192 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (LXXIX) – Ezequiel (5)

Así ha dicho YHVH el Señor: Cuando recoja a la casa de Israel de los pueblos entre los cuales está esparcida, entonces me santificaré en ellos ante los ojos de las naciones, y habitarán en su tierra, la cual di a mi siervo Jacob. Y habitarán en ella seguros, y edificarán casas, y plantarán viñas, y vivirán confiadamente, cuando yo haga juicios en todos los que los despojan en sus alrededores; y sabrán que yo soy YHVH su Dios (Ezequiel 28:25,26)

         Una vez más estamos ante el regreso de Israel a su tierra, pero no se trata del cautiverio babilónico, sino uno del que se dice serán recogidos de todas las naciones donde fueron esparcidos. Ese cautiverio se inició después de la destrucción del templo de Jerusalén el año 70 d.C. y se amplió en el año 135 d.C. después de que el emperador Adriano derrotara la rebelión de Bar Kogba, y expulsara a los judíos del suelo patrio, prohibiéndoles regresar; sembró de sal la ciudad de Jerusalén, cambio el nombre por Aelia Capitolina, y a todo el territorio de Judea se le llamó desde entonces Palestina, que quiere decir «tierra de filisteos». Todo ello con el propósito de erradicar el vínculo de Israel con su tierra y destruir el judaísmo.

Pasados unos dieciocho siglos, un despertamiento sionista tuvo lugar como nunca antes, y comenzaron a regresar los judíos a su tierra. No olvidemos que siempre hubo comunidades judías en la tierra de Israel, sujetas a la influencia dominante del imperio de turno. El profeta Ezequiel, y muchos otros, hablaron de este regreso.

Es el tiempo llamado de la restauración. Ese proceso tiene diversas etapas. En el texto que tenemos para meditar encontramos algunos episodios que podemos enumerar. Siempre comienza con el regreso a la tierra. El Señor se santifica en su pueblo a ojos de todas las naciones. Israel habita su tierra, la que el Señor prometió a Jacob, y que los enemigos actuales quieren impedir que así sea. Luego se ha de producir un cambio político que permita a los judíos vivir en su tierra de forma segura, sin la opresión y violencia que persiste desde su establecimiento en el año 1948.

Esas condiciones permitirán edificar casas y plantar viñas. Esto es un hecho en la actualidad, pero se le niega a Israel los territorios históricos de Judea y Samaria, llamados por los árabes Cisjordania, o territorios ocupados por la opinión internacional. Todo ello no es más que una tergiversación del mensaje de los profetas.

Una vez que YHVH haga juicios sobre las naciones que se oponen a sus propósitos, Israel vivirá confiadamente. Los que pretenden hoy su destrucción ―Irán y los islamistas salafistas― tendrán que reconocer la supremacía del Dios de Israel sobre el islam y el humanismo laico.

         El proceso de restauración ha comenzado. Israel está en su tierra.

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