206 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (XCIII) – Daniel (7)

Y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro… Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas… Anda, Daniel, pues estas palabras está cerradas y selladas hasta el tiempo del fin (Daniel 12:1,7,9)

         Algunos se empeñan en descifrar la complejidad de los últimos tiempos aunque hay palabras que están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Yo no pretendo tal cosa en estas breves reflexiones, solamente medito algunos textos y saco conclusiones, nunca exhaustivas, y mucho menos dogmáticas. En parte conocemos, y en parte profetizamos. La plenitud de la revelación está delante y nunca pertenece a una sola persona, sino al Autor de nuestra fe.

Por ello no entraré en el espinoso asunto de interpretar las famosas setenta semanas del capítulo 9 de este libro. Solo diré una cosa que menciona el texto con toda claridad: Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad (9:24). El énfasis está puesto sobre «tu pueblo» y «tu santa ciudad». Es decir, Israel y Jerusalén.

No en vano el mayor conflicto mundial de nuestros días (y de muchos otros periodos de la historia) está focalizado sobre Eretz Israel y la capitalidad del Estado de Israel, Jerusalén. Por algo será. Y en esto siempre nos da pistas el énfasis que las potestades espirituales ponen sobre ciertos asuntos de los hombres y las naciones. Por algo será.

Daniel culmina su mensaje anunciando un tiempo de angustia nunca antes visto, lo que conocemos como la gran tribulación, de la que muchos quieren escapar, sin comprender que la iglesia siempre ha existido en medio de ella, y el Señor sabe rescatar al justo en medio del presente siglo malo.

Uno de los énfasis del profeta en sus últimos capítulos está puesto sobre «tu ciudad», «tu santo monte», «tu pueblo» (9:16,19,24) (10:14) (12:1).

Está establecido un tiempo para la liberación del pueblo de Dios, cuando acabará la dispersión del cautiverio entre las naciones. Después de la opresión ejercida por las naciones del mundo, ―dirigidas por la entidad espiritual llamada Babilonia―, contra Israel y la iglesia, como referentes y depositarios de la revelación de Dios, llegará el día cuando es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder (2 Tes.1:6-10). No debemos ignorar que hemos sido injertados en Israel.

         Después de la aflicción viene el reposo, dice Daniel; y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días (12:13). Es la esperanza mesiánica y eterna.

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