La teología del reemplazo (6)

La enseñanza de Pablo sobre el misterio de Israel

(Primera parte)

ReemplazoLa vida del apóstol de los gentiles es una de las más conocidas en el Nuevo Testamento. Si excluimos a Jesús, seguramente Pablo es de quien tenemos más datos biográficos en el escrito nuevo testamentario. Por ello sabemos que era un judío celoso de la fe de sus padres, y que siguió amando a Israel después de convertirse en el camino a Damasco. Llegó incluso a decir que «tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne…»

          De Pablo se han dicho y mantenido escuelas exegéticas diversas. Por un lado, los judíos le acusaban de traicionar a su nación, y por otro, le han endosado el cartel de ser el verdadero inventor de la religión cristiana. Ambos extremos son erróneos e injustos. También, ya lo dijo el apóstol Pedro, muchas de las cosas que enseñó los indoctos las torcieron por la sencilla razón de no comprenderlas o hacerlo mal (2Pedro 3:15-16).

         Verdaderamente hay algunas cosas en la enseñanza de Pablo que son difíciles de entender, a pesar de ello vamos a meditar por unos momentos en los pasajes donde aparece su enseñanza sobre el misterio de Israel y la controversia que suscita. Las dos cartas donde Pablo escribe sobre ello son Romanos y Efesios. No pretendo hacer un estudio exhaustivo de estas cartas, lo que haré será pararme en los textos que me parecen más relevantes para nuestro análisis. Tampoco pretendo comprenderlo todo, pero haré hincapié en aquellos aspectos que me parecen claros.

         En la carta a los Romanos, después de explicar el lugar de la ley y la circuncisión, el apóstol se pregunta:

¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios. ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito… (Rom. 3:1-4).

         Primera deducción. A los judíos les fue confiada la palabra de Dios. Han sido ellos los que nos han transmitido el contenido de las Escrituras, sin ellas nunca hubiéramos conocido al único Dios creador de todas las cosas. Sin la fidelidad de Israel a los escritos de Moisés, los profetas y los Salmos nunca hubiéramos conocido el plan de Dios de salvación. Nosotros las hemos recibido de ellos y lo que hemos hecho en muchos casos ha sido despojarlos de sus Escrituras y apropiárnoslas nosotros, además de usarlas contra ellos. ¿Qué calificativo le podemos poner a esto?

         Otra cosa. Si algunos de los judíos históricamente han sido desobedientes o incrédulos, ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera. Pablo vuelve a preguntar. ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? Y la respuesta vuelve a ser: En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Sin embargo, la soberbia religiosa nos ha hecho pensar que nosotros, gentiles, por haber creído en Jesús y que nuestros pecados hayan sido perdonados, teníamos derecho a apuntar a los judíos como pecadores endurecidos y con ello dar lugar a acusarlos y condenarlos, ocupando el lugar de Dios. Esto mismo sirve para cualquier otra persona o pueblos. Dios no nos ha llamado a juzgar, sino a anunciar; sin embargo, la Historia nos enseña que lo hemos hecho en muchos casos, especialmente con los hebreos.

         Siguiendo en la epístola a los Romanos, nos encontramos a partir del capítulo nueve que Pablo hace un paréntesis para meterse de lleno en la controversia de qué pasa entonces con el pueblo de Israel, que no aceptan la justicia de Dios por la fe, sino que mantienen la Ley como base de su acercamiento a Dios. Bien, lo primero que dice el apóstol de los gentiles es que les tiene un gran amor, tanto, que desearía él mismo estar separado de Cristo por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne (Rom. 9:3). Pablo les llama hermanos, no solo parientes según la carne, sino hermanos de fe, hijos del mismo Padre, a pesar de que comprende que están siendo desobedientes al evangelio, pero ello no les hace ser repudiados, sino hijos desobedientes y esta actitud concretada en un tiempo determinado, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles (9:25-26).

         Pablo conocía las Escrituras y sabía que Israel es el primogénito de Dios (Éxodo, 4:22), que los profetas hablaron de Dios como Padre del pueblo hebreo (Jeremías, 31:9), por tanto, los judíos son hermanos y es lo que Pablo dice en Romanos. Jesús es el Unigénito Hijo de Dios, Israel es el primogénito.

         Pablo dice que el pueblo de Israel son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuáles, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén (9:4,5). Una vez más pone el fundamento en la elección del pueblo de Israel como receptor de los propósitos de Dios.

         La herencia de la fe que hemos recibido viene de los judíos. Como gentiles hemos sido incorporados al pueblo de Israel por adopción, a  la gloria, al pacto, a la promulgación de la ley, al culto, las promesas, unidos a los patriarcas y sobre todas las cosas al Mesías, que nos ha sido dado por la herencia recibida en la línea genealógica del pueblo que Dios escogió para darles las promesas.

         Luego habla de la extensión que Dios ha hecho en su misericordia para alcanzar no solo a los judíos, sino también a los gentiles, y pone como ejemplo el mensaje y la vida del profeta Oseas, donde se dice que llamará pueblo mío al que no era pueblo, y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente (9:2426). Israel nunca ha dejado de ser pueblo de Dios, a pesar de que fueron desobedientes a la voz del Señor. Antes al contrario, somos nosotros los gentiles quienes antes no éramos pueblo y ahora hemos sido incluidos en el pueblo de los pactos.

        El apóstol luego habla del remanente (9:27-29) que se ha mantenido fiel, porque es verdad que no todo el pueblo de Israel se ha mantenido fiel a las promesas y al cumplimiento de la ley de Dios. En muchos episodios de la Historia bíblica vemos que Israel se endurece, se aleja de los caminos de Dios y se deja contaminar con el sistema del mundo que le rodea, exactamente igual que ha pasado en diversos momentos de la Historia de la iglesia, sin embargo, la iglesia no ha dejado de existir, el Señor la ha edificado y siempre ha encontrado un remanente que ha mantenido la verdad del evangelio para que sea anunciado a todos los pueblos. Entonces, ¿por qué en el caso de Israel decimos que Dios lo ha rechazado y suplantado y en el caso de la iglesia comprendemos que se han superado esos momentos oscuros de su historia para volver a rebrotar? Nuestra propia teología nos apunta a nosotros mismos y nos delata por nuestra parcialidad.

         caminoMuchos en el pueblo de Israel tropezaron en la piedra de tropiezo que es Jesús (9:30-33), pero no fue un tropiezo para que cayesen, sino un tropiezo con un propósito de que la salvación alcanzase a los gentiles. ¿Que no entendemos este tipo de tropiezos? Pues eso es exactamente lo que dice el apóstol Pablo. Ya dijimos que hay cosas en su enseñanza que son difíciles de entender, pero el hecho de que no entendamos no significa que debamos torcer las Escrituras.

Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? (Romanos 11:11-12).

         Si hubiéramos entendido este mensaje hubiéramos procurado la restauración de Israel no su eliminación. Sí, me dirás, se ha intentado convertir a los judíos pero se han resistido y por tanto los hemos puesto en la disyuntiva de aceptar por la fuerza la conversión o la expulsión de los territorios cristianos. Ese ha sido nuestro método de provocarles a celo y procurar con ello mostrarles el amor que hemos recibido por gracia de su mismo Dios y Padre. Es fácil comprender por qué no hemos conseguido más éxito en nuestra labor, aunque comprendamos que hay un tiempo para cada cosa.

         Nosotros hemos tenido celo pero no conforme a Dios, sino un celo carnal, lleno de soberbia y prepotencia para mostrarles nuestra superioridad en la fe. Lo que ha ocurrido históricamente es lo contrario, hemos tenido envidia en muchos momentos de los judíos porque hemos visto que prosperaban en muchos campos, y generaciones de cristianos perecían en la indigencia moral, social, etc. Pero como vivían en nuestras tierras, habían sido despojados de la suya y vivido como parias en todas las naciones por donde se extendieron, creímos ver en ello el derecho de expropiarlos, menospreciarlos, humillarlos y expulsarlos. No creo que el apóstol Pablo estuviera pensando en este tipo de métodos cuando habló de provocarlos a celos, el método que el apóstol usó con los judíos lo vemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles, fue el amor por los de su nación, no el odio por su endurecimiento.

Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación… Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? (Romanos 10:1; y 11:13-15).

94 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LXXXVI) – Babilonia (78)

A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector (Ezequiel 28:16)

         La palabra «contrataciones» se usa en tres ocasiones en este capítulo de Ezequiel. Este término está vinculado a la forma de actuar de Lucifer antes de la caída, cuando se halló en él iniquidad. A la vez se asocia con los contratos realizados en una gestión comercial. En ocasiones se relaciona con la habilidad de manipular a otros para conseguir un fin prefijado. Es la habilidad en los negocios que con palabras persuasivas seducen y subyugan a otros para conseguir lo que se proponen. Estas técnicas están muy de moda en los negocios, la banca, las empresas, en la política, la cultura, la moda, la música y por supuesto en el ámbito religioso para alcanzar el éxito; aderezado habitualmente con ocultismo, superstición y ritos paganos.

Todo ello procede de Babilonia y estamos viendo que se relaciona con la forma de actuar de Lucifer y su personificación en el príncipe de Tiro, la ciudad fenicia que destacó durante siglos por sus negocios, su comercio mundial y la influencia que extendió por todo el Mediterráneo. No debemos perder de vista estas conexiones porque se dan con demasiada frecuencia en nuestra sociedad de consumo, preñada de compra-venta, negocios, y la competencia desenfrenada parta colocar cada uno sus productos.

Veamos los textos.

En 28:5 se relaciona las contrataciones con sabiduría, grandeza, riquezas y enaltecimiento del corazón, todo ello vinculado con el príncipe o rey de Tiro. Podríamos conjugarlo de la siguiente manera: una habilidad innata para los negocios requiere sabiduría comercial que produce grandeza y riquezas y a causa de ella el corazón se enaltece sobre los demás.

En 28:16 las contrataciones están vinculadas al querubín protector; sus operaciones tienen lugar en el monte de Dios (un lugar para identificar los lugares celestiales) produciendo iniquidad y pecado por la conspiración que se llevó a cabo para rebelarse contra el gobierno soberano de Dios, que a su vez produjo su expulsión de los lugares celestiales donde se llevaron a  cabo.

Y finalmente en 28:18 vemos que se vuelve a referir a las contrataciones del querubín que lleno de maldad profanó el santuario para quedar expuesta su iniquidad y ser arrojado como ceniza sobre la tierra. Es fácil suponer que esas maquinaciones invadieron la tierra donde ahora se reproduce nuevamente la misma batalla.

         Las contrataciones que sustentan buena parte de los negocios se alimentan de la vieja estrategia de rebelión a la autoridad de aquel querubín.

93 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LXXXV) – Babilonia (77)

Tú, querubín, grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad (Ezequiel 28:14,15)

         La Escritura muestra que Satanás pone su trono y ejerce su influencia en la tierra en ciertos lugares físicos, especialmente donde hay ídolos que producen religiones, ideologías, filosofías (corrientes de pensamiento que se extienden por naciones enteras), mediante doctrinas de demonios y espíritus engañadores en connivencia con hombres perversos y malos, o personas de buena voluntad engañadas con falsa piedad e intereses aparentemente humanos, sociales, religiosos o culturales.

Hemos visto que Babel fue el epicentro de la actividad opositora a Dios mediante el liderazgo de Nimrod, y que su influencia se extendió a todas las naciones de la tierra. También hemos reseñado que la ciudad de Tiro vino a tener una influencia mundial mediante el comercio con las naciones del Mediterráneo y que el profeta Ezequiel ve en ella la actividad del mismo ángel caído, el querubín grande protector.

Esta personalidad espiritual, Lucifer, fue creado por Dios, estuvo en el monte de Dios dirigiendo la alabanza al Señor, perfecto era en todos sus caminos, hasta que se halló en el maldad, su corazón se enalteció y quiso ser semejante al Altísimo, ocupar el trono y recibir la adoración. Luego fue echado del cielo. Los dos primeros versículos de la Biblia pudieran mostrar ese suceso.

En el versículo uno dice que Dios creó los cielos y la tierra, y en el versículo dos se dice que la tierra estaba desordenada y vacía. Como Dios creó la tierra para ser habitada (Is.45:18), pudiera ser que la caída en pecado de Lucifer tuviera lugar entre ambos versículos, y se muestra el juicio de Dios que tuvo lugar. Según el maestro bíblico Derek Prince las palabras «desordenada y vacía» se traducen en hebreo tohu va-bohu. Solo hay tres textos en la Biblia donde aparecen estos dos términos juntos y en los tres se describe una desolación causada por un juicio de Dios por la maldad. Los textos son: Génesis1:1,2; Isaías 34:11 y Jeremías 4:23. La rebelión que brotó en el arcángel Luzbel atrajo el juicio de Dios produciendo desorden y vacío; confusión, como en Babel. La misma que ahora es anunciada sobre Tiro.

         La maldad hallada en el ángel caído fue introducida en la tierra por el hombre al participar de su misma naturaleza rebelde dándole expresión en sus dominios: la tierra que el Señor había puesto a su cuidado.

92 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LXXXIV) – Babilonia (76)

En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura… y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación… (Ezequiel 28:13)

         La atracción seductora que va a ejercer Satanás sobre el rey de Tiro, (y que sigue ejerciendo hoy sobre millones de personas), tiene los siguientes componentes: riquezas mediante un comercio exitoso, sabiduría para expandir el comercio sobre las naciones, belleza o hermosura seductiva que apela a los apetitos de la carne, vestidos lujosos muy atractivos que cautivan los ojos y la vanagloria de la vida, ocultismo, idolatría mezclada con cultos de fuerte contenido erótico, sacrificios de niños a Moloc (hoy adoptan formas distintas como es el aborto, los efebos, niños y niñas como esclavos sexuales, pedofilia), la música con su poder hechicero sobre los sentidos y la juventud, mezclada con droga y sexo.  Todo ello y mucho más estaba reunido en la personalidad del ángel caído, Lucifer, que ahora es traspasado a las autoridades de Tiro, como en su día lo fue en Babilonia.

De entre los hombres más influidos por este hechizo se levantará una oligarquía para producir un gobierno mundial que domine sobre la tierra al antiguo estilo de Nimrod en la llanura de Sinar. Por supuesto podemos resumirlo en tres poderes: político, religioso y económico. El orden puede ser indistinto.

Toda esta influencia viene como un río sobre la naturaleza caída del hombre, el hombre carnal, que aún retiene en su personalidad elementos de la imagen de Dios, el potencial dado en su creación, y hacen que se fundan el espíritu del hombre con el espíritu del príncipe de este mundo para reproducir el mal en la tierra.

El profeta Ezequiel ha elevado su mensaje a un personaje que habitó Edén (no podía ser el rey de Tiro) y que nos presenta ahora vestido de piedras preciosas y de música. El vestido de este ente espiritual que supera la personalidad humana del príncipe de Tiro, está compuesto de un gran atractivo. Vestidos lujosos. Vestido de música. Lucifer fue creado con instrumentos musicales, se mencionan tamboriles y flautas. El profeta Isaías nos dice que quiso ocupar el trono de Dios, es decir, robar la adoración que solo pertenece al Eterno, quiso ser semejante al Altísimo y fue derribado al Seol. El diablo cayó de su posición como director de la adoración y mantuvo la influencia de sus vestidos para «compartirlos» ahora con todos aquellos que elijan adorarle en la tierra.

         El hombre natural es seducido por las riquezas, la belleza, la sabiduría terrenal, la moda, la música y por supuesto el poder que emana de Babel.  

91 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LXXXIII) – Babilonia (75)

Vino a mi palabra del YHVH, diciendo: Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho YHVH el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura (Ezequiel 28:11, 12)

         Este capítulo de Ezequiel nos introduce directamente en la naturaleza del mal. El profeta ha estado emitiendo el juicio sobre Tiro, la ciudad fenicia, pero ahora hace un giro para encarar directamente a su rey, el príncipe de Tiro, y a partir de los textos que comenzamos a meditar ahora se funden en uno la persona del rey con un ente espiritual que le sobrepasa. El mensaje de Ezequiel profundiza en la naturaleza del mal que se ha entronizado en la persona del rey de Tiro.

La Escritura muestra en muchos lugares que el diablo y sus huestes de maldad buscan dar expresión a su naturaleza en la tierra a través de personas, se les llama hijos de desobediencia (Ef.2:2), hijos de ira (Ef.2:3), hombres destinados a condenación (Judas 1:4), para introducir su naturaleza en el gobierno de los hombres. Jesús lo expresa así: Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí… (Mt.12:43-45). Observa. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre recorre lugares buscando reposo. Ha perdido su acción en la tierra porque el cuerpo que lo sustentaba ya no lo tiene.

El diablo necesita cuerpos físicos para operar en un mundo físico, aunque pertenece al mundo espiritual. Su reposo está en tener un cuerpo a través del cual expresar su naturaleza, y el mejor lugar para ello son las personas. Recuerda. Uno de los ministerios predominantes de Jesús en la tierra fue echar fuera demonios, es decir, liberar a los hombres y dejar sin expresión al diablo en sus vidas. La Biblia dice: No deis lugar al diablo. También dice: Someteos a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros. Las obras de la carne le dan lugar al diablo.

La soberbia de Tiro atrajo a espíritus engañadores fusionando la personalidad del rey fenicio con la naturaleza de Satanás. La idolatría babilónica en Tiro dio una plataforma a Lucifer para actuar legalmente en la tierra. Una mezcla de riqueza, idolatría y poder económico activó la naturaleza caída del hombre con soberbia, equiparándose a Dios, hablando como Dios, y todo ello permitió que Satanás pudiera acceder a las autoridades fenicias para reproducir sus obras y expandir el pecado en las naciones de la tierra sobre las que Tiro tenía una gran influencia por su comercio. Hoy es el mismo recorrido.

         El rey de Tiro y la civilización fenicia, sello de perfección, sabiduría y hermosura en las naciones, se fusionó con la naturaleza del mal para su caída.

¿Sabías que Mahoma no resucitó aunque se esperó tres días para sepultarlo?

islamEl profeta del islam murió el 8 de junio de 632. No fue fácil determinar la causa de su muerte, aunque en ocasiones ha sido identificada con la malaria.

         Sus seguidores no esperaban este desenlace, y no supieron cómo disponer del cadáver. Mahoma había negado la crucifixión de Jesús y su posterior resurrección. Esta doctrina era conocida en Arabia, por ello se decidió no sepultarle a la espera de que pudiera resucitar. Pero la resurrección no se produjo, por lo que Abu Bakr (suegro y sucesor del profeta) ordenó que se procediera a sepultarlo.

         Existe una tradición que dice que cuando Mahoma murió, su pueblo creía que habiéndose proclamado «sello de los profetas», y por tanto el más grande, debería resucitar probablemente al tercer día, y ascender corporalmente al cielo como lo hizo Jesús. Por esta causa excavaron una sepultura poco profunda, y enterraron sus restos sin ataúd para que le fuera más fácil salir de la tumba en caso de resucitar. Pero la muerte y la tumba lo retuvieron sin resurrección.

         Dado que todo lo que hizo Mahoma, según los Hadiz, hay que imitarlo como ejemplo a seguir, hasta el día de hoy los musulmanes no hacen una excavación muy profunda en el suelo para enterrar a sus muertos, y tampoco los ponen en ataúdes.

         Mahoma está enterrado en la ciudad de Medina, la segunda ciudad más importante para el islam después de La Meca.

caminoLa piedra angular del evangelio es la resurrección de Jesús.

         Sí, Jesús ha resucitado de entre los muertos, primicia de los que durmieron fue hecho. Fue visto por muchos testigos, más de quinientos, incluso el Corán dice que ascendió al cielo sin pasar por la muerte.

         Este es el evangelio que predicamos, dijo el apóstol Pablo: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas (Pedro), y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí (1 Corintios 15:3-8).

         Jesús fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación (Romanos 4:25). Esta es la esperanza del evangelio. Jesús es la resurrección y la vida, el que cree en él, aunque esté muerto vivirá Y todo aquel que vive y cree en él, no morirá eternamente. ¿Crees esto? (Juan 11:25,26).

         Mahoma no pudo resucitar, pero la muerte no pudo retener a Jesús, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella, al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte (Hechos 2:23,24). Por tanto, la muerte ha sido vencida. Jesús la ha derrotado. Por ello hay vida eterna en él y en ningún otro.

Taller de oración – 11

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

Orando con Habacuc: «Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré; velaré para ver lo que El me dice, y que he de responder cuando sea reprendido. Entonces el Señor me respondió, y dijo: Escribe la visión y grábala en tablas, para que corra el que la lea. Porque es aún visión para el tiempo señalado; se apresura hacia el fin y no defraudará. Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrá, no tardará. He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta, mas el justo por su fe vivirá» (Habacuc 2:1-4 LBLA).

         Padre celestial, tú estás en el trono, eres soberano, y conoces los tiempos que han sido establecidos sobre los hijos de los hombres y las naciones. Estamos velando y orando a ti, oh Dios nuestro, para conocer tus propósitos y entender qué tenemos que responder ante las injusticias que nos rodean.

         Señor, hemos escrito y anunciado tu visión, hemos corrido con ella para darla a conocer en los pueblos. Tu evangelio ha salido por todo el mundo; el mensaje de salvación es conocido por las multitudes de nuestro país, lo hemos anunciado y seguimos haciéndolo de diversas formas; ahora, Señor, te pedimos que un Espíritu de revelación y sabiduría venga de tu presencia para que sea dado a conocer en los corazones de los hombres.

         Tu voz, oh Dios, ha sido oída por quienes aman tu ley. Otros muchos se han endurecido y por ellos te pedimos misericordia y gracia. Que donde ha abundando el pecado, sobreabunde tu gracia. Donde ha habido oscuridad, la luz resplandezca. Revélanos, Señor, la obra redentora de tu Hijo Amado. Dala a conocer en los pueblos. Salga como una antorcha que alumbra en lugar oscuro. Levanta a tu Hijo Jesucristo para que muchos sean atraídos a él. Dalo a conocer quitando el velo en Israel. Trae salvación a Sión y Jerusalén. Ayuda a quienes llevan la preciosa semilla a tu pueblo, la visión para todas las naciones.

         Amado Dios, tú no defraudas a quienes hemos confiado en ti. ¡Esperamos en ti! ¡Tu palabra se cumplirá! El cielo y la tierra pasarán, pero tus palabras no pasarán. Para siempre permanece tu palabra en los cielos.

         Tú, Señor, resistes al soberbio, cuya alma no es recta, pero has dado fe a los justos para que vivan para ti. ¡El justo por la fe vivirá! Te alabamos por la fe que ha sido dada una vez a los santos, por la cual combatimos fervientemente para que sea conocida en nuestra generación.

         Está escrito, Señor, que la victoria que ha vencido al mundo es nuestra fe, la fe que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios. Por esa fe vivimos. Por esa fe morimos. Por la fe en Jesús y en tu palabra estamos confiados. Tenemos esperanza. Por ello, amado Dios, ayúdanos a anunciarla y proclamarla, para que muchos vengan al conocimiento de la verdad y sean salvos en Israel, en nuestro país, y en nuestra familia; lo pedimos en el glorioso nombre de Jesús. Amén.

Blasfemia y odio en una sola dirección

Revista el JuevesLas sociedades en decadencia manifiestan su ocaso a través del odio y la blasfemia. Odio por la verdad y blasfemia a la fe en el Dios vivo que mantiene a los hombres dentro de los parámetros de respeto y libertad. Y para odiar y blasfemar tenemos especialmente el espectro ideológico de la izquierda radical siempre dispuesta a superarse a sí misma.

         Los colectivos más odiados y sobre quienes se proyectan la blasfemia gratuita son Israel y la iglesia.

Esta semana hemos asistido a diversos episodios que una vez más lo ponen de manifiesto. Por un lado el repugnante paralelismo que se ha hecho en la entrega de premios de la ciudad de Barcelona, usando la oración del Padrenuestro de forma blasfema, cambiando la letra por un canto asqueroso a una sexualidad pervertida y deformada que no tiene ninguna gracia. Y por el otro, la revista El Jueves  ha satirizado con odio y antisemitismo rancio al Estado de Israel, los judíos ortodoxos y presentando a Jesús como palestino. Todo ello envuelto en viñetas pretendidamente humorísticas que ponen de manifiesto una vez más el ancestral antisemitismo.

En el primer caso se ha puesto en marcha una campaña de denuncia para que la alcaldesa de Barcelona –que aplaudió el episodio luctuoso en su ayuntamiento− retire el apoyo económico que ha recibido la «poetisa» por semejante ridiculez con el presupuesto público.

En el segundo, la Comunidad Judía estudia una demanda judicial contra el autor de las viñetas de El Jueves, Julio Serrano. Esta revista, dicho sea de paso, hizo público en su día que no hará viñetas blasfemas contra el islam por miedo, así, como está escrito.

Os dejo los enlaces de dos artículos que amplían la noticia sobre los casos de antisemitismo que se van produciendo en nuestro país, siempre de la mano de una izquierda intolerante, insoportable en sus formas y rancia en sus argumentos.

Artículo aparecido en: Fuente: Vox Populi, blog “Entre Escila y Caribdis”.

http://bajurtov.com/2016/02/18/la-izquierda-canalla-a-fuer-de-antisemita/

         Artículo de Eli Cohen titulado: El Jueves y la normalización del odio.

http://elmed.io/espana-el-jueves-y-la-normalizacion-del-odio/

 

       

90 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LXXXII) – Babilonia (74)

Por tanto, así ha dicho YHVH el Señor: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios, por tanto yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y mancharán tu esplendor (Ezequiel 28:6,7)

         Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes. El que se humilla será exaltado, pero el que se enaltece, será humillado. ¡Que falta le hubiera hecho una predicación de este tipo al rey de Tiro! Aunque hoy se predica en muchos púlpitos y sin embargo seguimos cometiendo los mismos errores.

El hombre, ¿qué es el hombre? Algunos dicen que el animal que tropieza dos veces en la misma piedra. ¡Ojalá fueran solo dos veces! Repetimos una y otra vez los mismos errores, los mismos pecados, no aprendemos en cabeza ajena, si fuera así lo podríamos hacer de la historia del pueblo fenicio.

Fueron un gran pueblo, durante siglos dominaron los mares, la navegación, el comercio y el sistema financiero mundial. Sin embargo, hoy solo queda de ellos la memoria de su antiguo esplendor.

Por el contrario, el pueblo de Israel que durante siglos fue perseguido después de ser desposeído de su tierra, guardaron la fe, la sabiduría y la ciencia de la que Dios les dotó, y hoy han vuelto a rebrotar con brillantez en su tierra, siguen siendo pioneros en muchas ciencias, una bendición para la Humanidad, aunque se les oponen fuerzas mucho más fuertes que su propia debilidad nacional. Israel ha guardado su corazón en Dios, ha aprendido de sus errores y pecados y es una señal para los pueblos.

Al contrario, las naciones europeas que un día fueron (lo siguen siendo en alguna medida) modelo de civilización avanzada, prósperas en industrialización, exportadoras de ciencia y valores, hoy están en decadencia porque su corazón, al estilo de Tiro, se ha levantado como corazón de Dios.

Es más, Europa ha dicho: no necesitamos a Dios, nuestra potencialidad humana, nuestra ciencia y logros tecnológicos son suficientes, somos nuestro propio dios. Y como no ha tenido en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada para hacer cosas que no convienen. Los entregó en manos de sus enemigos, aquellos que durante siglos han envidiado sus riquezas, (como lo fue Roma para los bárbaros), y está siendo invadida por el islam, culturas extrañas a sus valores y principios que han abandonado. La espada está en alto. Los ataques terroristas ensucian su sabiduría y esplendor, como en Tiro.

         Europa es hoy arrogante y antisemita, como lo fue Tiro. Su corazón se ha levantado como dios, atrayendo así el juicio que enterró el esplendor de Fenicia y lo hará con nosotros si no nos arrepentimos.

La teología del reemplazo (5)

Textos en los que se basa la teología del reemplazo

Reemplazo          La argumentación para consolidar la postura de rechazo a Israel como pueblo de Dios se funda básicamente en unos pocos textos que vamos a examinar. Uno de ellos dice: el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él [1]. Vamos  a ver ahora el contexto del pasaje y notar que el Maestro se está refiriendo a los edificadores.

Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?  Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos.  Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta [2].

         ¿Quiénes son los edificadores en este contexto? La respuesta la encontramos en el mismo texto: los principales sacerdotes (saduceos, las autoridades del templo) y los fariseos, así lo entendieron ellos mismos. No está hablando de la totalidad del pueblo, porque el pueblo le tenía por profeta. Así mismo lo entendió el apóstol Pedro cuando le condujeron ante las autoridades religiosas (los gobernantes, ancianos, escribas, el sumo sacerdote Anás y Caifás y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes Hechos 4:5-6) para que dejaran de hablar y enseñar en el nombre de Jesús. Esta fue la respuesta del apóstol:

Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos [3].

         La fortaleza del testimonio de Pedro tiene un componente añadido, y es que eran las mismas autoridades que habían acusado a Jesús unos días antes y a las que la mayoría temía, incluido el apóstol del Señor que le había negado y huido en aquellos días de tinieblas sobre la ciudad de Jerusalén. Ahora muchos judíos habían creído en Jesús como Mesías, llegaron a ser millares de  millares según Hechos 21:20, que continuaron viviendo como judíos, a pesar de que las autoridades nunca reconocieron la mesianidad del galileo. Este mismo argumento sirve para otro texto que se presenta como prueba de la doctrina que estamos contradiciendo, se encuentra en Juan 1:9-12.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

         Jesús mismo dijo que no hay profeta sin honra sino en su propia tierra y entre los suyos. Hubo un tiempo en que ni siquiera sus hermanos creyeron en él [4], aunque más tarde comprendieron que en Jesús se cumplían las palabras de los profetas y fueron testigos de su resurrección. Pues bien, extender el argumento a la totalidad comporta un atropello de la verdad y una injusticia al pueblo de Israel.

        Hay que recordar que todos los apóstoles eran judíos, todos los escritores del Nuevo Testamento, menos Lucas, eran judíos; durante los primeros años todos los que se convertían a la fe de Jesús eran judíos, hasta que con Cornelio se abrió la puerta a los gentiles y las demás naciones. Por tanto, no podemos ignorar los acontecimientos que narra el libro de los Hechos de los apóstoles, la vida de los primeros discípulos, llamados cristianos por primera vez en Antioquia.

         El evangelio se extendió rápidamente a través de judíos y algunos gentiles convertidos. Se predicó en primer lugar a los judíos en sus sinagogas, y aunque es cierto que muchos se constituyeron en enemigos del mensaje anunciado por los apóstoles, no por ello podemos concluir que el pueblo de Israel rechazó a su Mesías en su totalidad. Fueron principalmente las autoridades, que a través de su influencia produjeron una resistencia que afectó a la marcha de la nación. El apóstol Pablo lo expresó con estas palabras: Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios [5].

         Otro de los episodios que suele presentarse para validar la defenestración de los judíos es la acusación de pueblo deicida. ¿Qué quiere decir esto? Que los judíos mataron a Jesús y que proclamaron ante Pilatos: su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos [6]. A esta proclamación respondió el Señor en la misma cruz con estas palabras: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen [7]. Además hay que decir que ese argumento de acusar a los judíos de matar a Jesús, o matar a Dios como se dijo después, demuestra una ignorancia alarmante del plan de redención. Jesús mismo dijo que: ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y también les dijo: Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos [8]. En el primer mensaje del apóstol Pedro después de Pentecostés les dijo a las personas que habían participado en el proceso de la condena a Jesús, lo siguiente: A éste (Yeshúa), entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis… [9]. Y en su segundo discurso volvió a repetirles el mensaje.

Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste está completa sanidad en presencia de todos vosotros. Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo [10].

  camino        Una misma Escritura puede usarse para vida o para muerte. El apóstol reconoce que ellos han negado y matado (junto con la sentencia del gobernador romano) al Autor de la vida, pero expone que lo han hecho por ignorancia y que Dios ha cumplido de esta manera la palabra de los profetas que ya estaba anunciada. Además los llama hermanos, algo impensable si Pedro hubiese creído la teología del reemplazo. Por tanto, si tenemos que acusar a alguien de la muerte de Jesús es directamente al Padre (lo cual es un dislate); o al mismo Jesús que estuvo dispuesto a aceptar la voluntad de Dios (Hebreos 10:7-10), y a cada uno de nosotros, porque todos hemos pecado y todos hemos necesitado la muerte expiatoria de Jesús para satisfacer la justicia de Dios y ser declarados justos. Las mismas palabras de Jesús en Juan 10:17,18 dejan claro que él no estaba pensando en buscar culpables de su muerte, sino que él mismo ponía su vida para volverla a tomar.

Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mi mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

         La muerte de Jesús es para justificar al pecador, no para condenar a sus ejecutores materiales, aunque en realidad todos hemos sido culpables de esa muerte vicaria. Por tanto, acusar al pueblo de Israel de pueblo deicida y cargarle la maldición de haber dado muerte al Mesías es una iniquidad que sólo puede surgir del mismo infierno. Pues bien, esta mentira ha sido usada a lo largo de demasiado tiempo (aún se sigue haciendo en algunos círculos) y es hora de que alcemos la voz para deshacer semejante falacia. La proclamación del evangelio siempre lleva implícito el anuncio de la muerte y la resurrección de Jesús, y en esa obra perfecta y acabada es anunciada vida a todos los pecadores. La falta de revelación del evangelio (que es un misterio revelado, dice el apóstol Pablo) ha producido una ceguera que ha conducido a cometer actos indignos de aquellos que se confesaban seguidores de la religión cristiana.

         Bien, se preguntarán algunos, si Israel sigue siendo el pueblo de Dios ¿significa eso que hay dos pueblos? ¿Donde colocamos a la iglesia? Además, si hay judíos que no han creído en Jesús como Salvador ¿son salvos? Y si no son salvos ¿pueden ser el pueblo de Dios todavía? En nuestra doctrina evangélica no encaja la idea de que alguien pueda ser del pueblo de Dios sin haber levantado la mano en un culto o recitar una oración aceptando a Jesús como Señor y Salvador. No entra en nuestros parámetros mentales y doctrinales el que podamos pensar en términos de pueblo sin haber pasado por el proceso o sistema religioso que tenemos en nuestras iglesias para definir al pueblo de Dios. Nos hemos alejado tanto de las raíces hebreas de nuestra fe, y hemos dado tanto lugar a la arrogancia y la exclusividad que el orgullo espiritual nos impide ver otra cosa que no sea el marco doctrinal que hemos asimilado por generaciones, lo cual me vuelve a recordar el pecado de Jeroboam y cómo se vuelve tan sólido al unirlo con las tradiciones culturales y territoriales.

         Con esto no estoy minimizando la importancia que tiene la doctrina, soy un defensor de la sana doctrina, y creo que hay que luchar ardientemente por la fe dada una vez a los santos. No soy trivial con un asunto de tanta trascendencia, pero eso no excluye el que debamos revisar teologías que han causado un daño tan grande como la que estamos estudiando.

        Por supuesto que hay que creer en Jesús para nacer de nuevo, pero debemos recordar una vez más que él es la simiente de Abraham, él es en quién se cumplen las promesas dadas a Israel y su descendencia, y que nosotros gentiles hemos sido incluidos en ellas por la fe. La salvación  viene de los judíos. La revelación del Dios único fue dada a este pueblo y nosotros, gentiles, hemos sido incluidos en esas promesas y pactos. Para comprender mejor todo esto vamos a examinar los textos donde el apóstol Pablo aborda este tema en particular. Será en el próximo capítulo.

[1] – Mateo 21:43

[2] – Mateo 21:33-46

[3] – Hechos 4:8-12

[4] – Juan 7:1-9

[5] – Romanos 11:28,29

[6] – Mateo 27:25

[7] – Lucas 23:34

[8] – Lucas 24:26 y 44

[9] – Hechos 2:23

[10] – Hechos 3:14-21

Próximo capítulo: La enseñanza de Pablo sobre el misterio de Israel