49 – Orando con el salmista

Orando con el salmista - PortadaEn Dios solamente espera en silencio mi alma; de El viene mi salvación… Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, pues de El viene mi esperanza  (Salmos 62:1,5).

 Está establecido un tiempo para cada cosa. Tiempo de esperar y tiempo de actuar. Tiempo de callar y tiempo de hablar. Una vez que nuestro clamor ha sido expresado y oído ante el trono de Dios, entramos en un tiempo de espera. Ese tiempo nos introduce en la esperanza y salvación que vienen de Dios. No debe haber ocasión para la manipulación, ni para el esfuerzo carnal. Esperar en silencio delante de Dios significa paralizar toda nuestra actividad anímica, del alma, para dar lugar a la acción de Dios, a Su Espíritu. En una sociedad como la nuestra este ejercicio, aparentemente tan elemental, se ha convertido en una virtud al alcance de muy pocos. No estamos entrenados para la espera, sino para la ocupación. Marta se impone una y otra vez con el alboroto de sus demandas, justas en muchos casos, pero María escogió la buena parte, la cual no le será quitada. El salmista nos dice que nuestra esperanza y salvación vienen después de esperar en silencio en Dios.

Padre celestial, dale a Israel y a nuestro país esperanza y salvación, en el nombre de Jesús. Amén.

Download PDF

Deja un comentario