152 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos impíos (XI) – Causan divisiones y tropiezos

Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos  (Romanos 16:17,18)

         El Maestro enseñó a los suyos que debían ser sencillos como palomas, pero astutos como serpientes. Pablo dijo que debemos ser niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. La madurez significa poder discernir el conocimiento del bien y del mal. Y seguir la verdad en amor significa también estar atentos para probar los espíritus que hay en las personas sabiendo si son o no de Dios.

Los creyentes mantenemos generalmente un nivel amplio de ingenuidad y somos fáciles de engañar. Los buenos deseos de un corazón sensible nos conducen a veces a emitir juicios errados en cuanto a la defensa de la verdad separando el trigo de la paja y la cizaña. Porque hay cizaña. Hay engañadores. Hay falsos maestros.

Hay hombres que causan divisiones y tropiezos en relación a la verdad del evangelio que hemos recibido, y por el cual debemos combatir ardientemente, porque hay los que se infiltran aprovechando los ágapes para leudar la masa.

El apóstol Pablo mantuvo una lucha constante en pro del evangelio, supervisando constantemente la grey de Dios y enseñando a sus discípulos para que hicieran lo mismo.

Los que causan divisiones generalmente lo hacen introduciendo enseñanzas contrarias a la doctrina de Jesús, que es según la piedad. Hay quienes no se conforman a las sanas palabras de nuestro Señor, y piensan que la piedad es motivo de ganancia. Tuercen las Escrituras para apartar de la verdad a los discípulos. Debemos saber quiénes son, exponerlos abiertamente y apartarnos de ellos. Estamos hablando de doctrina fundamental no temas secundarios en los que siempre hay distintas posiciones.

Solo hay un evangelio. Hay quienes causan tropiezo a los débiles en la fe, los inconstantes y niños espirituales; de ellos dijo Jesús que mejor se ataran una piedra de molino y se echarán al mar, porque se exponen a un juicio severo. El amor no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Los impíos que hacen un dios de su vientre (Fil. 3:19), la comida, la buena vida, el lujo y el desenfreno, que solo piensan en lo terrenal, no son de Dios y hay que apartarse de ellos.

         Pablo lo expuso claramente: al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio (Tito 3:10,11).

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