109 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (CI) – Balaam (5)

Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga (Números 22:20)

         Estamos en los textos clave para comprender la aparente contradicción que se nos presenta en estos versículos. Pero antes debemos saber una de las maniobras que el diablo repite para conseguir sus fines. Encontramos varios ejemplos en la Escritura. Me refiero a que el tentador no cede una vez que ha presentado su primera tentación, insiste en ella para poner a prueba la firmeza de nuestra fe.

Jesús fue tentado en tres ocasiones, con distintos argumentos aunque el mismo fin: moverlo de su posición de dependencia del Padre para apartarle de la obra que debía cumplir.

Nehemías experimentó una presión insoportable de diferentes formas para sacarle de la obra de restauración del muro. El diablo usó a distintas personas, circunstancias adversas, puso en duda la integridad de su liderazgo, e incluso usó profecías contra el hombre de Dios. Sin embargo, Nehemías sabía lo que el Señor le había hablado; trazó un plan de reconstrucción y no se movió de él a pesar de las distintas formas de desestabilización que soportó. Esa firmeza le llevó a la victoria.

La Escritura enseña que debemos someternos a Dios, resistir al diablo y huirá de nosotros. También enfatiza que seamos sobrios y velemos, porque nuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar, y añade, al cual resistid firmes en la fe. La firmeza de la fe es fundamental para vencer el sistema de este mundo. Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. La fe se sustenta sobre la verdad revelada de Dios. Eso no lo hizo Balaam, y buscó una segunda palabra de Dios para hacer realmente lo que deseaba: ir con los representantes del rey Balac por la codicia del dinero. Dieron dinero a Balaam para que los maldijera (Neh. 13:1,2).

Los falsos profetas hacen mercadería con la palabra de Dios y lo «extraño» es que el Señor lo permite, como permitió a Balaam que fuera con la delegación moabita, aunque le puso un límite: harás lo que yo te diga.

De esta manera podemos tener a predicadores aparentemente hablando la palabra de Dios y siendo tan falsos como el personaje que estudiamos. Muchos, por el amor al dinero, han caído de su firmeza y se han vendido al error de Balaam, amando las riquezas y a la vez pretendiendo servir a Dios. Craso error. Las obras de cada uno se harán evidentes en su momento, como lo fueron las de Balaam.

         La Escritura no dice en vano que seamos firmes en la fe; porque el diablo insistirá para que busquemos una segunda opción a la palabra de Dios.

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