119 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CXI) – Balaam (15)

Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación (Apocalipsis 2:14)

         Las generaciones van y vienen, pero las doctrinas y enseñanzas permanecen. Rebrotan en una nueva situación, con nuevos ropajes, permaneciendo el mismo hechizo. ¿Quién las sostiene? Los hombres.

Durante un tiempo son canales para liberar ideologías, filosofías o doctrinas que luego, una vez muertos sus maestros, vuelven a reproducirse. La Biblia habla de doctrinas de demonios y espíritus engañadores, de lo que podemos deducir que hay tipos de doctrina que, aunque haya hombres que las representan y desarrollan, sin embargo, tienen su origen trascendente en una potestad espiritual que trasciende la propia vida humana.

El profeta Balaam había fallecido hacía mucho tiempo, sin embargo, encontramos en los días de la iglesia primitiva la reproducción de su error (Judas 1:11), de su camino (2 P.2:15) y de su doctrina (Apc.2:14).

Su error consiste en afán por el lucro personal. Su camino es aquel que se ha extraviado de la verdad por la avaricia del dinero y reconocimiento personal, buscando prebendas y premios en el servicio religioso. Y en cuanto a su doctrina, la tenemos expuesta en el texto que nos ocupa. ¿En qué consiste? En enseñar a otros a poner tropiezo a los hijos de Israel. Esta doctrina sigue muy vigente hoy detrás del antisemitismo y la teología del reemplazo. Induce a comer cosas sacrificadas a los ídolos cometiendo fornicación. Muchos pastores han caído en la adicción a la pornografía que inexorablemente conduce al adulterio y la fornicación.

Esta doctrina, originaria de Balaam, se reprodujo en la iglesia de Pérgamo. Hubo quienes la retenían en la comunidad y esto desagradó al Señor.

Hoy se justifican conductas pecaminosas en nombre del liberalismo religioso. Doctrinas de demonios que ponen tropiezo al pueblo de Dios mediante una mezcla de placeres carnales mezclados con un culto falso. Recordemos que Balaam fue a ver a Balac contra la voluntad de Dios, llevado por la avaricia del dinero y recompensas de hombres.

La lujuria de los ojos y la vanagloria de la vida no proceden del Padre, sino del mundo. No debemos retener la pornografía, fornicación, ni el afán por las riquezas, todo ello lo aborrece el Señor de la iglesia, y atrae tropiezos que causarán ruina.

         Debemos aborrecer el error, el camino y la doctrina de Balaam que aún actúan en la iglesia poniendo tropiezos a los hijos de Dios.

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