118 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CX) – Balaam (14)

Y YHVH habló a Moisés, diciendo: Hostigad a los madianitas, y heridlos, por cuanto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante a Cozbi hija del príncipe de Madián, su hermana, la cual fue muerta el día de la mortandad por causa de Baal-peor (Números 25:17,18)

         Hay un caso llamativo en nuestro texto que aún no hemos mencionado. Me refiero a la fornicación que llevó a cabo un varón llamado Zimri, hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simeón, con una mujer, hija de Zur, príncipe de pueblos, padre de familia en Madián, llamada Cozbi.

Una vez desatada la lujuria en el campamento de Israel a causa del culto a Baal-peor, el juicio de Dios vino de forma inmediata al pueblo. Parece que fueron los príncipes de Israel quienes cayeron masivamente en este pecado. Los líderes primero. Como está escrito: Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas.

El Señor mandó a Moisés que tomara a los príncipes del pueblo y los ahorcara para que el ardor de su ira se apartara de ellos. Y mientras se estaba llevando a cabo la matanza por causa del pecado cometido, en medio de esa escena, aparece un varón de Israel, Zimri, exhibiendo a una joven madianita hija de un príncipe de Madián, para tener ayuntamiento carnal con ella.

Tal era la fascinación que había producido la hechicería seductora de esta mujer sobre el hijo de la tribu de Simeón que ambos vinieron ante Moisés y la congregación, −que lloraba a la puerta del tabernáculo de reunión (Nm.25:6) −, en un acto de exhibicionismo blasfemo sin notar el juicio en el que estaba el campamento.

Poseído por una lujuria desenfrenada llevó a la chica a una tienda para consumar el acto sexual, pero fueron seguidos por Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que tomando una lanza en su mano los alanceó a ambos; así cesó la mortandad de los hijos de Israel.

El juicio fue detenido cuando la fornicación cesó. Lo santo y lo profano no pueden mezclarse.

Unirse en yugo desigual con los idólatras no agrada a Dios. La fornicación une lo que no se debe unir. Es una unión espuria y ajena a los hijos de Dios. Está escrito: Sed santos, porque yo soy santo. Si invocamos a Dios como Padre debemos apartarnos de iniquidad.

Hubo mortandad por causa de un culto idólatra a Baal-peor con el que los hijos de Israel no debían mezclarse. Culto pagano y fornicación unidos con astucia para poner tropiezo a los hijos del reino; y todo ello aconsejado por Balaam.

         Debemos huir de la fornicación, especialmente los líderes seducidos por mujeres «madianitas» al estilo de la princesa Cozbi que atraen mortandad.

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