8 – ORANDO CON EL SALMISTA

Orando con el salmista - PortadaPor la desolación del afligido, por los gemidos del menesteroso, me levantaré ahora, dice el Señor, lo pondré en la seguridad que anhela (Salmos 12:5).

Hay aflicciones que traen desolación a nuestras vidas, nos asaltan sin previo aviso y nos dejan en un estado de extrema necesidad. En esos momentos brota de nuestros corazones un gemido de angustia que traspasa las posibilidades humanas para alcanzar el mismo trono de gracia. Lo que contiene ese gemido, básicamente, es un deseo de volver a la seguridad y la estabilidad de la vida con sus circunstancias, anhelamos la vuelta a la normalidad, incluso a la monotonía. Ese anhelo es oído por el Dios de toda gracia, el que consuela a los afligidos y se levanta a favor de los pobres de espíritu.

Dios de toda consolación, consuela a los afligidos de Sión, dales la seguridad que anhelan, y también a nosotros, lo necesitamos con urgencia. Amén.

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