2 – ORANDO CON EL SALMISTA

Orando con el salmista - Portada¡Cuán bienaventurados son los que en Él se refugian! (Salmos 2:12 bis).

 

El salmista, nuestro hombre, declara una y otra vez en el Salterio que Dios es su refugio. Dios como refugio es una metáfora que trae descanso y paz al alma. Es la experiencia de David al ser guardado lejos del alcance de aquellos que buscaban su vida. En algunas ocasiones era una cueva, en otras un amigo −Jonatán− que le avisaba del peligro. Declaremos a Dios nuestro refugio de toda corriente de pensamiento que se levanta contra su conocimiento. Pongámonos a resguardo de las influencias ideológicas humanistas que tienen su fundamento en el hombre y sus recursos, alejados de la Fuente de vida y protección. Las ideologías –no todas son igual de nocivas, aunque todas tienen las limitaciones propias de la naturaleza caída− dispersan al hombre y lo agrupan en torno a una idea que luego se pretende imponer al resto. Ver a Dios como nuestro refugio nos permite encontrarnos en las mismas condiciones de necesidad y auxilio.

 

¡Oh Dios, ayuda a Israel a encontrar en ti su refugio! Guárdanos en España de las corrientes separatistas, y danos la paz de tu reino. En el nombre de Jesús.

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