66 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LVIII) – Babilonia (50)

Porque subió contra ella una nación del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron (Jeremías 50:3)

         Creo que merece la pena que nos detengamos en esta profecía y lo hagamos precisando algunos factores comunes a los mensajes dados por Dios a las naciones.

Vivimos un tiempo cuando parece que Dios no existe. El humanismo, relativismo, hedonismo y la ciencia parecen haber ocupado el lugar de Dios.

En las naciones de Occidente la revelación de Dios (que no la religión) ha sido desplazada por una cosmovisión laica, alejada de verdades absolutas y la herencia judeocristiana.

Una gran Babel se ha levantado para oponerse al Creador.

Nuestra sociedad ha dicho: no hay Dios, tenemos el destino en nuestras propias manos. La ciencia del hombre se ha elevado como una gran idolatría al estilo de la torre de Babel, y parece que solo ocurren las cosas que los hombres permiten y la Democracia acepta.

Aquello que las mayorías consideran verdad se instala en la conciencia compartida. Creemos que por olvidarnos del Creador y Hacedor Él no existe. Craso error. Arrogancia y soberbia arcaica, muy retrógrada. Se reúnen las naciones en la ONU y determinan sobre el destino de los pueblos como si fueran Dios. El Señor se reirá de ellos (Sal.2:1-6). El imperio babilónico había sido el de mayor dominio hasta la fecha. Creyó controlar su destino. Sin embargo, el mismo rey Nabucodonosor tuvo un sueño perturbador en el que se anunciaba su caída, y el levantamiento de otro reino, el medo-persa (Dn.2:31-40). Se cumplió en días del rey Belsasar (Dn.5:17-31). Darío de Media tomó el reino.

Lo anunció el mismo profeta Jeremías en los textos que estamos meditando. Subió contra ella una nación del norte (50:41). Ha despertado YHVH el espíritu de los reyes de Media; porque contra Babilonia es su pensamiento para destruirla (51:11). Preparad contra ella naciones; los reyes de Media, sus capitanes y todos sus príncipes, y todo territorio de su dominio (51:28).

Parece que los reyes de Babilonia, a pesar de sus encantamientos, hechizos, idolatría y culto pagano no pudieron predecir su final. Aunque acumularon dominio y poder su futuro se decidió en otro trono, el trono celestial, y ahora su profeta, Jeremías, lo está anunciando. Preguntémonos una vez más ¿qué es el hombre?

         La arrogancia del hombre actual creyendo que es dueño de su destino le impide comprender el juicio que se acerca. La historia de Babilonia y otros imperios lo ponen de manifiesto.

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