50 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (XLII) – Babilonia (34)

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas… (1 Pedro 1:10-12)

         Hasta ahora hemos visto fundamentalmente el desarrollo de la ciudad de Babilonia en el primer libro de la Biblia y en el último. Su influencia aparece en muchos otros lugares, especialmente en los libros de los profetas. Por ello, regresaremos a su contenido para ampliar la influencia de esta ciudad en sus dos vertientes, la física y la espiritual.

Los profetas de Israel profetizaron, inquirieron e indagaron con diligencia acerca de la salvación de Dios. Estudiaron sobre la persona y el tiempo en que se producirían los acontecimientos de los cuales hablaron. Se dieron cuenta que los sucesos que les eran revelados contenían dos aspectos opuestos. Por un lado los sufrimientos que conllevaba la salvación, y por otro las glorias que le sucederían.

Supieron que lo que vieron y hablaron no era para sí mismos, sino que muchas de las cosas que profetizaron tenían un destino más lejano —aunque algunas de sus predicciones tuvieron ya un primer cumplimiento en su tiempo— que el de su propia generación. Los profetas administraban la información pensando en un tiempo cuando otros serían quienes oirían y vivirían los sucesos que ellos anunciaban. El mismo apóstol Pedro dice en su segunda carta que debemos estar atentos a la palabra profética más segura, la cual es como una antorcha que alumbra en lugar oscuro.

Pues bien, los profetas de Israel hablaron de Babilonia. En sus predicciones encontramos amplia información sobre la naturaleza de esta ciudad, y también del tiempo cuando sería un imperio. También encontramos que Dios usó a Babilonia como brazo de su juicio para muchas naciones, incluso para su pueblo, hasta anunciar el juicio sobre esta ciudad que se extralimitó en sus funciones. Por todo ello, creo que merece la pena ampliar un poco más nuestro recorrido y retroceder en el tiempo para ver lo que dijeron los enviados de Dios sobre ella.

Veremos que la influencia de esta ciudad y lo que representa fascinó al pueblo elegido y en diversos momentos quedó atrapado en sus encantamientos que no supieron resistir y por ello fueron juzgados.

         Los profetas de Israel indagaron diligentemente sobre la salvación que tiene como base salir de Babilonia y entrar en el reino de Dios.

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