110 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CII) – Balaam (6)

Entonces YHVH abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de YHVH que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro. Y el ángel del YHVH le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí (Números 22:31,32)

         Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembra, eso siega. La Escritura muestra que el hombre, incluso el hombre de Dios, puede empeñarse en resistirle, y el Señor lo permitirá. Israel pidió un rey contra la voluntad del Eterno para ser como las demás naciones, y el Señor se lo dio con sus consecuencias.

Es posible resistir la voz de Dios, endurecer el corazón y seguir creyendo que le obedecemos. Ese fue el error de Balaam. Pero desde el inicio del camino errado que había escogido la Escritura dice: Y la ira de Dios se encendió porque él iba (22:22). Incluso el ángel del Señor fue su adversario en el camino que había emprendido a Moab.

Sin embargo, la voluntad permisiva de Dios lo consintió. Aprendamos. Es posible tener predicadores que parecen andar en caminos derechos pero su final es camino de muerte. La falta de discernimiento conduce al error. No probar bien los espíritus puede llevarnos a seguir a líderes carismáticos con apariencia de piedad, que predican la Biblia, y sin embargo, tener a Dios en contra, con su ira encendida y el ángel del Señor como adversario.

Podemos levantar iglesias y mantener una actividad aparentemente bíblica, pero a la vez andar en un camino perverso delante del Señor. Hoy proliferan iglesias por todas partes con charlatanes que conocen el lenguaje bíblico y usan la piedad como fuente de ganancia.

Es posible tener iglesias con experiencias carismáticas que viven en desobediencia, pero con un lenguaje adecuado pretenden crear una realidad falsa.

Balaam salió creyendo que andaba en la voluntad de Dios, y tuvo experiencias que lo confirmaban, el Señor le dio permiso, pero a la vez emprendió un camino que tenía al ángel del Señor como adversario y era perverso delante de Dios. Incluso la asna que le había servido fielmente hasta ese día le desobedeció, porque «tenía más revelación que el mismo profeta».

El burro del profeta vio al ángel, pero el profeta fue tan burro que no veía lo que tenía delante de sus ojos, aunque se autoproclamaba de ojos abiertos (24:4,16). ¡Qué humillación para la reputación del oráculo que Balac había mandado llamar para maldecir a Israel!

         Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su final es camino de muerte. La obediencia siempre es el camino perfecto y Balaam creía obedecer.

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