198 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLa ira venidera (XVIII) – El lago de fuego (1)

Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre (Apocalipsis 19:19,20)

         Además de la gehena o el infierno, en el último libro de la Biblia nos encontramos con otra expresión para identificar el lugar de tormento eterno, me refiero al lago de fuego y azufre. Ese lugar ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. Así lo expresa Jesús en su relato del juicio a las naciones. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles (Mt.25:41).

El Maestro establece diferentes destinos eternos para los impíos y los justos. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna (Mt.25:46). Tenemos, por tanto, un lugar de tormento preparado para el diablo y los ángeles que se rebelaron contra Dios, que compartirán destino con los hombres que participan de su misma naturaleza inicua.

En la carta de Judas encontramos también este mismo destino compartido entre ángeles caídos y personas impías. Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado he ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno (Jud.1:6,7).

Hay un día señalado para el juicio final en el que serán juzgados los hombres, las naciones según el trato dado a Israel (es lo que se desprende del texto de Mt.25:31-46 cuando el Señor menciona a estos mis hermanos más pequeños), y también los ángeles caídos por no haber guardado la dignidad original dada por Dios, sino que abandonaron su propia morada, el destino dado por el Señor, junto con toda una jerarquía de potestades mencionadas: el falso profeta, la bestia y el diablo.

Todos ellos comparten destino eterno en el lago de fuego y azufre que ha sido preparado para juzgar la iniquidad que no fue redimida de las potestades superiores (ángeles, dominios, principados, potestades, huestes espirituales de maldad), junto con la de aquellas personas que rechazaron la expiación mediante la sangre del Cordero.

         El lago de fuego y azufre ha sido preparado para el diablo y sus ángeles por haber abandonado su morada y combatido contra el Rey del Universo.  

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