38 – Orando con el salmista

Orando con el salmista - PortadaPor cuanto yo estoy afligido y necesitado, el Señor me tiene en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; Dios mío, no te tardes  (Salmos 40:17).

Este tipo de lenguaje lo hemos sacado de nuestro vocabulario positivista y triunfalista. Hay que ser positivos, no confesar aflicción o necesidad. Hay que liberar energía positiva, reír siempre, que se vean los dientes blancos, y mostrar una imagen saludable de éxito y prosperidad. Al leer la oración del salmista no parece que haya estado en ese tipo de escuela donde todos los días son viernes, y nunca hay día malo. Tampoco estoy abogando por auto-conmiseración o auto-lástima. Pablo habló de «sufrir necesidad» (Fil.4:12); mencionó «mi aflicción» (Fil. 4:14) y «mis necesidades» (Fil. 4:16); sin embargo, todo lo podía en Cristo que le daba fuerzas. Jesús dijo: En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. El Señor tiene en cuenta nuestra aflicción y necesidad, es nuestro socorro y libertador. Con esa certeza en Él podemos exclamar: Dios mío, no te tardes.

Padre amado, Tú conoces nuestra aflicción y necesidad. Socórrenos y libertanos, en el glorioso Nombre de Jesús.

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