135 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CXXVII) –  Amán agageo

Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira. Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; y procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo   (Ester 3:5,6)

         El nombre de Amán es prototipo de gobernante que busca la destrucción de Israel como pueblo. Ha habido varios a lo largo de la historia. Hoy, ese espíritu opera detrás del islamismo.

Amán vivió en el imperio persa. El espíritu destructivo que le dominó tuvo su origen en el engrandecimiento que el rey Asuero hizo de él. La orden real era que todos se arrodillasen ante Amán; pero un judío, con la ley de Dios en su corazón, no quiso hacerlo (recordemos que la ley dice que solo a Dios adorarás Mt.4:10 y Dt.6:13), y evitó inclinarse ante Amán.

La soberbia que se desató en este gobernante persa llegó al extremo de buscar, no solo la venganza contra Mardoqueo, sino la destrucción de todo su pueblo. Este comportamiento se ha repetido a lo largo de la historia.

Cuando un judío trasgrede su falta se le imputa a todo el pueblo. Hoy ese mismo espíritu destructor de la nación tiene lugar a través de un antisemitismo enfermizo.

Hamás tiene en su constitución la destrucción de Israel. La república de Irán ha anunciado repetidas veces su deseo de buscar el exterminio de todo el pueblo de Israel, y para ello se afana en conseguir la bomba atómica. El islam encarna hoy la voluntad de aniquilación de Israel y los cristianos, como lo hizo el nazismo en Europa.

El libro de Ester narra cómo se desarrollaron los acontecimientos una vez que Amán tramó un plan para destruir a todo el pueblo judío. Su odio fue tan nocivo que le llevó a la misma horca que él mismo había preparado para Mardoqueo.

La Providencia escogió a una mujer, Ester, para nacer en esa hora y ser instrumento de Dios en la liberación de Israel. Las palabras de Mardoqueo a Ester resuenan hoy con fuerza: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna parte para los judíos… ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? (4:13,14).

Ester, como figura de la iglesia, nos recuerda que debemos estar al lado de Israel en esta hora cuando todas las naciones presionan en su contra.

Finalmente Amán murió en la misma horca que había preparado para Mardoqueo. La fiesta de Purim recuerda este suceso histórico.

         Muchos han buscado y buscan la destrucción del pueblo de Israel, pero el Fuerte de Jacob los guardará providencialmente. Así está escrito.

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