52 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoEl hombre condenado – 52

Los hijos de condenación (XLIV) – Babilonia (36)

Porque YHVH tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob… Y en el día que YHVH te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro! Quebrantó YHVH el báculo de los impíos… el que hería a los pueblos con furor… el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad  (Isaías 14:1,3,4,5,6)

         Ahora el profeta da un giro narrativo que debemos comprender, no hay separación entre el capítulo 13 y el 14. El mensaje continúa con una variante dirigida al regreso de Israel a su tierra. Recordemos. Estamos 200 años antes que se levantara el imperio babilónico. Israel aún vivía en su tierra, no había ido todavia al cautiverio, pero ya se anuncia su regreso para reposar en Judá.

Eso vendría en días de Zorobabel, Esdras y Nehemías en su primera restauración, pero además debemos comprender que la profecía contiene más de un tiempo en su cumplimiento, por tanto, este texto nos introduce también en el regreso de Israel a su tierra en el tiempo presente. Ocurrió en mayo de 1948, cuando renació Israel en su tierra después de casi dos mil años de diáspora. Se les unen extranjeros que se juntan a la familia de Jacob.

Recordemos que el evangelio de Jesús tiene su fundamento en los profetas de Israel, a ellos les fue anunciada esta salvación para un tiempo aún por llegar (1 Pedro 1:10-12). La salvación viene de los judíos.

Los gentiles hemos sido injertados en los pactos y las promesas dadas a Israel mediante el Mesías.

Ahora regresemos a los textos que nos ocupan. Babilonia ha oprimido a Israel, pero no solo a ella, sino a todas las naciones. Aquí volvemos a encontrarnos con la tiranía del espíritu babilónico y su gobierno iniciado en Babel por Nimrod y extendido a toda la tierra. Es ejercida mediante la codicia del oro, el poder del dinero y su sistema financiero. Su naturaleza impía ha herido a los pueblos, se han enseñoreado de ellos y los ha perseguido con crueldad. Por eso Dios la quebranta, y una vez ha sido juzgada, toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas (14:7). Es el mismo mensaje que hemos visto en Apocalipsis y que está por cumplirse. Por tanto, la profecía sobre esta ciudad imperial contiene una vertiente histórica y otra profética.

         El profeta Isaías anuncia que la restauración de Israel en su tierra y a su Dios trae consigo restauración para todas las naciones del yugo babilónico.

¿Sabías que el islam ha cambiado los tiempos y la ley de que habla el profeta Daniel?

islamEl profeta Daniel tuvo varias visiones recogidas en su libro. Una de ellas tiene que ver con cuatro bestias. La cuarta era diferente de todas las otras, y quiso saber más acerca de ella. Esta bestia tenía diez cuernos, y de entre ellos surgió otro cuerno pequeño, delante del cual fueron arrancados tres cuernos; y he aquí que este cuerno que surgió de la cuarta bestia, tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.

         Daniel quedó sorprendido por las grandes palabras que hablaba este cuerno que representa un dominio. Quiso saber el misterio que escondían las cuatro grandes bestias, y se le dijo que eran cuatro reyes que se levantarían en la tierra. Luego indagó más sobre la cuarta bestia y el cuerno pequeño que brotaba de ella (generalmente se interpreta que la cuarta bestia se refiere al Imperio Romano, y muchos interpretan que el cuerno pequeño se refiere a la Iglesia Católica, que surgió de Roma).

         La respuesta que recibió Daniel acerca de este cuerno pequeño es que tenía una boca que hablaba grandes cosas, que hacía guerra contra los santos (Israel en este contexto) y los vencía. Por otro lado, el interés del profeta por este cuerno queda reseñado en los siguientes términos: Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos y medio tiempo [1].  

        Y ahora viene la gran pregunta para nosotros ¿quién es, en el devenir histórico, este cuerno pequeño? Las respuestas son varias (hemos mencionado antes la más conocida), la mía es esta: el islam; y a continuación expongo mi tesis.

Los tiempos fueron cambiados por el islam en el año 622, año de la Hégira, el viaje que Mahoma hizo de la Meca a Medina, inicio del calendario musulmán y el desarrollo del islam en el mundo. El islam ha pretendido desde su origen cambiar la ley de Dios por la ley Sharia, que ya se ha establecido en mayor o menor medida en algunos países musulmanes, y es el intento claro del fundamentalismo radical de imponerla a todo el mundo.

         El islam es más que el Corán, es, sobre todo, la Sharía, la ley que rige y marca la forma de vida, la cultura, organización y pensamiento del musulmán. La Sharía suma el Corán, los hadizes, (los dichos y hechos de Mahoma), junto con la tradición e historia que crean las distintas sectas, los criterios de los jueces y la yihad espiritual. Aunque hay distintas escuelas que señalan la aplicación de la Sharía, lo que la inmensa mayoría de los musulmanes creen es que es la única ley que debe regirnos a todos, como en las repúblicas islámicas, incluyendo a los no creyentes. Y la Sharía está plagada de llamadas a la yihad.

Además, este cuerno hablaba grandes cosas, el mismo comportamiento que la bestia del Apocalipsis. Está escrito así: Y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación [2].

         Todo esto sería muy largo de explicar, pero resumamos. El islam se estableció en Arabia, pero pronto se extendió a todo Oriente Medio y el norte de África, es decir, las naciones donde estaba asentado el cristianismo primitivo. La inmensa mayoría de los países del norte de África eran cristianos en el tiempo de la llegada del islam. Hoy son países musulmanes, donde se ha cambiado el tiempo y la ley. El imperio bizantino era cristiano (al menos institucionalmente), y el islam (mediante el ejército turco, que había dado un nuevo impulso al islam decadente de la época, que recuerda a la herida de la bestia que fue sanada mencionada por Juan en Apocalipsis) lo absorbió en 1453 cuando conquistó Constantinopla, y desde esa fecha es un país musulmán, donde se estableció el califato otomano hasta el fin de la Primera Guerra Mundial en 1917.

          ¿Cuáles son estas grandes cosas que hablan el cuerno pequeño o la bestia? Dice el texto que son blasfemias contra Dios; me pregunto: ¿qué mayor blasfemia que cambiar el nombre de Dios revelado en la Biblia por el dios Ala, revelado a Mahoma? Adjudicar los asesinatos que se cometen hoy en todo el mundo en nombre del dios del islam, que pretende ser la manifestación del último profeta del Dios de la Biblia, es una blasfemia a Dios.

         Además blasfema de su tabernáculo. Piensa. Hoy, y desde hace varios siglos, el islam levantó una mezquita, la de Al-Aksa, en el lugar donde estuvo el templo de Salomón en el que descendió la gloria de Dios. ¿No será esta la abominación desoladora de la que también habla Daniel? Se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos. ¿Por qué? Los juicios de Dios siempre vienen sobre su pueblo cuando este entra en desobediencia y decadencia. Así vivía el cristianismo en gran parte de las naciones que fueron invadidas por el islam en los siglos VII y VIII.

caminoHoy también tenemos un cristianismo decadente. Europa, con sus raíces judeocristianas, ha renunciado a sus valores para entregarse al humanismo secular, (otra forma de cambiar las leyes), y se ha rendido al avance del islam a través de una inmigración descontrolada, la construcción de mezquitas en las principales capitales del Continente, y permitir que avance en barrios y guetos de mayoría musulmana la implantación de la ley Sharia, mientras abomina  de nuestras raíces históricas.

         Así está escrito: Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen [3].

         Es increíble la multitud de cosas que nuestros gobernantes europeos están haciendo hoy que no convienen. La base principal de la crisis que nos azota desde hace años tiene que ver en primer lugar con la crisis de valores, que ha hundido nuestras sociedades en una decadencia moral que atrae el juicio de Dios mediante la invasión que estamos padeciendo del islam.

         El intento del islam en Europa y América es conquistarnos para implantar la ley Sharia, un totalitarismo que emana de Babilonia y su primer rey Nimrod.

La soberbia de nuestros gobernantes insiste en llamar al islam religión de paz, mientras acusa una y otra a Israel de desproporcionado en su lucha desigual contra el Goliat de las naciones musulmanas que rodean su pequeño Estado. El antisemitismo sigue siendo en Europa uno de nuestros mayores enemigos porque lucha en nuestra contra. Oponerse a Israel es tocar la niña de sus ojos. [4], además de ser la única Democracia en la zona que pone freno al avance del terrorismo yihadista.

         Si seguimos el relato del profeta Daniel con el que iniciamos este gran interrogante veremos que lo que sigue al levantamiento de este cuerno pequeño es el reino mesiánico del que han hablado los profetas de Israel. Leemos así: Después recibirán el reino los santos del Altísimo (en este contexto Israel, aunque podemos incluir a todos aquellos que hemos sido injertados en los pactos y las promesas dadas a Israel mediante el Mesías), y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre [5]. Y dice un poco más adelante: hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo, y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino [6]. Para concluir esta visión de Daniel con las siguientes palabras: Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán. Aquí fue el fin de sus palabras  [7].

         Esto concuerda con las palabras del apóstol Pablo en 1 Corintios 15:24 donde dice: Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio [entre ellos el islam como lo fue el comunismo], toda autoridad y potencia.

         Vivimos muy cerca de estos acontecimientos. ¿Puedes entender ahora mejor por qué hay una oposición desproporcionada en el mundo contra Israel? El islam tratará de cambiar los tiempos y la ley, hablará grandes cosas contra el Dios de la Biblia, que es El Shaddai, Dios de Israel y los cristianos, pero su actuación tiene fecha de caducidad, su derrota no vendrá por una coalición de países llamados democráticos, sino porque el Señor Dios la juzga y establecerá su reino mesiánico mediante el hijo de David, el Rey Deseado de todas las naciones. Y yo digo: Amén.

 

 

[1] – Daniel 7:25.

[2] – Apocalipsis 13:4-7.

[3] – Romanos1:28.

[4] – Zacarías 2:8.

[5] – Daniel 7:18.

[6] – Daniel 7:22

[7] – Daniel 7:26,27

51 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (XLIII) – Babilonia (35)

Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz… Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria… estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; YHVH de los ejércitos para revista a las tropas para la batalla… He aquí yo despierto contra ellos a los medos…Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios. Nunca más será habitada…  (Isaías 13:1,2,3,4,17,19,20)

         En este capítulo del libro del profeta Isaías encontramos un ejemplo de cómo se desarrolla la profecía en la Biblia. Me explico.

Para ello debemos situarnos históricamente. El imperio babilónico aún no existía en tiempos del profeta, en ese periodo  no era nada más que una provincia del imperio Asirio. Faltaban unos 200 años para que eso ocurriera. Sin embargo, Isaías ya anuncia el juicio que vendría sobre ella por la maldad de este imperio manifestada en iniquidad por la arrogancia de los soberbios, y la altivez de los fuertes (12:11). Ese juicio vendría mediante el imperio de los medos y persas, a quienes llama Isaías los valientes consagrados para esa misión. El Señor supervisa ese llamamiento a los medos pasando revista a sus tropas. Estos sucesos se narran en el libro de Daniel en días del rey Belsasar. Darío el medo tomó el reino, y poco después Ciro el persa. Ese fue el anuncio del juicio de Dios sobre el imperio babilónico que aún no existía. Antes vendría Nabucodonosor, rey de Babilonia, que a su vez fue instrumento para castigar a Israel por su pecado contra el Señor. Pero hay más. En estos sucesos históricos de la profecía de Isaías capítulo 13 se anuncia también un juicio sobre Babilonia en los últimos tiempos. Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes (11). Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar… en el día del ardor de su ira (13). Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra… nunca más será habitada (19 y 20).

Este juicio es el mismo que hemos ido viendo en los textos del libro de Apocalipsis, y que como hemos señalado, se refiere al tiempo del fin, y no solamente se refiere a la Babilonia física, sino a su dimensión espiritual introducida en todas las naciones.

Por tanto, tenemos que el reino o imperio levantado al final de los días es el reino que no era en días de Juan el apóstol, que había sido (Babilonia), y que vendría (Apc.17:8).

         Isaías nos anuncia el juicio a Babilonia mediante los medos, y también el juicio al final de los tiempos para la Babilonia que aparece en Apocalipsis.

NAVIDAD ¿Cristianismo o paganismo?

NavidadVeo con creciente preocupación el fanatismo virulento de algunos hermanos por oponerse al recuerdo de la encarnación en estas fechas. Muy brevemente diré lo siguiente:

Que la fecha no sea correcta, que muchos aprovechen las fiestas navideñas para hacer lo contrario de lo que significa el nacimiento de Jesús, no justifica, creo yo, una campaña anti-navidad que los iguala en su oposición con la postura musulmana (en Paquistán condenan a muerte a quienes celebran la navidad) y el laicismo militante de nuestros días que pretende borrar todo signo de cristianismo en Europa.

No hay evangelio sin encarnación. No hay evangelio sin el niño que nos es dado, porque no hay cruz, ni redención, si el niño no ha nacido en Belén. Ambos sucesos son fundamentales en la redención.

Jesús ha nacido, no en esta fecha, pero ha nacido, eso es lo relevante, no disputas sobre fechas, las cuales no nos hacen mejores, ni peores ante Dios.

Jesús ha nacido y fue noticia de gran gozo para todo el pueblo.

Para quienes se centran en los aspectos paganos de la navidad, muchos de los cuales comparto, les diré:

  • Los nombres de los días de la semana son paganos.
  • Los nombres de los meses del año son paganos.
  • La partición del tiempo en segundos, minutos y horas son babilónicos.
  • La obstinación también es idolatría.
  • El legalismo conduce a la idolatría que lleva al fariseísmo.
  • Ir al culto en algunos casos se puede convertir en idolatría.
  • El ministerio cristiano puede desembocar en la idolatría del yo.

Y si queremos ser «puristas» al extremo debemos salir del mundo y marchar a vivir a otro planeta porque el mundo entero está bajo el maligno, es un mundo caído plagado de paganismo. Jesús oró por los suyos: no ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

Seamos luz en medio de una generación torcida y anunciemos que Jesús vino en carne, nació en una fecha histórica aunque no la conozcamos, y si quisiera ser extremista podría decir que aquellos que se oponen a recordar su nacimiento están negando la encarnación, lo cual, dice el apóstol Juan conduce a no ser de Dios (1 Juan 4:2,3). No lo digo, es un ejemplo de cómo se pueden forzar las Escrituras para buscar exclusivismos sectarios.

Recordemos en libertad. Ten tu propia convicción sin estridencias y aprovecha estos días para echar luz sobre el verdadero sentido de la encarnación del Hijo de Dios.

Celebremos que Jesús, el Hijo de Dios, se hizo carne, habitó entre nosotros, vimos su gloria y sigue siendo Salvador para todo aquel que cree en él.

Un saludo.

Virgilio Zaballos.

P.D. Comparto con vosotros este artículo que escribí en el año 2005 y que aparece en mi libro No os conforméis al sistema. También está en esta misma en la sección Artículos.

http://virgiliozaballos.es/?p=517

50 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (XLII) – Babilonia (34)

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas… (1 Pedro 1:10-12)

         Hasta ahora hemos visto fundamentalmente el desarrollo de la ciudad de Babilonia en el primer libro de la Biblia y en el último. Su influencia aparece en muchos otros lugares, especialmente en los libros de los profetas. Por ello, regresaremos a su contenido para ampliar la influencia de esta ciudad en sus dos vertientes, la física y la espiritual.

Los profetas de Israel profetizaron, inquirieron e indagaron con diligencia acerca de la salvación de Dios. Estudiaron sobre la persona y el tiempo en que se producirían los acontecimientos de los cuales hablaron. Se dieron cuenta que los sucesos que les eran revelados contenían dos aspectos opuestos. Por un lado los sufrimientos que conllevaba la salvación, y por otro las glorias que le sucederían.

Supieron que lo que vieron y hablaron no era para sí mismos, sino que muchas de las cosas que profetizaron tenían un destino más lejano —aunque algunas de sus predicciones tuvieron ya un primer cumplimiento en su tiempo— que el de su propia generación. Los profetas administraban la información pensando en un tiempo cuando otros serían quienes oirían y vivirían los sucesos que ellos anunciaban. El mismo apóstol Pedro dice en su segunda carta que debemos estar atentos a la palabra profética más segura, la cual es como una antorcha que alumbra en lugar oscuro.

Pues bien, los profetas de Israel hablaron de Babilonia. En sus predicciones encontramos amplia información sobre la naturaleza de esta ciudad, y también del tiempo cuando sería un imperio. También encontramos que Dios usó a Babilonia como brazo de su juicio para muchas naciones, incluso para su pueblo, hasta anunciar el juicio sobre esta ciudad que se extralimitó en sus funciones. Por todo ello, creo que merece la pena ampliar un poco más nuestro recorrido y retroceder en el tiempo para ver lo que dijeron los enviados de Dios sobre ella.

Veremos que la influencia de esta ciudad y lo que representa fascinó al pueblo elegido y en diversos momentos quedó atrapado en sus encantamientos que no supieron resistir y por ello fueron juzgados.

         Los profetas de Israel indagaron diligentemente sobre la salvación que tiene como base salir de Babilonia y entrar en el reino de Dios.

49 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (XLI) – Babilonia (33)

Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado   (Apocalipsis 19:6,7)

         Una vez que Babilonia ha sido convertida en humo y el juicio de Dios ha sido ejecutado en plenitud, aparece otra ciudad llamada la esposa del Cordero. Es la Jerusalén celestial.

Babilonia termina su recorrido de fornicación, idolatría, avaricia, ocultismo, sexo, drogas y música en humo, y una nueva ciudad, vestida de la gloria de Dios, con vestido de lino fino, blanco y resplandeciente que son las acciones justas de los santos (Apc.19:8), reaparece en toda su hermosura para ser presentada como una virgen pura a Cristo.

Es la esposa que viene del desierto. Ha superado con fidelidad la prueba de su amor por su esposo y ahora ha llegado el tiempo de la boda. Este suceso es saludado en el cielo por una gran multitud mediante una voz, como el estruendo de muchas aguas, que dice: ¡Aleluya! Otra vez ¡Aleluya! Y es que no parece haber una expresión concentrada que recoja mejor el sentir de los acontecimientos que se están desarrollando en el cielo y en la tierra.

Ha llegado el reino esperado del Señor nuestro Dios Todopoderoso. El cielo se ha vestido de gala, es un día memorable, conocido del Padre, para que el Hijo, que fue inmolado, sea desposado con la esposa que compró mediante el derramamiento de su sangre en la cruz del calvario. Después de los padecimientos ha llegado el día de las glorias. La sorpresa es que el autor de la revelación del libro de Apocalipsis nos dice que la esposa del Cordero es una ciudad. Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios (Apc.21:9,10).

Una ciudad construida de piedras vivas, diría el apóstol Pedro. Una ciudad santa que reaparece habiendo sido perseguida y asediada durante mucho tiempo por la ciudad babilónica con su influencia ocultista, hechicera, idólatra, sensual, avara, inmunda y sus homicidios, pero que se ha mantenido fiel a su amado durante la travesía del desierto. Ahora recoge el fruto en el reino eterno de su Señor con un grito que sale de sus entrañas: ¡Aleluya!

         Cuando la ciudad de Babilonia ha sido convertida en humo aparece en todo su esplendor la esposa del Cordero, la Jerusalén celestial.

¿Sabías que Mahoma se casó con una niña de seis años?

islamSegún los historiadores musulmanes el profeta Mahoma se casó en múltiples ocasiones, uno de sus matrimonios fue con Aisha, una niña de seis años, aunque no exigió los derechos conyugales hasta que tuvo los nueve años y entonces consumó el matrimonio. Para ese tiempo él tenía cumplidos más de cincuenta años. Este comportamiento está recogido en los Hadiz, que contiene la tradición islámica sobre lo que Mahoma hizo y dijo. Los Hadiz en el islam tienen la misma autoridad que el Corán, es doctrina fundamental. Por tanto, podemos concluir que la pedofilia está amparada por la sharia o ley islámica.

         El año 619 fue especialmente dramático para Mahoma, se le denomina «el año del dolor». En ese año fallecieron dos personas muy queridas para él: su esposa Jadiya y su tío Abu Talib, (con quién se había criado). Hasta ese momento había permanecido monógamo, pero una vez que enviudo no estuvo mucho tiempo sin esposa, contrajo matrimonio con Aisha y una diversidad de mujeres que los historiadores no acaban de concretar, la cifra más conservadora habla de al menos 14 esposas. El islam aprueba que el hombre pueda contraer matrimonio con cuatro mujeres, Mahoma lo superó. Las fuentes islámicas afirman con rotundidad que Aisha tenía sólo seis años cuando se convirtió en esposa del profeta. La noticia se recoge al menos en dos Hadiz, uno de ellos dice así:

Narró Aisha: que el Profeta se casó con ella cuando tenía seis años de edad y consumó su matrimonio cuando ella tenía nueve años, y entonces permaneció con él durante nueve años (es decir, hasta su muerte). Sajij al-Bujari 7,62,65.

         Este tema, espinoso para una mentalidad occidental, ha querido ser ocultado por algunos de los apologistas contemporáneos del islam. Pero no es menos cierto, que la práctica de casamientos con niñas en diferentes países musulmanes de la actualidad es una práctica habitual.

         Puedes ver aquí el enlace con la noticia que apareció hace unos días en Protestante Digital sobre las bodas de niñas en el Líbano.

http://protestantedigital.com/qfamilia/38102/Crece_el_drama_de_bodas_de_ninas_en_Libano

¿En el evangelio la enseñanza es unirse a su mujer?

camino         En el evangelio Jesús enseña lo que estaba escrito ya en el libro de Génesis: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por eso el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Es evidente que el término «mujer» se aplica a quienes ya han tenido la menstruación y por tanto están en disposición de tener hijos. Dios creó un hombre y una mujer, no un hombre y una niña para formar un matrimonio.

         En la cultura hebrea las jóvenes suelen casarse a temprana edad; incluso María se cree que no sería mayor de quince años cuando concibió a Jesús. Pero siempre estamos hablando de mujeres y nunca de niñas sin haber llegado a la edad de tener la menstruación. Y estas jóvenes hebreas se casan generalmente con otros chicos de su misma edad.

         En cuanto al tema de la poligamia en el Antiguo Testamento, hay que decir que fue una práctica no aprobada en la ley de Dios, sino una influencia de las culturas paganas que rodearon la historia de Israel. Dios hizo un hombre y una mujer. El mandamiento es: dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer. La enseñanza de Jesús lo deja claro, recogida también por los apóstoles en diversas ocasiones. Pablo dice a Timoteo que el obispo sea marido de una sola mujer. Habla a los corintios del derecho de llevar a una hermana por mujer. Y cuando el mismo apóstol expone las directrices para el matrimonio en la congregación de los corintios se habla siempre de doncellas, en referencia a jóvenes en edad de casarse, nunca niñas.

         Jesús, al contrario de Mahoma, nunca se casó, ni con una niña, ni con catorce mujeres, aunque algunos han querido atribuirle un «affaire» con María Magdalena, lo cual no pasa de ser una falsedad de los antiguos escritos gnósticos, enemigos de la iglesia primitiva. Sin embargo, algunos de los apóstoles si estaban casados, porque el matrimonio es una institución de Dios, no así la poligamia, ni la pedofilia.

 

48 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenado¿QUE ES EL HOMBRE?

El hombre condenado – 48

Los hijos de condenación (XL) – Babilonia (32)

Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya! Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes   (Apocalipsis 19:3-5)

         En el cielo se grita ¡Aleluya! porque se ha consumado el juicio a Babilonia. La justicia de su juicio hace gritar al cielo: ¡Aleluya!

La gran ciudad que corrompía a todas las naciones de la tierra ha sido reducida a humo. ¡Aleluya! Una y otra vez se proclama ¡Aleluya! No hay pudor, ni timidez, es el grito de victoria, lo entonan los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes. Se postraron ante el trono de Dios diciendo: ¡Amén! ¡Aleluya! Llegó el día de cambiar nuestro lamento en baile. De consolar a todos los enlutados, de ordenar a los afligidos de Sion que se les dé gloria en lugar de ceniza —ahora la ceniza es para la ciudad de Babilonia que ha sido convertida en humo—, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado (Isaías 61:2,3).

La iglesia del Señor en nuestros días no ha penetrado a esta verdad eterna de la alabanza. Hemos hecho de ella en muchos casos un entretenimiento mundano, una fiesta pagana con sonidos infernales, hemos cambiado la fuerza de la verdad por palabras humanistas y románticas que no sirven para la batalla que estamos librando. Pablo y Silas alabaron a Dios en la cárcel de Filipos y un terremoto sacudió sus cimientos. Seguramente cantaron ¡Aleluya! Desde lo más hondo del ser brotó el grito que no puede apagar la oposición al evangelio; ambos, al unísono, emitieron el sonido que anunciaba la derrota de Babilonia y el triunfo de Jerusalén, ese sonido no era otro que el de ¡Aleluya! Los Salmos están llenos de esta exclamación. ¿Te has dado cuenta que hay muchos de los Salmos que comienzan así y terminan de la misma manera? Una y otra vez se nos invita a adorar al Señor, exaltar su nombre, anticipar su victoria; nuestra alabanza y adoración, entre otros muchos motivos, es anticipar el triunfo del reino que ha de venir, un reino asentado en la verdad y en la justicia.

Por tanto, podemos vivir anticipadamente, cuando alabamos a Dios con todo nuestro corazón, el futuro glorioso de la victoria definitiva sobre la ciudad destinada a condenación.

         Cantar Aleluya es unirnos con los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes que adoran al que está sentado en el trono diciendo: ¡Amén! ¡Aleluya!

47 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenado¿QUE ES EL HOMBRE?

El hombre condenado – 47

Los hijos de condenación (XXXIX) – Babilonia (31)

Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella   (Apocalipsis 19:1,2)

         La muerte física no es el final. Jesús dijo: No temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Babilonia puede matar el cuerpo, pero no tiene potestad para destruir el alma de aquellos que salen de su dominio y son trasladados al reino eterno.

Sí tiene la posibilidad de producir dolor y muerte durante un tiempo, no en vano nuestro mundo y su historia está lleno de esta triste realidad, sin embargo, hay un día señalado por el Padre para poner fin a su dominio perverso y ser juzgada con severidad. Hubo una gran voz en el cielo, un grito de victoria que no fue reprimido, una proclamación muy conocida y poderosa: ¡Aleluya!

Por tanto, podemos decir que cuando cantamos y exclamamos con júbilo «¡Aleluya!» estamos adorando a Dios y a la vez anunciando el juicio futuro de Babilonia y sus obras. La adoración a Dios y la exaltación a su nombre con júbilo y proclamaciones como «¡Aleluya!» le recuerdan a Satanás que sus días están contados. Su derrota es inminente. Su dominio al estilo Nimrod tiene fecha de caducidad y su juicio ha sido decretado. Por eso nos dice al salmista: Cantad a YHVH cántico nuevo; su alabanza sea en la congregación de los santos. Alégrese Israel en su Hacedor; los hijos de Sion se gocen en su Rey. Alaben su nombre con danza; con pandero y arpa a él canten… Exalten a Dios con sus gargantas, y espadas de dos filos en sus manos, para ejecutar venganza entre las naciones, y castigo entre los pueblos… para ejecutar en ellos el juicio decretado; gloria será esto para todos sus santos. Aleluya (Salmo 149). Esta alabanza tiene su base en el juicio a la gran ramera, Babilonia, porque ha corrompido a toda la tierra con su fornicación y la venganza por la sangre derramada de los siervos de Dios. El Señor es justo y lo hará.

Nuestra alabanza en la tierra puede unirse a la que se hace en el cielo en los mismos términos. Lo hacemos desde Jerusalén, en Espíritu y verdad. Decimos ¡Aleluya! Cantamos ¡Aleluya! Gritamos ¡Aleluya! Lo mismo dicen en el cielo. Alabanza al Señor y golpe de vara al enemigo (Is.30:32). Di conmigo: ¡Aleluya! Salvación, honra, gloria y poder son del Señor nuestro Dios.

         Una gran voz en el cielo decía: ¡Aleluya! Unámonos en la tierra con la misma voz para anunciar la victoria de los santos sobre Babilonia.

46 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenado¿QUE ES EL HOMBRE?

El hombre condenado – 46

Los hijos de condenación (XXXVIII) – Babilonia (30)

Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra  (Apocalipsis 18:24)

        Y llegamos al aspecto definitivo de la naturaleza de Babilonia: la muerte por homicidio. Todo el desarrollo del modelo babilónico tiene un propósito escondido y perverso revelado en la Escritura: la muerte del hombre en sus dos vertientes: física y espiritual. No nos engañemos con la atracción placentera que ejerce el hechizo y la fascinación de la ciudad de Nimrod. Incluso habiendo entrado en Jerusalén y escapado de sus garras, podemos volver a ser fascinados por su persuasión irresistible al hombre carnal. Fue la tentación de los gálatas (Gá. 3:1); y es la historia de la iglesia a lo largo de los siglos.

Babilonia puede atraer con música, sexo, drogas, idolatría, poder económico y político, religiosidad o sincretismo, pero el final de su acción sobre los hombres y los pueblos es la muerte, la separación de Dios. Es la naturaleza y el propósito de Satanás como diseñador de esta ciudad de perdición. Mira lo que dice Jesús de él: Ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Ha venido a hurtar y matar y destruir.

Una parte de la iglesia vive ignorando que estamos expuestos a su influencia si no velamos y oramos para no caer en tentación. Moisés resistió el espíritu babilónico cuando escogió antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón… en la ciudad celestial.

Babilonia mata a los profetas, como lo hizo Jezabel. Derrama la sangre de los santos y los justos, aquellos que son la luz del mundo y la sal de la tierra. Por eso Dios la juzga: Por los muertos de Israel caerá Babilonia, como por Babilonia cayeron los muertos de toda la tierra (Jer.51:49). Seguimos viviendo hoy bajo el poder demoníaco de esta potestad que busca, de diferentes formas, mentir, robar y finalmente matar. Matar el cuerpo físico y contaminar el alma mediante el engaño y la mentira, mezclando la revelación de Dios con falsificación; el trigo con la cizaña. La verdad nos hará libres. Si permanecemos en su palabra el diablo no podrá dañarnos. Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca (1 Jn.5:18).

Babilonia tiene las manos manchadas de sangre desde los días de Caín.