136 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CXXVIII) –  Herodes el grande

Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto… porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo… Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores…    (Mateo 2:13-16)

El Nuevo Testamento menciona cuatro Herodes. Herodes el grande, que veremos aquí; Herodes el tetrarca (o Antipas), amante de su cuñada Herodías y quién pidió la cabeza de Juan el Bautista; el rey Agripa, que mandó decapitar a Jacobo, encarceló a Pedro, y murió comido de gusanos; y por último, tenemos a Herodes Agripa II, ante quién compareció el apóstol Pablo.

Aquí nos referiremos a Herodes el grande, hijo de Antipáter, que había recibido en el año 47 a.C. el título de procurador de Judea. Al morir dejó el gobierno de Galilea a su hijo Herodes que tenía 25 años. En el año 40 a.C. el Senado romano nombró a Herodes rey de los judíos por indicación de Marco Antonio, con el encargo de recuperar Judea de manos de Antígona, la última reina de la dinastía de los asmoneos o macabeos. Combatió durante tres años hasta que recuperó Jerusalén y decapitó a Antígona.

Herodes el grande era idumeo, de la familia de Esaú, pero como los idumeos habían sido vencidos por Juan Hircano (asmoneo en 125 a.C.), les fue impuesta la circuncisión y el judaísmo, por lo que eran tenidos oficialmente por judíos.

Herodes llegó a tener 10 esposas y un gran número de hijos que se enzarzaron en intrigas palaciegas. Vivió rodeado de supuestas o reales conspiraciones para asesinarle, lo que le llevó a manías persecutorias nacidas de su carácter celoso y desconfiado, ordenando la muerte a su esposa Mariamne, y la de los dos hijos que había tenido con ella, Alejandro y Aristóbulo.

Fue a la vez un gobernante que realizó construcciones gigantescas y ostentosas en Judea, reconstruyendo el templo de Jerusalén.

Este Herodes fue quien mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y los alrededores cuando los magos aparecieron en su palacio preguntando por el rey de los judíos que había nacido. En su afán por oponerse a la palabra de los profetas de Israel quiso matar al Mesías.

Tenemos en este personaje un prototipo de aquellos que se oponen a la manifestación del Hijo de Dios, aunque a la vez pretendan levantar edificios religiosos.

Los hijos de condenación pueden presentarse como grandes gobernantes, amigos de la religión establecida, y a la vez como enemigos de la verdad revelada.

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