4 – ORANDO CON EL SALMISTA

Orando con el salmista - PortadaEscucha mis palabras, oh Señor; considera mi lamento. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque es a Ti a quién oro. Oh, Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré mi oración a Ti, y con ansias esperaré   (Salmos 5: 1-3).

La oración es venir ante el Rey, el Señor, y expresar con voz audible mis palabras, mi lamento, mi clamor, mi voz, mi oración. Y una vez pronunciadas las palabras ante el Rey del Universo y el trono de su gracia, esperar con ansias la respuesta desde ese mismo lugar, el centro de todas las cosas. La oración es acción. Es trabajo. Es entrar. Es presentar nuestras peticiones. Jesús, nuestro sumo sacerdote,  nos ha abierto un camino nuevo y vivo para penetrar más allá del velo, y regresar con la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento. Jesús dijo: ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Os digo que pronto les hará justicia (Lc.18:7,8).

Padre, me presento ante ti, a través de Jesús, elevo mi voz a favor de las naciones de la tierra y el establecimiento de tu reino en Israel. Amén.

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