57 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (XLXIX) – Babilonia (41)

Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti. Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud… Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti (Isaías 47:11-13)

         Debemos volver a recordar la diversidad que agrupa la ciudad de Babilonia en su vertiente espiritual, sin olvidar su aspecto geográfico. De ella salió el paganismo, opuesto al Dios Creador, en sus múltiples facetas. Una siempre ha sido netamente religiosa, dando respuesta a la insaciable sed del alma humana de religión.

La historia de la humanidad es la historia de sus religiones que forman el carácter de los pueblos. Los ritos, cultos, ceremonias, y tradiciones de los pueblos forjan indudablemente su idiosincrasia en un porcentaje muy alto. Eso por un lado.

Por el otro, tenemos hoy otro tipo de religiones que no aparecen como tales. Se disfrazan de filosofías, psicologías, terapias alternativas, ideologías de género, nacionalismo, etc. Todo ello, y mucho más, no tiene el ropaje tradicional de una religión al uso, pero actúa como tal. Fascina de igual manera. Hechiza a una sociedad postmoderna que se burla de la religión tradicional sin saber que practica otro tipo de religión igualmente emanada de la misma ciudad ramera y fornicaria de Babilonia.

Porque Babilonia tiene muchos ropajes y diseños pero la materia prima es la misma: rebelión contra Dios.

Los que antes adoraban un ídolo de madera o escayola, hoy adoran el horóscopo. Los que antaño servían a ceremonias tribales, hoy pretenden descubrir los secretos del universo para alcanzar su realización personal y alcanzar un futuro motivador.

Tenemos legión de libros que hablan de auto-estima y la mayor parte de los argumentos que presentan emanan de filosofías de la Nueva Era, es decir, el abrevadero de la ciudad fornicaria que edificó Nimrod.

Nada nuevo debajo del sol. El diablo se disfraza a gusto de la sociedad a la que tiraniza.

Incluso el islam que alardea de ser una religión monoteísta y dice adorar al único dios, en realidad el eje de su culto lo compone una piedra negra, pequeña (algunos dicen que un meteorito), incrustada en la Kaaba, alrededor de la cual dan vueltas. Al fin idolatría. Y sobre todo ello vendrá el mal, quebrantamiento y destrucción. El juicio de Dios.

         El corazón engañoso del hombre es fácilmente hechizado y encantado por la ciudad que se viste del ropaje y diseño que piden los tiempos

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