72 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LXIV) – Babilonia (56)

… Se enamoró de ellos a primera vista, y les envió mensajeros a la tierra de los caldeos. Así, pues, se llegaron a ella los hombres de Babilonia en su lecho de amores, y la contaminaron, y ella también se contaminó con ellos, y su alma se hastió de ellos  (Ezequiel 23:16,17)

         Sigamos meditando en los mismos textos porque hay más que decir. Seamos claros y directos. En esta guerra no valen medias tintas. La tibieza y la ignorancia son dos de los mayores enemigos de todo gobernante. ¡Cómo es posible que nuestros gobernantes sigan diciendo que el islam es una religión de paz cuando toda su historia y la realidad del terrorismo actual dice lo contrario!

¡Cómo es posible que las obras de muerte y destrucción no sean suficientes para desenmascarar la naturaleza evidente del islam salafista! Por cierto, este islam, el salafista, es el original; sus patrocinadores y predicadores en muchas de las mezquitas que han invadido Europa y América anuncian el regreso al islam puro, el de los orígenes, es decir, el de Mahoma y su primera expansión por la espada y solo por la espada.

El islam emana de Babilonia. Proviene de Babilonia. Está situado originalmente y geográficamente en Babilonia. Es decir, Mesopotamia, el actual Irak. ¡Cómo es posible que nuestros gobernantes actuales en su amplia mayoría solo reaccionen cuando han matado a docenas de personas en nuestro suelo «santo» europeo, pero están callados cuando la sangre riega pueblos y naciones de África, y por supuesto, cuando la sangre es judía!

Entonces la alarma desproporcionada de los medios de comunicación, y la misma desproporción momentánea de la policía europea salen a la calle, cuando Israel lleva décadas luchando contra esta plaga de odio, muerte y cultura del caos, y siempre, digo, siempre, son criticados por su legítima defensa. ¡Es una batalla espiritual! Con sus consecuencias materiales, claro, siempre están unidas la vertiente espiritual de las cosas y su dimensión física.

El hechizo viene cuando un pueblo se ha entregado a la idolatría, como Judá en la antigüedad en días de Ezequiel. Y con ella, la ceguera, la ignorancia, la necedad, el encantamiento para enamorarse aún de sus propios enemigos. ¡Increíble! ¡Enamorados de sus enemigos!

Sí, Judá se enamoró de ellos a primera vista, y tomaron la iniciativa de enviar mensajeros a la tierra de los caldeos. Los invitaron a venir, tal vez con la idea ingenua de refugiados, una apariencia de bondad, falsa piedad que esconde un engaño que acaba destruyendo. La Biblia es muy actual.

         Cuando nos enamoramos de nuestros enemigos, y lo hacemos a primera vista, estamos bajo un hechizo babilónico producido por la idolatría.

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