60 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LII) – Babilonia (44)

Así habló YHVH Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado. Porque he aquí que vienen días, dice YHVH, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho YHVH, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán  (Jeremías 30:2,3)

         Hemos dicho que la profecía bíblica tiene en algunas ocasiones varios cumplimientos; uno histórico, otro de más largo alcance, a menudo sobre el tiempo del fin.

La profecía puede superponerse en varias capas que no siempre es fácil interpretar. En el texto que tenemos para meditar tenemos un ejemplo de lo que quiero decir. Me explico. Judá fue llevado al cautiverio. El profeta Jeremías lo anunció, y también profetizó su regreso a los setenta años.

En nuestro texto estamos ante una profecía que tiene un primer cumplimiento en el regreso de Babilonia, pero además contiene otro de más largo alcance. Habrá otro retorno de Israel y Judá a la tierra de sus padres. Recordemos que Israel ya había sido llevado al cautiverio por Asiria en el año 722 a.C. Jeremías anuncia ahora un retorno a la tierra de la heredad dada a los patriarcas, no solamente de Babilonia, sino de todas las naciones, como se dice en otros lugares.

Por tanto, tenemos que habría un tiempo para Judá de cautiverio en Babilonia, que regresarían después de setenta años, pero que habría otro cautiverio posterior porque se anuncia un regreso a la tierra de sus padres cuando la disfrutarían. Esto tiene un alcance mayor del que ahora podemos explicar. En este mismo capítulo el profeta dice que después de un tiempo de angustia para Jacob, será librado (30:7). Que no volverán a poner a Israel en servidumbre, sino que servirán al Señor su Dios y a David su rey, a quién yo les levantaré (30:8,9). Aquí tenemos una referencia al reino mesiánico, muy distante aún de los días en que fue anunciado por Jeremías. Además se anuncia sanidad para Israel. La ciudad será edificada sobre su colina —una referencia profética a Jerusalén y Sion— y el templo será asentado según su forma (30:17,18).

Por ahora nos interesa comprender que hubo un tiempo cuando el pueblo de Dios fue llevado al cautiverio babilónico, y en ese lugar les fue dicho que debían casarse, engendrar hijos, multiplicarse, y procurad la paz de la ciudad a la cual fueron transportados; rogando al Señor por ella, porque en la paz de Babilonia, tendrían ellos mismos paz (Jer.29:4-7). La congregación de Dios hoy también vive en medio de la influencia babilónica y debemos ser luz el tiempo de nuestro cautiverio.

         Hay un tiempo para el pueblo de Dios de vivir en Babilonia, incluso de procurar su paz y bienestar, pero la esperanza mayor es el regreso a Sión.

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