183 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLa ira venidera (III) – El fin del siglo                                                     

Así será al fin del siglo; saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes (Mateo 13:49,50)

         La Escritura no enseña explícitamente las llamadas dispensaciones. El lenguaje bíblico habla del presente siglo malo, y el siglo venidero; el tiempo presente y la gloria postrera. En diferentes lugares se nos habla del siglo venidero que comienza con el día postrero. Un día que da lugar a una nueva era, un nuevo siglo, el siglo venidero.

En ese día postrero hay una convergencia de sucesos. No creo que haya que identificar ese día como de veinticuatro horas, sino un día que da lugar a un nuevo amanecer, donde no habrá sol, ni luna, por tanto, no habrá tiempo, sino un presente continuo, el día de la eternidad (2 P.3:18). En nuestro texto Jesús habla del fin del siglo, se refiere al presente siglo malo (Gá. 1:4), la edad presente.

En ese día hay una diversidad de sucesos que tienen lugar. En primer lugar tenemos la venida del Señor (Mt.24:3). Es el día del juicio del mundo (Hch.17:31). El juicio de las naciones (Mt.25:31-34). Y de Babilonia (Apc.16:19). Es el día para heredar el reino (Mt.25:34). También para ser echados en el horno de fuego, donde será el lloro y crujir de dientes (Mt.13:49,50). Es el día de la resurrección (Jn.6:39,40). De las recompensas (2 Co.5:10) (Apc.22:12). Es cuando los reinos de este mundo vienen a ser de nuestro Señor y de su Cristo (Apc.11:15). También es el día de la ira venidera (Apc.11:18). Y cuando los que vivan sobre la tierra serán arrebatados juntándose con los muertos en Cristo que vendrán con él, para recibir al Señor en el aire (2 Tes.4:15-17).

Todo esto, y mucho más, sucederá en el denominado día postrero, en el fin del siglo, cuando culmine la edad presente. Todo ello forma parte de un acontecimiento múltiple final. Es la llegada del reino mesiánico a la tierra para establecer su trono en Jerusalén. No puede ser un día de veinticuatro horas, pero el programa de Dios tiene un comienzo y se encamina hacia un final. Jesús es el Alfa y la Omega, principio y fin.

La historia bíblica es lineal. Los discípulos preguntaron a Jesús: ¿Cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida y del fin del siglo? (Mt.24:3). Observa la diferencia entre tu venida y el fin del siglo. Este texto parece incluir la idea de sucesos separados. Es un tema complejo. Un puzle sin completar. Solamente pretendo reseñar textos sin una postura definitiva en cuanto al orden de los acontecimientos finales.

La ira de Dios tendrá lugar al final del presente siglo malo, el fin del siglo, para entrar en la potencialidad del siglo venidero (Heb.6:5).  

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