierra escogida por Dios; y donde las antiguas infidelidades serán borradas para siempre en un amor eterno. Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia (Jer.31:3). Es un mensaje coincidente con lo anunciado ahora por el profeta Oseas. Y la tierra responderá al trigo, al vino y al aceite, y ellos responderán a Jezreel. Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama [no compadecida]; y diré a Lo-ammi [no pueblo mío]: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío (2:22-23).

         Está anunciada una boda que desposará a Israel con su Hacedor.

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