67 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LIX) – Babilonia (51)

Porque os alegrasteis, porque os gozasteis destruyendo mi heredad…  (Jeremías 50:11)

         Los juicios de Dios, el Dios de Israel, no son el capricho de una divinidad pagana. Debemos conocer (la teología nos ayuda en esto) los diversos atributos de Dios, su carácter y naturaleza, que están ampliamente revelados en la Biblia.

Jesús dijo: Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, y a Jesucristo, a  quién has enviado. Jesús es la revelación del Dios invisible, él le ha dado a conocer. El mismo Maestro dijo: el que me ha visto a mí, ha visto al Padre que me envióYo y el Padre uno somos.

Pues bien, dicho esto, respondamos a la pregunta: ¿Por qué juzgó Dios a Babilonia?

Ahora nos estamos refiriendo a la Babilonia física, el imperio en días de Jeremías, pero no olvidemos que hay una dimensión de su carácter y naturaleza, por tanto, de su juicio también, que son comunes y complementarios.

El profeta Jeremías nos da varios de los motivos por los que el Señor juzgó a Babilonia. El primero tiene que ver con el trato dado a Israel. Os alegrasteis y os gozasteis destruyendo mi heredad. El rey Nabucodonosor y sus generales se habían extralimitado siendo la vara de Dios sobre Judá. Hicieron leña del árbol caído, y sintieron un gozo morboso por el mal ajeno.

¡Cuidado! Todas las naciones deberían tomar nota y combatir el antisemitismo.

Hoy la mismísima ONU se extralimita en sus votaciones, declaraciones y condenas a Israel en una medida que está más allá de toda proporción. Se juzga al Estado de Israel con una dureza que nunca se aplica a otras naciones que mantienen gobiernos corruptos, dictaduras que causan vergüenza y la comunidad de naciones mira para otro lado. Pero cuando se trata de acusar y condenar al gobierno de Tel-aviv se usa una vara de medir fuera de toda equidad.

Hace poco la UNESCO despojó a Israel de la custodia de las tumbas de los patriarcas.

La lista sería interminable.

Todo ello no pasa desapercibido en el cielo, aunque el hombre laico de nuestros días quiera ignorarlo.

Pero además, Babilonia fue juzgada también por su soberbia (50:31,32; 51:55); porque pecó contra YHVH (50:14); porque su arrogancia hacia el pueblo de Dios fue contra el mismísimo Santo de Israel (50:29); por su idolatría (50:38); por el templo (50:28). ¿Por qué pensamos que las naciones de hoy recibirán un trato distinto? Dios no cambia.

         Los juicios de Dios sobre las naciones de la tierra tienen un motivo predominante, entre muchos otros, su antisemitismo.

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