197 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLa ira venidera (XVII) – La Gehena (3)

Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes (Mateo 25:30)

         Finalmente, la gehena podemos resumirla en la expresión: ser echados a las tinieblas de afuera. Alejados de la presencia de Dios por toda la eternidad. Como dice el apóstol Pablo: los cuales [los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio] sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder (2 Tes.1:9).

La Biblia comienza con el resultado de una batalla cósmica que había producido desorden y vacío. Las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, hasta que la voz de Dios, el Creador, separó la luz de las tinieblas. Al final de los tiempos esa separación volverá a ser una realidad eterna, y muchos participarán de la herencia de los santos en luz. Otros, los impíos, serán echados a las tinieblas de afuera, donde será el llanto y crujir de dientes.

El profeta Isaías acaba su libro con estas palabras: Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque el gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre (Is.66:24).

Hasta en tres ocasiones usó Jesús en sus enseñanzas el término: las tinieblas de afuera. La primera la tenemos en Mateo 8:12, donde el Maestro enseña que algunos que esperaban el reino lo perdieron, y fueron echados a las tinieblas de afuera. La segunda está en Mateo 22:13 donde apareció una persona en las bodas sin el vestido adecuado, figura de la justicia aplicada de Cristo, el vestido nuevo, la regeneración; y el rey de la parábola dijo: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Y la tercera está en Mateo 25:30 que es el texto que tenemos para meditar. En este caso se trata del siervo inútil que no usó el talento que había recibido de su señor para servirle debidamente; la sentencia fue inapelable: Al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Por tanto, hay un lugar lejos de la luz de Dios, de su amor y gracia, lleno de tinieblas, que aleja para siempre del amor del Padre; se llama gehena, infierno, lugar de tormento eterno y consciente que viene después de la resurrección y el juicio final.

Ese lugar fue primero un valle lleno de idolatría y sacrificios humanos; después se convirtió en un basurero a las afueras de Jerusalén; y ha venido a ser el prototipo de la condenación eterna, donde el gusano de ellos no muere y el fuego no se apaga. Cristo es el que salva de la ira venidera y el juicio de la gehena.

         Las tinieblas de afuera regresan al final de los tiempos para desterrar para siempre a los impíos que se complacieron en la injusticia.    

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