129 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CXXI) –  Jezabel (6)

Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos  (1 Reyes 19:1,2)

         Después de una gran victoria de oración y autoridad, viene una profunda depresión al hombre de Dios. Paradójico. Ambas experiencias en un mismo siervo del Señor y en poco más de veinticuatro horas.

Elías había matado a ochocientos falsos profetas, sin embargo, poco después fue atenazado por la amenaza de una potestad operando en Jezabel que le hizo levantarse para salvar su vida.

Hay palabras como golpes de espada. Palabras que taladran el sonido del viento de tal forma que penetran hasta lo más hondo del ser y lo paralizan. El temor se activa y una densa oscuridad cautiva el alma con un deseo de morir.

La amenaza de Jezabel, aquella que mataba a los profetas del Señor y seducía a sus siervos, traspasó el alma de Elías y éste se levantó para salvar su vida. La potestad que ha liberado Jezabel produjo en el profeta pensamientos de suicidio. Vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh YHVH, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres (19:4). Sin embargo, su espíritu estaba adiestrado para la oración. Conocía su dependencia del Eterno. Y aunque le asaltaron pensamientos de muerte no pensó tomar ninguna iniciativa propia en ese sentido, sino que le pidió al Señor que fuera Él quien lo hiciera. Sabía que todas las almas son suyas, que es el Padre de todos los espíritus, que nadie tiene potestad para quitar la vida salvo Aquel que la dio, a donde volverá una vez concluida su estancia en la tierra (Eclesiastés 12:7).

El sueño puso fin a sus pensamientos. Cuando despertó seguía turbado, pero un ángel del Señor le había preparado una comida para recuperar el vigor. Volvió a dormirse. Regresó el ángel con más comida y un mensaje para emprender el camino con nuevos desafíos y proyectos.

Observa.

La recuperación de la depresión de Elías vino a través de un buen descanso, una buena comida, un impulso del mundo espiritual, nuevos proyectos y una cueva donde oír de nuevo la voz de Dios. Todo ello permitió que Jezabel fracasara en su intento de matar al profeta.

Una honda depresión pasajera dio paso a un silbo apacible y delicado (19:12) que recuperó al hombre de Dios para nuevos desafíos con un ministerio renovado.

         El espíritu de Jezabel produce depresión con pensamientos de suicidio, pero el Señor sabe rescatar a los suyos reorientando sus vidas y servicio.

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