117 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CIX) – Balaam (13)

Y YHVH habló a Moisés, diciendo: Hostigad a los madianitas, y heridlos, por cuanto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante a Cozbi hija del príncipe de Madián, su hermana, la cual fue muerta el día de la mortandad por causa de Baal-peor (Números 25:17,18)

         Sigamos un poco más en el mismo texto que nos ocupa. Hemos visto que la fornicación no es algo solamente carnal, tal como lo quieren vender hoy los promotores del libertinaje bajo la bandera de placeres sexuales sin límite como si fueran inocuos o meramente inofensivos. La fornicación tiene consecuencias. No solo es biología hormonal, está involucrado todo el ser: espíritu, alma y cuerpo. No somos indivisibles. Formamos un cuerpo integrado y pretender separar las relaciones sexuales placenteras como ajenas a cualquier otro vínculo es animal y solamente animal, pero no racional. Si pretendemos que podemos practicar sexo con cualquier persona de manera ocasional y quedar impunes estamos engañándonos a nosotros mismos.

Nuestro texto enseña que la seducción carnal de las mujeres moabitas y madianitas sobre los hijos de Israel causaron aflicción y engaño que los condujo al juicio de Dios. Ellos os afligieron con sus ardides con que os engañaron en lo tocante a Baal-peor (25:18). Aquella invitación a la fiesta idólatra donde se mezcló buena vianda, bebida, ceremonias religiosas, seducción y fornicación, estaban diseñadas para atrapar al pueblo de Dios en aquello donde había fallado el agüero de Balaam y la maldición de Balac.

El ocultismo que no pudo frenar a Israel en su avance a la tierra prometida lo consiguió la fornicación.

Hay pastores y congregaciones que son firmes en su fe ante la lucha espiritual, para luego caer al reclamo carnal de relaciones sexuales ilícitas (según la ley de Dios, aunque estén aprobadas y legalizadas por los gobiernos) como la fornicación, el adulterio, la homosexualidad o promiscuidad. Este pecado en Baal-peor causó una mortandad a veinticuatro mil personas (Nm.25:9).

Hoy tenemos diferentes tipos de enfermedades venéreas y otras causadas por la promiscuidad sexual que no son menos nocivas. La fornicación puede matar, por tanto, no es un  juego para adolescentes. El adulterio matará la familia en muchos casos. Por ello, no seamos necios, sino sabios y huyamos de la fornicación.

El Señor demandó a Moisés que hiriera a los madianitas que hostigaron a Israel con sus ardides de ceremonias erótico-paganas.

         La fornicación puede matar y nunca está desligada del alma humana.

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