5 – ANTES DE LA CAÍDA

Antes de la caída (3)Y ejerza dominio

Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre…  (Génesis 1:26,27).

         La Biblia revela la naturaleza de Dios, su carácter, atributos, obras y voluntad. Además es el mejor libro para conocer al hombre en toda su amplitud, especialmente en su naturaleza, esencia vital, el propósito de su existencia. El pueblo que honra la revelación de Dios es sabio y prosperará, pero la nación que desprecia su Palabra y coloca en su lugar pensamientos humanos, filosofías y doctrinas contrarias a Dios, vendrá a ruina. Si partimos de las Escrituras seremos sabios, si las ignoramos terminaremos en necedad que conduce a los pueblos a su propia destrucción. Si levantamos pensamientos altivos contra el conocimiento de Dios nos colocamos en el lugar de aceptar cualquier mentira que nos lleve al error.

Moisés le dijo al pueblo de Israel que para ser un pueblo sabio e inteligente debían vivir bajo los mandamientos de Hashem(1). «Así que guardadlos y ponedlos por obra, porque esta será vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente» (Deuteronomio 4:6).

El texto de Génesis que estamos estudiando muestra que el Dios Creador ha hecho al hombre a su semejanza para que actúe como «virrey» de la creación, mayordomo de los bienes recibidos, y lo haga desde la naturaleza recibida conforme a su Hacedor. Dios delegó en el hombre. No le asusta compartir. Puso todo lo creado bajo sus pies. Trajo los animales para que les pusiera nombre, «y como el hombre llamó a cada ser viviente, ése fue su nombre» (Gn. 2:19).

Ahora bien, la caída lo deformó todo y el término «ejercer dominio» sobre la creación vino a significar agotar los recursos naturales. «Ha sido una tragedia de dimensiones incalculables que el término “sojuzgar” o “ejercer dominio” haya sido tomado por el hombre como una especie de licencia para justificar cualquier tipo de explotación de los recursos naturales, cuando en realidad el sentido del vocablo hebreo es “regentar, cuidar de, administrar”, como un buen jardinero cuida de sus plantas, un pastor de sus rebaños, y un rey justo, de sus súbditos. Quería decir reaprovisionarla, cuidar de ella para que funcione como Dios quiso; no implica destruir sus bosques y contaminar sus ríos» (Nota del libro Ecología y cambio climático, una reflexión cristiana de Miguel J. y Pablo Wickham. Editorial Andamio).

El hombre fue creado por Dios para administrar la tierra y sus recursos bajo las condiciones de su voluntad y normativa.

(1) – HaShem es un término hebreo que significa literalmente ‘El Nombre‘. Se utiliza para evitar referir el nombre de Dios. Otras maneras de evitar nombrarlo es con el tetragrama YHVH (formado por las letras hebreas yod hei vav hei), y con la palabra Adonai (‘Señor’).

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