1 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoIntroducción (I)

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio (Marcos 1:14,15)

         Habiendo terminado la serie más amplia realizada hasta ahora de nuestro tema general sobre ¿que es el hombre?, queremos iniciar esta nueva serie sobre el reino mesiánico, que nos retrotrae a un periodo anterior al que hemos abordado en el hombre condenado.

Hay que decir que los acontecimientos de los últimos tiempos siempre son una especie de puzle en el que algunas piezas son difíciles de encajar perfectamente. Algunos quieren hacerlo marcando una secuencia fija, inamovible y dispensacional que cuando se mira con detenimiento, y sin prejuicios doctrinales, se perciben lagunas insalvables que descolocan la imagen final.

Digo que esta nueva serie nos conduce a un tiempo anterior al que hemos tratado en el hombre glorificado y condenado porque  ―y en esto sí hay consenso general, al menos en quienes creen que la Escritura habla de un reino mesiánico por venir, también llamado el Milenio― ese tiempo será antes del fin, es decir, anterior a la entrada en la eternidad y el reino eterno.

Tenemos por delante un hermoso desafío. Llevo más de un año estudiando este tema en las Escrituras; he pasado por todo su contenido tratando de entender lo que en ella encontramos sobre el reino mesiánico, especialmente en la lectura de los profetas de Israel, penetrar a la mentalidad hebrea, la misma que tenían los primeros discípulos poco antes de que el Señor fuera elevado al cielo.

El reino de Dios en la Biblia es uno de esos temas principales que aparece por todo su contenido, y en el que aparecen una diversidad de aspectos que debemos comprender en la medida de nuestras posibilidades.

Muchos hablan hoy de la teología del reino. Se ha puesto de moda en ciertos círculos evangélicos. Aunque según lo que entiendo, en muchos casos se trata de un reino centralizado en las posibilidades del presente siglo, es decir, focalizado en la edad presente. El recorrido que yo quiero hacer no irá en esa dirección, aunque es inevitable hacer referencias que nos afectan a todos hoy.

Hay aspectos del reino que ya están presentes, de eso no hay duda, pero otros tienen que ver con el establecimiento del trono del Mesías en Jerusalén del que nos hablan ampliamente los profetas. Queremos estudiar el reino mesiánico y no será posible sin la ayuda del Espíritu y una mente abierta a su palabra revelada que es espíritu y vida.

         El reino de Dios tiene varias vertientes en la Escritura, es un tema amplio y diverso; emprendemos este desafío con temor y temblor.

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