115 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoEn los profetas de Israel (III) – Introducción (3)

Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo… que era del linaje de David según la carne (Romanos 1:1-3)

         El mensaje del evangelio no comienza con la predicación de los apóstoles del Señor, sino que fue antes anunciado y prometido por los profetas en las Escrituras dadas a Israel. Al final de esta misma carta el apóstol de los gentiles regresa con el fundamento de su mensaje, y dice lo siguiente: Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe (16:25-27).

Pablo recibió luz y revelación sobre lo que ya estaba anunciado. No es su mensaje, se ha hecho copartícipe del evangelio, uno con él, lo recibió por revelación directa de Jesús mediante el testimonio que ya estaba escrito por los profetas (Gá. 1:11,12). Lo que antes estaba velado para él, le fue revelado mediante las Escrituras por la intervención directa del Señor sobre su vida en visión, pero estrictamente fundamentado sobre la revelación que fue dada a los profetas con anterioridad. Lo expuso así ante el rey Agripa: persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que había de suceder (Hch.26:22,23).

Por eso el evangelio es un misterio revelado para cada uno que lo recibe hoy. El dios de este siglo ha cegado el intelecto, pero cuando el Espíritu del Señor alumbra los ojos del entendimiento podemos ver lo que ya estaba escrito, que ahora se hace vivo y eficaz como palabra que es espíritu y vida.

Me he detenido en este aspecto del mensaje de los profetas para enfatizar que el evangelio no es de los gentiles, sino que fue dado y revelado a Israel, y de ellos, mediante el Mesías, lo hemos recibido. Esto debe  alejarnos de la arrogancia y el rechazo al pueblo judío mostrando gratitud al Señor. Hubo también falsos profetas en Israel, como habrá entre nosotros falsos maestros (2 P.2:1); por ello, haremos bien en estar atentos al mensaje revelado a los profetas del Señor que han sido reconocidos como inspirados por el Espíritu Santo (2 P.1:19-21). Veremos sus escritos, no solo en relación a su primera venida, sino a la segunda y definitiva para establecer el reino mesiánico.

El evangelio hunde sus raíces en el mensaje de los profetas de Israel, recogido por los apóstoles del Señor, mediante la doble revelación del Mesías.

Download PDF

Deja un comentario