182 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLa ira venidera (II) – Ha llegado   

… Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? (Apocalipsis 6:16,17)

         Dice el necio en su corazón que no hay Dios. Si no hay Dios, tampoco hay que dar cuenta de nuestros hechos. No hay juicio, por tanto, comamos y bebamos, que mañana moriremos. Sin embargo, el final del discurso del predicador fue este: Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos… Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala (Ecl.12:1,13,14).

Siglos más tarde del discurso de Salomón, el apóstol Pablo subió al Areópago de Atenas, la cuna de la filosofía y el saber de Grecia, para dar otra disertación introduciendo algunos elementos nuevos. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quién designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos (Hch.17:30,31).

Pues bien, el varón al que se refería el apóstol aparece ahora en el libro de Juan como el Cordero al lado del que está sentado en el trono, lleno de ira. Porque el día de su ira ha llegado.

Dios permitió un tiempo en el que pasó por alto la ignorancia y los pecados pasados, pero ahora envía un mensaje de arrepentimiento y gracia para poder escapar de la ira venidera. Los que reciben la abundancia de su gracia y el don de la justicia son llamados a reinar con Cristo, pero quienes lo rechazan se encuentran en nuestro texto buscando la muerte porque ha llegado el gran día de la ira de Dios, ¿y quién podrá sostenerse en pie?

Dice la Escritura que hoy es día de salvación. Mañana llegará la ira justa de Dios contra la impiedad de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Hoy tenemos gracia. La puerta está abierta. Jesús es el camino de entrada. Podemos escapar, como lo hizo Lot de Sodoma, pero no sus yernos (Gn.19:14). También hubo una puerta abierta en el arca durante cien años, pero llegó el día cuando se cerró y quienes se burlaron de Noé como pregonero de justicia (2 P.2:5) quedaron fuera a merced de la ira de Dios manifestada a través del agua. Queda un día único por delante, el día de la ira de Dios que llegará inexorablemente.

         Hay un día señalado para la llegada de la ira de Dios; aún hay gracia para que puedas escapar de ella entrando en Jerusalén.

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