203 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (XC) – Daniel (4)

En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto (Daniel 7:1)

         La visión que relata el profeta Daniel en este capítulo es impresionante, además de contener una amplitud de datos muy relevantes. Algunos, como siempre ocurre en la profecía, difíciles de interpretar, o con distintas formas de hacerlo. No haré una exégesis amplia de este pasaje, ni trataré de desentrañar todos los detalles; procuraré centrarme en aquellos que interesan a  nuestro tema.

Belsasar fue el último rey babilónico, con él se puso fin al reino, para iniciarse después el imperio medo-persa. Las cuatro bestias que aparecen aquí tienen un paralelismo con la estatua del sueño de Nabucodonosor y los reinos que allí hemos visto. Daniel vio un Anciano, cuyo vestido era blanco, el pelo de su cabeza como lana limpia, y su trono celestial llama de fuego (9). Un rio de fuego procedía de delante del trono; millares y millares le servían, y millones de millones asistían delante de él. Luego el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos (10). Una visión extraordinaria del trono celestial con características similares a la visión que siglos más tarde tendría Juan en Apocalipsis 20:12.

Luego aparece uno como hijo de hombre, que vino al Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él (13). A este hijo de hombre (título que posteriormente asumirá Jesús de Nazaret) le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido (14); en clara referencia al Mesías, hijo de David, y su reino mesiánico.

Se trata del mismo reino que aparece en el capítulo 2 como una piedra, cortada sin mano, que hirió a todos los reinos del mundo, convirtiéndose en un gran monte que llenó toda la tierra (2:34,35). Daniel preguntó por el significado y esta fue la respuesta: Las cuatro bestias que has visto son cuatro reyes que se levantarán en la tierra (Babilonia, Persia, Grecia y Roma). Después de ellos recibirían el reino los santos del Altísimo eternamente y para siempre (17).

La referencia es clara al reino mesiánico centralizado en la ciudad de Jerusalén. Veremos el resto del capítulo en la siguiente meditación, pero ahora quiero resaltar que hay un paralelo entre los capítulos 2 y 7 del libro de Daniel. En ellos se habla de imperios que caerán y un reino que nunca será destruido. Todo ello concentrado en Oriente Medio, y dos lugares: Babilonia y Jerusalén.

         La visión de Daniel concuerda con el sueño de Nabucodonosor. Ambos muestran imperios perecederos y un reino único que permanece para siempre.

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