102 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (XCIV) – Coré (1)

¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré (Judas 1:11)

         La epístola de Judas nos habla de hombres que se han infiltrado o entrado encubiertamente en la congregación de Dios. Esos hombres, dice el apóstol, habían sido destinados a condenación, los denomina hombres impíos que no temen hablar mal de las potestades superiores, blasfeman y se corrompen de forma irracional; para luego decir que han seguido el camino de Caín, el error de Balaam y la contradicción de Coré. Son manchas en vuestros ágapes, dice, lo cual pone de manifiesto que eran personas muy activas en la congregación de Dios con sus rebeliones.

La contradicción o rebelión de Coré la encontramos en el libro de Números 16. Coré pertenecía a la familia de Coat, por tanto, hijo de Leví, llamados al sacerdocio por Dios, pero no para ocupar la función que solo le fue concedida a los hijos de Aarón: ofrecer el incienso delante del Señor.

Este hombre, Coré, junto con Datán y Abiram, tomaron gente y se levantaron contra la autoridad de Moisés. Su rebelión tiene el mismo carácter de aquel querubín que no mantuvo su posición, si no que quiso ocupar otra distinta, la de Dios. Este grupo quiso ocupar el lugar de Moisés mediante una conspiración para usurpar el llamamiento soberano dado por Dios. Además procuraron el sacerdocio que correspondía a Aarón; pretendían levantar un nuevo sistema religioso con ellos de líderes, al margen de la voluntad de Dios.

Muchos de los que hoy reclaman en algunas iglesias sometimiento a sus liderazgos lo hacen desde la rebelión no desde la autoridad delegada de Dios. Han usurpado un lugar que no les corresponde, usando principios bíblicos de autoridad para someter al pueblo a su conspiración. Esa fue la contradicción de Coré, su rebelión. En realidad esa rebelión no era contra Moisés y Aarón, si no contra el mismo Señor. Tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra YHVH; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis? (16:11).

Esta actitud hizo enojar en gran manera a Moisés, que pidió al Señor no mirara la ofrenda que querían presentar los rebeldes. El drama se mascaba en la atmósfera. El corazón endurecido del grupo de conspiradores había traspasado todas las líneas rojas que dan lugar al arrepentimiento. La obstinación en el error, una vez más, iba a ser el desencadenante del juicio de Dios.

         La rebelión de Coré y un grupo de hombres impíos se extendió a toda la congregación como un fuego que la puso en peligro de extinción.

Download PDF

Deja un comentario