114 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CVI) – Balaam (10)

Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces. (Números 24:10)

         La paciencia del rey Balac llegó a su fin. Fue insistente en buscar el mal de Israel hasta ahora sin conseguirlo. En tres ocasiones usó su mejor persuasión para convencer al falso profeta que maldijera a Israel. La expectativa inicial dio lugar a la ira. Ambas son obras de la carne.

Como el antisemitismo y la campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) contra Israel. Muchas naciones insisten hoy en su antisemitismo sin darse cuenta que están luchando contra el Fuerte de Jacob.

Balaam se ha quedado sin recompensa y honores del rey moabita. Pero en un alarde de revelación volvió a profetizar sobre lo que acontecería a Israel y las naciones vecinas en los postreros días (24:14). Lo hizo reconociendo que estaba caído, pero aún mantenía abiertos los ojos, es decir, seguía siendo vidente y podía ver lo que acontecería en el futuro reino de Israel. Leamos: Saldrá Estrella de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set. Será tomada Edom, será también tomada Seir por sus enemigos, e Israel se portará varonilmente. De Jacob saldrá el dominador, y destruirá lo que quedare de la ciudad (24:17-19).

Anunció un reino futuro con un rey que dominaría y vencería a los reinos vecinos que rodean la tierra de Israel. Un anticipo del reino de David y el futuro reino mesiánico.

Las tres tentaciones que Balac quiso poner a Israel (como Jesús, tentado en tres ocasiones por el diablo) para que tropezara, el Señor las convirtió en bendición.

Mientras tanto, los futuros reinos vecinos de Israel se unieron para luchar contra los planes de Dios con su pueblo; se anunció su derrota y el levantamiento de un reino que dominaría sobre todas las naciones enemigas.

En el entretanto, Israel estaba acampado, al margen de los sucesos que se estaban produciendo muy cerca de su campamento. El Señor peleó por su pueblo, mientras ellos estaban tranquilos (Éxodo 14:14). Aunque, como veremos, el enemigo no descansó y estuvo maquinando para poner a prueba a Israel de otra forma.

Los agüeros no han dado resultado, pero el enemigo cambió su estrategia apelando a los deseos carnales, mezclados con cultos paganos para poner tropiezo a Israel y procurar desviarle de su destino.

         La intención inicial de maldecir a Israel ha culminado en la revelación de un reino venidero que derrotará a todos sus enemigos.

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