LA GRACIA – 3

lA GRACIALa gracia del Señor nos libera del temor, sin embargo, donde no hay gracia hay temor. La ley nos obliga a hacer algo por temor.  

Ilustración: Si golpeas a alguien cada vez que haga algo malo, y luego esta persona para de hacerlo es por el temor a ser golpeado. Pero por dentro no ha cambiado. Si no fuera por el golpe seguiría haciéndolo. Esta es la ley. Solo la gracia es capaz de cambiarnos por dentro. Porque cuando recibimos este amor de Dios, este perdón, en lugar del golpe tendremos la oportunidad de cambiarnos por dentro.

La ley infunde e impone miedo y no cambia. La gracia quita el temor y cambia. Juan declaró: La ley fue dada por medio de Moisés, mientras la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Ilustración: En la historia de la pesca milagrosa en Lucas 5. Cuando Simón Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido, cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: Señor, por favor, aléjate de mí, soy demasiado pecador para estar cerca de ti. Jesús no le dijo: sí, en verdad eres demasiado pecador, y hueles mal también; me alegro que hayas llegado a esta conclusión. Aléjate de mí.

Jesús le dijo: ¡No tengas miedo!  . . . gracia, pura gracia.

David, tuvo la misma reacción, le dijo a Mefiboset: no tengas miedo. No te traje aquí para matarte, estas aquí porque quiero mostrarte bondad, gracia y misericordia. Porque a la verdad yo tendré misericordia contigo por amor de Jonatán tu padre. Te devolveré todas las tierras de tu padre Saúl, y tú comerás siempre a mi mesa (9:7)

¿Qué pasaría si la iglesia en realidad fuera un lugar donde la gente pueda encontrar la gracia y el perdón? No es un sitio para condenar sino para perdonar y aceptar.

Ilustración: Me encanta la historia de Zaqueo. Porque muestra claramente el evangelio. Jesús aceptó a Zaqueo aun siendo pecador. Zaqueo, bájate, hoy voy a tu casa. El rostro del SI. La gracia. Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama». El rostro del no. La ley.

Pero muchos dicen: esto es imposible, no podemos aceptar a las personas hasta que hayan limpiado y arreglado sus vidas, luego las aceptaremos, luego le mostraremos gracia y las invitaremos a la iglesia.

Hermanos, este no es el evangelio, porque dice la palara que aun siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. Este es el evangelio. Dios justifica al impío y no el limpio, al pecador. Dios acepta el enfermo. Jesús limpia el sucio, toca el impuro, y se hospeda en la casa de los pecadores. Este es el evangelio. Somos salvos por gracia, no por obras buenas que hemos hecho, sino por gracia somos salvos por media de la fe. Con nuestras obras nunca llegaremos a agradar a Dios. Es imposible.

Mefiboset no tenía nada que ofrecer. Por esto no lo pudo creer y se postró delante de David y usó las palabras más descriptivas para comunicar al rey que él no valía nada. No soy más que un perro muerto viviendo en Lodebar. No tengo nada para ofrecer, no tengo valor. No importa David dijo, no lo estoy haciendo por tu causa, lo hago por el bien de tu padre Jonatán. Sé que no puedes ofrecer nada, que eres cojo de ambos pies. Pero te voy a mostrar gracia y te voy a tratar como mi propio hijo, no te faltara nada. El rey le restauró todo lo que pertenecía a Saúl y a su casa. Mefiboset vino a morar a Jerusalén, porque siempre comía a la mesa del rey. Y estaba lisiado de ambos pies. Esto es lo que la Biblia llama amor incondicional.

Autor: Mensajero de buenas nuevas

Próxima entrega: LA GRACIA – 4

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