92 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LXXXIV) – Babilonia (76)

En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura… y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación… (Ezequiel 28:13)

         La atracción seductora que va a ejercer Satanás sobre el rey de Tiro, (y que sigue ejerciendo hoy sobre millones de personas), tiene los siguientes componentes: riquezas mediante un comercio exitoso, sabiduría para expandir el comercio sobre las naciones, belleza o hermosura seductiva que apela a los apetitos de la carne, vestidos lujosos muy atractivos que cautivan los ojos y la vanagloria de la vida, ocultismo, idolatría mezclada con cultos de fuerte contenido erótico, sacrificios de niños a Moloc (hoy adoptan formas distintas como es el aborto, los efebos, niños y niñas como esclavos sexuales, pedofilia), la música con su poder hechicero sobre los sentidos y la juventud, mezclada con droga y sexo.  Todo ello y mucho más estaba reunido en la personalidad del ángel caído, Lucifer, que ahora es traspasado a las autoridades de Tiro, como en su día lo fue en Babilonia.

De entre los hombres más influidos por este hechizo se levantará una oligarquía para producir un gobierno mundial que domine sobre la tierra al antiguo estilo de Nimrod en la llanura de Sinar. Por supuesto podemos resumirlo en tres poderes: político, religioso y económico. El orden puede ser indistinto.

Toda esta influencia viene como un río sobre la naturaleza caída del hombre, el hombre carnal, que aún retiene en su personalidad elementos de la imagen de Dios, el potencial dado en su creación, y hacen que se fundan el espíritu del hombre con el espíritu del príncipe de este mundo para reproducir el mal en la tierra.

El profeta Ezequiel ha elevado su mensaje a un personaje que habitó Edén (no podía ser el rey de Tiro) y que nos presenta ahora vestido de piedras preciosas y de música. El vestido de este ente espiritual que supera la personalidad humana del príncipe de Tiro, está compuesto de un gran atractivo. Vestidos lujosos. Vestido de música. Lucifer fue creado con instrumentos musicales, se mencionan tamboriles y flautas. El profeta Isaías nos dice que quiso ocupar el trono de Dios, es decir, robar la adoración que solo pertenece al Eterno, quiso ser semejante al Altísimo y fue derribado al Seol. El diablo cayó de su posición como director de la adoración y mantuvo la influencia de sus vestidos para «compartirlos» ahora con todos aquellos que elijan adorarle en la tierra.

         El hombre natural es seducido por las riquezas, la belleza, la sabiduría terrenal, la moda, la música y por supuesto el poder que emana de Babel.  

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