132 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CXXIV) –  Jezabel (9)

A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de YHVH; porque Jezabel su mujer lo incitaba  (1 Reyes 21:25)

         La Escritura enseña que hay un orden creacional para la familia, aunque vivamos muy lejos de él.  Ese orden está expresado en 1 Corintios 11:3. Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

El conflicto se presenta a la hora de interpretar qué significa ser cabeza. Una respuesta la encontramos en Miq.2:13. El principio revela que es un orden de protección y dirección, no de humillación. El proverbio dice que el niño «suelto»  avergonzará a la madre (Pr.29:15 LBLA). La mujer que actúa al margen de su marido y cabeza queda desprotegida y a merced de todo tipo de desórdenes.

Hay mucha confusión en este tema, extremos en ambos lados, y no es la cuestión que nos ocupa, pero en el texto que tenemos para meditar vemos cómo puede una mujer al estilo Jezabel incitar al mal a su marido (como puede ocurrir a la inversa también) y quedar expuesta toda la casa al juicio de Dios.

Acab es responsable.

Adán fue responsable de seguir a su mujer alejándose de la palabra de Dios.

La mujer de Potifar maquinó a sus espaldas para adulterar con José, y cuando recibió la firmeza de un hombre de Dios, manipuló la información que dio a su marido para culpar a José de su propia iniquidad.

Dalila finalmente consiguió sacar a Sansón el secreto de su fuerza, después de presionarlo cada día con sus palabras e importunarle; su alma fue reducida a mortal angustia (Jue.16:16).

La mujer extraña de la que habla el libro de Proverbios sale de su casa cuando su marido está fuera, anda suelta buscando al hombre simple, lo ablanda y rinde con la suavidad de sus palabras; así el hombre es reducido a un bocado de pan; y la mujer ramera y extraña caza la preciosa alma del varón (Pr.6 y 7).

La actitud suelta de Vasti, mujer del rey Asuero, provocó una crisis en el imperio persa que amenazaba con extenderse como mal ejemplo a todo el imperio provocando un desorden familiar en cada una de las casas. El consejo que dieron los sabios es que para que no se expandiera el mal ejemplo y todas las mujeres del reino tuvieran en poca estima y menosprecio a sus maridos, Vasti fuera destituida y se buscara otra mujer mejor que ella. Así llegó Ester a ser reina de Persia.

Mical menospreció a David cuando danzó ante el Señor.

La mujer de Job le incitó a maldecir a Dios y morirse, pero el patriarca desoyó su consejo.

Sin embargo, Acab se vendió a hacer lo malo a los ojos del Señor, porque Jezabel su mujer lo incitaba. Tal es el espíritu suelto de Jezabel que también opera hoy.

         La incitación al mal de Jezabel no exime de responsabilidad a Acab.

Download PDF

Deja un comentario